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jueves, 22 de febrero de 2024

EXPOSICIÓN TEMPORAL "OCAÑA, ORIGEN Y LEGADO"

 

 


El Museo de la Gran Convención inauguró esta muestra temporal el 2 de febrero, con la asistencia de escritores, artistas, académicos y público en general, en los corredores del Complejo Histórico de la Gran Convención.

Intervinieron en el acto protocolario de apertura, nuestra monitora educativa y cultural, Andrea Navarro Figueroa, el líder cívico, Mario Castellanos Chichilla, el director del museo y el académico y escritor Pedro Amadías Santana Barbosa.

Seguimos apostándole a la divulgación de lo nuestro, esta vez los barrios antiguos de la ciudad de Ocaña, recordando el origen de la ciudad en el siglo XVI y su desarrollo ulterior.


Detalles del montaje de la exposición.


Palabra de la monitora educativa y cultural Andrea Navarro Fugueroa:

APERTURA DE LA EXPOSICIÓN TEMPORAL “OCAÑA, ORIGEN Y LEGADO”

Saludo a los asistentes.

El Museo de la Gran Convención se complace en dar apertura a esta muestra temporal, que está dedicada a los inicios del urbanismo en la ciudad de Ocaña, la génesis de sus primeros barrios y acercamientos a ese valioso patrimonio cultural material e inmaterial que hoy podemos observar en ellos.

En 453 años de historia, la ciudad que fundara el Capitán Francisco Fernández de Contreras en 1570, a partir del cuadrado de la plaza mayor, el nuevo poblamiento blanco del nororiente colombiano, comenzó a extenderse hacia los cuatro puntos cardinales, formando ese esquema ortogonal o en damero que podemos observar en los planos antiguos que aún se conservan, y que responde a la puesta en marcha de la legislación española en aquellos tiempos en que la ciudad fue fundada.




La exposición OCAÑA, ORIGEN Y LEGADO, es el resultado de una investigación hecha hace mas de un año. Ell nos muestra de una manera sencilla y sintética, la conformación del urbanismo ocañero en el siglo XVI para que podamos comparar lo que hoy en día existe. Ocaña nace en la plaza mayor, hoy Plaza sel 29 de mayo, siendo sus primeras calles, la CALLE DE OCAÑA, que hoy es ka calle 11 o Calle Real, y lego la CALLE DE LA AMARGURA, o calle 10.

La Calle de Ocaña marcaba la entrada y salida de viajeros y mercaderías desde el rio Magdalena y el interior del virreinato de la Nueva Granada. Y fue justamente la posición estratégica de Ocaña la que permitió la expansión hacia el norte, apareciendo los barrios de San Agustín y El Llano: hacia el sur los barrios de Villanueva y El Carretero: hacia el oriente La Piñuela y hacia el occidente La Costa. Desde el centro, se irradiaba la dinámica comercial hacia el Tamaco, Tacaloa, Los Altillos y lo que hoy es el mercado y el Dulce Nombre.

Serán puntos importantes del desarrollo económico, político, social y cultural, el sector del San Francisco y el sector de San Agustín, como lo demuestran los documentos que reposan en el Archivo Histórico de Ocaña, y luego las obras escritas por nuestros primeros historiadores.



Este entramado urbano se mantuvo casi intacto hasta 1963 cuando se produjo la primera invasión a tierras urbanas, hecho que alteró la estructura ortogonal y generó las invasiones que luego harían crecer desordenadamente la ciudad hacia el nororiente, noroccidente y sur.

La ciudad antigua, que representa el centro histórico, ha quedado reducida a unos pocos sectores muy bien identificados, que es necesario preservar para que nuestra historia urbana no se pierda entre edificaciones mal planificadas y acciones vandálicas de constructores que nada entienden de la importancia de nuestro patrimonio histórico arquitectónico.

OCAÑA, ORIGEN Y LEGADO es un llamado a la reflexión ciudadana sobre su patrimonio y su historia y, por supuesto, sobre la necesidad de preservar la identidad cultural representada en su valiosa arquitectura colonial, republicana y tradicional. Esa exposición no lo dice todo: sugiere a través de las imágenes lo que fue y lo que es, para que las nuevas generaciones tomen conciencia del legado que nos transmitieron quienes construyeron el actual territorio sobre el cual vivimos.

