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jueves, 30 de abril de 2009

PRIMER CENTENARIO DE CREACIÓN DE NORTE DE SANTANDER


UN APORTE HISTÓRICO PARA LA CELEBRACIÓN

Por Luis Eduardo Páez García

Presidente de la Academia de Historia de Ocaña

El 14 de julio de 2010, el Departamento Norte de Santander cumplirá 100 años de existencia como entidad territorial constituida legalmente mediante Ley 25 de 14 de julio de 1910.

Ha querido la Gobernación del Departamento, en cabeza del Dr. William Villamizar Laguado, y su Secretario de Cultura, Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, aprovechar el suceso de esta Segunda Semana Cultural de la Gran Convención, para promover la conmemoración de la efeméride en la región y en todo el país, recordando los procesos de ordenamiento territorial que precedieron la aparición de nuestro Departamento en la geografía nacional, así como sus aportes al desarrollo del país.

Como muchos otros departamentos, Norte de Santander deviene de diferentes fragmentaciones y uniones de antiguos cantones, distritos parroquiales y provincias que involucran los hoy departamentos del Cesar, Bolívar, Norte de Santander y Santander.

La historiografía nortesantandereana nos remite, inicialmente, a la división el Virreinato de la Nueva Granada, al ordenamiento adoptado después de las guerras de Independencia y, finalmente, a la división final que se adoptó la Constitución de 1886, base fundamental de nuestro actual ordenamiento territorial.

Una síntesis de lo señalado anteriormente, es la siguiente:

CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO NORTE DE SANTANDER

En 1810, el territorio del Virreinato de la Nueva Granada estaba constituido por las provincias de Santafé, Tunja, Popayán, Neiva, Chocó, Antioquia, Mariquita, Cartagena, Socorro, Casanare, Riohacha, Santa Marta y Pamplona. Los epicentros del poblamiento de la franja oriental estaban localizados en Pamplona y Ocaña, desde el siglo XVI. Ocurrida la Independencia, se mantuvo inicialmente este ordenamiento territorial, hasta la expedición de la Ley 8 de octubre de 1821 que creó la Gran Colombia con la antigua Capitanía de Venezuela y el antiguo Virreinato de la Nueva Granada.

Posteriormente, la ley del 25 de junio de 1824, ordena el territorio de la Gran Colombia en los departamentos de:

Orinoco, capital Cumaná.

Venezuela, capital Caracas

Apure, capital Barinas

Zulia, capital Maracaibo

Boyacá, capital Tunja, con las Provincias de Tunja, Casanare, Socorro, y Pamplona, con los cantones de Pamplona, San José, Rosario, Salazar, la Concepción, Málaga, Girón, Bucaramanga y Piedecuesta.

Cundinamarca, capital Bogotá

Magdalena, capital Cartagena, con las provincias de Cartagena, Santa Marta y Riohacha. Los cantones de Santa Marta eran: Santa Marta, Valledupar, Ocaña, Plato, Tamalameque, Valencia de Jesús.

Cauca, capital Popayán

Istmo, capital Panamá

Ecuador, capital Quito

Azuay, capital Cuenca

Guayaquil, capital Guataquil

Esta división se mantuvo, con la novedad de la creación de la provincia de Ocaña, mediante Ley 64 de 29 de mayo de 1849, hasta la creación del Estado Soberano de Santander en 1857.

Para 1853, el territorio de nuestro actual departamento se dividía en las Provincias de Ocaña, Santander y Pamplona. El nombre de Santander, aparece por primera vez en la Ley de 1850 que divide la provincia de Pamplona en tres provincias, que fueron:

Santander, capital San José, con los cantones de San José, Salzar y Rosario.

Pamplona, capital Pamplona, con los cantones de Pamplona, Málaga y Concepción.

Soto, capital Piedecuesta, con los cantones de Piedecuesta, Bucaramanga y Girón.

En 1857, después de una sangrienta lucha partidista, se suprime la Provincia de Ocaña y se agrega su territorio a Mompós.

La ley 13 de 1857, crea el Estado Federal de Santander con las provincias de Pamplona y Socorro. La Ley 15 de este mismo año, crea el Estado Federal del Magdalena, exceptuando de la Provincia de Mompós los distritos de Aspasica, Brotaré, Buenavista, Carmen, Convenciòn, La Cruz, Ocaña, La Palma, Pueblonuevo, San Antonio, San Calixto, San Pedro y Teorama, que pasan a integrar el Gran Santander. El cantón de Vélez pasó también a esta entidad territorial.

Ocaña comienza a denominarse Municipio, a partir de la expedición de la Ley de 25 de noviembre de 1857. El reconocimiento oficial del municipio de Ocaña, se hace por Ley santandereana de 23 de diciembre

La Constitución de 1886, crea un nuevo orden territorial y cambia la denominación de Estado por el de Departamento.

En 1904, el general Rafael Uribe Uribe presentó un proyecto de Ley ante el Congreso, por medio del cual se creaban los departamentos de Nariño, Chocó, Huila, Santander del Sur, Santander del Norte, “Sabanas (segregado del de Bolívar) con capital Barranquilla (hoy se llama Atlántico) y Arauca” (La dictadura de Reyes se apropia del Plan de División Territorial de Uribe Uribe. Otto Morales Benítez). Al hacer un balance de los aportes de Uribe Uribe a la conformación del actual ordenamiento territorial de Colombia, y las justificaciones que sostuvo en el Congreso, el escritor y académico Otto Morales Benítez, citando a Uribe Uribe, señala: Acerca de Santander del Norte, hay que tener en cuenta que “las más elementales exigencias de respeto a la topografía indican la conveniencia de separar la administración de las dos regiones de Santander entre las cuales se interpone el enorme espinazo de cordillera que desde Reclóniga va hasta Ocaña, comprendiendo los inmensos páramos de Siachoque, Trozas, Comagueta, Mogorontoque, Santurbán, Ramírez y otros”.

En 1908, se expide la Ley 1 de 5 de agosto creando el Departamento de Cúcuta, del cual hacían parte las provincias de Cúcuta, Ocaña (con Aspasica, Buenavista, La Cruz (Abrego), La Palma (Hacarí), San Calixto, San Pedro (Villacaro), Teorama y Ocaña) y El Carmen (con Aguachica, Convención, Gamarra, González, La Gloria y Río de Oro). Esta división territorial sirvió como base para empezar a buscar la creación de un nuevo Departamento, lo cual se inició en 1909, al desaparecer el Departamento de Cúcuta. Le correspondió al Emilio Ferrero, iniciar los estudios del caso. Pamplona, entonces, que no había sido incluida en el Departamento de Cúcuta, solicitó su anexión al nuevo Departamento, y Gamarra, Río de Oro y González pidieron su anexión a Bucaramanga. El 25 de mayo de 1910 Benjamín Herrera y Emilio Ferrero presentan el proyecto del nuevo departamento ante el Congreso y, al fin, el 14 de julio de 1910 se expide la Ley 25 creando el Departamento Norte de Santander, denominación que fue propuesta por los generales Guillermo Quintero Calderón y Gabriel Vargas Santos.

El 1 de mayo de 1910, la Gobernación del Departamento del Magdalena expide un decreto dividiendo el territorio departamental en cinco provincias, así: Provincia de Santa Marta, cabecera Santa Marta; Provincia de Padilla, con cabecera Río Hacha; Provincia de Valledupar, cabecera Valledupar; Provincia de El Banco, cabecera El Banco, y Provincia del Sur, cabecera Río de Oro, integrada por los Distritos de Loma de González, Aguachica, Gamarra, La Gloria y Río de Oro.

El historiador Jorge Meléndez, al analizar los sucesos posteriores a la creación del departamento Norte de Santander y los constantes brotes de separatismo, que aun gravitan sobre el alma colectiva de la Provincia de Ocaña, señala que “El 5 de septiembre de 1928, el periódico LA VOZ DE HACARÍ soltó la idea del Departamento de Ocaña. La idea de ser unidad independiente creaba expectativas de progreso al captar y controlar los aportes nacionales, departamentales y municipales. Era la reproducción del centralismo la que afinaba aquellas esperanzas. Se echaría mano de la provincia de Río de Oro y se reconstruiría la jurisdicción Colonial”. A partir, pues, de este año de 1928, se iniciaría un largo proceso de rebeldía contra el centralismo cucuteño, destacándose la solicitud de los habitantes de Ocaña, en 1939, para que su territorio se anexara a Bucaramanga. Durante la década de 1930 y luego en los años 40 y 50, se volvió a revivir el separatismo, cuyos pormenores se destacan en las obras de los historiadores Jorge Meléndez Sánchez y Mario Javier Pacheco García.

Uno de los aspectos negativos de los caóticos ordenamientos territoriales de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, fue el no haber tenido en cuenta las primigenias divisiones políticas que englobaban áreas geográficas unidas por fuertes nexos socio culturales, históricos y económicos. Ello, por ejemplo, hizo que el Gran Santander y, en especial la Provincia de Ocaña, perdieran a Puerto Nacional, sobre el río Magdalena, y las poblaciones de Aguachica, Los Ángeles, Loma de González y Río de Oro, las cuales, adscritas primero al departamento del Magdalena y luego al Cesar, quedaron alejadas de su centro administrativo, tal y como le acontece a la actual provincia de Ocaña, con relación a la capital departamental. Si se hubiese mantenido incólume, el territorio obtenido por Francisco Fernández de Contreras en sus Capitulaciones, que comprendía una extensa área que limitaba al norte con Tamalameque, al sur con los cerros de Cáchira, al oriente con el Lago de Maracaibo y al occidente con el río Magdalena, otra suerte hubiésemos tenido como unidad territorial. Aún hoy, entrado ya el siglo XXI, padecemos los mismos problemas de desatención debido al centralismo cucuteño, como lo padecen las poblaciones del sur del Cesar con relación a Valladepuar. Sobre este particular, el ingeniero y académico Raúl Pacheco Ceballos insistió en diferentes ensayos e intervenciones, incluso ante la famosa Comisión de Ordenamiento Territorial dirigida por Orlando Fals Borda, que no tuvo resultados objetivos. En este mismo sentido, se ha pronunciado el profesor Jorge Meléndez Sánchez y Mario Javier Pacheco García, quien publicó una obra sobre el Departamento Caro.

