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jueves, 1 de marzo de 2012

EFEMÉRIDES IMPORTANTES DE LA REGIÓN DE OCAÑA

MES DE MARZO.

Por Luis Eduardo Páez García

1º de marzo de 1961. Se inaugura solemnemente la carretera Ocaña-Brotaré, llegando a esta última población el primer automóvil.

Calle del corregimiento de Otaré (antes Brotaré)

El 19 de febrero de este año del 61, el gobernador Miguel García Herreros y el Ministerio de Obras Públicas habían firmado los contratos para la construcción de la carretera Ocaña-Brotaré y El Carmen, por $1.500.000.oo. El último tramo de este trabajo fue realizado por la firma "Obregón, Martínez y Torres".

3 de marzo de 1914. Nace en Ocaña el sacerdote jesuita, historiador, Juan Manuel Pacheco Ceballos. Hijo de Luis Macario Pacheco y Dolores Ceballos de Pacheco. Cursó estudios en el Colegio de José Eusebio Caro y la Escuela Apostólica de San Pedro Claver. Ingresó a la Compañía de Jesús, ordenándose como sacerdote el 3 de diciembre de 1941.


Fue catedrático de la Universidad Javeriana y del Colegio San Bartolomé de Bogotá. Sus calidades intelectuales y sus aportes a la investigación histórica nacionales, lo hicieron merecedor de varias distinciones, entre ellas, La Cruz de Boyacá, otorgada por el gobierno colombiano. Fue Miembro de la Academia Colombiana de Historia, de las Academias Boyacense de Historia, Norte de Santander, Antioquia y Ocaña. Director de la Revista Javeriana y miembro fundador de la Academia de Historia Eclesiástica. Colaborador de la revista Hacaritama, El Mensajero del Corazón de Jesús, Eclesiástica Xaveriana, Revista de Indias, Boletín de Historia y Antigüedades, y otras publicaciones. Se le ha considerado como el historiador oficial de la iglesia en Colombia, dada la profundidad y rigurosidad en el tratamiento de sus temas de investigación. Leonardo Molina Lemus, al comentar la obra del padre Pacheco Los jesuitas en Colombia, dice: "Diversos críticos americanos y europeos coinciden en señalar al ilustre jesuita nortesantandereano como uno de los más eruditos y amenos investigadores de nuestra historia".

4 de marzo de 1860. Se funda el Liceo de Hacarí, primera tertulia literaria ocañera de que se tenga noticia. A este centro pertenecieron: Daniel Cardona, Lubín Lobo Barbosa, Margario Quintero Jácome, José Domingo Jácome Monroy, Eustoquio Quintero, Alcibíades Lemus, entre otros, cuyas producciones se dan a conocer, básicamente, en los periódicos La Nueva Era, Revista Mercantil y La Voz de Ocaña. Los primeros intentos historiográficos de la región y el comienzo de la crítica literaria, se dan en esta época.

5 de marzo de 1817. Nace en Ocaña el poeta romántico José Eusebio Caro, en la casona sobre cuyos terrenos fue construido el colegio que lleva su nombre. Fue hijo de Antonio José Caro y María Nicolasa Ibáñez. Durante su juventud desempeñó varios cargos públicos y participó como militar en las contiendas civiles, entre 1840 y 1842, bajo las órdenes del ejército legitimista.


José Eusebio y su familia salen de Ocaña en 1818, radicándose en Santafé. Allí se dedica a estudiar y luego a trabajar en un cargo menor de la Dirección de Crédito Público. Una vez que estalla la guerra civil, se une a las tropas del general Pedro Alcántara Herrán, regresando a su tierra natal el 20 de enero de 1841. Luego, el 11 de agosto, después de haber servido como agente del gobierno para lograr la paz con el jefe de los revolucionarios, Lorenzo Hernández, regresa nuevamente a Ocaña donde permanece durante cinco meses. En su Diario, Caro narra los acontecimientos y detalles de su estada en La Cruz (hoy Ábrego) y Ocaña, donde se alojó en casa de su tío político, Manuel María Trigos, quien era dueño de la antigua casona de El Molino. Don Manuel María estaba casado con la tía de José Eusebio, doña Carmen Ibáñez, cuya residencia quedaba cerca de la Plazuela de San Francisco. Para esta época, Caro ya es un poeta conocido en Santafé; sus primeros versos los publica en el periódico La Estrella Nacional (1836); hacia 1845 sus poemas son reconocidos nacionalmente. En 1849 redacta, junto con Mariano Ospina Rodríguez, la primera declaración del Partido Conservador.

Durante su vida, Caro no publicó ningún libro. Sólo hasta 1857, ya fallecido, aparece su primera selección de versos. José Eusebio Caro se casó en Santafé con doña Blasina Tovar, el 3 de febrero de 1843. José Eusebio está

5 de marzo de 1813. Nace en Guateque don Cayetano María Franco Pinzón, fundador de San Calixto

5 de marzo de 1935. El 5 de marzo se publica el Boletín Parroquial órgano de la parroquia de San Agustín, dirigido por el Presbítero Francisco Calixto Angarita.


El Padre Angarita fue uno de los sacerdotes ocañeros más destacados de las décadas de los años 30, 40 y 50. Recordamos que fue él quien bautizó al escritor Gabriel García Márquez y denunció la masacre de las bananeras, siendo cura de Aracataca.
5 de marzo de 1942. Se inaugura en el Colegio de José Eusebio Caro, un importante ciclo de conferencias. Expositores: Alfredo Lamus, Felipe A. Cabezas, Hernando Granados F. Y Luis Eduardo Páez Courvel.

5 de marzo de 1970, aparece el ejemplar No 1 de la colección Biblioteca de Autores Ocañeros, Poesías, de José Eusebio Caro, editada por la Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo, y como ''Publicaciones de la Escuela de Bellas Artes de Ocaña''. La Comisión Editora de esta importante colección regional, estaba integrada por: Jorge Pacheco Quintero, Fernando Galvis Salazar, José María Peláez Herrera, Ciro Pabón Núñez, Ciro A. Lobo Serna, bajo la presidencia del doctor Lucio Pabón Núñez. Inicialmente, la Comisión determinó la publicación de 16 obras, así: 1, Poesías completas (J.E. Caro), 2, Los genitores (Alejo Amaya), 3, Tierra encantada y antología de cuentos (Tablanca), 4, Muros de la ciudad (Felipe A. Molina), 5, Historia de Ocaña (varios), 6, Crítica e historia (Páez Courvel), 7, Los felibres, 8, Los júbilos del amor y abecedario de ausencias), J. Pacheco Quintero), 9, Noticias históricas de la ciudad y provincia de Ocaña desde 1810 hasta la guerra de los tres años (J.J. Páez), 10, Novelistas y cuentistas, 11 Antología poética, 12, Cronistas, 13, Antología periodística, 14, Poesías (Marco A. Carvajalino), 15 Antología histórica, 16, Ensayistas. Este esquema inicial se modificó un poco, incluyéndose como No. 11 José Eusebio Caro y otras vidas, de Leonardo Molina Lemus, como 17, Monografía del municipio de Convención, 18, Quintero Calderón, presidente y guerrero, de Euclides Jaime González, 19, Bolívar, alfarero de repúblicas y 20, Ensayistas.

A no dudarlo, esta Biblioteca de Autores ha sido uno de los logros más significativos para la bibliografía nortesantandereana, en los últimos cincuenta años.

5 de marzo de 1975. Comienza a funcionar la sede de la Universidad Francisco de Paula Santander en Ocaña

6 de marzo de 1929. Fallece en la hacienda Mosquito, el compositor ocañero Julio R. Jácome Niz.

Don Julio R. Jácome representa una de las personalidades más destacadas de nuestra música regional, muy poco conocido, por cierto en el medio local.
7 de marzo de 1955. Nace el economista y periodista Orlando Carrascal Carvajalino. Hijo de Joaquín Carrascal y Ana María Carvajalino. Hizo estudios de bachillerato en el Colegio Nacional de José Eusebio Caro. Estudios superiores de Economía en la Universidad del Atlántico. Ha sido empleado de Telecom, de la administración municipal de Ocaña, con el Plan de Desarrollo Municipal, de la Cooperativa Unión de Mesarrica, concejal de Ocaña en dos oportunidades, Secretario de Gobierno y Transportes y Tránsito Municipal, Jefe de Control Interno y líder político del Polo Democrático.

7 de marzo de 1957. Llegan a Ocaña las RR.HH. del Rosario a regentar un nuevo centro educativo denominado Casa de Ocaña.

7 de marzo de 1984. Fallece en un accidente automovilístico el Odontólogo y científico Marcial Calle Álvarez, profesor universitario e investigador, nacido en Ocaña el 20 de junio de 1932.


Hijo de Gonzalo Calle Ángel y Ana Álvarez de Calle.
Hizo sus estudios de primaria en el Colegio de la presentación y después en la Escuela Apostólica. Terminó el bachillerato en el Colegio Nacional de José Eusebio Caro de Ocaña y luego se recibió como Odontólogo en la Universidad Nacional de Colombia el 6 de diciembre de 1958.

7 de marzo de 2008, tuvo lugar en la ciudad de Medellín el deceso del poeta y compositor Gabriel Ángel Páez Téllez, oriundo de Ocaña. El destacado hombre de letras había nacido el 18 de octubre de 1940; hijo de Luis Páez Caicedo y Ana Mercedes Téllez. Hizo estudios en Ocaña, Bogotá y Medellín, destacándose como docente y dinámico creador lírico.