El Museo de la Gran Convención agradece el aporte económico del Programa Fortalecimiento de Museos, Museo Nacional y Ministerio de las Culturas, las Artes y los saberes, así como a Yaneth Mora Hernández, autora del guión curatorial y a Leonardo Ochica Salamanca, autor del guión museográfico.

Igualmente, a todos los asistentes y a quienes nos apoyaron con sus comentarios y sugerencias.


sábado, 2 de junio de 2018

"ISHTANA JOVEN" MUESTRA FOTOGRÁFICA Y AUDIOVISUAL DE LOS JÓVENES DEL CATATUMBO



EXPOSICIÓN “ISHTANA JOVEN” EN EL COMPLEJO HISTÓRICO 
DE LA GRAN CONVENCIÓN

El 28 de mayo se inauguró esta muestra artística y documental llevada a cabo por los jóvenes del Catatumbo, bajo el auspicio de la diócesis de Tibú – Pastoral de Víctimas – y el Centro Nacional de Memoria Histórica.



La exposición cuenta con tres elementos fundamentales que facilitan la comprensión de la misma a saber: videos, audios y fotografías, cuya realización corrió a cargo de los jóvenes creadores del Catatumbo que le apuestan a la paz y sueñan con un territorio en el cual se pueda compartir y desarrollar todas las potencialidades humanas, lejos de la violencia que por décadas ha asolado esta región nortesantandereana.

 La m muestra en los corredores del histórico
claustro de San Francisco

El atractivo para los niños, audios y videos

Jeimy Torres y Katerin Correa Ardila, de la diócesis de Tibú, tuvieron bajo su responsabilidad la curaduría y montaje de la exposición, así como las visitas comentadas de la misma. La Academia de Historia de Ocaña y el Museo de la Gran Convención apoyaron esta iniciativa que, sin lugar a dudas, se convierte en herramienta indispensable para comprender muchos aspectos del Catatumbo por medio de los recursos audiovisuales con que cuenta la muestra.

 Katerín Correa Ardila y Jaimy Paola Torres,
montaje y curaduría de la exposición


 Katerín Correa Ardila y Jaimy Paola Torres, con
Luis Eduardo Páez García, de la Academia de Historia de Ocaña en el programa 
"Cita con la Cultura"
que se transmite por el Canal Comunitario TV San Jorge.

“ISTHANA JOVEN, Es una creación colectiva en el marco del proyecto “Catatumbo, memorias de vida y dignidad” en la cual nosotros los y las adolescentes y jóvenes de esta Región exploramos nuestra naturaleza creativa por medio de la fotografía y la radio, documentando el territorio a través de nuestros ojos y oídos, reflexionando sobre problemáticas sociales como la estigmatización, el abandono estatal, y la violencia generada por el conflicto armado, para construir una memoria fotográfica y sonora que le hable a la sociedad en general sobre las nuevas apuestas para aportar a la construcción de paz.

La exposición se divide en tres temáticas, en los que reflejamos nuestros procesos de resistencia pacifica a través de la cultura y el arte, a partir de recuerdos, vivencias, dificultades y apuestas en el territorio actual.

 Niños de los centros educativos locales




La primera temática denominada SOMOS IDENTIDAD ANCESTRAL Y CAMPESINA, resalta nuestras raíces indígenas y campesinas propias de la Región del Catatumbo, como  huellas necesarias para la construcción de nuevas propuestas en el territorio.


 TERRITORIO Y CONFLICTO, así es denominado el segundo tema de la exposición donde manifestamos el impacto del conflicto armado en nuestra vida en el pasado, el presente y el futuro, recorriendo el camino de posibilidades y dificultades.


 Y por último, PROPUESTAS PARA EL NUEVO CATATUMBO, donde presentamos iniciativas que nosotros como jóvenes estamos impulsando. Resaltamos los procesos colectivos actuales en torno a la educación, la cultura y la construcción de proyectos de vida con vientos de libertad, esperanza y paz.