Durante el proceso de Independencia, los municipios del actual departamento Norte de Santander aportaron sus esfuerzos e incluso la sangre de sus mejores hijos, para apoyar la causa de nuestros próceres, destacando al general Francisco de Paula Santander, organizador de la república y a los centenares de combatientes que participaron en la Campaña Admirable, la toma de Cúcuta y en otros sucesos militares que determinaron la independencia absoluta de la Corona española.

LA CELEBRACIÓN DEL CINCUENTENARIO

Para destacar los primeros 50 años de vida jurídica del Departamento Norte de Santander, el Presidente de la República, Dr. Alberto Lleras Camargo expidió el Decreto Nº 1648 de 13 de julio de 1960, cuyo artículo único rezaba:

“El Gobierno Nacional hace público su sentimiento de patriótica complacencia por el Cincuentenario de la fundación del Departamento Norte de Santander, y exalta ante los colombianos el ejemplo de sus habitantes, que desde posiciones destacadas han dado lustre a la República y han vinculado su esfuerzo a la formación y crecimiento de sus comarcas”.

Por su parte, la H. Asamblea de 1960, expidió la Ordenanza Nº44 de este año en la cual se decretaba que:

La Asamblea del Norte de Santander reconoce los invaluables servicios que le prestaron los creadores del Departamento y los Diputados que en 1911 iniciaron la organización de todos los ramos de la Administración Pública, así como los que prestó su primer gobernador, doctor Víctor Julio Cote Bautista”.

Como lo registra minuciosamente el historiador Guillermo Solano Benítez, los festejos cincuentenarios incluyeron una amplia programación, así:

“CONCIERTO DE LA BANDA NACIONAL. Fue dado en Cúcuta el 6 de julio de 1960 por su director el maestro José Rozo Contreras con la colaboración de la Escuela de Música de Cúcuta y de la pianista cucuteña Aura Moncada. Fue dado este concierto en el Teatro Zulima con la asistencia del señor Gobernhador nombrado doctor Carlos Vera Villamizar, del nuevo Gobernador nombrado doctor Miguel García Herreros, el Obispo de Cúcuta Monseñor Pablo Correa León y otras altas personalidades. El discurso de apertura lo pronunció a nombre del Gobierno Nacional el doctor Andrés Pardo Tovar.

“HOMENAJE A LOS DIPUTADOS SOBREVIVIENTES DE LA ASAMBLEA DE 1911”. Se hicieron presentes los señores don Luciano Jaramillo y don Januario Sarmiento. Intervino en el acto que se cumplió en el Teatro Zulima, el historiador Luis Eduardo Romero.

“IZADA DE LA BANDERA NACIONAL”. Ordenada por el Alcalde de Cúcuta José Rafael Rincón Cabrales durante los días 15 al 24 de julio de 1960, en todos los hogares de Cúcuta.

“VIII FERIA EXPOSICIÓN AGROPECUARIA DE CÚCUTA”. Desde el 16 de julio, con asistencia de ganaderos de Venezuela.

“INAUGURACIÓN DE LA BIVLIOTECA PÚBLICA DE CÚCUTA”.

“XV CONGRESO NACIONAL DE SOCIEDADES DE MEJORAS”

“EXPOSICIÓN DE PINTURA”, que contó con 200 cuadros expuestos.

“DESFILE DE CAROZAS”, organizado por la Junta del Cincuentenario.

“INAUGURACIÓ DE LA CLÍNICA INFANTIL TERESA ANDRESEN MOLLER”

“INAUGURACIÓN DEL EDIFICIO PARA LA ESCUELA EN EL CUBEROS NIÑO”

“CONCURSO PERIODÍSTICO”. Organizado por la prensa de Cúcuta sobre temas regionales y acontecimientos históricos.

“HOMENAJE A JANUARIO SARMIENTO EN OCAÑA”, el 20 de julio de 1960

EL DEPARTAMENTO ACTUAL

Está conformado por 40 municipios, que son:

ABREGO

ARBOLEDAS

BOCHALEMA

BUCARASICA

CÁCHIRA

CHINÁCOTA

CHITAGÁ

CONVENCIÓN

CUCUTA

CUCUTILLA

DURANIA

EL CARMEN

EL TARRA

EL ZULIA

GRAMALOTE

HACARÍ

HERRÁN

LA ESPERANZA

LA PLAYA

LABATECA

LOS PATIOS

LOURDES

MUTISCUA

OCAÑA

PAMPLONA

PAMPLONITA

PUERTO SANTANDER

RAGONVALIA

SALAZAR

SAN CALIXTO

SAN CAYETANO

SANTIAGO

SARDINATA

SILOS

TEORAMA

TIBÚ

TOLEDO

VILLA DEL ROSARIO

VILLACARO

Todos estos municipios, de gentes laboriosas y comprometidas con su departamento, tienen un alto potencial patrimonial, económico, turístico y cultural que debe comenzar a fortalecerse y a divulgarse en el país y el mundo. Así mismo, hijos de estos municipios le han brindado a Colombia sus luces y su talento para posicionar la entidad territorial en política, empresa, artes y letras.

Valgan como ejemplos, los nombres de Francisco de Paula Santander, José Eusebio Caro, Guillermo Quintero Calderón, Leonardo Canal. Ramón González Valencia, Virgilio Barcos Vargas, Pedro María Fuentes, Luís Febres Cordero, Roberto Irwin Vale, Gonzalo Canal Ramírez, León García Herreros, Julio Pérez Ferrero, Luís y José María Morales Berti, Luís Gabriel Castro, Luís Eduardo Romero, Alirio Gómez Picín, Eduardo Ramírez Villamizar, Eduardo Cote Lamus, Belisario Matos Hurtado, Lucio Pabón Núñez, Luis Eduardo Páez Courvel, Jorge Pacheco Quintero, Monseñor Rafael Sarmiento Peralta, Juan Manuel Pacheco Ceballos S.J., Raúl Pacheco Ceballos, Reynaldo Arciniegas Baedecker, Jorge Riveros, Noé León, Rafael Contreras Navarro, Gilberto Núñez Sarmiento, entre muchos otros personajes nortesantandereanos que han dado lustre al Departamento y a Colombia.

ANOTACIONES FINALES

La conmemoración del Primer Centenario del Departamento Norte de Santander, nos obliga a realizar un balance en el tiempo y a buscar soluciones de fondo que permitan el desarrollo equitativo y justo de estas regiones olvidadas. Hay que destacar que los dos últimos gobernadores, doctor Miguel Moreli Navia y William Villamizar Laguado, han hecho presencia efectiva en nuestra provincia de Ocaña, pues de alguna manera ello reivindica el abandono secular a que nos hemos visto sometidos en estos 100 años que se cumplirán en 2010.

Desde la provincia de Ocaña, estamos solicitando muy comedidamente al Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander y al Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura del Departamento, lo mismo que a los Honorables integrantes de la Junta del centenario, se tenga en cuenta la propuesta hecha por doña Martha Pacheco y por la Academia en anteriores ocasiones, para que con motivo de la efeméride, se publique la segunda etapa de la Biblioteca de Autores Ocañeros, que contendrá obras de Historia, Literatura, Ensayo y Crónica de autores contemporáneos y de desaparecidos cuyas ediciones fueron reducidas y hoy casi desconocidas en Colombia. Así mismo, que se insista en el proyecto de construcción del Mirador del barrio Cristo Rey con mejoramiento de fachadas y el Parque del Bicentenario en el mismo sector.

Por otra parte, sugerimos a la Administración Departamental la edición de una Colección de Autores Nortesantandereanos que incluya obras de autores contemporáneos y ya desaparecidos, como bien pudieran ser, entre otras::

GEOGRAFÍA ECONÓMICA E HISTÓRICA DE NORTE DE SANTANDER, de Miguel Marciales

DEL ANTIGUO CÚCUTA, de don Luís Febres Cordero

EFEMÉRIDES CUCUTEÑAS, de Pedro María Fuentes

PAMPLONA, del padre Rocheraux

Presentamos disculpas por no hacer presencia en la importante reunión del Comité del centenario esperando que, de todos modos, la Academia de Historia de Ocaña sea tenida en cuenta.

Nombramos como delegado oficial de nuestra entidad al académico OLGER GARCÍA VELÁSQUES, de las Academias de Norte de Santander y Ocaña, para que nos represente.