Hizo parte de la Fundación de Ocañeros de Medellín, FUROCAÑA y siempre se le vio como altivo defensor de la educación técnica, tema sobre el cual escribió varios artículos divulgados en los sitios web de la región de Ocaña. Fue autor de las obras: Módulo de Dibujo Mecánico y de los poemarios Coordenadas de Eternidad (1991), Voces y laúdes (1993), así como de numerosos artículos para la prensa de Medellín y Ocaña y los sitios web de Ocaña y La Playa de Belén.

8 de marzo de 1917. Se llevó a cabo, de manera solemne y pública, la celebración del Centenario del natalicio del poeta ocañero José Eusebio Caro, presidida por el Obispo Rafael Toro.

8 de marzo de 1918. . Se crea la institución de beneficencia, la ''Sopa de Caridad'', por los jesuitas y las Madres Católicas. Esta entidad desaparece en septiembre de 1935 con la llegada de las Hermanas de la Caridad. La Asociación de Madres Católicas había sido fundada el 26 de febrero de 1917 por el señor Obispo Rafael Toro, quien consagró e impuso la insignia de la Congregación a 50 señoras de la sociedad ocañera que dedicaron sus esfuerzos a los más necesitados.

El 8 de marzo de 1964 se verifica la inauguración del COLEGIO MONSEÑOR PACHECO, de educación primaria.

9 de marzo de 1940. Se inaugura la primera emisora local, gracias a los esfuerzos de Luis R. Linero G., “quien con materiales rudimentarios, sin contar con todos los elementos modernos… pudo lanzar mensajes y ser captado con precisión” (Sánchez Rizo). El locutor de esta emisora era don Samuel Paba.

9 de marzo de 1951. Nace el escritor y periodista Fernando Iriarte Martínez. 9 de marzo de 1951. Hijo de Rogelio Iriarte y Aminta Martínez de Iriarte. Hizo estudios de primaria en la Escuela Anexa Normal de Convención y bachillerato en el Instituto de Aplicación Pedagógica de la Universidad Nacional, institución esta donde también se recibió como Abogado, especializándose en derechos de Autor.


Fue miembro de la redacción de la revista Teorema, y ha sido colaborador del Diario del Caribe, Vanguardia Liberal, El Espectador, Revista nuestra América mestiza, Horizontes Culturales y otras publicaciones de índole literaria. En Ocaña fue juez penal municipal (1975-1976) y Juez Civil del Circuito (1980).

9 de marzo de 1987. Fallece en Ocaña el periodista y escritor Juan Romano Marún. Hijo de Juan Romano Fadul y Rosa Marún Saab. Hizo estudios de primaria en la Escuela Apostólica y bachillerato en el Colegio de José Eusebio Caro de Ocaña y Santander de Bucaramanga.

Fue alcalde de Ocaña (1947), Comisario Judicial de Santa Marta (1948); Alcalde de Aguachica (1954) y Secretario de Educación de Norte de Santander (1963-64). Dirigió los periódicos La Unidad, en El Espinal (Tolima); Información, de Fusagasugá; Bandera azul, Revista Fanal, Derechos y El Ocañero. Junto Con Carlos A. Gómez fundó en Ocaña El Progreso (1965). Colaboró con La Razón, de Bogotá, Revista El Gráfico, El Siglo, Diario de Colombia, El Espectador, La República, El Colombiano, de Medellín; La Patria, de Manizales y El Deber, de Bucaramanga. En Ocaña también fundó Actualidad y el radio periódico Actualidad Regional. Se le recuerda por el ejercicio de un periodismo crítico que desató en el Ocaña más de una polémica relacionada con la iglesia o con las administraciones municipales. Fue Miembro de la Academia de Historia de Ocaña. Obras: Monografía del municipio de Aguachica. Editorial Antares. Bogotá. 1954; Crónicas de mi parroquia. Editora del Norte. Ocaña, 1972.

10 de marzo de 1911. Nace el pintor ocañero Martín Quintero Pacheco. Hijo de Martín Quintero Rodríguez y Esther Pacheco Conde de Quintero. Hizo estudios en el Colegio de José Eusebio Caro de Ocaña y en el de San José de Medellín. Sus estudios académicos los adelantó a través de la Escuela Zier, de Buenos Aires en 1930 y en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bogotá, entre 1932 y 1933.







Tuvo aquí "el privilegio de contar entre sus profesores a maestros tan afamados como Francisco Cano, Coroliano Leudo, Domingo Moreno Otero y Pedro A. Quijano”.



11 de marzo de 1816. Es fusilado en la Plaza Mayor de Ocaña el líder patriota Hipólito García.

11 de marzo de 1834. Nace el poeta ocañero Daniel Cardona. Falleció en Agua de Dios el 10 de febrero de 1867. Perteneció al grupo literario Liceo de Hacarí. Sus primeros versos aparecieron en el periódico Hacarí (1856) y en otras publicaciones de la época.

11 de marzo de 1981, un delincuente de origen argentino, Carlos Alberto del Vechio, junto con dos cómplices, roba la imagen de la Virgen de Torcoroma, generándose una conmoción entre los habitantes de la ciudad. Por estos días, el Sindicato de trabajadores del Municipio se habían tomado la catedral de Santa Ana como mecanismo de presión para lograr sus aspiraciones laborales.


Tal hecho contribuyó a que los ánimos se caldearan amenazando la vida, incluso, de los trabajadores refugiados en el templo, pues un grupo de exaltados ciudadanos y ciudadanas, consideraban como una profanación la toma de la catedral por parte de los trabajadores. Hubo necesidad de la intervención de Monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, Obispo de la Diócesis y la Sociedad de Amigos del Arte y la Literatura que convocó a los estamentos de la Sociedad Civil para evitar mayores contratiempos.

11 de marzo de 1985. Fallece el pintor y ceramista Alfonso Villas Quintero, en Bogotá. Hijo de Luis Villa y Rosa Delia Quintero de Villa. Hizo estudios de bachillerato en el Colegio Santander de Bucaramanga (1964) y de Arquitectura y bellas Artes en la Universidad Nacional de Colombia (1965-1969), la cual le otorgó el título de Experto en Cerámica. Entre 1971 y 1972, realizó un Posgrado sobre cerámica, tapicería y orfebrería artística en el centro de diseño de La Massana, Barcelona (España).


Su corta, pero fructífera existencia lo llevó a ocupar los cargos de Coordinador de Estudios Estéticos en el INEM de Bucaramanga, y profesor de Historia del Artes, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Santo Tomás, en la misma ciudad. Como investigador en el campo de la estética, Villas Quintero dejó las siguientes obras:

- Preservación del patrimonio cultural y dinámica del fomento artesanal en Colombia (1971).

- Diseño popular en Santander (estudio fotográfico sobre el diseño de puertas y ventanas y la utilización del color en la arquitectura popular).

Villas Quintero colaboró con ensayos sobre estética y crítica del arte en publicaciones como El Tiempo, Vanguardia Liberal y El País, y contribuyó a enriquecer el campo del arte en materia docente.
Elogiosos conceptos sobre la obra de Villas, fueron emitidos, entre otros, por María Claudia Romero Isaza, profesora de la Facultad de Artes del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional.

12 de marzo de 1684. En encomendero Antón García de Bonilla, uno de los descendientes del primer Antón, otorga su testamento en su hacienda de San Roque de Aguachica.

12 de marzo de 1917. La Asamblea del Departamento crea el Circuito Notarial de El Carmen, mediante Ordenanza Nº 3, de marzo 12; así mismo la disposición crea una Oficina de Registraduría.

12 de marzo de 1937. Fallece don Manuel María de la Rosa, intelectual ocañero y cofundador del Centro de historia de Ocaña. Hijo de Manuel María de la Rosa Lemus y María de Jesús Álvarez. Se destacó como orador político; fue Diputado a la Asamblea de Norte de Santander, en la cual se desempeñó como Presidente. Casó con Nicolasa Quintero, hija del general Guillermo Quintero calderón, de cuya unión hubo seis hijos.

13 de marzo de 1893. Fallece el filántropo ocañero Juan Crisóstomo Pacheco. Fue miembro de la Cámara provincial de Ocaña y participó activamente en diversas juntas cívicas para el progreso de la ciudad y la región.


Era hijo del prócer y mártir de la independencia, don Miguel Pacheco y Zúñiga, sacrificado por Los Colorados.

13 de marzo de 1926. La Ordenanza Nº 13 de marzo 18, crea la Notaría y la Registraduría en el municipio de Teorama.

El 13 de marzo de 1988, en medio de una tensa situación de orden público, es elegido como primer alcalde popular de Ocaña don Jesús Claro Ovallos.

14 de marzo. 1913. Se crea el Distrito Electoral de Ocaña, capital Ocaña, "integrado por los municipios de Aspasica, Carmen, Cáchira, Convención, La Cruz, La Palma, Ocaña, San Calixto, San Pedro y Teorama", por Ordenanza Nº 5 de 14 de marzo. Esta misma disposición señaló el número de diputados por cada provincia, así: Cúcuta, 6 diputados, Ocaña 5 y 4 por Pamplona.

El 14 de marzo de 1961 se conforma la Junta pro Construcción del Palacio de Bellas Artes de Ocaña, por iniciativa del poeta y escritor Jorge Pacheco Quintero. La Junta quedó integrada, así: Juan Manuel Duque Carvajalino, Francisco Uribe Quintero, Rafael García Núñez, Carmen Eliécer Quintero Torrado, quienes eran miembros de la Sociedad de mejoras Públicas.