 ISHTANA JOVEN, REMINESCENCIAS Y ESPERANZAS es recorrer un territorio. Es escuchar fuerzas del pueblo Barí y sus descendientes. Es recordar que ser joven es el motor que transforma e impulsa nuestra región”

La Academia de Historia de Ocaña y el Museo de la Gran Convención invitan a la comunidad ocañera y regional a visitar la exposición “ISHATANA JOVEN” y a conocer aspectos poco o nada tratados en los ámbitos académicos locales y nortesantandereanos.

 Aspectos del montae de la exposición






viernes, 6 de junio de 2014

LEONELDA, LA REBELIÓN DE LOS BÚRBURAS


CINEMATOGRAFÍA DE OCAÑA

Después de cumplida la etapa de  selección de actores y actrices, talleres y prácticas en varias locaciones, quedó todo listo para iniciar el rodaje de la nueva película nortesantandereana, que se llevará a cabo en la ciudad de Ocaña.

El proyecto fue presentado al programa Nacional de Concertación Cultural del Ministerio de Cultura, por la Asociación "Juan C. Pacheco" en 2013.

La película está dirigida por Miguel Páez, con libreto de María Fernanda Figueroa. Jackson Danilo Chaustre Picón, dirigió los talleres de actuación, así como María Fernanda Figueroa, y Luis Eduardo Páez García, la asesoría histórica.

Actrices y actores, son jóvenes ocañeros, algunos de los cuales  ya habían han demostrado su talento en la pasada película documental "El Hijo de la Independencia".

 El equipo de trabajo


EL CONTEXTO SOCIO POLÍTICO Y ECONÓMICO

La Ocaña del siglo XVII, era una población floreciente, convertida el “puerto seco”, que facilitaba el intercambio comercial entre los valles de Cúcuta y Pamplona con Puerto Real, sobre el río Magdalena y, a su vez, servía como centro de acopio y distribución de mercaderías para la zona minera de Antioquia y el interior del Virreinato de la Nueva Granada.

Había sido fundada el 14 de diciembre de 1570 por el Capitán Francisco Hernández (o Fernández), por orden del Cabildo de Pamplona, con el propósito de servir de punto estratégico entre Pamplona y su área de influencia y el río Magdalena.

Se cultivaba el maíz, el trigo y el cacao y en los valles del Magdalena aumentaban las haciendas ganaderas, cuyos propietarios eran criollos ocañeros.

Cuatro rutas coloniales unían a Ocaña con el río Magdalena, la zona minera de Antioquia y el interior del virreinato:
Ocaña – Venadillo - La Camarona – San Roque de Aguachica –Puerto Real.
Ocaña – Pueblo Nuevo – Los Ángeles – zona minera de Antioquia.
Ocaña – La Cruz (Ábrego) – San Pedro – Salazar.
Ocaña – La Cruz – Jurisdicciones – Mataza – Girón.

Debido al maltrato sufrido por las tribus indígenas de la región, por parte de los encomenderos, varias de ellas se habían levantado contra los funcionarios reales.

"Leoneda, la rebelión de los Búrburas" narra la historia de esta mestiza que fue condenada por la Inquisición, a raiz de sus presuntas prácticas de hechicería y que, finalmente, se convirtió en el símbolo de la ebeldía aborígen contra la opresión española. 

La base histórica de esta leyenda, se remonta a finales  del siglo XVII, coincidiendo con la “visita pastoral que en esos días hacia a sus feligreses de la comarca ocañera, el Ilustrísimo señor Obispo de Santa Marta, Monseñor Liñán de Cisneros” [1], es decir, en enero de 1667, como lo consigna Monseñor Manuel Benjamín Pacheco [2]y Alejo Amaya [3]

La leyenda tiene como escenario la población de la “Loma de González [4] y el Cerro de la Horca, en la ciudad de Ocaña.