Un saludo patriótico,

LUÍS EDUARDO PÁEZ GARCÍA

PRESIDENTE ACADEMIA DE HISTORIA DE OCAÑA

EL BALANCE DE LA SEGUNDA SEMANA DE LA GRAN CONVENCIÓN

Por Luís Eduardo Páez García

Desde el 20 hasta el 25 de abril, más de 20 historiadores del Gran Santander, miembros de las Academias de Historia de Norte de Santander, Santander, Pamplona y Ocaña, e historiadores de los municipios de Abrego, Bucarasica, Convención, Río de Oro (Cesar), La Playa de Belén y San Calixto, estuvieron reunidos analizando el estado actual de la investigación histórica en la zona, y tratando temas como el Bicentenario de las Independencias, la Convención de Ocaña y otros aspectos relacionados con la historiografía regional. La Academia Colombiana de Historia se hizo presente, con el Doctor Antonio Cacua Prada, y lo propio hizo la Academia Boyacense de Historia con el Dr. Ricardo Motta Vargas. El Ministerio de Cultura, por su parte, desplazó a tres importantes delegados de la Comisión del Bicentenario, doctores German Mejía Pavoni, Guimar Aya y Jaime Andrés Ramírez, quienes se reunieron con representantes de la sociedad civil y autoridades municipales de la región de Ocaña para tratar lo referente a las rutas turísticas culturales. Nos acompañaron también los alcaldes de Ocaña, Río de Oro y Abrego, el Representante a la Cámara Ciro Rodríguez Pinzón, el senador Carlos Barriga y una delegación de Diputados de la Asamblea de Norte de Santander. Lógicamente, el cierre del certamen lo llevó a cabo el Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander, a quien debemos oficialmente reconocerle su incondicional apoyo a la cultura, al igual que al Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura del Departamento que ha estado pendiente de su región de Ocaña, al igual que el Dr. Manuel Salvador Alsina a quien le debemos la Ordenanza que creó los anillos, corredores y circuitos turísticos de la región de Ocaña, y al doctor Carlos Barriga que nos acompañó durante el cierre del certamen. Debo hacer mención especial de la labor que adelantaron los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos de Ocaña y el diario La Opinión de Cúcuta. Sin su concurso, el país no habría conocido sobre el desarrollo de esta importante Segunda Semana Cultural de la Gran Convención de Ocaña y Primer Encuentro de Historiadores del Gran Santander. Gracias a los Presidentes de las Academias de Historia de Norte de Santander, Santander y Pamplona por su gesto noble al acompañar a nuestros historiadores locales y a la Academia de Historia de Ocaña la cual, junto con los dinámicos Vigías del Patrimonio Cultural estuvo a cargo de la logística del evento. A nuestra Secretaria de Educación, Cultura y Turismo, a los amigos del sector hotelero, empresarial y artístico que asistieron puntualmente a las charlas de los representantes de la Comisión del Bicentenario, gracias por preocuparse por su tierra natal. Y, finalmente, gracias a quienes teniendo ya en sus manos la obra Historia Regional, me han favorecido con sus comentarios elogiosos que me enorgullecen como ocañero y como ciudadano que sólo ha querido con esta publicación que entregamos a Colombia, ayudar a construir nación desde la perspectiva de la historia y de la cultura. Como conclusiones del evento que acaba de concluir, diremos que los historiadores del Gran Santander requieren de más apoyo estatal para adelantar su labor investigativa; que es preciso que el sector educativo se una más a la cultura y replique en el aula lo que se hace en las Academias; que los archivos públicos y eclesiásticos, fuentes primarias de la investigación deben abrirse para nuestros investigadores locales y nacionales. Que la inclusión de la Ruta de la Gran Convención, por parte del Ministerio de Cultura, necesita el concurso de todos para que sea una realidad y no un mero sueño. Que la escogencia de Ocaña como centro Municipal de memoria, que es también una realidad, no debe dejarse al garete de la buena intención del Ministerio, sino que debe ser jalonada por las autoridades y la sociedad civil de Ocaña. En fin, que entre todos debemos hacer todo lo posible para que estos esfuerzos nacidos desde el corazón, no perezcan.
(Semanario La Provincia, Ocaña abril de 2009)

viernes, 3 de abril de 2009

SEGUNDA SEMANA DE LA GRAN CONVENCIÓN





Debido a inconvenientes insalvables, hubo necesidad de correr las fechas para la Segunda Semana de la Gran Convención, acordándose su realización del 20 al 24 de abril de 2009.
Con la excusas debidas a la comunidad académica y a los invitados especiales, damos a conocer el programa que se llevará a cabo, el cual, salvo adiciones de ponencias por parte de historiadores nacionales o regionales que deseen participar, se mantiene para los días ellí señaldos.

Nuevamente, invitamos a los historiadores de Colombia y, en especial, de los Deparamentos de Santander y Norte de santander, a participar del Primer Encuentro de Historiadores del Gran Santander, que hace parte de esta Segunda Semana Cultural de la Gran Convención.

EJES TEMÉTICOS: 1)Estado actual de la historiografía en el Gran Santander
2) El Bicentenario de las Independencias
3) La Gtan Convención de Ocaña

GOBERNACIÓN DE NORTE DE SANTANDER
SECRETARÍA DE CULTURA DEL DEPARTAMENTO
ALCALDÍA MUNICIPAL DE OCAÑA
VIGÍAS DEL PATRIMONIO CULTURAL
ACADEMIA DE HISTORIA DE OCAÑA



II SEMANA CULTURAL DE LA GRAN CONVENCIÓN
(20 AL 24 DE ABRIL DE 2009)

PROGRAMA

LUNES 20 DE ABRIL

RECIBIMIENTO DE DELEGADOS Y ENTREGA DE CREDENCIALES
Lugar: Auditorio de la Academia, Complejo Histórico de la Gran Convención
Hora: Horas de la mañana.

INSTALACIÓN DE LA SEMANA CULTURA DE LA GRAN CONVENCIÓN
INSTALACIÓN DEL ENCUENTRO DE HISTORIADORES DEL GRAN SANTANDER
Lugar: Biblioteca Pública Municipal “Luís Eduardo Páez Courvel”
Hora: 3:00 P.M.
Moderador: Académico José Emiro Salas Bernal

Palabras del Dr. William Villamizar Laguado, Gobernado de Norte de Santander
Palabras del Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura de N. de S.
Intervención del Dr. Yebrail Haddad Linero, Alcalde Municipal
Intervención del señor Luís Eduardo Páez García, Presidente de la Academia de Historia de Ocaña

ACADEMIAS DE HISTORIA DE PAMPLONA Y OCAÑA

Ponencias Academia de Historia de Pamplona, Academia de Historia de Ocaña e historiadores independientes.
Ponencia de la académica María Clara Valero, Academia de Historia de Pamplona
Ponencia del académico Ricardo Motta, Academia Colombiana de Genealogía
Ponencia de la Historiadora Sofía Sierra
Ponencia del académico Monseñor Leonel Antonio Pineda Guerrero, de la Academia de Historia de Ocaña

Cóctel

MARTES 21 DE ABRIL

Lugar: Auditorio Biblioteca Pública “Luís Eduardo. Páez Courvel”
Hora: 9:00 A.M.
Moderador: Académico Pedro Santana Barbosa


LA HISTORIOGRAFÍA REGIONAL
Lugar:
Hora: 3:00 P.M.
Academia Colombiana de Historia y Academia Boyacense de Historia
Intervención al académico Dr. Antonio Cacua Prada
Intervención del académico Javier Ocampo López
Presentación del libro Historia de la Región de Ocaña, del académico Luís Eduardo Páez García.

LAS CÁTEDRAS REGIONALES
Lugar:
Hora: 7:30 P.M.
Introducción, académico Luís Eduardo Páez García
Proyección del documental “La Gran Convención de Ocaña”
Ponencia Academia de Historia de Ocaña, a cargo del académico Mario Javier Pacheco García

MIERCOLES 22 DE ABRIL

HISTORIA DEL GRAN SANTANDER
Lugar: Biblioteca Pública Municipal “Luís Eduardo Páez Courvel”
Hora: 9:00 A.M.
Moderador: Académico Gabriel Neira Quintero

Ponencias Academias de Historia de Norte de Santander y Santander

Ponencia del académico Luís Eduardo Lobo Carvajalino, Academia de Historia de Norte de Santander
Ponencia del académico Presbítero Edwin Avendaño Guevara
Ponencia del académico Gustavo Gómez Ardila
Ponencia, Academia de Historia de Santander
Ponencia del académico Guido Pérez Arévalo, Academia de Historia de Norte de Santander. Presentación de la obra Historia Regional.
Panel

JUEVES 23 DE ABRIL

PONENCIAS DE LOS CENTROS DE HISTORIA DEL GRAN SANTANDER
Moderador: Académico Mario Javier Pacheco García

Lugar: Biblioteca Pública Municipal
Hora: 9:00 A.M.
Centro de Historia de Convención. Ponencia del académico Olger García Velásquez
Centro de Historia de Río de Oro. Ponencia del académico
Centro de Historia de El Carmen. Ponencia del académico Antonio Lozano Pérez
Ponencia del académico José de la Cruz Vergel (Abrego)

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MEMORIAS DE LA CONVENCIÓN”, del académico Enrique Vargas Ramírez
Lugar: Biblioteca Pública Municipal “Luís Eduardo Páez Courvel”
Hora: 3:00P.M.

Semblanza del Dr. Enrique Vargas Ramírez
Presentación de la obra Memoria de la Convención, del académico Enrique Vargas Ramírez.



VIERNES 24 DE ABRIL

BICENTENARIO DE LAS INDEPENDENCIAS

Lugar: Biblioteca Pública Municipal
9:00 A.M.
Moderador: Académico Luis Eduardo Páez García

RUTAS TURÍSTICAS DE LA REGIÓN DE OCAÑA
Moderador: Luís Eduardo Páez García

Intervención del Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander y Gobernadores de Santander y Cesar
Encuentro con alcaldes de la Región de Ocaña

Intervención del Dr. Germán Mejía Pavoni, Delegado de la Comisión del Bicentenario

3:00 P.M.
Comisión Del Bicentenario
TURISMO CULTURAL
EMPRENDIMIENTO CULTURAL

INAUGURACIÓN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE OCAÑA
Lugar: Auditorio de la Academia de Historia, Complejo Histórico de la Gran Convención
Hora: 7:30 P.M.
Moderador: Académico Hacip Numa Hernández

Intervención del Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander
Intervención del Dr. Yebrail Haddad Linero, Alcalde del Municipio de Ocaña
Intervención de la Sra. Martha Pacheco de Páez, Coordinadora de los Vigías del Patrimonio Cultural
Entrega de la Revista Hacaritama Nº 175
Coctel


SÁBADO 25 DE ABRIL

Visita a la región

jueves, 19 de febrero de 2009





LOS APORTES DE LOS HISTORIADORES DE OCAÑA A LA HISTORIOGRAFÍA NACIONAL

(Ponencia presentada ante el VIII Congreso Nacional de Academias Departamentales de Historia y de Archivos Históricos, celebrado en Tunja entre el 15 y el 17 de septiembre de 2005).

Por Luis Eduardo Páez García

De la Academia de Historia de Ocaña


INTRODUCCIÓN

Dentro del proceso fundacional y colonizador del oriente colombiano, la ciudad de Ocaña se destaca como parte del tercer proyecto organizado por el Cabildo de Pamplona, después de Mérida (1558) y la Villa de San Cristóbal (1561). Esta nueva empresa conquistadora y colonizadora, fue encomendada al Capitán Francisco Fernández de Contreras, vecino de Pamplona, quien había actuado como fundador de ésta ciudad.

Con base en el estudio realizado por Luis Eduardo Páez Courvel en 1940, sobre la fundación de Ocaña, (1) el propósito de la misma fue el de establecer "un puerto cuyas condiciones topográficas facilitaran el comercio entre Pamplona y el Gran Río" (2), sin descartar, como fue intención sabida de los españoles en aquellos tiempos, el descubrimiento de placeres auríferos y el sometimiento de los indígenas. Con estos propósitos, Fernández de Contreras lleva a cabo tres expediciones a territorio de los Carates, entre 1565 y 1570. Durante la segunda, que Páez Courvel considera como la pre-fundación (1568-1569), el conquistador estuvo acompañado de 34 soldados, costeando él mismo la empresa, según se desprende de la Probanza de servicios del fundador (1572), reproducida en la revista Hacaritama Nos. 56 y siguientes. Según el informe del Cabildo de Ocaña al gobernador Lope de Orozco, en 1578, los primeros pobladores fueron 36.

