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sábado, 14 de mayo de 2011

INCENDIO DEL PALACIO MUNICIPAL DE OCAÑA

AFECTACIÓN GRAVE DE UN PATRIMONIO HISTÓRICO


Primer patio del Palacio Municipal,
obsérvese al fondo la segunda planta que fue
la más afectada

El viernes 13 de mayo se produjo una conflagración en las instalaciones del Palacio Municipal, segunda planta de la edificación, afectándose gravemente las oficinas jurídica, Sisben, Tesorería, Familias en Acción y Sistemas, entre otras. La magnitud del incendió permitió observar las llamas y las columnas de humo desde la Plaza del 29 de mayo y la calle de la Amargura, donde se apostaron los ocañeros observar impotentes cómo se consumía una parte de la sede de la Alcaldía Mununicipal.


Compárese con la foto anterior

El fuego se inició hacia las 7: 50 de la noche y pudo ser sofocado gracias a la oportuna intervención del Cuerpo de Bomberos, media hora más tarde. Por fortuna, el insuceso no produjo víctimas.


Detalles de la conflagración

El Palacio Municipal fue declarado Bien de Interés Cultural de Carácter Departamental, en 2003. Es una casona de arquitectura tradicional que perteneció a la familia Quintero hasta que fue vendida a la administrcaión municipal en la década de 1950, para albergar las oficinas públicas.


Curiosos observan desde la Plaza principal

Nota: Fotografías tomadas por el periodista Carlos Jorge Vega.

NUEVAS PUBLICACIONES



DON QUIJOTE Y GUICHOPANZA

Autor: Jairo Luis Vega Manzano
Cultivalibros. 2011.

Versión de la máxima obra de la literatura castellana, hecha por el ingeniero Vega Manzano. 

Ingeniero Civil egresado de la Universidad Nacional de Colombia, con especialización en Vías Terrestres de la Universidad del Cauca, nació el 26 de julio de 1955 en Ocaña, Norte de Santander, Colombia.
Ha ejercido su profesión en cargos oficiales en el anterior Ministerio de Obras Públicas y Transportes y en el Instituto Nacional de Vías, de Colombia, y últimamente, como contratista con entidades oficiales y ejerciendo cargos con la empresa privada. Concejal de la ciudad de Ocaña, Norte de Santander, Colombia, en el año 2000. Como docente ha ejercido el cargo de Profesor Ocasional con la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña.

Cofundador y director de la revista “Nuestra Ingeniería”, de la Asociación de Ingenieros de la Provincia de Ocaña, AINPRO. Colaboró con el periódico “Noti U”, de la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña y con las revistas “Acrópolis”, “Nuestra Ingeniería” y la “Revista de la Asociación de Ingenieros Civiles de la Universidad Nacional de Colombia”, AICUN. Fue cofundador, director y participante permanente del programa radial “La Revista Hablada de AINPRO”, de la Asociación de Ingenieros Civiles de la Provincia de Ocaña, e invitado ocasional del programa radial “Catalejo”, que a través del tiempo se ha emitido en diferentes emisoras de su patria chica.

En el año 2005, ganándole ratos a su actividad profesional, comenzó a escribir Don Quijote y Güicho Panza como un homenaje personal a la celebración que en todo el mundo se hacía ese año con motivo del cumplimiento de los cuatrocientos años de la publicación de la primera parte de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, labor que concluyó en el año 2008.

viernes, 13 de mayo de 2011

ASUNTOS DE INTERÉS GENERAL: CRÍTICA E HISTORIA

ABRE BOCAS


13 de mayo de 2011

Edwin Leonardo Avendaño Guevara, Pbro.
De las Academias de Historia de Norte de Santander y Ocaña