Así mismo, hicieron parte de dicha Junta, el maestro Rafael Contreras Navarro, director de la Escuela de Música, el arquitecto Jaime Pacheco y el ingeniero José A. Cure.

Marzo 15 de 1985. El pintor ocañero Luis Antonio Becerra expone sus obras en la Alianza Cultural Colombo Francesa, Galería Antonio Fayolle, en Barranquilla. La exposición se denominó ''Techos''.

15 de marzo de 1996, se lleva a cabo, por primera vez, la elección de los Personeros Estudiantiles en Ocaña. El certamen democrático tuvo lugar en el Parque del 29 de mayo que se vistió de fiesta para albergar a la multitud de estudiantes de todos los colegios locales que se hicieron presentes.

El 16 de marzo de 1991 se inaugura la planta física del Colegio Enrique Pardo Farelo en El Carmen.

18 de marzo de 1871, la Asamblea del Estado del Magdalena, por Ley 142, dividió su territorio en cinco departamentos: Santa Marta, Padilla, Tenerife, capital Plato, el de Valle de Upar y el del Banco, este último con capital Río de Oro.

18 de marzo de 1924. Fallece el periodista Juan Manuel Barrera Marulanda, hijo del Dr. Juan Manuel Barrera Romero y doña María Trinidad Marulanda. Don Juan Manuel Barrera Marulanda casó en Ocaña con doña Eulalia Rincón, padres de doña Elisa Barrera Rincón destacada profesora ocañera.

18 de marzo de 1998. Se crea el primer Consejo Municipal de Cultura de Ocaña, mediante Decreto No. 0035, expedido por el alcalde encargado Rafael Antonio López Vega.

18 de marzo 2002. Fallece la senadora conservadora, oriunda de Villacaro, Isabel Celis Yánez en accidente automovilístico ocurrido en los Llanos.

Isabel Celis Yáñez

19 de marzo de 1957. Nace en Bogotá la poetisa María Luz Granados Pacheco.

19 de marzo de 1983. Nace Yesina Hayfa Numa, periodista y presentadora de televisión. Hija de la docente y escritora Miriam Marchena y del periodista César Numa Numa. Hizo estudios de primaria en el Colegio de la Presentación y bachillerato en el Colegio Nacional Francisco Fernández de Contreras. Estudios superiores de Comunicación Social en la Universidad Externado de Colombia (2005) y Locución y Comunicación Oral en la Academia Eco, de Bogotá. Máster Oficial de Periodismo Multimedia de la Universidad del País Vasco, en Bilbao, España

20 de marzo de 1966. Fallece en Ocaña el poeta Marco A. Carvajalino Caballero cofundador del Centro de Historia de Ocaña y altísimo poeta, quien había nacido el 13 de agosto de 1896.


Sus famosos Sonetos de Hacarí, son piezas de impecable factura que recogen aspectos del desarrollo histórico de la ciudad.

21 de marzo de 1920. Se inaugura el alumbrado eléctrico que alcanzó a durar dos meses, pues una avenida del río derribó la presa; se reinstaló el 9 de septiembre de 1921. ''A las 9 P.M. del día 21 de marzo de 1920, se inauguró en Ocaña la luz eléctrica, en medio de grandes demostraciones de regocijo. En la tarde de este día fue bendecida la planta por el Ilmo. Vicario general D. Vicente Rizo acompañado en la ceremonia por los Sres. Curas Antonio Courvel N y Froilán Rincón. En la iglesia principal de Santa Ana se cantó el Te-Deum a la hora de la inauguración''.

21 de marzo de 1988 es asesinado por el ELN, el Representante a la Cámara por el partido conservador, Álvaro Arévalo Ferrero.

22 de marzo de 1992. Ante el estupor de todo el país, se conoce la muerte del doctor Argelino Durán Quintero.



El presidente de la república suspende los diálogos de paz que se estaban adelantando en Tlaxcala (México). La muerte del dirigente conservador se produjo en las montañas de El Tarra, siendo enterrado por los subversivos el 15 de marzo.

23 de marzo de 1996 fallece el académico e historiador, nacido en La Playa de Belén, don Carlos Daniel Luna Manzano.


Había nacido el 11 de febrero de 1911 en el hogar formado por don Julio Alfredo Luna y doña Petrona Manzano. Incursionó en la política en la década de 1930 y gracias a sus esfuerzos se logró la aprobación de la Ordenanza No.16 de 1934 que cambió el nombre de municipio de Aspasica por el de La Playa.
Hijo de Julio Alfredo Luna Álvarez y María Petrona Manzano Claro. Hizo estudios de primaria en la escuela Rural de Varones de La Playa y bachillerato en el Colegio de José Eusebio Caro. Fue director de la Escuela Rural de Varones de La Playa de Belén (1925); concejal (1933) y Diputado a la Asamblea de Norte de Santander (1934). Fundó el periódico El Terruño. Fue miembro de la Academia de Historia de Ocaña.

23 de marzo. Se crea la Zona de carreteras de Ocaña
24 de marzo de 1578. El Cabildo de Ocaña suscribe el informe y descripción de Ocaña y su provincia con destino a la gobernación de Santa Marta. Este documento, cuyo original reposa en la Biblioteca de la Real Academia de Historia de Madrid, es el más antiguo que se conoce sobre nuestra región, y entre sus firmantes está el encomendero Antón García de Bonilla.

El 24 de marzo de 1918 fue ordenado Diácono, en el oratorio del Palacio Episcopal de Santa Marta, Gabino Antonio Courvel Núñez, por el Obispo Joaquín García Benítez. Este sacerdote se destacó como orador sagrado e historiador. La primera monografía de Aguachica, es obra suya.

El 24 de marzo de 2001 fallece el pintor ocañero Adolfo García de la Rosa, uno de los exponentes más importantes de las artes plásticas regionales.

Adolfo García de la Rosa

25 de marzo de 1957. Circula el primer número del periódico Manifiesto, dirigido por don Bernardo Silva Gómez y editado en Editorial El Progreso de Juan Romano Marún.

25 de marzo de 1983. La Liga de lucha contra el cáncer. A las 10:00 A.M., del día 25 de marzo de este año, se creó el Capítulo Ocaña de esta entidad. Asistieron al acto de conformación de la Liga, las siguientes personas: Ligia de Celis, Presidenta de la Liga Nortesantandereana de Lucha contra el Cáncer y Miriam de Guzmán, representante de este mismo capítulo.
Hecha la elección correspondiente, el Capítulo Ocaña quedó integrado, así: Presidente, Dr. Edmundo Sarmiento Núñez, Vicepresidente, Dr. Saúl Castellanos Vera, Tesorero, Dr. Álvaro Bayona Uribe, Secretaria, Dra. Hedí Sophia Trigos, Revisor Fiscal, Dr. Jesús Claro Ovallos, Vocales: Dra. Mary Sánchez, Dr. Iván E. Cabrales A., Dra. Magda Trigos de Sarmiento, Sr. César Chaya y Sr. Pedro Márquez Angarita.

26 de marzo de 1881. Nace en Ocaña el sacerdote y escritor Manuel Benjamín Pacheco, autor de la Monografía Eclesiástica de Ocaña. Hijo de Manuel Benjamín Pacheco Carvajalino y Ana Aycardi de Pacheco. Hizo estudios en su ciudad natal y en el Seminario de Santa Marta. Fue ordenado sacerdote por el obispo de Santa Marta Francisco Simón y Rodenas el 19 de febrero de 1910. En 1911 fue promovido al cargo de Vicario Cooperador de los templos del Sagrario y de San Miguel, hasta 1913; cura de San Agustín, en Ocaña, de 1913 a 1918. Volvió a los templos del Sagrario y San Miguel de 1918 a 1924. Pasó luego a la iglesia de Santa Ana de Ocaña (1924-1934); Vicario de la Diócesis de Santa Marta de 1934 a 1948. Hasta su fallecimiento, se desempeñó como Vicario Capitular y Consultor de la Diócesis de Santa Marta.


El Papa Pío XII le confirió la dignidad de Prelado Doméstico.

26 de marzo de 1924. La Ordenanza Nº17 de marzo 26, crea el Circuito Notarial y de Registro en La Cruz (Abrego). Esta disposición comenzó a regir desde el 1 de julio.

"El 26 de marzo de 1954 se firmó contrato en Roma entre el Embajador ante la Santa Sede, doctor José Antonio Montalvo y Marino Marinelli, representante de la Fundación Marinelli, para la hechura de una estatua de José Eusebio Caro, conforme al modelo enviado desde Bogotá por el escultor italiano Vico Consorti. Entrega a los 30 días de recibir el modelo, debiendo ser enviada a Colombia, pagando el contratista el embarque desde Florencia, lugar de la fundación, hasta el puerto de embarque en Europa. Precio: 4ooo dólares, o sean $10.000.oo.

Este contrato fue refrendado por el señor Ministro de Educación, doctor Daniel Henao Henao. "La estatua fue inaugurada en Ocaña el 25 de febrero de 1956. Todas las gestiones relacionadas con ella se debieron al interés del doctor Pabón Núñez"

27 de marzo de 1817. La Asamblea Departamental crea el puesto de médico oficial en Ocaña, mediante Ordenanza Nº 18, con una asignación mensual de $80.