Ocaña, de acuerdo a la investigación de Páez Courvel y a los documentos que reposan en los archivos de Colombia y España, fue fundada el 14 de diciembre de 1570, convirtiéndose en puerto terrestre al servicio de Pamplona y los valles cucuteños, gracias al establecimiento de Puerto Real o Puerto Nacional, sobre el río Magdalena, que facilitó igualmente las comunicaciones y abastecimiento con la zona minera de Antioquia y el interior del virreinato.

En el marco del proceso de conquista y colonización del actual departamento de Norte de Santander, se destacan dos núcleos de influencia hispana bien identificados, entre los siglos XVI y XVIII. Son ellos Pamplona (1549) y Ocaña (1570). El primero, tiene que ver con el inicio del poblamiento blanco en el nororiente colombiano, punto de partida para la colonización y explotación económica del área y, el segundo, con el mismo proceso pero ya delimitado a una región cuyas características, con el tiempo, van a diferir del núcleo primigenio de Pamplona. Ambas fundaciones y el desarrollo de las poblaciones asociadas con ellas, consolidan el poblamiento, la economía y la administración colonial en el nororiente colombiano.

Durante el proceso de lucha por la Independencia, Ocaña jugó un papel preponderante en la denominada Campaña Admirable, emprendida por Simón Bolívar desde Cartagena hasta Venezuela. Ya en la República, la ciudad fue escogida como sede de la Convención constituyente, instalada el 9 de abril de 1828 en el templo y claustro de San Francisco, donde se enfrentaron las facciones boliviana y santanderista. El fracaso de esta Constituyente, traería como consecuencias la dictadura de Bolívar, el atentado septembrino y, finalmente, la disolución de la Gran Colombia en 1830, que puso fin al proyecto integracionista del Libertador.

La ciudad de Ocaña, está localizada en la región nor occidental del departamento de Norte de Santander, y hace parte de un vasto territorio que, con base en las Capitulaciones otorgadas al Capitán Francisco Fernández de Contreras, tenía por límites, los siguientes: por el norte, el sur del territorio de Tamalameque; por el sur, los cerros de Cáchira; por el oriente, el Lago de Maracaibo, y por el occidente, el río Magdalena. El proceso fundacional vinculó durante la Colonia y las primeras décadas de la República, en el siglo XIX, los actuales municipios de Abrego, Convención, El Carmen, Hacarí, La Playa de Belén, San Calixto, Teorama, El Tarra, Ocaña y Villacaro, en el Norte de Santander, y Aguachica, Gamarra, González y Río de Oro, en el sur del departamento del Cesar.

La región de Ocaña ha sido cuna de ilustres patricios, políticos, historiadores, sacerdotes y artistas de renombre nacional e internacional. Ha tratado de sobrevivir en medio de las inclemencias de la guerra que afecta todo el territorio nacional resquebrajando su tejido social, su comercio, su patrimonio cultural y sus valores más significativos. Nombres como los de Francisco Aquilino Jácome, Pedro Alcántara Ibáñez, José Eusebio Caro, José Trinidad Gaibrois, Guillermo Quintero Calderón, Luis Eduardo Páez Courvel, Lucio Pabón Núñez, Adolfo Milanés, Luis Tablanca, Justiniano J. Páez, Juan Roca Lemus "Rubayata", Fernando Galvis Salazar, Leonardo Molina Lemus, el sacerdote jesuita Juan Manuel Pacheco Ceballos, Francisco Sánchez Arévalo, Jorge Pacheco Quintero, los músicos y compositores Rafael Contreras Navarro y Carlos Guillermo Lemus Sepúlveda, los pintores Noé León, Edgar Silva y Martín Quintero Pacheco; el gramático Ciro A. Lobo Serna, entre otros, son apenas una parte del acervo humano que la región de Ocaña ha entregado al Norte de Santander y a Colombia. Y en cuanto a la reserva intelectual de hoy, valga mencionar nombres como los del pintor Jorge Riveros, del director cinematográfico convencionista Ciro Durán; de los historiadores y académicos Raúl Pacheco Ceballos; Monseñor Leonel Pineda Guerrero, historiador de la iglesia en Ocaña; Aurelio Carvajalino Cabrales; Euclides Jaime González; Jorge Meléndez Sánchez y Mario Javier Pacheco García, de Ocaña; Guido Pérez Arévalo, de La Playa de Belén; José Antonio Amaya Martínez, de San Calixto; José de la Cruz Vergel Jaimes, de Abrego; Pedro Santana Barbosa y María Argénida García, de Río de Oro, y Miguel Ángel Santiago Reyes, de Convención, entre otros.

Desde la celebración del Primer Congreso de Academias Departamentales de Historia, entre el 5 y el 7 de agosto de 1988, la participación de las Academias regionales en los debates sobre la historiografía nacional ha sido factor decisivo en la conformación de una nueva tendencia que privilegia las diferentes historias regionales de Colombia, con el propósito, bien acertado por cierto, de ampliar los referentes interpretativos tradicionales, basados en el secular centralismo político y administrativo, e incorporar a la gran historiografía nacional el acontecer de las ciudades no capitales de departamento y aisladas provincias desde las cuales se genera, día a día, el verdadero sentido de identidad y de nacionalidad con base en la diversidad étnica y cultural.


LOS APORTES HISTORIOGRÁFICOS

La historiografía de la región de Ocaña se inicia en el siglo XVIII, con los primeros informes escritos sobre la aparición de la Virgen de Torcorma, debidos a los sacerdotes Agustín Francisco del Rincón (Auténtica información sobre la formación, figura y milagros de Ntra. Sra. María Stma, titulada de Torcoroma, que se venera en Ocaña, desde el año 11. 27 de octubre de 1774. Reproducido en revista Hacaritama No. 90, Ocaña, julio de 1942), y Joaquín Gómez Farelo (Reseña histórica de la aparición de Nuestra Señora de la Concepción en el Monte de Torcoroma en Ocaña. Manuscrito de 1788. Primera edición, Imprenta Real, 1805; segunda edición en Ocaña, Imprenta de José A .Jácome, 1881). En el siglo XIX, el interés por la escritura de la historia de Ocaña tendría como pionero a Eustoquio Quintero, cuyos trabajos fueron publicados en el Boletín de Historia y Antigüedades y en los periódicos de Ocaña de finales de ese siglo. Con Quintero, se inicia también el rescate de la memoria cultural regional y la escritura de algunas tradiciones y leyendas que venían transmitiéndose por tradición oral.

Pero los aportes realmente significativos de la historiografía regional a la historia de Colombia, sólo comenzarían a partir de la publicación de la obra Los Genitores. Noticias históricas de la ciudad de Ocaña del doctor Alejo Amaya. Imprenta Departamental, Cúcuta, 1915, que abarca un período comprendido entre la fundación de la ciudad y 1810. Comprende el trabajo aspectos relativos a la Conquista, colonización de la región, encomiendas, autoridades civiles y eclesiásticas, economía, vida religiosa y social, visitas oficiales de funcionarios reales, fundación de conventos, informaciones genealógicas, entre otros temas. Los Genitores incorpora cronológicamente, la información proveniente de los archivos Notarial y Eclesiástico, así como de acervos documentarios particulares.

Hasta el año de publicación de Los Genitores, la historiografía del Norte de Santander, Santander y sobre todo la de Ocaña, era bien escasa, como se evidencia en el listado de publicaciones que consigna Luis Febres Cordero en su libro Del antiguo Cúcuta, escrito en 1918 (3), y "De los libros antecesores" que registra Enrique Otero D´Costa en su Cronicón solariego, para el caso de Santander (4).

Algunos historiadores contemporáneos han juzgado de manera irreverente el valor histórico de Los genitores, acercándolo, en algunos casos, a la categoría que con sorna se le dio en algún momento a El Carnero, de Juan Rodríguez Freile, tildando la compilación de chismes y pleitos judiciales extraídos de los archivos. Otros, no menos inconsecuentes, le endilgan toda suerte de adjetivos descalificadores y le niegan su valor como pieza historiográfica. Gracias al doctor Alejo Amaya, Ocaña y la región lograron conservar los textos de muchos documentos hoy desaparecidos de nuestros archivos históricos.

En 1924, se publica la segunda obra en importancia para la historiografía regional y departamental: Noticias históricas de la ciudad y provincia de Ocaña, desde 1810 hasta la guerra de los tres años, publicada en Cúcuta por la Imprenta del Departamento (2a. edición, Biblioteca de Autores Ocañeros Vol. 9, 1972), y cuyo autor es Justiniano J. Páez. En síntesis, la obra continúa la cronología de Alejo Amaya y concluye en 1903. Se destaca aquí el papel de Ocaña durante la Independencia, resaltándose la participación regional en la Campaña Admirable, cuyos alcances e importancia sólo hasta ahora comienzan a reconocerse por parte de los historiadores nacionales. Para el período de la Reconquista y el sometimiento de la guerrilla realista de Los Colorados, J. Páez incorpora a su estudio valiosos documentos del archivo particular del doctor Francisco Aquilino Jácome, cuyo paradero hoy desconocemos. Lo relativo a las guerras civiles de finales del siglo XIX y a la Guerra de los Mil Días, merecen en estas Noticias Históricas un tratamiento especial debido, entre otras cosas, a la participación del autor como sujeto activo durante la última contienda civil. La erudición de J. Páez, su abundante material de consulta y los nexos que ya existían con historiadores nortesantandereanos y nacionales, contribuyeron a la elaboración de un texto bastante ajustado a los acontecimientos narrados. Incluye la obra, incluso, cuadros estadísticos que hacen de las Noticias Históricas una fuente constante de consulta por parte de los historiadores regionales.

1934. Monografía eclesiástica de la Parroquia de Ocaña, del Presbítero Manuel Benjamín Pacheco Aycardi. Tipografía Iris, Ocaña. 2a. edición en Historia de la Ciudad de Ocaña, Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 5, 1970. Este se constituye en el tercer compendio historial de la región de Ocaña. Como lo indica su nombre, el estudio se centra en la vida eclesiástica de la región, visitas pastorales, vida y obra de prelados y sacerdotes, aspectos económicos y sociales, construcción de templos, entre otros temas. Destacamos la preocupación de Monseñor Pacheco por el patrimonio cultural de Ocaña, sus congregaciones y asociaciones, construcciones civiles, obras y vías públicas, y su sentido de organización archivística, que le permitió rastrear metódicamente el archivo eclesiástico de la ciudad que él mismo puso en orden.