Celébrese hoy, en Bogotá, el DÍA DE LA NORTESANTANDEREANIDAD ; así nos lo advierte el columnista de La Opinión doctor Gustavo Gómez Ardila, digno secretario de la Academia de Historia de Norte de Santander, quien hará gala de sus dotes oratorios al hablar en el auditorio “Jorge Isaacs”, de CORFERIAS, para toda la concurrencia al decir lo que es SER nortesantandereano. Lo mismo comentó el martes pasado en el mismo diario el doctor Olger García Velásquez. Y, esta fiesta del rojo y el negro, se viene celebrando desde hace 22 años en la capital de la República, lástima grande que aquí, en el Departamento, pocos se den por enterados y que la palabra “nortesantandereanidad” no sea un principio de identidad; como se puede colegir en la misma muestra literaria que se expone. Y me perdonarán los organizadores, pero debo decir, -aunque se encolericen- que tanto el año anterior como este se desaprovecharon oportunidades valiosísimas de la cultura regional, tal vez por el desconocimiento o no sé por qué otra razón, el lector podrá juzgar sí hace un cálculo sobre el asunto. Bien merecido está el homenaje que se le está haciendo al desaparecido municipio de GRAMALOTE toda vez que se levanta constancia de ilustres escritores nacidos en esa población, se citan a: Raimundo Ordóñez Yáñez, Pbro., Gonzalo Canal Ramírez, Teresa Yáñez de Cuberos, y Rafael Darío Santafé Peñaranda, Diac.
Pero olvidaron los dirigentes del certamen cultural, que aglutinar a las cuatro antiguas provincias, o mejor a todas las subregiones que hoy lo conforman presentando muestras bibliográficas de cada una de ellas sería laudable, pues mostraríamos verdaderamente lo que somos y lo que seremos. Por ejemplo, el generalísimo Francisco de Paula Santander, ha sido el colombiano que más escribió. Y, aunque no publicó un solo libro, sus discursos, cartas, documentos de Estado, leyes y demás, conforman ya una dignísima biblioteca que aún no ha sido terminada de editar pues la Nación nunca ha tenido presupuesto para ello. Grato sería, que a Santander, fundador de la Biblioteca Nacional se le consagrara en los años sucesivos una Biblioteca verdaderamente Pública en el Departamento que llevara Su nombre y la que fuera el arcón de oro de la literatura de Norte de Santander, en donde todos los escritores, desde los más antiguos hasta los modernos pudieran estar representados en todas las maneras que la humanidad ha podido avanzar en este campo, que sea una institución operante, no estática, vinculada a las nuevas formas de comunicación; que esté a la orden del día, que sirva ahora y siempre.

Lastima grande, ya lo dije, que en la versión 24 de la Feria de Libro, en Bogotá, no se haya podido mostrar ejemplares antiquísimos de la literatura nuestra teniendo en cuenta fechas de relevancia histórica como el tricentenario de la aparición de Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma con los tres documentos coloniales, únicos en su género y que en orden cronológico son: Alférez Nicolás de la Rosa, “Floresta de Santa Marta”, VALENCIA, Imprenta de D.M. Cabrerizo (España), 1833. 284 páginas. AUTENTICA INFORMACIÓN SOBRE LA FORMACIÓN, FIGURA Y MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA MARÍA SANTÍSIMA TITULADA DE TORCOROMA, QUE SE VENERA EN OCAÑA, DESDE EL AÑO DE 11 (octubre de 1774). SOBRE LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE TORCOROMA, COPIA DE IMPRESO, “Relación puntual del maravilloso aparecimiento de María Santísima en el corazón de un árbol en la cumbre de los montes de Torcoroma de esta ciudad de Ocaña, Provincia de Santa Marta Nuevo Reino de Granada. Cuyo prodigioso simulacro se venera en la parroquia de dicha ciudad. Con Licencia en la Imprenta Real. Año 1805. Autor: Joaquín Gómez Farelo, Pbro”. quien “nació en Ocaña a comienzos del siglo XVIII y murió el 3 de diciembre de 1812. Fue sacristán de los jesuitas en la iglesia de San Bartolomé, en Santafé. En 1758 viajó a Santa Marta donde se ordenó como sacerdote; fue sacristán de la catedral de Ocaña y luego cura en Chiriguaná. A su regreso a Ocaña, ocupó la rectoría de la Escuela de Cristo Sacramentado y fue también Limosnero Mayor de Nuestra Señora de Torcoroma. Durante la revolución de los Comuneros, en 1781, Gómez Farelo actuó como dirigente de la revuelta en Ocaña, como atestigua la nota oficial que el gobernador de Santa Marta, Antonio de Narváez y la Torre envía al obispo Francisco Navarro de Acevedo, uno de cuyos apartes dice: "El subteniente don Apolinar de Torres, destinado con algunas tropas para contener y escarmentar las inquietudes de estas provincias, me dice que en las que se habían maquinado en la ciudad de Ocaña (en que se ahora se halla) de bastante gravedad se le asegura por personas fidedignas e imparciales, que están complicados algunos eclesiásticos de que me nombra a don Joaquín Gómez Farelo que entonces se encontraba allí, a don Simón Tadeo Pacheco, a don Miguel Antonio Copete y a don Manuel Domingo del Real..." (A.H.N. Fondo Milicias y Marina, T. 117, fls. 878 a 902). Joaquín Gómez Farelo fue autor de la Reseña histórica de la aparición de Nuestra de Señora de la Concepción en el monte Torcoroma en Ocaña. El manuscrito original del documento, data de 1788; se publicó en la Imprenta Real, editándose una segunda entrega en Ocaña, en 1881, en la Imprenta de José A. Jácome. Páez García, Luis Eduardo. “LITERATURA OCAÑERA. SIGLOS XVIII A XXI (SÍNTESIS HISTÓRICA)”, Ocaña. 2011.