El 28 de marzo de 1983, se bendice e inaugura el Hotel de Turismo "Hacaritama", construido sobre el terreno donde antiguamente se levantara la Casa Consistorial. Intervinieron en el acto, el doctor Félix A. Niño, en representación de la empresa constructora; el Presidente de Corfioriente, dr. Helí Abel Torrado Torrado, como Presidente de la Junta Directiva de la Sociedad Hacaritama, y la doctora Margarita Silva de Uribe, Gobernadora de Norte de Santander.


Hotel Hacaritama. Foto Panoramio

El Presbítero Estanislao Salazar Mora, llevó a cabo la ceremonia de bendición de nuevo Hotel

29 de marzo de 2008. Se reúnen en el Club de Caza, Pesca y Tiro de Ocaña, representantes de la Secretaría de Cultura de Norte de Santander, Vigías del Patrimonio Cultural, Secretaría de Educación Municipal de Ocaña, Academias de Historia de Norte de Santander y Ocaña y Universidad Francisco de Paula Santander, para conformar el Comité Pro Conmemoración de los 180 años de la Convención de Ocaña. El Comité queda integrado por el doctor Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura Departamental, Martha Pacheco de Páez, Vigía del Patrimonio, Adriano Jácome, Secretario de Educación de Ocaña, Margarita Vélez García, de la UFPS, Edwin Avendaño Guevara, Pbro., de la Academia de Historia de Norte de Santander, Luís Eduardo Páez García, de la Academia de Historia de Ocaña.

La Ministra de Cultura Paula Marcela Moreno Zapata
quien se hizo presente durante la conmemoración de los
180 años de la Convención de Ocaña

Se acuerda vincular a la Cámara de Comercio en el proceso. En reuniones posteriores del Comité, se vinculó también al Comité el Magíster José Emiro Salas, quien quedó a cargo de los certámenes pedagógicos dirigidos hacia los niños. Con este certamen se iknician en Ocaña las Semanas Culturales de la Gran Convención y los Encuentros de Historiadores del Gran Santander.

30 de marzo de 2011, se inició la Asamblea Virtual prevista para la creación del Centro de Historia de La Playa de Belén. La sesión, presidida por Don Álvaro Antonio Claro Claro, desde la ciudad de Cúcuta, se desarrolló durante dos horas, al final de las cuales se cumplió felizmente con los propósitos de los Miembros Fundadores.


Don Guido Antonio Pérez Arévalo, Miembro de Número de la Academia de Historia de Norte de Santander y Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Ocaña, hizo, para empezar, una breve exposición de los fines de la entidad cultural. Don Jesús Alonso Velásquez Claro, designado como Secretario de la Asamblea, elaboró el siguiente Orden del Día:

Verificación de la presencia en la Red de los Miembros Fundadores. Lectura de los Estatutos. Elección de Junta Directiva. Proposiciones. Lectura del Acta de Fundación. La primera Junta Directiva quedó conformada, así: Presidente: Guido Antonio Pérez Arévalo: Vicepresidente: Jesús Alonso Velásquez Claro; Tesorero: Sixto Nahún Ovallos Ascanio; Fiscal: Mery Lorena Tarazona Claro

Secretario General: Álvaro Antonio Claro Claro.

domingo, 26 de febrero de 2012

ARTES EN OCAÑA. NOTAS PARA SU HISTORIA

Siguiendo los propósitos de la Academia de Historia de Ocaña, entregamos a nuestros lectores estos apuntes históricos que esperamos contribuyan a despertar el interés por el desarrollo de las artes en la ciudad y región de Ocaña.

Comenzamos con las artes plásticas, aspirando nos den sus opiniones y contribuyan a enriquecer el texto.


domingo, 19 de febrero de 2012

ADOLFO MILANÉS, EN EL ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

Euquerio Amaya (Adolfo Milanés)
Óleo de Luis Navarro. Pinacoteca de la
Academia de Historia de Ocaña

El Próximo 22 de febrero se cunple un aniversario más del trágico fallecimiento del poeta ADOLFO MILANÉS. La Secretaría de Educación, Cultura y Turismo, a través de la Coordinación de Cultura, prepara un acto público para recordar la vida y obra del desaparecido Felibre.

El siguiente, es un modesto aporte para que conozcamos un  poco más sobre Euquerio Amaya.

MILANÉS, EL PROSISTA Y EL POLÍTICO


Por Luís Eduardo Páez García
Academia de Historia de Ocaña

Culminada la denominada Guerra de los Mil Días, retorna la calma a la provincia de Ocaña y con ella se reinicia la actividad cultural. Aparece, entonces, en el panorama de las letras, el grupo literario integrado por Euquerio Amaya, Diego Jácome, Joaquín Roca Niz, Víctor Manuel Paba, Enrique Pardo Farelo, Santiago Rizo Rodríguez y el sacerdote-poeta Alfredo Sánchez Fajardo.

De tal núcleo, conformado por poetas, periodistas e intelectuales, en general, nacerían Los Felibres, grupo consolidado hacia 1904 con la aparición del periódico Espigas. Este centro de cultura regional se vería reforzado también con la presencia del poeta Jesús Emilio Ceballos y el intelectual venezolano Gonzalo Carnevali.

El nombre de Felibres fue tomado del movimiento provenzal aparecido a mediados del siglo XIX, cuyas características modernistas y regionalistas adoptaron Euquerio Amaya, Santiago Rizo Rodríguez y Enrique Pardo Farelo, conocidos en el mundo de las letras con los pseudónimos de Adolfo Milanés, Edmundo Velásquez y Luis Tablanca, respectivamente. En Bogotá, la revista Trofeos, dirigida por Cornelio Hispano, da cabida a los versos de estos tres exponentes de nuestras letras. Su ideología liberal y determinación de ruptura frente a la sociedad que les tocó en suerte, desató sobre Los felibres la persecución política o la indiferencia de sus contemporáneos. Sólo hasta la aparición del Centro de Historia, en 1935, comienza prácticamente a reconocerse el valor literario de este movimiento que marcó un hito en la historia regional.

SÍNTESIS BIOGRÁFICA

Poeta, cronista y periodista, nacido en Ocaña en 1882 y fallecido en la misma ciudad el 22 de febrero de 1931. Cursó estudios en el colegio de la Presentación, iniciándose allí como poeta. Muy pocos aspectos se conocen de su juventud. Como liberal, fue partidario de la revolución de 1899. En 1904 fundó, junto con Velásquez y Tablanca, el periódico literario Espigas y, más tarde, Ideas (1915), de índole política.

Adolfo Milanés. Fotografia. Museo Antón
García de Bonilla, Ocaña

En 1930 publicó su primer libro de poesías, titulado Curvas y rectas, editado en Bogotá. Después de su trágico fallecimiento, se dio a la luz pública una compilación de sus prosas: Ocaña por dentro (1932).

La poemática de Milanés recibió el influjo de Julio Flórez y del español García Lorca y, naturalmente, de los simbolistas franceses, sin desconocer la huella romántica y regionalista de los bardos provenzales. Su temática tiene que ver con el paisaje nativo, las vivencias familiares y conceptos trascendentes que, como la muerte, tiñen de tristeza su obra. Su prosa es ágil, saturada de fina ironía y cierto humorismo que se mezcla a veces con el apunte político.

En 1936, Rafael Gómez Picón, en un afortunado ensayo biográfico titulado Adolfo Milanés, que hace parte de su obra Estampillas de timbre parroquial (Editorial Renacimiento, Bogotá, 1936), escribía así sobre Milanés:

“En abierta contraposición con Edmundo Velásquez –honra y prez de las letras y de la romántica ciudad – creemos que Milanés nació y vivió en un medio propicio para saborear amplia y lentamente, con goloso sibaritismo, las intensas torturas del espíritu, por su discreto aislamiento, por los juguetones airecillos paradisiacos que se complacen en saturar su ambiente, por su clima suavísimo que invita, algo más, que empuja al ensueño. Lo prueban sus cantores de largo aliento y de inspiración robusta y fecunda que han sido tan numerosos como sus bellas mujeres. Por repetidas veces recorrimos el Valle de Hacarí en la grata compañía del bardo. Enorme la cabeza, abrazada por la intrincada selva de su cabello indómito, ancho tórax de atleta, mordaz, agresiva y cortante la sonrisa, como un fino puñal acerado, las manos entre los bolsillos de los pantalones, andar desgarbado, olvido absoluto de sí mismo; todo parecía obstinarse en negar al poeta exquisito, perdurable y afortunado cantor de las cosas triviales. Y en aquel corpachón de hombre fuerte, dos espíritus a cual más de arraigado sostenían una lucha tenaz, un verdadero duelo a muerte: el poeta y el político, las curvas y las rectas. Cuando Adolfo Milanés era vencido, Euquerio Amaya hacía irrupciones ruidosas, ásperas, incontenibles, por los sinuosos campos de la política. Saturado de un temible y admirable misticismo, se agigantaba el hondo fervor con que amaba sus ideales políticos y se convertía en un corajudo mosquetero que desde las columnas de la hoja periodística transformaba la privilegiada pluma en catapulta destructora, atacaba con fe, con arrojo, con temeridad, con empenachada rudeza, sin compasión, las fortalezas del adversario… Pero cuando Adolfo Milanés triunfaba, delicado, sutil, amoroso, sonoro, despojado ya de la sórdida corteza endiablada, entonces sí que se descolgaban de las sierras, describiendo maravillosas curvas, todos los ruiseñores que en divino y alegre tropel invadían la ciudad para oírlo cantar, atraídos por la dulzura de sus gorjeos melodiosos… y renacía la ingenua maravilla del pesebre. Y los villancicos eran más alegres. Y se exaltaba la sonrisa de los niños y florecían coplas de amores. Y se entonaban cantos al héroe. Y se rezaba por el alma del agua. Y se interrogaba con infinita tristeza a los cántaros y al musgo…”

Sobre la producción milanesiana, Luis Eduardo Páez Courvel escribió un incomparable ensayo crítico titulado Interpretación estética y lírica de Adolfo Milanés, que se convirtió en pieza clave para analizar la obra del poeta. Y el doctor Lucio Pabón Núñez, en 1982, al posesionarse como Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia, presentó la ponencia Valores intelectuales de Ocaña: El romántico Adolfo Milanés y el crítico Luis Eduardo Páez Courvel (Separata del Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. LXIX, Nº 730. Kelly, Bogotá, 1982), donde también hace certero análisis de la vida y obra de Milanés, concluyendo, con Páez Courvel que “para estudiar las estética de Milanés, se olvidó de todo, absolutamente de todo, menos de la belleza`”.