En este mismo año de 1934, se publica la Guía de Turismo, órgano de propaganda de Norte de Santander, que incluye la Monografía de Ocaña, escrita por J. J. Páez. En esta oportunidad, el investigador hace especial énfasis en la vida cultural, educativa y periodística de Ocaña, así como una completa reseña sobre el Cable aéreo Gamarra-Ocaña. En esta misma Guía, se publica una completa Monografía de Convención, que será el primer trabajo publicado sobre este municipio, y sobre el cual se irán construyendo las demás investigaciones históricas. No aparece autor del ensayo.

1936. Monografía de Ocaña. Luis A. Sánchez Rizo. Publicaciones del centro de Historia de Ocaña, Vol. IV, Ocaña, Imprenta del Comercio. 2a. edición, Biblioteca de Autores Ocañeros Vol. 5, 1970. Cuarto compendio histórico sobre Ocaña. Su estructura metodológica se basa en similares trabajos monográficos publicados en Colombia durante aquella época. La participación directa del autor en muchos sucesos consignados en la obra, permiten el acercamiento a perspectivas más humanas de los hechos históricos registrados, al igual que los casos de J. Páez y Monseñor Pacheco Aycardi. Don Luis Sánchez Rizo estuvo vinculado durante toda su vida a la actividad periodística de Ocaña, bien como trabajador raso, como articulista, redactor y fundador de periódicos. Por ello, es de destacar la reseña cronológica que hace de las publicaciones periódicas locales, desde 1851 hasta 1936. De igual manera, constituyen valiosos aportes al la historia de la economía local, sus registros sobre la pequeña industria, manufacturas, artesanías y actividad comercial en general.

Debemos destacar la creación del Centro de Historia de Ocaña el 13 de mayo de 1935, elevado a la categoría de Academia mediante Ley 76 de 1968, primera institución en su género fundada en el departamento Norte de Santander, que produjo la conformación de un destacado grupo de investigadores históricos, liderado por los fundadores del Centro, señores: Belisario Matos Hurtado, Justiniano J. Páez, Manuel María de la Rosa, Luis Felipe Molina López, Emilio A. García Carvajalino, Jorge Pacheco Quintero, César Paba, Luis Eduardo Páez Courvel y Marco A. Carvajalino Caballero. A ellos, se unirían en este mismo año de 1935 y subsiguientes, personalidades de la vida intelectual regional, como Luis A. Sánchez Rizo, Presbítero Gabino Courvel Núñez, Rubén Sánchez N., Monseñor Manuel Benjamín Pacheco Aycardi, Presbítero Alfredo Sánchez Fajardo, Alejo Amaya Villamil, Leonardo Molina Lemus, Juan Manuel Pacheco Ceballos, Lucio Pabón Núñez, Ciro A. Osorio Quintero, Martín Quintero Pacheco, Felipe Antonio Molina, Enrique Pardo Farelo, Manuel Roca Castellanos, José María Peláez Salcedo, Fernando Galvis Salazar, Francisco Sánchez Arévalo, entre otros. De ellos, siete llegarían a pertenecer a la Academia Colombiana de Historia: Luis Eduardo Páez Courvel, Justiniano J. Páez, Jorge Pacheco Quintero, Lucio Pabón Núñez, Fernando Galvis Salazar, Juan Manuel Pacheco Ceballos S.J., y Leonardo Molina Lemus.

Aparece también en 1935, el Opúsculo historial de la fundación del Convento de Río de oro y erección de la parroquia, del Presbítero Alfredo Sánchez Fajardo, publicaciones del Centro de Historia de Ocaña, Vol. III, Imprenta del Comercio, Ocaña, 1935.

El Opúsculo historial del padre Sánchez Fajardo, basado en los archivos eclesiásticos de Ocaña y Río de Oro, es una interesantísima pieza historiográfica, antecedente de los sucesivos trabajos que sobre este municipio del Cesar, se elaborarían con posterioridad.

Las cuatro primeras obras que reseñábamos atrás: Los Genitores, Noticias Históricas de la ciudad y Provincia de Ocaña, Monografía de la parroquia y Monografía de Ocaña, se constituyen en los pilares fundamentales sobre los cuales se estructura la escritura histórica en la región de Ocaña. Su difusión inicial, aunque precaria, da a conocer al país los pormenores de una región que hasta 1936, aproximadamente, era desconocida en Colombia, incorporándose a los estudios de la historia del oriente colombiano que apenas tenían alguna divulgación, gracias a los cronistas de la Colonia. Incluso, la historiografía nortesantandereana, como se evidencia en la obra de Febres Cordero, no contaba sino con unos pocos estudios, entre ellos, los relativos a Pamplona y la importancia del general Francisco de Paula Santander como organizador de la República. Alejo Amaya, Justiniano J. Páez, Monseñor Manuel Benjamín Pacheco y Luis A. Sánchez Rizo, aparecen entonces como los primeros historiadores que aportan sus investigaciones al conocimiento general de la historia del oriente colombiano, circunstancia que se beneficia con la publicación de la revista Hacaritama, órgano del entonces Centro de Historia de Ocaña, cuyo primer ejemplar circuló el 9 de junio de 1935, bajo la dirección de Luis Eduardo Páez Courvel. Así mismo, el Opúsculo historial, del padre Sánchez Fajardo, inicia la investigación sobre la historia del sur del departamento del Cesar, actualmente enriquecido con su Centro de Historia “Miguel Jerónimo Niz”.


LUIS EDUARDO PÁEZ COURVEL

Historiador, ensayista, poeta, periodista, crítico y académico.

Nació en Ocaña el 30 de junio de 1906 y falleció en Cúcuta el 20 de junio de 1950. Hijo del historiador Justiniano J. Páez y Ana Dolores Courvel Serrano. Hizo sus estudios primarios en el Colegio de la Presentación, bachillerato en el Colegio de José Eusebio Caro y en el de San Bartolomé, de Bogotá (1927). Adelantó estudios superiores en la facultad de Derecho de la Universidad Nacional.

En 1924 produjo sus primeros poemas y ganó un concurso realizado en el Colegio Caro, con el tríptico La tempestad, siendo jurados del certamen, Adolfo Milanés y el padre Ignacio María Egaña, S.J. Desde 1922 se vincula al periodismo ocañero. En 1935 participa en la fundación del Centro de Historia de Ocaña. En ese mismo año, publicó la Interpretación estética y lírica de Adolfo Milanés, ensayo con el cual se dio a conocer nacionalmente como escritor.

Entre 1941 y 1950, Páez Courvel ocupó diversas posiciones como juez, rector del Colegio de José Eusebio Caro, vicerrector del Colegio Santander de Bucaramanga, concejal, diputado y Representante a la Cámara y, finalmente, Secretario de Hacienda del Norte de Santander.

Cultivó la poesía durante un corto tiempo, para dedicarse luego al ensayo literario y a la crítica artística; más tarde, se consagró como investigador histórico, campo en el cual se le reconoció nacional e internacionalmente.

Perteneció a los Centros de Historia, hoy Academias, de Ocaña, Norte de Santander, Santander, Pamplona, Santa Marta, Pasto, Academia Boyacense de Historia y Academia Colombiana de Historia. Delegado del Centro de Historia de Ocaña al Primer Congreso Bolivariano de Historia reunido en Bogotá en 1939, y representante al Segundo Congreso de Historia y Geografía de Colombia, reunido también en la capital de la República en 1940

Los críticos han considerado a Páez Courvel como uno de los mejores exponentes de la literatura nortesantandereana, dada la calidad en la estructura literaria y el manejo elegante del idioma castellano. El Ministerio de Educación Nacional, para honrar su memoria, fundó en 1952, la Biblioteca Pública de Ocaña, que lleva su nombre.

Para la historiografía nacional, los aportes significativos de Páez Courvel se sintetizan en sus obra: Historia de las Medidas Agrarias Antiguas, publicada en 1940, sobre la cual destacados historiadores colombianos conceptuaron, así:

"A deferencia especial del señor director de la sección II del Congreso, debo el que hubiera pasado a mi estudio una de las obras de mayor originalidad y trascendencia práctica, de las inéditas presentadas en esta corporación. El tema mismo, la diligencia, el método y la exactitud con que se desarrolló el dilatado estudio; la abundancia de fuentes inéditas y originales que sirvieron al autor para componer su trabajo, me atrajeron desde el primer momento.

"Tal es la HISTORIA DE LAS MEDIDAS AGRARIAS ANTIGUAS, de que es autor calificado y joven historiógrafo doctor Luis Eduardo Páez Courvel, que honra como delegado en este congreso al Centro de Historia de Ocaña...

"La bibliografía histórico-científica nacional hallábase huérfana hasta ahora dos años de una obra similar. Débese el primer ensayo al meritorio trabajo del doctor Peregrino Ossa, laborador paciente y benemérito, quien mucho ha logrado en tan delicado ramo científico como este de la agrimensura colonial...

"Hasta hoy, nuestra Corte Suprema de Justicia no ha podido, precisamente por la falta de un conocimiento exacto de la legislación y ordenanzas provinciales al respecto, sentar doctrina en los innumerables y frecuentes litigios que sobre alinderación de propiedades rurales se le ofrecen en esta hora del petróleo y de la minería. En lo venidero, gracias a la obra de nuestro colega, encontrarán los abogados, jueces e ingenieros de todo el país, una pauta definitiva para dirimir los derechos sobre tierras que se les confíen...

No quiero concluir sin hacer notar que para la perfecta inteligencia del trabajo ha sido complementado con tablas exactas de los valores que en cada lugar del país estudiado tuvieron las diferentes medidas agrarias coloniales, cuyos nombres de caballerías, estancias de ganado mayor, menor, pan coger, pan llevar, etc., evocan toda la obra admirable del aprovechamiento económico que España a sus colonias de América". (Del Informe presentado a la consideración del 2o. Congreso de Historia y Geografía, por el académico Guillermo Hernández de Alba, miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia, y que fue aprobado unánimemente por dicho Congreso en su sesión de clausura, el día 10 de mayo de 1940).