En segundo lugar, el 21 de julio que se avecina se cumple el primer centenario de la muerte del doctor Alejo María Amaya, escritor de reconocida trayectoria, el gobierno departamental, debería, como homenaje a este insigne ocañero reeditar facsimilarmente la novela “Violetas blancas o cartas y monólogos”, que sería muy importante para los investigadores, además, para evitar que esta sea pasto de la polilla y el inclemente comején. Señor Secretario de Cultura, eso no cuesta mucho y Ud. como ocañero haría un gran bien a la Región, al Departamento y a la Patria al rescatar del olvido al personaje y a su obra. Aquí van algunos datos sobre el citado escritor:

ALEJO MARÍA AMAYA (1868 – 1911)

“Historiador de la tierra nativa, intérprete afortunado y castizo de los anales de Ocaña”.

Nació el doctor Alejo Amaya en San José de Convención cuando este apenas frisaba en la cuarta década de su fundación, su partida de nacimiento reposa en el antiguo archivo parroquial, custodiado hoy por la Iglesia Diocesana en el Palacio Episcopal de Ocaña. El histórico documento dice así:

Alejo María Amaya
Folio: 349
Libro I de Bautismos

En esta Santa Iglesia Parroquial de San José de la Convención a los catorce días del mes de marzo de mil ochocientos sesenta y nueve, el señor Pbro. Felipe López, Cura de San Antonio Brotaré, con licencia del Sr. Cura Pbro. Julián Morineli, bautizó y puso óleo y crisma a un niño a quien se le puso por nombre Alejo Mª, hijo natural de la Sra. Socorro Amaya, nació el día 27 de julio del año próximo pasado, i fueron sus padrinos el Sr. Guillermo Quintero Calderón i Dominga Sarmiento a quienes advirtió el parentesco i obligaciones que doy fe. (Sic). Julián Morineli (firmado).

Como se ve, la fecha de nacimiento del erudito doctor Amaya es el 27 de julio de 1868 y no en 1869 como lo afirmaron don Justiniano J. Páez, Luis Eduardo Páez Courvel y Leonardo Molina Lemus.

Otros han asegurado que su segundo apellido era Rojas o Morineli, al respecto, el estudioso de la historia y la literatura doctor Lucio Pabón Núñez testifica que “nunca usó su segundo apellido, su sobrino sí, Euquerio Amaya Rojas (Adolfo Milanes)”

Mucho se ha dicho acerca de este historiógrafo convencionista que escribió la primera y mejor estudiada tradición sobre la comarca de la ‘Nueva Madrid de Ocaña’, intitulada originalmente “Los Genitores. Noticias Históricas de la Ciudad de Ocaña”, redactada en cláusula suelta y destellante, veteándola a ratos de clásico humorismo. ‘Hacaritama’, en su edición Nº 6, de octubre 12 de 1935, páginas 78 y 79, nos recuerda lo que sigue, ante un poema del padre Alfredo Sánchez Fajardo que también anexaremos más adelante.

“DR. ALEJO AMAYA, historiógrafo ocañero, cuya noble figura de escritor, tallada en mármol clásico, decora el viejo pórtico donde la imagen de los héroes vigila nuestro destino. Tenía el estilo el donaire de nuestros maestros, la sutil ironía de los pensadores franceses. En “Los Genitores”, joya histórica de inapreciable mérito, traza con maestría el boceto de la Colonia y al conjuro de su genio surgen, llenos de vida y de color, los empolvados personajes de ancha tizona y espuelas de plata en cuyo orgulloso chambergo ondula, arriscada y gentil, la pluma aventurera.

HACARITAMA, rinde homenaje al malogrado autor cegado en plena madurez, cuando apenas le ceñía la gloria con el gajo inmortal”.

Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Mayor del Rosario y en 1894, a la edad de 26 años se gradúa en cirugía y medicina en la Universidad Nacional de Bogotá, con la tesis “Contribución al estudio del delirio no vesánico”, editada por la imprenta de Zalamea Hermanos, en la misma ciudad, y dedicada a sus padres y al doctor Nicolás Osorio su más insigne y querido maestro.

Se dice que el doctor Amaya ha sido una de las inteligencias mejor dotadas y que gran lustre le ha dado a la región de Ocaña. Inquieto en los océanos de la política y de la investigación histórica, y en la profundización de la ciencia médica.

Prefecto de la efímera Provincia de El Carmen, ejerció la medicina en Bogotá, Ocaña, Cúcuta, Caracas, Maracaibo y Sogamoso. En esta última ciudad boyacense figura entre los fundadores del Colegio Sugamuxi y de la hoja periodística del mismo nombre.

Y en Maracaibo, junto al doctor Francisco Barros dirigió una revista literaria en 1901, por infortunio aún no hemos conocido su nombre o si existen muestras de ella.