Colegio Milanés, construido en terrenos que ocupara
la casona que habitó el poeta. Calle 10, carrera 8

Regionalmente, consideramos a Adolfo Milanés como uno de los exponentes más puros de la lírica comarcana. Apreciemos en la siguiente composición, la profundidad y espontaneidad de sus versos:

LIED

Los hombres nos vamos
y las cosas quedan;
queda lo insensible,
queda la materia.

Y se esfuma la célula activa
que piensa;
y se esbarata el cordaje divino
que vibra y que sueña;
y desaparece la lengua que canta
y el ojo que vela.

Los hombres se van y no vuelven nunca
mas las cosas quedan...

Los hombres vivimos unos pocos soles
y siglos y siglos perduran las piedras.
¡Señor!
¿Por qué viven menos las cosas que viven
y por qué más viven las cosas ya muertas?

Linda mujercita
que el ámbito oscuro de mi vida alegras,
dame pronto el licor que del labio
es miel que se acendra,
porque yo me voy, me voy y no vuelvo,
y las cosas quedan.

Sobre el poeta Euquerio Amaya, conocido en las letras como Adolfo Milanés, se han escrito varios ensayos literarios, entre ellos, la Interpretación estética y Lírica de Adolfo Milanés (1935), de Luís Eduardo Páez Courvel, y Valores intelectuales de Ocaña (1982), de Lucio Pabón Núñez, este último trabajo presentado por su autor ante la Academia Colombiana de Historia, durante su posesión como Miembro de Número. El Dr. Freddy Trillos Vergel publicó también un corto ensayo sobre el poeta, en 1987, denominado Reflexiones sobre Adolfo Milanés, el poeta ocañero por antonomasia (VII Anuario Pontificia Universidad Javeriana. Bucaramanga, 1987), que pretende otro acercamiento psicológico a la obra de Milanés.

Existen, naturalmente, otros trabajos y comentarios críticos sobre Milanés, que se acercan más a la apología de lo local, que a la verdadera concepción crítica de la integralidad de la obra milanesiana. La mayoría de las veces, sólo vemos a Adolfo Milanés como poeta, muy pocas como periodista y menos aún como político, defensor a ultranza de un ideario partidista de la más pura estirpe del liberalismo radical del siglo XIX.

Milanés publicó las siguientes obras: Curvas y rectas (Bogotá, 1930), y Ocaña por dentro, obra póstuma que vio la luz gracias al escritor Alejo Amaya Villamil, en 1932. No nos ha sido posible consultar el periódico Ideas, donde aparecen sus escritos políticos, sobre los cuales se hace imprescindible un análisis profundo para lograr una aproximación certera a su pensamiento político. El mismo doctor Ciro Alfonso Lobo Serna, de la Comisión de la Biblioteca de Autores Ocañeros, señalaba que: “Falta el análisis de sus escritos políticos, en los que lucían el polemista vigoroso y el comentarista sarcástico” (1). El historiador Jorge Meléndez, al referirse al poeta en su primer libro, titulado La región de Ocaña y su desarrollo (2), acude al comentario centrado en un Milanés dedicado a la tradición. Dice así, el profesor Meléndez, al referirse a Ocaña por dentro: “Se trata de una antología en prosa y en verso, donde la tradición halló caminos religiosos, culturales y personales. El tema lo daba el momento, el suceso por devorar. Se recubría de pasado y todo era importante; la medida de la trascendencia la daba el cura, el albañil, el amigo; la inspiración la daba unos alcoholes o la borrachera del mismo ambiente”. En síntesis, Meléndez Sánchez, pone a Milanés como el exponente de una expresión trágica, anquilosada y tradicional. Agrega más adelante el historiador: “Milanés es uno de los exponentes de la mentalidad ocañera y, por lo tanto, exponente de una cultura maniatada por la geografía y por un ir y venir sin salida. De allí que su nombre esté unido, unas veces, a la remembranza terrígena del migrante y, en otras, a la justificación de una calle empedrada, de una casa vieja y hasta de un escrito más sobre la patria chica…”

El cronista y poeta Ciro A. Osorio Quintero, al referirse a Milanés, durante la inauguración de la Escuela “Adolfo Milanés, lo exalta como ser humano y como poeta, indicando la tragedia de la existencia del bardo ocañero; otros escritores, como Carnevali, siempre hicieron referencia al Milanés poeta, al lírico por excelencia, olvidándose del prosista y del político y de las fuentes donde bebió su conocimiento.

Es importante destacar, que la época en la cual se desarrolló la infancia y la juventud de Euquerio Amaya, estuvo signada por las confrontaciones bipartidistas armadas. Entre 1882 y 1931, se produjeron contiendas civiles, entre ellas, la famosa y aterradora Guerra de los Mil Días que dejó al país desbaratado y a los hogares colombianos de luto. Adolfo Milanés, era liberal, como se sabe. La Ocaña de finales del siglo XIX, bajo la política económica del Librecambio, florecía en desarrollo material y la cultura y la educación mantenían índices elevados. De Europa llegaban textos en francés e italiano, y de Estados Unidos, obras en inglés que los usuarios ocañeros compraban y leían con deleite. La dirigencia política y los intelectuales, hablaban o escribían francés e inglés y tenían amplios conocimientos de gramática, de retórica, de literatura universal y colombiana. Es decir, aquella Ocaña era una Ocaña culta que gozó de las bondades de la cultura universal que entraba por Puerto Nacional desde la Costa Norte, proveniente de Europa y los Estados Unidos, antes que los libros llegaran al centro del país. La ciudad contaba también, por aquellos días, con librerías que facilitaban el acceso a las publicaciones por parte de las gentes. Los autores franceses eran los predilectos de nuestras viejas generaciones. Así se acercaron los miembros del grupo de Los Felibres, a la literatura de Francia, en especial, al movimiento literario provenzal aparecido a mediados del siglo XIX, en Europa.

La palabra FELIBRE, viene del provenzal FELIBRIGE, “el que hace o compone libros”, y en bajo latín, la palabra FELIBRIS, designa al niño de pecho (de FELLARE, mamar, que dio FILIUS). La institución del FELIBRISMO, se debe originalmente al poeta y filólogo provenzal FEDERICO MISTRAL, nacido en Maillane (Bocas del Ródano) el 8 de septiembre de 1830 y fallecido en le misma ciudad el 25 de marzo de 1914. Mistral se propuso crear un poema épico que refejara la vitalidad de su región y rescatara, de paso, la lengua de OC, reflejando la mística legendaria de los trovadores medioevales y la filosofía mística de los antiguos Cátaros. Con este fin, elaboró el poema MIREIO, y junto con su colega de letras José Roumanille, se dio a la tarea de conformar un grupo de poetas, con los cuales se fundó el movimiento FELIBRIGE, el 21 de mayo de 1854. Los fundadores de este movimiento, fueron: Pablo Giera, José Roumanille, Teodoro Aubanel, Anselmo Mathieu, Brunet, Alfonso Tavan y Federico Mistral. Como el nombre de trovadores no les pareciera adecuado, Mistral propuso el de FELIBRES, denominación con la cual eran conocidos, en la antigua lengua prvenzal, los doctores de la Ley en el Antiguo Testamento.

La defensa de la lengua provenzal y el nacionalismo, fueron, pues los objetivos centrales de los Felibres originales. Adoptaron la defensa de la región y el cuestionamiento constante al estado de cosas que se vivía por aquel entonces. Recordando, tal vez, a los sacrificados Cátaros, que sucumbieron casi todos ante el ataque de las fuerzas católicas del Papa, los Felibres ocañeros se convirtieron en furibundos anticlericales, hecho que se facilitó por su convicción liberal radical. Milanés, sobre todo, era un fiel seguidor de las ideas liberales y admirador del general Rafael Uribe Uribe. Su amena crónica, como todas las suyas, denominada “Por falta de pantalones no fui a la guerra”, nos acerca a su convicción política liberal a la edad de 17 años. La Ocaña culta de finales del siglo XIX, se caracterizaba también por su marcado conservadurismo y por la gran influencia que el clero ejercía sobre la comunidad. Milanés, y los demás Felibres, aborrecían las mentalidades vulgares, circunscritas únicamente a la cotidianería provincial. Al respecto, dice Páez Courvel: “Le exasperaba la mezquindad, el egoísmo, la ingratitud y todo aquello que no estaba a nivel con su copiosa bondad y su aquilatado corazón… Su manera de hablar era rápida, turbulenta, erizada de sentencias y frívola sabiduría. Dogmatizaba a ratos, con ironía sincera, sabedor de que estaba más cerca de la verdad que los graves menestrales que lo escuchaban”. (3)

Su radical posición política y su comportamiento irreverente, hicieron que la aristocracia lugareña lo marginara de la vida pública. Pese a ello, fue Diputado por Santander y suplente del Senado por el Circuito de Ocaña. Su participación en la prensa local, a través del periódico Ideas, que apareció en 1915, merece un estudio especial.