El doctor Enrique Ortega Ricaurte, Jefe del Archivo Histórico Nacional, por su parte, señalaba: "De hoy en adelante, desde el severo magistrado a quien en última instancia toca conocer en los pleitos relacionados con éstas (medidas), hasta el humilde corregidor de la más apartada aldea de la República, tendrán que recurrir a sus enseñanzas si quieren proceder con la integridad, pulcritud y eficacia que es necesaria en el desempeño de las múltiples ya variadas funciones que les han sido encomendadas. Igualmente tendrán que valerse de ellas los cronistas e historiadores que, ya en una o en otra forma, estén interesados en conocer y en divulgar lo que fue en los primeros años de la conquista y colonización de estos territorios la oscura legislación española a este respecto, la institución y desarrollo de las encomiendas, etc., etc."

En este mismo sentido, se pronunció el Presidente de la Academia Nacional de Historia, doctor Enrique Otero D´Costa y el académico Pedro María Carreño ( 5 ).

En este mismo año de 1940, las investigaciones históricas de Páez Courvel producen otra obra de importancia para la historiografía regional y nortesantandereana: La fundación de Ocaña, publicada inicialmente en el Boletín de Historia y Antigüedades (6). Allí, previo estudio comparativo de las obras de los cronistas Fray Pedro Aguado, Juan de Castellanos, Lucas Fernández de Piedrahita, Juan Flórez de Ocáriz, Fray Pedro Simón, José Nicolás de la Rosa, y otros, con los documentos hallados en el Archivo General de la Nación, demuestra la fecha exacta de la fundación de Ocaña cerrando la discusión que se había generado por las diferentes versiones de la misma, dada por los cronistas, y que se propagó luego a los historiadores de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Sobre el particular, valga la pena anotar que el documento denominado: "Descripción de la ciudad de Ocaña de la gobernación de Santa Marta y de las cosas de su provincia y naturales de ella mandada a hacer por el Ilustre Cabildo de la dicha ciudad, la cual se ha de presentar y entregar al muy Ilustre señor Don Lope de Horozco, gobernador perpetuo y Capitán General de Santa Marta y su distrito por su Magestad, para que su Merced la envíe con las demás de los pueblos de la gobernación ante su Magestad real y ante su Real Consejo de Indias". 24 de marzo de 1578, publicado parcialmente en Relaciones Geográficas de la Nueva Granada (siglos XVI a XIX). Víctor Manuel Patiño, Cali, 1983. Transcripción completa en Relaciones y Visitas a los Andes, siglo XVI, Tomo 2. Región Caribe. Hermes Tovar Pinzón. Colección de Historia de la Biblioteca Nacional. Publicaciones de Colcultura y el Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, ratifica el año de 1570 como el de la fundación.

Otros dos estudios importantes para la historiografía nacional, son: Estudios históricos sobre Pamplona y Ocaña y Precursores, mártires y próceres santandereanos de la Independencia, obras póstumas que vieron la luz gracias a los buenos oficios del doctor Lucio Pabón Núñez

Obras: Historia de las medidas agrarias antiguas (1940); La fundación de Ocaña (1940); Estudios históricos sobre Pamplona y Ocaña (1950); Precursores, mártires y próceres santandereanos de la Independencia (1951); Ensayos críticos, volúmenes I y II; Biografía del doctor Alejo Amaya (1952); Interpretación estética y lírica de Adolfo Milanés, y otros estudios publicados en la revista Hacaritama y la prensa regional y nacional.


LUCIO PABÓN NÚÑEZ

Ensayista, crítico, historiador, periodista, político y académico. Nació en Convención el 21 de octubre de 1914 y murió en Bogotá el 19 de julio de 1988.

Hijo de Crispín Pabón y Victoria Núñez. Cursó estudios de primaria en Villacaro, de secundaria en el Colegio de José Eusebio Caro y de San Bartolomé, en Bogotá. En la Universidad Javeriana obtuvo su título de abogado, en 1943.

En Bogotá se desempeñó, entre 1937 y 1943, como bibliotecario de la Universidad Javeriana, jefe de redacción de la revista Colombia y director de la página literaria de El Siglo. Luego fue diputado y Representante a la Cámara por el Norte de Santander; diputado a la Asamblea Constituyente (1953-1957), concejal de Ocaña, gobernador del Norte de Santander, Ministro de Guerra y de Gobierno, diplomático y catedrático de varias universidades de Colombia y el exterior. Colaboró con periódicos y revistas regionales, departamentales, nacionales y extranjeras, y perteneció a las más prestigiosas academias del país, como la Colombiana de la Lengua y la Colombiana de Historia. Por sus servicios prestados a Colombia, se le otorgaron numerosas distinciones, entre ellas, la Orden de Boyacá.

La polifacética obra del doctor Pabón Núñez, abarca, desde la reseña de obras literarias e históricas, pasando por estudios biográficos enjundiosos, hasta el tratamiento de asuntos concernientes a la ideología del partido conservador y el llamado "nacionalismo católico" en Colombia. La rígida formación jesuítica del académico Lucio Pabón, y su acendrado sentido de la religiosidad católica, amén de su gran erudición, le permitieron investigar críticamente la vida política de su época y reproducir en sus libros el proyecto conservador que caracterizó su existencia vital. La figura de José Eusebio Caro, como uno de los más profundos ideólogos del Partido Conservador, unida a su inquebrantable lealtad al ideario bolivariano, se conjugó para crear un homogéneo cuerpo de literatura política, donde el humanismo cristiano está siempre presente. El imperio de la ley y el orden, del Estado de Derecho y de las tradiciones de la más rancia estirpe española, fueron los fundamentos de sus ejes temáticos, en la literatura, la crítica y la escritura de la historia.

En materia historiográfica, propiamente dicha, el doctor Lucio Pabón Núñez produjo interesantes artículos publicados en la revista Hacaritama, de Ocaña y un par de obras que hacen parte del contexto histórico nacional, como producciones histórico-políticas relevantes. En este sentido, destacamos El conservatismo y el programa católico bolivariano del Presidente Rojas Pinilla (1954); El pensamiento político del Libertador (1955); Los grandes problemas de la política colombiana en nuestros días (1964); Bolívar, el hombre de las constituciones (1974) y Bolívar, alfarero de Repúblicas (1983). Existe un marcado énfasis en el tratamiento histórico de los procesos constitucionales que se encuentran en el trasfondo de algunos idearios políticos, debido quizás, a su formación como jurista. Para la historiografía latinoamericana de Bolívar, obras como el Pensamiento político del Libertador tienen gran importancia, como lo señala el historiador venezolano Vicente Lecuna. "En 26 capítulos, en forma ordenada y con subtítulos y glosas al margen, se recoge lo mejor del ideario de Bolívar, desde los manifiestos de Cartagena en 1812, cuando despierta su genio hasta entonces dormido, hasta la última proclama de Santa Marta en 1830", escribe el académico Rafael Gómez Hoyos; y más adelante, agrega: "Desde entonces (1953), de tal modo ha multiplicado Pabón sus ensayos, conferencias y estudios sobre los aspectos de la vida del genio de América, que me haría interminable y fatigante si quiera enumerar los títulos y calificar sus méritos, que hacen de él acaso el más autorizado intérprete y comentador de los ideales bolivarianos" ( 7 )

Entre 1936, cuando se publicó su primer ensayo, Alberto de Mun: en torno a una vida de pensamiento y acción, y 1984, publicó 13 obras sobre literatura, crítica y política, y cerca de 20 folletos, lo cual nos indica su gran capacidad creadora y los diversos temas que dominaba con propiedad.

Destacamos, entre su numerosa producción, las siguientes obras: La tridivisión del poder público (1943); Muestras folclóricas del Norte de Santander (1952); El conservatismo y el programa católico bolivariano del Presidente Rojas Pinilla, Bogotá, 1954; El pensamiento político del Libertador, Bogotá, 1955; La acción europea en Iberoamérica, Madrid, 1961; Por la mancha de Cervantes y Quevedo (1962); La linterna y el búho, 1963; Los grandes problemas de la política colombiana en nuestros días, Bogotá, 1964; Palas atenea: poetas, humanistas y políticos (1967); Bolívar, el hombre de las constituciones, Caracas, 1974; ; Valores intelectuales de Ocaña: Adolfo Milanés y Luis Eduardo Páez Courvel (1982); Rafael Maya y Rafael Gómez Hoyos, Bogotá, 1982; Bolívar, alfarero de Repúblicas. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 19, 1983; El libro de las prosas familiares (1984).


JORGE PACHECO QUINTERO

Poeta, ensayista, historiador y académico nacido en Ocaña en 1911 y fallecido en Bogotá el 30 de mayo de 1982.

Hijo de Ricardo Pacheco e Isabel Quintero. Hizo estudios en el Colegio de José Eusebio Caro. En 1928 hace su primera aparición como escritor en el periódico local Pétalos; luego, en 1930, publica el semanario Hélitros. En 1935 se une a los intelectuales que fundan el Centro de Historia de Ocaña, siendo su primer secretario.

Los primeros trabajos de este autor sobre historia regional y nacional, ven la luz en la revista Hacaritama. En 1940 publica Efemérides biográfica del General Santander (Imprenta Departamental, Barranquilla), y en 1943, Influencia de la masonería en la emancipación de América, aspecto colombiano (Edit. La Gran Colombia, Bogotá)

Pacheco Quintero cultivó la poesía desde su juventud, pero no fue sino hasta 1965 cuando se conoció su primera obra lírica titulada Entre sombra y espacio. Andeles; en 1966 concluye esta serie, con los volúmenes II y III, Raíz desnuda y La palabra perdida; y en 1971, la Biblioteca de Autores Ocañeros incluye en su volumen 8, Los júbilos del amor y abecedario de ausencias.

La obra de Jorge Pacheco ha sido juzgada positivamente por diversos críticos para quienes, incluso, la poesía de este autor supera la de José Eusebio Caro.

Pacheco perteneció a las Academias de Historia de Ocaña, Colombiana de Historia y Colombiana de la Lengua. Contribuyó decididamente a la construcción y dotación del actual Instituto de Cultura y Bellas Artes de Ocaña que lleva su nombre.

Otras obras de Pacheco Quintero, son: Breve historia de la deuda pública nacional. Imprenta Nacional, Bogotá, 1951; - Antología de la poesía colombiana Tomo 1. Serie Minor, Caro y Cuervo, Bogotá, 1970; -La administración y ejecución del Presupuesto.