Participó como médico- Jefe de Ambulancias en los ejércitos revolucionarios de 1900, durante la guerra de los Mil Días, al lado de los generales Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Gabriel Vargas Santos, Foción Soto y, Sarmiento. Atravesando la Guajira se aísla en Venezuela y luego de enterarse en Orocué del fracaso de la revolución, se acoge al indulto prometido por el Gobierno Nacional y se establece en Sogamoso. Fruto de la decepciónate experiencia de la guerra es su novela “Bajo las toldas”, cuyos orinales manuscritos se desvanecieron en Ocaña. En 1918, la Tipografía Central de Ocaña publica su novela “Violetas blancas o cartas y monólogos”, esta última de índole romántica.

En el prólogo de “Los Genitores”, escrito por el eminentísimo doctor Luis Eduardo Páez Courvel en 1939, que introduce la tercera edición de la magistral obra impresa por el Instituto Caro y Cuervo para formar parte de la Biblioteca de Autores Ocañeros, el brillante historiador en mención, factura su afecto por el autor, en la consignación de múltiples florilegios y recuerdos; podría decirse que bien merece este lustroso escrito su independiente y propia edición. El mismo prologuista en su “Glosario Histórico de los Genitores” afirma que la obra del doctor Alejo Amaya fue escrita en los últimos años del siglo diez y nueve y abarca un lapso de 240 años, desde 1571 a 1810, o sea desde la Conquista hasta los albores de la Independencia.

La obra cumbre de Alejo Amaya se ha editado en tres ocasiones: en 1915, en Cúcuta, por la Imprenta del Departamento, con el nombre de “Genitores. Noticias Históricas de la Ciudad de Ocaña”. Luego en 1950 por la Imprenta Antares, en Bogotá; y, por último, como ya se dijo, en 1970 por la Imprenta patriótica del Instituto Caro y Cuervo con el patrocinio de la Escuela de Bellas Artes de Ocaña, integrando el Nº 2 de la Biblioteca de Autores Ocañeros.

El 6 de julio de 1911, el doctor Amaya llega a Bogotá, se le conduce a la ‘Casa Peña’; sus amigos, paisanos, colegas y condiscípulos le acompañan. Y en la noche del 21 de julio, apenas a los 43 años de vida, entrega en paz su alma al Creador. El doctor Amaya es el padre del periodista, escritor y académico doctor Alejo Amaya Villamil.

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AL AUTOR DE LOS GENITORES

(A propósito de Antón García Bonilla)
Alfredo Sánchez Fajardo, Pbro.

De las figuras de tu libro viejo,


como buen vino añejo,


te haces lenguas del noble don Antón


caballero galante y regalón


que en una mansa orilla


del turbio Magdalena


se dio la vida buena


en las intimidades de su villa.


Y es bien raro que de todos


esos hombres de otros


tiempos muertos, idos,


solo quede tradición,


la remota tradición de Aparecidos


de aquel noble don Antón


que aun arrastra


sus espuelas bulliciosas


por las calles silenciosas…


Lo que prueba que aun no ha muerto


aquel surco abierto


en las almas, bajo el sol


por los viejos Genitores


con su amor a la leyenda


y al jaranear español.


Yo como hijo de Ocaña


y rama de aquel viejo


que se desprende de tu libro añejo,


yo te doy las gracias


por esas acuciosas eficacias


en registrar el rancio protocolo:


porque fuiste el primero


(y ya no el solo)


por la sabrosamaña,


por el tenaz empeño


en arrancar de su profundo sueño


“Los Genitores de Ocaña”.


¡Salve a ti! Ya en la historia


se gravó la inscripción de tu memoria,


(más eficaz aún que la palabra


que en el mármol se labra).


Porque harás congregar


al amor de la lumbre


la nueva muchedumbre


que se siente a escuchar


la relación procera


de la gente ocañera.

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Muestra literaria del doctor Alejo Amaya


DOS PALABRAS

Al presentar como tesis de doctorado un estudio sobre el Delirio no vesánico, nos hemos propuesto, ante todo, exponer en nuestro trabajo, sin pretensiones ningunas, las ideas admitidas hoy por la ciencia sobre punto tan interesante y de tanta importancia para el médico. Quién sabe si lo hayamos conseguido.

La mayor parte de los muchos autores que hemos consultado para escribir nuestra tesis, se contenta con mencionar el síntoma, pero muy pocos traen sobre él descripciones claras y precisas.

Ball y Ritti en el magnífico artículo Delirio del Diccionario enciclopédico, y Hollopeau en su trabajo de patología general, son los únicos que nos han suministrado el mayor número de datos necesarios para elaborar nuestro humilde ensayo. Esta misma deficiencia de los autores clásicos, debe servirnos siquiera, para excusar los muchos errores que en él se encuentren las personas bien versadas en asuntos de Patologías mentales.