Pero tratemos de tocar en este estudio, al prosista. Al escritor que, contrariamente a las afirmaciones del profesor Meléndez, tomaba como tema de sus crónicas a las cosas elementales de la vida, a las pequeñas historias locales. Su manejo del idioma, es aceptable, como lo era el de los intelectuales viejos. Las historias se dejan leer y, aún más, nos obligan a devorarlas por lo amenas, ricas en anécdotas y en datos históricos que hoy conocemos, precisamente, gracias a su formidable pluma. Gracias a sus Crónicas de la Mia Ciudad, hoy conocemos el por qué de los nombres de los barrios antiguos de Ocaña, las andanzas de Santander en Villa Barbosa, el encanto del Colegio de la Presentación y los nombres de ocañeros y ocañeras distinguidos. Muchos escritores de fama mundial, han tocado estos temas sencillos y aparentemente intrascendentes, dándoles la altura que amerita el quehacer humano que no por lo sencillo es baladí. Milanés entendió la grandeza que se esconde en las pequeñas cosas de la vida y marcó una pauta para recordarnos nuestra herencia y nuestra identidad.

Si fue grande como poeta, también lo fue como prosista y como exponente de una ideología política que no comulgaba con la mediocridad ni con la discriminación social y económica.

Ocaña, 22 de febrero de 2012

____________

(1) LOBO SERNA, Ciro Alfonso. Prólogo a la obra Los Cronistas. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 13, 1974, p. 10.
(2) MELÉNDEZ SÁNCHEZ, Jorge. Ocaña, la región y el desarrollo. Ecor, Bogotá, 1978.
(3) PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. Historia de la Literatura en la Región de Ocaña. Jaguar Group Producciones. Bogotá, 2011.

viernes, 17 de febrero de 2012

EL BARRIO DE LA COSTA, SU HISTORIA Y SU PATRIMONIO CULTURAL


Fotos de la Calle del Embudo, uno
de los epicentros de las aparciones de
Don Antón,el "Jinete fantasma"

Por Luis Eduardo Páez García
Academia de Historia de Ocaña

La ciudad de Ocaña, fundada el 14 de diciembre de 1570 por el Capitán Francisco Hernández (o Fernández), se establece sobre un valle irregular cuyo sector plano, va aproximadamente entre los actuales barrios de San Francisco y San Agustín, de sur a norte, y entre las calles Real (Calle 11) y Calle de la Amargura (Calle 12), de oriente a occidente. Es en este sector donde surge la primera estructura urbana de la ciudad y los primeros barrios: el Centro, San Francisco y San Agustín. Un antiguo plano de Ocaña, que data de 1578, nos muestra la primitiva distribución de las manzanas centrales, en torno a la Plaza Mayor (hoy Plaza del 29 de mayo), divididas, e su vez, en cuatro solares.


Plano de Ocaña de 1578
Archivo de la Real Biblioteca de Madrid
Iniciada la a actividad comercial y el avance de los primeros colonos blancos sobre los territorios del actual sur del Cesar, la zona minera de Antioquia y el interior del Virreinato, van a apareciendo nuevos sectores barriales y se forman los actuales barrios de La Playa (hoy La costa), El Tejarito, El Tamaco, La Piñuela, Villanueva, El Llano y El Carretero. La justificación estaba dada en el establecimiento de puntos de cargue y descargue de mercaderías y las herrerías que prestaban servicios a las recuas encargadas del transporte. El poblamiento se va dando, pues, como parte del establecimiento de negocios que prestaban servicios a los arrieros y viajeros de la época.

Sectores como Los Altillos, El Carretero, La Rotina, Cerro de las Ovejas (o Cerro de los muertos), las Alcantarillas, Dulce Nombre, El Mertinete, son también bastante antiguos.

El surgimiento del barrio de La Playa o de la Costa, como lo conocemos hoy, va ligado al abastecimiento de agua potable que tenía como recurso al río Tejo, denominado “río Grande” en épocas antiguas. De hecho, el primer contrato para una obra civil en Ocaña, de que tengamos noticia, lo hizo don Gonzalo de Orta con el Cabildo local, para extraer agua del río y llevarla hasta la plaza principal, en 1575.

Así mismo, durante la época colonial, se establece el Molino de trigo hacia el occidente de este sector (siglo XVII), cuyas estado ruinoso hoy puede observarse.

En febrero de 2005, un comité cívico que se conformó en el barrio de La Costa, trató de conseguir que la Alcaldía de Ocaña declarara al sector como Bien de Interés Cultural de Carácter Municipal, esfuerzo que se vio frustrado por la indiferencia oficial. En este mismo sentido, pero buscando ya una declaratoria departamental, la Academia de Historia había ya oficiado al Dr. Italo Alterio, con fecha 19 de febrero de 2003, solicitando un examen del caso, que incluía también al barrio de Villanueva. Esta solicitud nunca fue atendida debidamente por el entonces Centro Filial de Monumentos Nacionales de Norte de Santander, que funcionaba en Cúcuta.

Dada la relevancia de esta iniciativa, a raíz de los estudios que ya se han hecho para buscar la declaratoria nacional del centro Histórico de Ocaña, como BIC de Carácter Nacional, nos parece muy oportuno reproducir aquí la historia del barrio de La Costa, con el fin de sensibilizar a sus habitantes y a las autoridades municipales, sobre el valor patrimonial del sector, los monumentos históricos que allí existen, su arquitectura tradicional y el acervo humano que dio lustre al barrio y que no debe olvidar la memoria colectiva de las gentes.

HISTORIA

El barrio de La Costa, denominado antiguamente barrio de La Playa, es uno de los sectores urbanos más antiguos de la ciudad. Localizado hacia el centro y sur occidente, comprende las áreas actuales de El Molino, la Favorita y Milanés. Limita al norte, con el barrio de El Tejarito, al sur con Villanueva; al oriente con la calle 10 y al occidente se extiende hasta el área de la Santa Cruz..



Plano del sector de la Costa
Plan de Ordenamiento territorial. 2004

Durante el período colonial, el barrio era el punto de partida del camino que conducía hasta Pueblo Nuevo – Los Ángeles – río Magdalena – zona minera de Antioquia, por la denominada “Trocha de Torcoroma”, “camino al río” o “Camino del Cauca”.

Las primeras menciones históricas del lugar, datan de 1850 cuando llegó a Ocaña la Comisión Corográfica bajo la dirección de don Manuel Ancízar quien describió los resultados de su itinerario viajero, costumbres típicas, aspectos geográficos, sociales y económicos, en su obra Peregrinación de Alpha.

Según el historiador Luis A. Sánchez Rizo (Monografía de Ocaña), en 1893 funcionó en la carrera 10, común a los barrios La Costa y el Tejarito, la primera fábrica de jabón de la ciudad, que era de propiedad de la firma Escobar y Quintero, conociéndose en inmueble donde estaba localizada como “La jabonería”.

Para la década de 1960, conocimos en este mismo sector, la fábrica de velas “El Alba”, de propiedad de la familia Bonett. Igualmente, tuvimos la ocasión de conocer la tradicional tienda de las Angarita y una herrería que quedaba localizada en el costado oriental de la residencia de don Antonio L. García.

El RÍO TEJO, denominado antiguamente Río Grande, fue el recurso hídrico más importante de los ocañeros desde la fundación de la ciudad hasta bien entrada la década de 1960. Este río recorre el barrio de sur a norte, y hoy presenta graves problemas de contaminación por vertimiento en su cauce de aguas residuales a partir del sector de La Pradera.

Obras de descontaminación en el río Tejo
Fotografía de ocaabiodiambiente.blogspot.com

A su paso por el antiguo Molino de trigo, el río Tejo permitió las operaciones de este emplazamiento productivo. En pasadas épocas, el Tejo contribuyó al establecimiento de las pequeñas industrias locales y el oficio de las famosas “lavanderas” que se distribuían en sus riberas.

Es de anotar que el 17 de agosto de 1576 se suscribió un contrato entre Gonzalo de Orta y el Cabildo de Ocaña en el cual “l primero se comprometía a sacar agua del río Tejo y meterla en la plasa (sic) desta cidad…”. Tal documento se encuentra el Archivo Histórico de Ocaña.

EL PATRIMONIO MATERIAL DEL SECTOR

Sector de La Costa entre carreras 8A y 9,
a la izquierda, la "Bajada de Santa Rita" y a la
derecha, la Calle del Embudo.
Fotografía de Carlos Jorge Vega V.

El barrio de La Costa es uno de los pocos sectores de Ocaña que aún conserva buena parte de su arquitectura tradicional. Viejas casonas con patios y huertos floridos, de tapia pisada, cubiertas de madera, caña brava y teja española, calles retorcidas y misteriosas, hacen parte del panorama general del barrio, habitado por gentes trabajadoras que guardan celosamente su legado histórico.