 Jackson Danilo Chaustre dictando el taller de actuación


 Según el relato, Leonelda era una joven hechicera de la tribu Búrbura. “ No pasaba ella de los 26 años, y su cuerpo era esbelto y su porte gentil, pese a su evidente condición  de campesina…En el bello rostro de color aceituno y de trazos casi perfectos brillabanle con fuego casi misterioso unos grandes ojos negrisimos, cuyo luminoso encanto parecía encenderse más con el contenido impulso de una inocultable ira interior “ [5]. Hacia parte Leonelda de un grupo de hechiceras, entre las cuales se encontraba María Antonia Mandona, María Pérez, María de la Mora y María del Carmen, cuya labor consistía en la preparación de brebajes mágicos compuestos por mezclas de “…raíces y flores de plantas extrañas, reptiles inmundos y cierta clase de animales agoreros…”[6], con los cuales curaban enfermedades, procuraban el amor y otra suerte de sortilegios propios de la hechicería nativa. Las actividades de estas mujeres llegaron por fin a oídos de las autoridades españolas, que no vacilaron en proceder a la detención de las magas. Así, María Mandona, “la jefe y directora del endiablado elenco”, es ejecutada en presencia de sus compañeras. Tiempo después, era detenida Leonelda Hernández  por la Inquisición, acusada de “sus prácticas de hechicería y tener amenazados a todos los pueblos circunvecinos de convertirlos, un día cualquiera, en infectas lagunas de aguas letales” [7]. La rebelde hechicera es conducida a Ocaña, de gala en ese instante debido a la llegada del prelado Liñán de Cisneros. En vista de este acontecimiento, sus captores deciden ejecutar a Leonelda en el siniestro Cerro de la Horca. Ya casi a punto de cumplirse el infeliz destino, la joven lanza un imponente grito:

-          ¡Aquí los Búrburas!


[1] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p. 170.
[2] PACHECO, Manuel B. Op. cit. p. 216.
[3] AMAYA, Alejo. Los Genitores. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 2.  p.120
[4] Antigua parcialidad de Ocaña.
[5] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p.165.
[6] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p.165.
[7] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p.170
  

En los talleres

Y como llamados ante un conjuro misterioso, brotan de todas partes los  indómitos nativos, que después de saetear a la soldadesca y colgar a su jefe, parten con Leonelda hacia sus reductos inexpugnables.

Cabe destacar que, habiendo el Tribunal del Santo Oficio ejecutado a la Mandona y detenido a Leonelda, las parcialidades de Burgama y Borotaré (Brotaré u Otaré), se encontraban sublevadas contra los españoles.

Seguidamente, algunos detalles de la leyenda, de acuerdo a las versiones literarias existentes:

“Su edad según el proceso que tenemos a la vista, era de ventiseis años, de regular estatura, ojos negros, vivos y quemadores, color moreno claro, cabello negro como el azabache, su talle gentil y su donaire encantador  colmaban las miradas penetrantes de aquella simpática mujer que tenía fama de guerrera cruel y sanguinaria” [1]

Como se ha podido observar a través de las descripciones que de Leonelda se hacen, se destaca en ella su osadía y singular hermosura, cualidades que durante mucho tiempo han adornado a la mujer ocañera. El episodio de la liberación de la india por sus hermanos de raza, es expuesto en forma dinámica y atrayente, poniendo de manifiesto claramente el triunfo del elemento indígena sobre el peninsular:

“ Cuando oyó el grito: Aquí los Búrburas! Ya tenía una rama en sus manos y  agarrado por el cuello a uno de sus verdugos. El asalto fue rápido y la venganza  atroz. Los Búrburas que habían seguido desde Aguas Claras las huellas de los que traían a la prisionera, cayeron sobre ellos en los momentos en que iban a consumar el crimen, y con lanzas y machetes destrozaron a la guardia y colgaron de la horca al capataz” [2].

  “Fue entonces cuando Leonelda, sacando energías de su propio agotamiento y obrando con extraordinaria rapidez, grito con todas sus fuerzas, al tiempo que  agarraba por el cuello  a uno de sus verdugos:

-             Aquí de los Búrburas!

 Fue un grito de guerra y de muerte. Una orden de acción y de exterminio. Porque saliendo de entre la maleza, como si los brotase la tierra, en medio de un indescriptible vocerío, los indios amigos de Leonelda cayeron como una tromba sobre la sorprendida y asustada tropilla, la pasaron a cuchillo, colgaron al jefe y libertaron a la hechicera” [3].