Antes de concluir, creemos de nuestro deber hacer pública manifestación de agradecimiento a los señores Profesores de la facultad, por los muchos esfuerzos que en nuestro favor han hecho, y por los consejos con que han tratado de guiarnos en el escabroso camino de la ciencia.

A.M. Amaya.

HISTORIA Y DEFINICIÓN

Antes de pasar a hacer algunas consideraciones sobre la historia del delirio, tendremos que decir algunas pocas palabras sobre su etimología, no solo para conformarnos del todo en el plan que hemos adoptado, sino también para ilustrar un poco más el asunto.

En un principio se consideró la palabra delirio, como derivada de una griega que significa simpleza, bagatela, juguete de niños, y se le hacía preceder de la partícula de, como para reforzarla; pero más tarde M. E. Littré y la mayor parte de los filólogos modernos le hicieron derivar la palabra delirare, que significa propiamente apartarse de la senda o del camino trazado; significación que está mas de acuerdo con la naturaleza de la afección, puesto que el que delira, es un individuo que se aparta de la senda o del camino trazado, es decir, que se aparta de las reglas de la razón.

El delirio ha sido conocido desde la más remota antigüedad y prueba de ello es que libros y poemas antiquísimos lo mencionan y aún describen, sin necesidad de remontarnos hasta la Ciencia Sagrada de los Hindúes, encontramos en Homero y en la Sagrada Biblia, ejemplos tan notables como el de Bellerophon en la Iliada y de Saúl y de Nabucodonosor en los libros Hebraicos. Pero lo verdaderamente digno de notarse es que las civilizaciones primitivas consideraban el delirio lo mismo que la locura, como efecto inmediato de la cólera celeste, y que ya desde entonces trataba de la interpretación de modos tan distintos como posteriormente se han hecho.

Como consecuencia natural y biológica de semejantes ideas, se constituyó un método curativo completamente místico, y que consistía en plegarias, exorcismos e intervenciones de poderes divinos, más, como el hombre no siempre subordina la práctica a la teoría, sucedió que principió a hacerse uso también de medios más adecuados aunque empíricos.

Así, por ejemplo, el arpa de David calma los furores de Saúl, y Homero habla en su Odisea de un líquido llevado al Egipto por Elena, nieta de Júpiter, y que cura estas afecciones. Autores de nombradía han querido ver en esta sustancia el jugo de la amapola, fundándose en que como aparece en sus versos, Homero la conocía, pero muy probablemente ignoraba sus propiedades, y no puede considerarse su aplicación en estos casos como verdaderamente científica. Con la sucesión de los tiempos se vino a formar una idea un poco más clara y un poco más precisa sobre esta cuestión, y médicos y filósofos tomaron parte en ella. Hipócrates daba distintos nombres a las formas pasajeras, continuas y violentas del delirio, y del comentario de Galeno resulta también, que desde el principio de la medicina científica se admitan ya formas más distintas y se conocía el delirio febril, el agudo y el crónico.

En cuanto al sitio sabían que era el cerebro y en la explicación de la locura y del delirio hacían obrar los cuatro humores cardinales, lo seco y lo húmedo, etc., sobre la materia cerebral. Así, la humedad del cerebro daba nacimiento a la enajenación mental porque según ellos, la humedad lo hacía móvil y al moverse el cerebro, todos los órganos de los sentidos funcionaban mal.

Como los humores constituían el fondo de las doctrinas hipocráticas de aquel tiempo, se concibe que la bilis, la pituita, etc., obrando sobre el cuerpo producirían ya la melancolía, ya un delirio triste, alegre, etc.

Ahora, los filósofos daban también sus explicaciones con respecto al punto que nos ocupa. Platón por ejemplo, admitía que el alma siendo una, presentaba tres partes o potencias, una superior racional que residía en el encéfalo, y las otras dos en las partes inferiores, en el corazón y en las vísceras colocadas debajo de diafragma. Natural era pues, admitida la anterior división, admitir al mismo tiempo dos especies muy distintas del delirio, el uno celeste inspirado por los dioses, el otro de origen terrestre y que reconocía las enfermedades corporales como causa.

El delirio de los poetas inspirado por las musas, el de los amantes por Eros, el de los profetas, etc., eran según este filósofo, más poeta que observador, de origen celeste; mientras que los delirios groseros que corresponden a lo que hoy se llama locura, producido por las alteraciones de los humores, eran de origen terrestre. En la explicación de estos últimos estaba, pues, el filósofo de acuerdo con Hipócrates.