Para facilitar el tránsito entre el barrio y el camino antiguo hacia Pueblo Nuevo, se construyó un puente hacia la década de 1920 sobre el río Tejo, que se ha denominado como el Puente del Tejarito.

Puente de "El Tejarito"

EL MOLINO

Hacia finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, durante las etapas iniciales del desarrollo económico de Ocaña, se establecieron molinos de trigo en la región, uno de los cuales quedaba sobre la margen izquierda del río tejo. Este emplazamiento, denominado justamente EL MOLINO, procesaba el grano de trigo que surtía la demanda local y alcanzaba, incluso, a ser exportado hacia la Costa Atlántica, según se desprende los documentos históricos.
Vista de El Molino. Se observa la casona principal

y a la derecha los famosos baños públicos

En 1910, se convirtió en balneario público y persistió como lugar de esparcimiento hasta finales de la década de 1970. Allí se construyeron unos cubículos recubiertos de cerámica que tenían un tubo a través del cual llegaba caudalosa el agua limpia del río. Los fines de semana este lugar se colmaba de visitantes que disfrutaban de un saludable baño y merendaban en una tienda bien surtida que se encontraba también en el lugar. En la parte superior del terreno, en una explanada, se construyó también una piscina.
El Molino. Primer plano el nuevo puente

En 1993, durante la administración del Dr. Luis Eduardo Vergel Prada, se declaró el lugar como Monumento Histórico Arquitectónico Municipal, mediante Decreto 204. Años más tarde, un puente de concreto reemplazó al antiguo que comunicaba el Molino con el sector de la Favorita.

MONUMENTO A LA SANTA CRUZ

En el antiguo Cerro de El Molino, que domina la ciudad en su costado suroccidental, se levanta este monumento. En 1943 se puso la primera piedra y en 1944 se inició su construcción gracias a la iniciativa de don Rafael Pineda G., uno de los habitantes principales del barrio. El día 6 de mayo de 1945 se efectuó su bendición solemne por parte del R. P. Gelvez, en representación del Vicario general, Monseñor Daniel Sánchez Chica.

Monumento a la Santa Cruz

El monumento está constituido por una base de material sobre la cual reposa una esfera que simboliza el mundo y, sobre ella, una cruz. Todo el monumento fue hecho en ladrillo, cemento y hierro, y está encerrado en una cerca, también de material.

Vista del monumento

El monumento fue declarado como BIC de Carácter Departamental, mediante decreto 1144 de 31 de diciembre de 2003, expedido por la gobernación de Norte de Santander.

IGLESIA DE SANTA RITA

Fotografía de la iglesia de Santa Rita
hacia la década de 1950

Arquitectura colonial religiosa que data del siglo XVII. Según la tradición, sirvió como sede a los funcionarios de la Santa Inquisición. En sus terrenos bajos fue descubierto una especie de calabozo en el cual se hallaron restos humanos, grilletes y algunos objetos cuando se estaba construyendo el monasterio de las monjas. El emplazamiento fue nuevamente tapiado y hoy nada se sabe sobre su uso o antigüedad.
Iglesia de Santa Rita en la

“Bajada de Santa Rita”

La Iglesia está localizada en la manzana occidental, frente al Complejo Histórico de la Gran Convención. La tradición oral ocañera vincula esta iglesia con la leyenda del encomendero Don Antón García de Bonilla.

Otra fotografía, más moderna
de la iglesia de Santa Rita

Fue declara como BIC de Carácter Departamental mediante decreto 1144 de 31 de diciembre de 2003, expedido por la gobernación de Norte de Santander.

PATRIMONIO INMATERIAL

FESTIVIDAD DE LA CRUZ DE MAYO

Aunque las razones históricas concretas que se tuvieron para instaurar esta celebración por parte de los cristianos no han sido suficientemente determinadas, muy probablemente obedecen al hecho del hallazgo de la Cruz por parte de Santa Elena, durante el reinado del emperador romano Constantino, o a las victorias que este obtuvo contra los bárbaros al utilizar como símbolo la Cruz, aunque varios historiadores sostienen que se remonta a épocas anteriores y es de origen pagano.

Procesión con el Santo Madero
Fotografía de Mario Castellanos
Lo cierto es que a América llegó con los conquistadores españoles y en Colombia se difundió notablemente.

En Ocaña, la celebración se remonta a la época colonial y se lleva a cabo el 3 de mayo de cada año en el barrio de La Costa. La más antigua mención histórica del acontecimiento está descrita en el obra Peregrinación de Alpha, de don Manuel Ancízar, quien escribía:

Habitantes del barrio celebrando el 3 de mayo
en el monumento engalanado. Foto de Mario Castellanos
"La CRUZ DE MAYO se festeja en el barrio llamado La Playa, situado al pie de la ciudad y a orillas del modesto rio que lleva el pomposo nombre de Grande. Desde las ocho de la noche comienzan a dirigirse allá los curiosos del barrio alto; ellos en el traje común o democratizados con la tolerante ruana, y ellas de pañolón y sombrerito jipijapa, no faltando ciertos grupos de caritas frescas y alegres, custodiadas por hombres vestidos con largos sobretodos negros, ajustados al talle y en las perfumadas cabezas borlados sombreros de nacuma o de fieltro; estos ciudadanos no llevan corbata sino collarín partido en dos zonas, blanca y negra. Los golpes acompasados del sonoro tamboril anuncian desde lejos dónde está el baile; conforme se baja, la gente aumenta en las calles y en las tiendas de yantar, y por último se descubre un remolino de sombreros frente a una puerta de calle que arroja sobre aquel núcleo central de los paseantes copiosa luz emanada de las velas de sebo que alumbran la sala, la cual no es grande ni puede serlo, por cuanto el baile pertenece a la cuarta clase. En el local preside un altarito lleno de flores ocupado por tres cruces que se procuran fabricar primorosamente, como conviene al pretexto de la función, agrupando a su rededor toda la iluminación. En torno de la sala reina, contra las blanquedas paredes, una fila de asientos aforrados en cuero, y encima de ellos la porción espectadora o sea la milicia de reserva en los bailes; el espacio de en medio lo llena la milicia activa congregada y movida por el tamboril, señor absoluto de los clarinetes, que a rato le acompañan perfectamente desacordados. Los bailadores funcionan en mangas de camisa, o en chaquetillas ligeras; las jóvenes sencillamente vestidas sin otro adorno que un esmerado aseo, ni más galas que la risa en los labios, la flexibilidad en los cuerpos y la confianza en el magnetismo animal de que están saturadas. El vals y las enredadas contradanzas que algún enemigo ciego de la armonía de los movimientos nos trajo, hacen el gasto de estos bailes, en que se echan de menos las danzas nacionales, tan nuestras que hasta lo malo de ellas parece bueno…" (Peregrinación del Alpha. Manuel Ancizar. 2ª edición. Arboleda y Valencia Editores. Bogotá, 1914).

Por su parte. Monseñor Manuel Benjamín Pacheco en su Monografía de la Parroquia, describe así la festividad:

“para esta festividad se ponía en escena una pieza atrayente, en la que se representaba el prodigioso hallazgo de la Santa Cruz. La fiesta se regía por riguroso programa, cuyo primer punto ordenaba la misa solemne diaconada y con sermón alusivo a la fiesta. Quedaba también dispuesta para las horas vespertinas la respectiva procesión, en la cual era llevada en hombros la cruz por los mayordomos o promotores de la fiesta. La procesión recorría las tortuosas calles del barrio y visitaba los diez o doce altares preparados al efecto artísticamente… Se construían breves arcos triunfales en los cuales siempre se tenía alguna sorpresa para el momento preciso de pasar la procesión. Los muchachos del barrio ostentaban ese día sus mejores galas, adquiridas con ahorros de su trabajo”.

Una vez construido el monumento de la Santa Cruz, el festejo incluyó la Vía Crucis hacia el cerro donde tenían lugar certámenes deportivos y celebraciones religiosas.

Los habitantes del barrio recorren las calles
anunciando la celebración.
Foto de Mario Castellanos
Para la década de 1940 la fiesta de la Santa Cruz tenía una relevancia especial en toda la sociedad ocañera que contaba con la participación de los intelectuales de la localidad.

La histórica y colonial capilla de Santa Rita fue epicentro de estos festejos tradicionales que incluían misas, novenas y el santo rosario. La banda Municipal de Ocaña, desde su fundación en 1922, participó activamente de estas festividades y las autoridades civiles de la ciudad hicieron lo propio para darle mayor solemnidad y prestancia.

LA LEYENDA DE ANTÓN GARCÍA DE BONILLA

La denominada “Bajada de Santa Rita”, donde está localizada la iglesia del mismo nombre y la “Calle del Embudo”, han sido tradicionalmente vicukadas a la leyenda del encomendero Antón García de Bonilla, cuya figura fasntasmal dicen haber observado los antepasados y los ancianos del sector, recorriendo en veloz potro de fuego estas callejas coloniales.
Antón García de Bonilla. Recreación
de Miguel Páez Pacheco

Don Antón García de Bonilla es uno de los tres o cuatro personajes del mismo nombre, descendientes todos del primer Antón que vino con el fundador de Ocaña en 1570 y participó en el proceso de consolidación de la ciudad. La leyenda, muy probablemente, se refiera al último de esta línea familiar que falleció en su hacienda de San Roque de Aguachica en 1696, y que en vida contribuyó a la traída de los jesuitas para fundar un colegio en la ciudad, y aportó caudales para el establecimiento definitivo de Río de Oro (Cesar).