Las leyendas de Antón García de Bonilla y Leonelda Hernández constituyen, pues, la síntesis histórica del pueblo ocañero, la justificación necesaria de un ancestro que une  los valores propios del español con altivez indómita del aborigen; la belleza de sus mujeres y el principio libertario de una raza que cayo cercenada ante la espada y la cruz de un dios extraño.

Si nos detenemos sobre las épocas conquistadoras y colonial de los pueblos de Colombia y América, no dejaremos de encontrar casos semejantes. La Gaitana y el cruel Añasco,el cacique Pipatón y su irreductibilidad en la región de Barrancabermeja, los mandatarios chibchas en la meseta Cundi- Boyacense y Quesada, etc. En todos existe un común denominador: la lucha del indígena por tratar de conservar su independencia. Y un mismo final: la destrucción de su cultura, el martirio y la muerte de sus líderes. Se unen así dos polos  antitéticos de nuestra génesis histórica: el indio americano y el español.

Veamos otros fragmentos sobre la leyenda mencionada:

          “ La india aunque comprendió el fin que se le preparaba, miró con desprecio aquel aparato y todos los planes que formaban. En vano esperaron de ella una sola  súplica” [4]

                                                     EUSTOQUIO QUINETRO. 1895

         “ La luna de aquella hermosa noche de San Juan, en lugar del tronchado cuerpo cenceño de Leonelda, hubo de alumbrar, inerte, desmadejado, trágicamente suspendida en la oscura  cuerda punitiva, la uniformada corpulencia del arrogante capitán de los esbirros” [5]
                                                     CIRO A. OSOSRIO Q. 1962

         “ La autoridad, vecinos y vecinas van entonces al monte; buscan como sabuesos,  inquieren y al fin el mismo Juan de la Cruz a quien se huyó la bruja dio con ella y dio en ella tantos azotes que solo a rastras pudo volver, al cepo y la cadena. También cayeron la Pérez, la de Mora, la Hernández, María del Carmen y  además, santo protector del poblado, cayeron los embrujos que habían de destruirlo y que, como   lo quiso la justicia, ante la temerosa multitud los fue sacando de entre unos trapos viejos”[6].

                                                                   GREGORIO HERNANDEZ DE ALBA 1936


 El Director y un grupo de actores y actrices seleccionados

BIBLIOGRAFÍA

AMAYA, Alejo. Los Genitores. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 2. Ocaña, 1970.
CEBALLOS GÓMEZ, Diana Luz. La Inquisición de Cartagena de Indias o de cómo se inventa una bruja en el siglo XVI. U. Nacional sede Medellín 2001.
HERNÁDEZ DE ALBA, Gregorio. Las brujas de la Loma, En Revista Hacaritama, No. 16 – 17. 1936.
OSORIO QUINTERO, Ciro A. El Valle de los Hacaritamas. Imprenta Departamental. Barranquilla, 1962.
PACHECO, Manuel Benjamín. Monografía de la parroquia. Biblioteca de Autores Ocañeros. Vol. 5. 1970.
PÁEZ COURVEL, Luis Eduardo. Crítica e Historia. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol.6. Ocaña 1970.PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. Ocaña, Leyendas de la ciudad de Ocaña. En Nueva Revista Colombiana de Folclor, Vol. 4  N° 16. 1996.QUINTERO, Eustoquio. El Cerro de la Horca. En Revista Hacaritama, No. 252 a 254, p.187.


[1] QUINTERO, Eustoquio. “El Cerro de la Horca”. En Revista Hacaritama, No. 252 a 254, p.187.
[2] QUINTERO, Eustoquio. Op. cit. p.189.
[3] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p.171.
[4] QUINTERO, Eustoquio. Op. cit. p.188
[5] OSORIO, Ciro A. Op. cit. p.171
[6] Hernández de Alba, Gregorio. “Las brujas de la Loma” En Revista Hacaritama, No. 16 – 17. 1936.