Aristóteles emitió una teoría más lógica respecto del alma y sus facultades, pero no menos absurda con respecto a la explicación del delirio. Para él había un alma racional y un alma irracional; ambas residían en el corazón y la cualidad esencial del alma era el calor. Ahora bien, en esta teoría todo venía a explicarse respecto al delirio, por el calor o el frío, es decir, por excitaciones y depresiones del alma. Además en esta teoría, el cerebro desempeñaba, según Theoprasto, el oficio de esponja húmeda destinada a temperar los ardores del alma, y llevando al extremo las doctrinas de Aristóteles su maestro lo consideraba como una excreción de lamédula espinal y ajeno a toda clase de sensación.

Más tarde Erasistrato y Herphilo fueron los que hicieron estudios verdaderamente científicos sobre este asunto, y para ellos el centro psíquico y sensorial no era el corazón sino una parte del cerebro. Las meníngeas para el primero y la bóveda de tres pilares para el segundo.

Celso se ocupó también del delirio y de la locura; sus teorías poco más o menos son una mezcla de las de sus antecesores y, hasta no llegar a Areto de Capadocia, no se encuentran innovaciones dignas de llamar la atención.

Este hombre, verdaderamente sabio y sagaz observador, es el primero que nos da descripciones claras y precisas sobre varias formas del delirio. Admitía distinciones entre el delirio de las enfermedades agudas y el delirio de la locura; la establecía entre la melancolía y la manía; daba los caracteres principales del delirio histérico, del epiléptico, del erótico y, según parece, conocía la diferencia entre la imaginación y la ilusión.

Celius Aurelianus no es menos digno de elogio, conocía también como Areto la patología mental y daba mayor importancia que este a las causas, sean ocasionales, sena predisponentes de la locura, lo mismo que a sus pródromos. Además no se contentó con solo tres teorías, sino que estableció también el tratamiento más racional que se conoce de la locura, es decir, el aislamiento.

En cuanto a sus ideas teóricas, eran las de los metodistas, secta a la que pertenecía. En esta teoría, todas las enfermedades eran generales y se explicaban por el extrictum y el laxum que existía en el cuerpo. Sin embargo, Celius Aurelianus no era completamente absolutista, y sabía muy bien que en los delirios la cabeza era la principalmente afectada. Por lo que hace a Areto de Capadocia, sus ideas teóricas eran las de los neumatistas, secta de que hablaremos más adelante.

Galeno vino a distinguir de un modo más claro que sus antecesores, las diferencias entre el delirio de las enfermedades agudas y el delirio de la locura. Aunque profesaba ideas filosóficas sobre el alma y sus facultades tomadas de Platón, sabía sin embargo que en todos los casos de delirio y de locura, el órgano afectado era el cerebro, y en apoyo de sus opiniones cita aún la creencia general del vulgo, que en todos estos casos se preocupa ante todo de la cabeza.

Nos habla también de delirios simpáticos y de delirios hidropáticos, y explica los primeros por el “ardor devorante de la fiebre” que obraría simpáticamente sobre el encéfalo, en la neumonía, pleuresía, etc., y que luego desaparecerían con la enfermedad que les había determinado. El delirio ideopático, por el contrario, tendría como carácter dominante su persistencia y se produciría entonces una verdadera afección hidropática de la cabeza, que persistiría indefinidamente.

En cuanto a la explicación del delirio, recurría Galeno, ya a las teorías humorales, ya a cualquiera otra de las existentes en aquel tiempo, por lo cual se le consideraba no sin razón como completamente ecléctico.

Por lo que dejamos expuesto, parece resultar que galeno iniciaría la división del delirio aceptada hoy por la ciencia, pues su delirio simpático creemos que corresponda al delirio no vesánico y el ideopático al delirio vesánico propiamente dicho.

Se entra luego en un lapso de tiempo correspondiente a la Edad media, en el que nada más se hizo sobre este asunto y en que todos se contentaron con repetir lo que antes se había dicho. Las ideas extravagantes del principio renacieron, el delirio volvió a explicarse por la intervención de ángeles, demonios, etc., y solo en el Renacimiento vino otra vez la medicina, lo mismo que las de más ramas del saber humano, a tomar de nuevo la vía de la observación y del perfeccionamiento.

Las diversas explicaciones que en todos los tiempos se han hecho del delirio, han dado lugar a la formación de doctrinas, por medio de las cuales se ha tratado de resolver este grande y muy difícil problema. Vamos pues a estudiar y sin seguir orden cronológico alguno estas diferentes teorías.

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“El delirio no vesánico es solamente, o un síntoma accesorio, o una complicación

del estado morboso cualquiera de la economía, mientras que el delirio vesánico o

locura, constituye por si mismo una individualidad patológica, una enfermedad

propia”. (Cit. in Ball y Ritti, loc. Cit. pág. 357.)