Antón García de Bonilla,

Óleo atribuido al venezolano Tito Salas (1887-1974),
Colegio Nacional de José Eusebio Caro, Ocaña

La leyenda cuenta que un día, atacadas sus sobrinas por una mortal enfermedad y sin posibilidad de cura en la hacienda de San Roque, el encomendero, desesperado tomó cabalgaduras y viajó hasta Ocaña donde se postró ante la puerta de la capilla de Santa Rita, abogada de imposibles, solicitándole una cura para sus amadas niñas. Prometió a la santa algo de lo cual no nos hablan los viejos cronistas a cambio de que curara a las jovencitas. Al llegar nuevamente a la hacienda, las sobrinas estaban completamente curadas. Pasaron los años, don Antón García envejeció y murió sin cumplir la promesa hecha a Santa Rita. Desde entonces, dicen los ancianos, el encomendero vaga impenitente por las rutas del sur del Cesar y Ocaña, en especial por la “bajada de Santa Rita” y la “Calle del embudo”, en busca de consuelo para su alma atormentada.

La leyenda fue recogida a finales del siglo XIX por don Eustoquio Quintero, más adelante, en la década de 1930, enriquecida literariamente por el cronista Ciro A. Osorio Quintero, y luego por el historiador Mario Javier Pacheco. Incluso, el escritor santandereano Luis Serrano Reyes escribió un guión sobre el personaje que se convirtió en una serie televisiva.

Hoy, el Museo histórico de Ocaña, creado en 1973, lleva el nombre de Antón García de Bonilla y en San Agustín hay una estatua del famoso y legendario encomendero.

SANTA OROSIA, UNA DEVOCIÓN OLVIDADA

Un culto de menor importancia se originó en los años 1877 y 1878, en honor a SANTA OROSIA, "cuya imagen se veneraba en casa de unos señores Machados, que vivían en las cercanías de Ocaña, en el punto de `pie de la cuesta'. Las familias ocañeras solían ir en peregrinación a pagar sus promesas, consistentes en exvotos. Luego fue trasladada la imagen a esta ciudad, en donde con fondos de sus limosnas se le construyó un oratorio en el Barrio de `La Costa'. Allí se le rendían los tributos piadosos. Hoy el retablo pertenece a la Iglesia, por compra que de él se hizo a sus respectivos propietarios, construyéndose una imagen de bulto. Su fiesta se celebra anualmente el 25 de junio". (Monografía de la Parroquia. Manuel Benjamín Pacheco. Biblioteca de Autores Ocañeros Vol. 5. 1970).

Martirio de Santa Orosia. Óleo de
Paolo Calliari, 1796

Santa Orosia es la santa de los “endemoniados” y se venera en la ciudad de Jaca (España), donde se celebra su festejo el 25 de junio. La santa, que debió vivir hacia el siglos VIII, venía desde Bohemia a casarse con un príncipe Visigodo cuando fue fue capturada por tropas islámicas, sometida a martirio y finalmente despedazada por la soldadesca.

Santa Orosia

El retablo a que alude Monseñor Pacheco, desapareció de Ocaña como tántas otras obras de arte colonial y republicano. Desconocemos cómo era exactamente la representación. Por ello, hemos insertado aquí varias muestras iconográficas que reposan en iglesias españolas.

PERSONALIDADES QUE HABITARON EL SECTOR

Cuna o residencia de destacados músicos, literatos, religiosos y empresarios, La Costa ostenta con orgullo su condición de barrio escogido por ilustres ocañeros para habitar allí. Los casos más ejemplarizantes los constituyen el poeta Adolfo Milanés y el maestro Rafael Contreras Navarro, excelente músico y compositor cuya proyección fue más allá de las fronteras departamentales.

Músicos destacados como los Clavijo, los Osorio, los Sánchez y el maestro Carlos Guillermo Lemus Sepúlveda residieron en La Costa.

Actualmente, frente a la iglesia de Santa Rita, vive uno de los viejos bardos ocañeros nacidos en la década de 1910: Don Efrain Jácome Rincón, poeta y miembro de la Academia de Historia de Ocaña.

LOS CENTROS EDUCATIVOS

Funcionan en el barrio: El centro Docente Nº 1 “Adolfo Milanés”, fundado en 1943 en el predio que fuera la casa del poeta Adolfo Milanés. También se levanta allí el Colegio Alfonso López, prestigioso centro educativo que enorgullece a los habitantes del sector. Antes de crearse este Colegio, en este mismo lugar estaba el emplazamiento del Batallón Santander.
Colegio Adolfo Milanés, anexo a la Institución

Educativa Col. Nacional de José Eusebio Caro

El Colegio Adolfo Milanés. El 16 de septiembre de 1943 se inauguró este centro educativo con el nombre de “Escuela Modelo Adolfo Milanés”. Llevó la palabra el escritor y periodista Ciro A. Osorio Quintero. La escuela comenzó labores en 1944, bajo la dirección de doña Elisa Barrera de Navarro.
Instituto Alfonso López

El Instituto Técnico “Alfonso López” fue creado mediante Ordenanza Nº 48 del 29 de noviembre de 1958, gracias a la iniciativa del dirigente político Bernardo Silva Gómez. Sólo hasta 1964 pudo ejecutarse la disposición y en este mismo año comenzó su funcionamiento, siendo Secretario de Educación de Norte de Santander el Dr. Silva Gómez. Inicialmente funcionó en el barrio de las Llanadas, luego, en la sede antigua del Colegio de Fátima (Casa Consistorial), después en el barrio de El Tamaco, y en 1973 pasó al barrio de La Costa - Tejarito, instalaciones del Batallón Santander.

CRONOLOGÍA HISTÓRICA DEL BARRIO DE LA COSTA

1916. ''El señor Presbítero Alejo Conde L., hijo de Ocaña, siendo cura de Buenavista (Ocaña), se interesó vivamente en conseguir para esta ciudad la tapa del árbol en que apareció Nuestra Señora de Torcoroma, en que está estampada la imagen en bajo relieve. Esta tapa se hallaba en la iglesia de Simití y el padre Conde la obtuvo ofreciendo suministrarles un púlpito de madera. La entrada de la precesión que conducía la imagen fue suntuosísima, se efectuó a las 4 y media de la tarde del día 13 de diciembre de 1916 por la Calle de la Igualdad, en medio de la mayor parte del clero de la Provincia y de un numeroso concurso. Presidía la procesión el R. Cura de Ocaña Pbro. D. Guillermo Fajardo Castañeda. Las calles por donde la efigie debía pasar estaban lujosamente adornadas de cortinajes y banderolas. En una de las paredes de la casa de propiedad de la Sra. Diega Morales de García, en el barrio de la Costa se ostentaba un bellísimo letrero en flores naturales que decía: ´Salve, Virgen de Torcoroma ''. (Historia de la Región de Ocaña. Luis Eduardo Páez García. Jaguar Group Producciones. Bogotá, 2009).

1930. Se funda la segunda fábrica de gaseosas, por iniciativa de don Jorge H. Navarro, en el barrio de La Costa, cerca al río Tejo. Fue la FÁBRICA DE GASEOSAS FAVORITA, elaborada con ''agua pura del Trianón'', según rezaba la publicidad de la época.

1943. En el mes de diciembre, tiene lugar la bendición de la primera piedra del monumento a la Santa Cruz, en el cerro de El Molino. El acto estuvo presidido por el Administrador Apostólico Monseñor Daniel Sánchez Chica, el doctor Luis F. Pabón Portilla, y amenizado por la Banda "El Progreso". Así mismo, colaboraron con los actos, miembros del Batallón Cartagena, del Ejército Nacional. La iniciativa de construir este monumento, fue de don Rafael Pineda G., uno de los habitantes principales del barrio de La Costa.

1945. El 6 de mayo, se efectuó la bendición solemne del monumento a la Santa Cruz, dándosele este nombre al antiguo cerro de El Molino. El R.P. Gelves fue el encargado de impartir la bendición, en representación de Monseñor Daniel Sánchez Chica. En el solemne acto, tomó la palabra don Luis A. Sánchez Rizo, secretario del entonces Centro de Historia de Ocaña. El monumento está constituido por una base de material sobre la cual reposa una esfera que simboliza el mundo y sobre ella una gran cruz. Todo el monumento fue hecho en ladrillo, cemento y hierro.

2004. 30 de abril. El Comité Cívico Cultural del Barrio de La Costa, bajo la dirección de Mario Castellanos Chinchilla y Fernando Sánchez Barbosa, organiza la II Exposición de pintura en la Calle de El Embudo.

BIBLIOGRAFÍA

ANCÍZAR, Manuel. Peregrinación del Alpha. 2ª edición. Arboleda y Valencia Editores. Bogotá, 1914.
PACHECO, Manuel Benjamín. Monografía eclesiástica de Ocaña. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 5 1970.
PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. Justificación histórica del antiguo barrio de La Costa, como área de especial interés patrimonial del municipio de Ocaña. Documento anexo a una solicitud hecha al Alcalde Municipal. 2005.
PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. Historia de la Región de Ocaña. Jaguar Group Producciones. Bogotá, 2009.
PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. Ocaña: tradiciones, leyendas y costumbres de una provincia colombiana. Inédito.
SÁNCHEZ RIZO, Luis A. Monografía de Ocaña. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 5. 1970.