JUAN MANUEL PACHECO CEBALLOS S.J.

Sacerdote jesuita, historiador, catedrático y académico. Nació en Ocaña el 3 de marzo de 1914 y falleció en Bogotá el 30 de diciembre de 1986.

Hijo de Luis Macario Pacheco y Dolores Ceballos de Pacheco. Cursó estudios en el Colegio de José Eusebio Caro y la Escuela Apostólica de San Pedro Claver. Ingresó a la Compañía de Jesús, ordenándose como sacerdote el 3 de diciembre de 1941. Fue catedrático de la Universidad Javeriana y del Colegio San Bartolomé de Bogotá.

Sus calidades intelectuales y sus aportes a la investigación histórica nacionales, lo hicieron merecedor de varias distinciones, entre ellas, La Cruz de Boyacá, otorgada por el gobierno colombiano.

Fue Miembro de la Academia Colombiana de Historia, de las Academias Boyacense de Historia, Norte de Santander, Antioquia y Ocaña. Director de la Revista Javeriana y miembro fundador de la Academia de Historia Eclesiástica. Colaborador de la revista Hacaritama, El Mensajero del Corazón de Jesús, Eclesiástica Xaveriana, Revista de Indias, Boletín de Historia y Antigüedades, y otras publicaciones. Se le ha considerado como el historiador oficial de la iglesia en Colombia, dada la profundidad y rigurosidad en el tratamiento de sus temas de investigación. Leonardo Molina Lemus, al comentar la obra del padre Pacheco Los jesuitas en Colombia, dice: "Diversos críticos americanos y europeos coinciden en señalar al ilustre jesuita nortesantandereano como uno de los más eruditos y amenos investigadores de nuestra historia".

"Y tal el cuadro y tal el mundo, dice el jesuita Antonio de Egaña -que nos da el autor, sólidamente cimentado en una abundante y selecta bibliografía que recoge las obras de mayor importancia: investigador profundo de los archivos principales de su patria colombiana, de Sevilla, de la Compañía en Roma, Madrid y Quito. La obra se nos presenta con esa seguridad que garantiza una firma ya reputada en la historiografía americana. Acertado en darnos el cuadro geográfico, social y económico; en descubrirnos el clima psicológico, religioso y político; objetivo en apreciar las reacciones de las personas, sin paliar sus deficiencias. Obra riquísima en datos históricos, y satisfactoriamente lograda en su interpretación". Por su parte, el académico Lucio Pabón Núñez, destaca así la obra del padre Pacheco: "Uno de los más completos historiadores de la Colombia actual es el padre Juan Manuel Pacheco S.J. Investigador paciente de archivos oficiales y particulares, narrador veraz y ordenado, filósofo de la historia, escritor vivaz y correctísimo. Sus estudios en publicaciones periódicas como el Boletín de Historia y Antigüedades y la Revista Javeriana, son numerosos y de singular valor. Cuatro gruesos volúmenes ha publicado hasta ahora: dos tomos de los Jesuitas en Colombia: el primero comprende el período 1567-1654, y fue editado en Bogotá en 1959; el segundo va de 1654 a 1696, y apareció también en Bogotá, en 1962. En esta misma ciudad vieron la luz, dentro de la colección Historia Extensa de Colombia (de la Academia Colombiana de Historia) en 1971 y 1975 los otros dos: Historia eclesiástica, t. I. La evangelización del Nuevo Reino, siglo XVI; t. II, La consolidación de la Iglesia, siglo XVII. En 1975 apareció asimismo en la capital colombiana la biografía de Jesús María Fernández, S.J.: Itinerario de un gran hombre. En el mismo año salió en Caracas el libro La Ilustración en el Nuevo Reino, trabajo de extraordinaria valía por su originalidad, la profundidad y la transparencia" (8). A esta reseña de publicaciones del padre Pacheco, hecha por el académico Pabón Núñez, debemos agregar que, como obra póstuma, fue publicado el tercer tomo de los Jesuitas en Colombia, que va de 1696 a 1767, y dos tomos más del Volumen XIII de la Historia Extensa de Colombia, así como diferentes artículos en la sección biográfica de la Enciclopedia S.J. del Instituto Histórico.

El Archivo Histórico de la Pontificia Universidad Javeriana, lleva el nombre de este ilustre historiador colombiano, quien llevó a cabo rigurosas investigaciones en los archivos de Colombia, Roma, España y varios países iberoamericanos

Obras: -La virgen y nuestros próceres. Editorial Fas, Bogotá, 1936; -Historia de la Iglesia. Compendio escolar. Medellín, 5 ediciones; -Los jesuitas en Colombia (2 vol.). Editorial San Juan Eudes, Bogotá, 1959; -2a. edición, Editorial Hijos de Santiago Rodríguez, Burgos (Esp.), 1961;Tercer volumen, publicado póstumamente; -La ilustración en el Nuevo Reino . Caracas, 1973.

Destaquemos, de las publicaciones hechas en revistas varias, las siguientes:

- La fundación de Medellín. En revista Javeriana No. 43, Bogotá, 1954; -Don Bartolomé Lobo Guerrero. Arzobispo de Santafé de Bogotá. En Eclesiástica Xaveriana No.5, Bogotá, p. 123 ss; - Los primeros obispos de Cartagena. En Eclesiástica Xaveriana No.6, Bogotá, 1956, p. 357 ss; -El fundador de Pamplona. En revista Javeriana No.32, Bogotá, 1949, p. 268 ss; - Sublevación portuguesa en Cartagena. En Boletín de Historia y Antigüedades No. 42, Bogotá, 1955, p. 556 ss.


FERNANDO GALVIS SALAZAR

Abogado, periodista, catedrático, historiador y académico nacido en Ocaña en 1919 y fallecido en Bogotá.

Hizo estudios secundarios en el Colegio de José Eusebio Caro de Ocaña y en el Colegio Universitario de Bogotá. Estudios superiores, en la Universidad Externado de Colombia, donde se recibió como abogado.

Catedrático de varios centros docentes de la capital; Miembro del Instituto Caro y Cuervo, de la Academia de Letras y Filosofía, y de las Academias de Historia de Ocaña, Antioquia, Norte de Santander, Santander, Valle del Cauca y Academia Colombiana de Historia. De ésta última, fue secretario de la Comisión de Lexicografía.

Obras: -El Padre Almansa. Cooperativa de artes gráficas, Bogotá, 1947; - José Eusebio Caro. Biografía. Imprenta Nacional, Bogotá, 1955; -Uribe Uribe. Biografía. Autores Antioqueños, volumen 2, Medellín, 1962; -Don Antonio Nariño: visión panorámica de la vida del precursor. Imprenta Departamental, Bogotá, 1962; -Breve historia del Repertorio Colombiano. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1961.


OCTAVIANO ARÉVALO CLARO (Fray José María Arévalo Claro)

Sacerdote dominicano, historiador y académico. Nació en La Playa de Belén el 29 de agosto de 1923 y falleció en Bogotá el 1 de agosto de 1971.

Hijo de doña Juanita Claro y don Francisco Arévalo. Estudió en el Pontificio Ateneo Internacional Angelicum, de Roma, donde se ordenó como sacerdote. Estudios superiores en la Universidad de la Sorbona y en el Instituto de París, licenciándose y doctorándose allí en Teología, Filosofía y Ciencias Sociales. Fue también perito en Lenguas Orientales y profesor de Teología, Filosofía, Hebreo y Griego Clásico en el noviciado dominicano de Bogotá.

Miembro de las Academias de Historia de Ocaña, Boyacense de Historia y Sociedad Bolivariana de Colombia.

Obras: -Tesis escolásticas y revolucionarias en el origen de la Independencia; -Los Dominicos en el Perú. Imprenta Editorial San Antonio, Lima, 1970. A su fallecimiento, estaba publicando, por entregas, en Bogotá, La Universidad Tomista de Santa Fe de Bogotá, aportes relevantes a la historia de la iglesia en Colombia.


LEONARDO MOLINA LEMUS

Ensayista, peta, historiador y académico nacido en Brotaré (Ocaña) el 6 de noviembre de 1914 y fallecido en Cúcuta el 20 de febrero de 2001. Hijo de Cristóbal Molina y Ana D. Lemus Uribe de Lemus. Cursó estudios en el Colegio de José Eusebio Caro de Ocaña. Radicado en Cúcuta, se desempeñó como Delegado de Estadística de la Contraloría General de la República; juez 2o. municipal y, durante 22 años, ejecutivo de le empresa Bavaria. En 1942, fue nombrado Visitador del Ministerio de Comunicaciones y encargado de la Administración de Correos de Bogotá.

Fue corresponsal de El Tiempo y la Revista Semana; colaborador de El Espectador, El Liberal, Cromos, Estampa, la revista Hacaritama y Gaceta Histórica.

Miembro de las Academias de Historia de Ocaña, Norte de Santander y Colombiana de Historia. En 1871, fue Secretario Coordinador del Congreso Grancolombiano de Historia, reunido en Cúcuta, evento en el cual fue condecorado por la gobernación del departamento, con la Medalla Francisco de Paula Santander. En 1973 asistió al Congreso Nacional de Historia celebrado en Pasto y posteriormente representó a su Departamento en la ciudad de Tunja, durante la conmemoración de la Batalla de Boyacá.

En 1975 fue recibido como Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de Historia, presentando la ponencia "Proceso de Bartolomé Lizón".

Obras: -José Eusebio Caro y otras vidas. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 11, 1973; - Patrimonio Monumental de Ocaña. Ediciones del Instituto de Cultura y bellas Artes. Cúcuta, 1983; -La cuna de Santander, Cúcuta, Universidad Francisco de Paula Santander, Cúcuta, 1999.


JORGE MELÉNDEZ SÁNCHEZ

Historiador, periodista, docente y académico, nacido en Ocaña el 31 de diciembre de 1945.

Cursó estudios en la Escuela Rural Integrada de El Rodeo (Buenavista) y bachillerato en el Seminario y en el Colegio Nacional de José Eusebio Caro de Ocaña. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Nacional, donde se licenció en Filosofía y Letras, con especialidad en Historia. Postgrado en Filosofía Latinoamericana e Historia de Colombia, en la Universidad Nacional. Es miembro correspondiente de la Academia de Historia de Ocaña y de la Academia de Historia de Norte de Santander.