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Tampoco podemos olvidar otras efemérides como: 1- Centenario de la creación del Colegio de José Eusebio Caro 2- 85 años de la publicación de: “Tierra encantada”, novela (1926), del felibre Luis Tablanca (Dámaso Enrique Pardo Farelo). 3- cuadragésimo quinto aniversario de la muerte del poeta Marco Antonio Carvajalino Caballero, acaecida en Ocaña el 20 de marzo de 1966, en Su honor será llamada la Casa de Cultura del mismo municipio, como hace tanto lo hemos esperado…

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BIBLIOGRAFÍA:

MOLINA LEMUS, Leonardo. “José Eusebio Caro y otras vidas”. Imprenta patriótica,
Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 11, 1973.
PÁEZ COURVEL, Luis Eduardo. “Biografía del doctor Alejo Amaya”. Bogotá, Antares,1952.
PÁEZ GARCÍA, Luis Eduardo. “Literatura Ocañera siglos XVIII a XXI (Síntesis
Histórica)”. Ocaña, 2006.

sábado, 7 de mayo de 2011

OCAÑA, HISTORIOGRAFÍA MARIANA

EL ESPLENDOR DE LA TORCOROMA


Por Luís Eduardo Páez García

El 16 de agosto, como es ya tradición, los ocañeros celebramos la aparición de Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma, que tuvo lugar en 1711.



El informe más antiguo sobre la milagrosa imagen, data de 1774, y se debe al doctor Agustín Francisco del Rincón, Cura Rector Beneficiado de Ocaña y Vicario Eclesiástico, en cumplimiento de una solicitud que se hiciera a "los curas párrocos de las ciudades de Ocaña, Varinas (sic), Girón y pueblo de Tota que sin dilación alguna informen con certificación al Concilio de los hechos, que se expresan en el pedimento presentado por el Dr. D. Agustín Manuel Alarcón, así del aparecimiento de la Virgen de piedra (sic), que parece se venera en dicha ciudad de Ocaña; de la circunstancia de su aparecimiento; de la aprobación que hubiere tenido de los Ordinarios; de su figura y representación; como también de las de la Virgen del Real de la ciudad de Varinas; del crucifijo del pueblo de Tota; y del que también se venera en una capilla en el distrito de Girón, que se llama el Santo Cristo de los Milagros; y su Vicario recoja el librito manuscrito de la historia de ellos, y sin dilación le remita al concilio para su inspección". Esta solicitud está firmada por el eminente sabio, doctor José Celestino Mutis, quien era a la sazón, notario del Concilio que se celebraba en Santafé.




´Capítulo VI de la obra Floresta de Santa Marta, del
Alférez Nicolás de la Rosa. Véase lo relativo a las advocaciónes
de la Virgen de Torcoroma y de Chiquinquirá, en Río de Oro (Cesar)
Obra escrita en 1739 y publicada por primera vez en 1742


Para este año de 1774, la Virgen de Torcoroma ya había sido colocada en la iglesia parroquial y se le rendía culto. El informe que mencionamos, recoge las declaraciones de don Miguel Antonio Copete, padre sacristán mayor, don Juan Antonio Lomberto y Torrado, Cura doctrinero, de don Juan del Rincón, de 84 años de edad, de don Tiburcio Cañizares, de 75 años, de don Miguel Antonio de Aro, Comisario de la Santa Cruzada, del presbítero don Pedro José Maldonado, y de don Simón Tadeo Pacheco, cura doctrinero de San Juan Crisóstomo de la Loma y pueblos cercanos. Coinciden las declaraciones refrendadas ante el Notario Joaquín Quintero, que la imagen se apareció en la astilla de un árbol cortado para hacer un dornajo, a Cristóbal Melo y sus hijos José y Felipe, en el llamado monte de Torcoroma.

Carátula de la obra del Padre Joaquín Gómez Farelo,
edición hecha en Ocaña en 1881


En 1788, el maestro Joaquín Gómez Farelo, Comisario del Santo Oficio y cura de Ocaña, quien fuera también Limosnero Mayor de Nuestra Señora de Torcoroma, escribió un opúsculo titulado "Reseña histórica de la aparición de Nuestra Señora de la Concepción en el Monte de Torcoroma en Ocaña", que se publicó en la Imprenta Real en 1805, haciéndose una segunda edición en la Imprenta de don José A. Jácome, en Ocaña, en 1881.