Desde muy joven se dedicó a las labores periodísticas; sus primeros artículos aparecen en el periódico ocañero Ébano (1961) y la revista Mis palabras (1962). Entre 1966 y 1974, ocupó la redacción de Problemática liberal, en Bogotá. Ha sido colaborador también de Vanguardia Liberal de Bucaramanga, Diario de la Frontera y La Opinión, de Cúcuta. Se ha desempeñado como catedrático de Economía e Historia en las universidades Externado de Colombia, Jorge Tadeo Lozano y Pedagógica Nacional.

Desde 1979, cuando apareció su primera obra, Ocaña, la región y el desarrollo, el profesor Meléndez ha dedicado buena parte de su actividad investigativa al nororiente colombiano, en especial, al Norte de Santander y la región de Ocaña.

Obras: Políticamente no, doctor (1982); Aniquilamiento o pacificación (historia de la rebeldía motilona en la Colonia) 1982); Cacao y río (1983); Por el río Zulia (1984); Ocaña colonial (1984); Tiempo de fantasmas (1986); Reto al recuerdo (1987); La erosión y los tejados (19887); La tierra de don Antón (1989); Signar el presente (1989); Vivir la región (1992); Lado de Filogringo (1993); Camino de Oropoma (1993); Salida al río, historia de Guaduas (1994); ...y ahí cayó Camilo (1996); Compañera paciencia (1998); La viña de la esperanza (1998); Pensar la paz (1998); Alto Catatumbo: región y ambiente (1999); Sociedad e identidad (1999); Camino del río Negro. Historia colonial de la ciudad de La Palma, Cundinamarca (2000); Camino de la identidad. Fondo Editorial Tropykos. Publicación auspiciada por el Ayuntamiento de Pedroche, Córdoba, España, marzo de 2002; Soldadito de mi patria, no me mates. Editorial Códice, Bogotá, 200; .Lucio Pabón. El nacionalismo católico en Colombia. El búho, Bogotá, 2004.

La obra histórica del profesor Meléndez Sánchez, sobre todo en el tratamiento de los problemas actuales de violencia que sufre la región de Ocaña, ha logrado abrir un espacio en la discusión académica sobre la importancia de la zona en el desarrollo general del nororiente colombiano. Si embargo, en muchos de sus conceptos y apreciaciones aún se mantiene una evidente inclinación hacia las corrientes históricas marxistas que han tratado de privilegiar el papel protagónico de los movimientos sociales en los acontecimientos históricos del país. Para el caso concreto de Ocaña, estos "movimientos", no dejaron de ser, antes como ahora, manifestaciones episódicas que buscaron, antes que transformaciones efectivas de la sociedad, reconocimientos, reivindicaciones y posicionamientos sociales o económicos a través de las formas de la representación pública. El resultado, por ejemplo, de las movilizaciones sociales ocañeras en la década de 1960, tuvieron por objeto la consecución de específicos fines políticos que ya para finales de las décadas de 1970 y 1980, se habían confundido con el cotidiano quehacer de la dirigencia política liberal y conservadora. No se produjo, pues, ningún cambio sustancial en la estructura ideológica de la sociedad ocañera o regional, excepción hecha de la dirigencia que coadyuvó a la creación de grupos armados en aquellas décadas y que hoy ha desaparecido del escenario sociopolítico. Las tendencias izquierdistas actuales, por ejemplo, se concentran en algunos sindicatos cuya capacidad de convocatoria es bastante escasa.


CONCLUSIONES

Hemos escogido trece de nuestros historiadores, debido a la trascendencia nacional que sus obras han tenido en el campo de la historiografía colombiana, sin desconocer, por supuesto, otros autores que han enriquecido la escritura de la historia en la región de Ocaña, unos ya fallecidos y otros en plena actividad creadora, como tuvimos la ocasión de destacarlo en nuestro trabajo, aún inédito, "Historiografía de la Región de Ocaña", que se estructuró sobre una muestra representativa de 163 estudios históricos que incluye obras generales, opúsculos, ensayos y artículos publicados en revistas especializadas y prensa regional y nacional, entre 1805 y 2005.

El conocimiento de la historia del Oriente colombiano, fundamentalmente del departamento Norte de Santander y la región de Ocaña, no puede considerarse todavía como suficiente. El desarrollo que ha tenido nuestra historiografía no se compara ni cuantitativa ni cualitativamente con el que se ha dado, en la zona centro, norte o el occidente debido, entre otros factores, a la falta de estímulos dados a la investigación histórica, a la carencia de archivos organizados y sistematizados que permitan el fácil acceso a las fuentes primarias, y a la inexistencia de grupos interdisciplinarios de investigadores. Las Academias y los Centros de Historia nortesantandereanos no han establecido aún lineamientos de trabajo conjunto e intercambio de experiencias que permitan establecer el estado actual de la historiografía norteña, detectando sus falencias dominantes. Por otra parte, los ejes temáticos sobre los cuales se aborda la escritura de la historia, dejan constantemente de lado el análisis de la historia contemporánea y el fenómeno de la violencia actual en sus diversas modalidades.

Sobre este último particular, es preciso puntualizar en el tema de las etnias que habitan el Norte de Santander, su estado actual, los problemas que afrontan ante la localización en sus territorios de explotaciones petroleras o mineras y, lógicamente, los conflictos surgidos a raíz de la presencia de fuerzas irregulares de autodefensas ilegales y guerrilla en su territorio, que luchan por el control de los cultivos ilícitos, como en el caso de El Tarra y Tibú y el norte de la antigua Provincia de Ocaña. El problema social y económico surgido a raíz de los desplazamientos forzados, debido al conflicto bélico, apenas si se menciona tangencialmente en los informes oficiales como una queja o como denuncias presentadas ante los organismos de Derechos Humanos, mas no como un aspecto relevante de nuestra historia actual que requiere de análisis más complejos capaces de coadyuvar en la formulación de políticas claras de paz entre los actores del conflicto. En este sentido es destacable el trabajo que viene desarrollando el académico Miguel Ángel Santiago Reyes quien, lamentablemente, aún no ha publicado sus investigaciones relativas a las etnias de la zona del Catatumbo.

Es realmente difícil promover la defensa de los valores tradicionales, del concepto de patria y de identidad, del patrimonio cultural y de un proyecto coherente de nuestra historia regional en una sociedad desvertebrada política, social, espiritual y económicamente cuyo afán cotidiano se reduce casi que a la simple supervivencia. La constante destrucción del patrimonio arquitectónico, por ejemplo, la desinstitucionalización cultural, los problemas generados por la inadecuada representación política en las corporaciones de origen popular y alcaldías municipales, así como las prácticas políticas corruptas, se levantan como barreras constantes al desarrollo de los municipios que conforman la región de Ocaña.

De otra parte, el divorcio secular que existe entre el sector de la educación y el de la cultura, afecta significativamente la reproducción de las creaciones del ingenio humano, incluyendo los resultados de las investigaciones en el campo historiográfico que se convierten, con el tiempo, en trabajos que apenas si son leídos y comentados en los círculos académicos locales y nacionales, perdiendo todo su potencial pedagógico. Así mismo, los aportes historiográficos regionales a la historiografía nacional, suelen pasar desapercibidos, en la mayoría de los casos, debido a la poca circulación de las revistas académicas de provincia, cuya periodicidad está sujeta a los aportes exiguos de los miembros de los Centros de Historia y Academias regionales.

Los aportes de los historiadores ocañeros a la historiografía nacional, sin embargo, han contribuido notablemente al conocimiento de una vasta región que posee inmenso potencial y riqueza patrimonial, natural, turística y cultural, pero, simultáneamente carece de infraestructura adecuada para que los colombianos puedan acceder al disfrute pleno de esas mismas potencialidades. Las investigaciones que hemos adelantado durante los últimos cinco años, en temas como el rescate del patrimonio cultural, el turismo cultural, la historia de nuestras artes y letras, así como la implementación de las cátedras regionales en algunos municipios de la región, como Río de Oro, Teorama, Convención, La Playa de Belén y Ocaña, apuntan hacia el fortalecimiento de la identidad de la comarca y han despertado, nuevamente, entre algunos sectores intelectuales del Norte de Santander, el interés por revivir los Centro de Historia y fortalecer las Academias existentes.

Pero, sin lugar a dudas, se requiere urgentemente del apoyo logístico y económico del alto gobierno, en materia cultural, para lograr superar las deficiencias que se presentan en los niveles municipales, por la incuria y el desprecio de algunos mandatarios locales hacia la promoción, divulgación y fortalecimiento de nuestra cultura.


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

(1) PÁEZ COURVEL, Luis Eduardo. Fundación de Ocaña. Historia de Ocaña, Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 5, Caro y Cuervo, Bogotá, 1970.

(2) Ibídem, p.58.

(3) FEBRES CORDERO, Luis. Del antiguo Cúcuta, 2a. edición. Antares, Bogotá, 1950, p. 6

(4) OTERO D´COSTA, Enrique. Cronicón solariego. Imprenta Departamental, Manizales, 1922. p. XI.

(5) PÁEZ COURVEL, Luis Eduardo. Historia de las Medidas Agrarias Antiguas. Voluntad, Bogotá, 1940. Páginas introductorias

(6) ------------ La fundación de Ocaña. Boletín de Historia y Antigüedades Nos. 308-309, Bogotá, junio y julio de 1940, p. 445 ss.

(7) GÓMEZ HOYOS, Rafael. Monseñor. Lucio Pabón Núñez, político y letrado. Kelly, Bogotá, 1982, p. 49.

(8) PABÓN NÚÑEZ, Lucio. Nota de presentación a la Antología Histórica. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 16, 1979, p. 12-13.

OTRAS FUENTES CONSULTADAS

- Revista Hacaritama, órgano de la Academia de Historia de Ocaña (1935-2005)

- Revista Gaceta Histórica, órgano de la Academia de Historia de Norte de Santander

- Revista Lámina, Ocaña, 1945.

- Revista Trofeos, Ocaña, 1945.

- Revista Estudio, órgano de la Academia de Historia de Santander.

- Boletín de Historia y Antigüedades, órgano de la Academia Colombiana de Historia.

- Revista Acrópolis, de Ocaña

- Revista Horizontes Culturales (1987-2002)

- Boletín Informativo, de la Asociación Prodefensa de los Intereses Cívicos, Históricos y Culturales de Ocaña.

- Facetas Terrígenas. Órgano del Centro de Historia "Miguel Jerónimo Niz", de Río de Oro.