Señala el padre Gómez Farelo, con base en el primer documento hecho por Agustín Francisco del Rincón, que en visita que hizo a Ocaña en 1716, el señor Obispo de Santa Marta don Fray Antonio de Monroy y Meneses, "a los cinco años de haberse aparecido", el prelado aprobó su culto y nombró como "Camarera de las prendas y ropa de altar que la devoción había contribuido a este santuario, a Pascuala Rodríguez", quien era la esposa de Cristóbal Melo. Esta reseña, nos habla de los milagros que obró la Virgen de Torcoroma en varias personas, como doña Juana Quintero aquejada de "flujo de sangre luvia"; Margarita Picón, quien "padecía mucho tiempo una lepra tan fatal en una mano y brazo". La reseña incluye también un Certificado del Ayuntamiento, firmado el 26 de junio de 1801 por: "Don José Joaquín Rizo, Alguacil Mayor del Santo Oficio por el Tribunal de la Santa Inquisición de Cartagena de Indias, Corregidor, Justicia Mayor y Presidente del Ilustre Ayuntamiento; Don Simón Jácome, Alcalde Ordinario de primera nominación; Don Juan Rafael del Real, de segunda por su Magestad; Don Antonio Luis Jácome, Regidor Alférez Real; Don José Ignacio León, Regidor depositario general". Este Certificado contiene también noticia de varios milagros hechos por la Virgen de Torcoroma en las siguientes personas: Presbítero don Juan Rodríguez, "enfermo de un tabardillo violento"; Benito de Amaya, herido por espada; Presbítero don Ignacio de Cardona, Visitador Eclesiástico quien puso en tela de juicio la milagrosa imagen y fue atacado de un "repentino dolor cólico"; don Joaquín José Rizo, Corregidor, atacado de "dolor de hijada"; doña Josefa Antonia García, quien llevaba en su vientre la criatura ya muerta. Así mismo, se menciona a don Miguel de Ibáñez, Juez de Puertos y padre de las famosas Nicolasa y Bernardina Ibáñez, quien también fue sanado de un "fuerte dolor cólico", por la Virgen de Ocaña.

A la narración de estos portentos, se suman otros, como los relativos a las aguas manadas de la fuente del monte de Torcoroma, que curaron a varios enfermos o evitaron que se secasen arroyos en algunas labranzas de la región.

Tanto el primer informe, elaborado por el doctor Agustín Francisco del Rincón y titulado "Auténtica Información sobre la formación, figura y milagros de Ntra. Sra. María Stma. Titulada de Torcoroma, que se venera en Ocaña, desde el año de 11", como el segundo del padre Gómez Farelo, son invaluables documentos de la historiografía ocañera y precioso testimonio de fe de un pueblo que no ha cesado de venerar su advocación mariana durante los años que han transcurrido desde su aparición.

Es cierto que existen algunas incongruencias en cuanto a la fecha del milagro, pero todo ello pasa a un segundo plano ente el esplendor de Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma. Para 1850, año en que visitó a Ocaña la Comisión Corográfica, con don Manuel Ancízar a la cabeza, detalles del milagro y sus implicaciones sociológicas fueron recogidos en la obra Peregrinación de Alpha, que se publicó como crónica de la importante Comisión científica.

En 1961, la imagen salió por primera vez de la región rumbo a Barranquilla, donde la crecida colonia regional la esperaba ansiosa y reverente. Y en las horas de la mañana del 11 de marzo de 1981, los ocañeros conocimos la noticia del robo sacrílego de la imagen, cometido por Carlos A. Delvechio y dos sujetos más. La oportuna intervención de las autoridades logró que se recuperara la imagen y algunos objetos de culto sustraídos de la capilla, devolviendo con ello la tranquilidad a un pueblo que se mantuvo en vilo durante las angustiosas horas en que la Torcoroma permaneció en poder de los delincuentes.

Hermosos poemas, melodías, efigies, obras de arte, crónicas y escenificaciones del milagro de la aparición, han mantenido vigente en el pueblo la devoción por la Torcoroma cuya luz irradia desde la frescura del santuario hacia la patria dolida.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS DE TORCOROMA

La ermita en 1884



Se levanta en la montaña de la Torcoroma, localizada hacia el sur de la ciudad. En este sitio, según la tradición, apareció la imagen de la Virgen María el 16 de agosto de 1711. La capilla data de 1875. Fue sometida a restauración, y el área adyacente se intervino para mayor comodidad de los visitantes; las obras concluyeron en 1974, siendo Ministro de Obras Públicas el doctor Argelino Durán Quintero. El 26 de noviembre de 1984, por medio del Decreto 2861, emanado de la Presidencia de la República, se declaró el conjunto como Monumento Nacional.

La ermita en 1888, acuarela de Eusebio Posada,
Museo Antón García de Bonilla, Ocaña


La devoción por Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma se ha venido extendiendo por todo el país, existiendo hoy en día, capillas e iglesias en Bogotá, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga, Barrancabermeja y Cartagena, donde los fieles se congregan para celebrar a la celestial patrona.

Dos historiadores de la Región de Ocaña, han dedicado sus esfuerzos investigativos, a la advocación mariana de Torcoroma: Monseñor Leonel Antonio Pineda Guerrero y el presbítero Edwin Avendaño Guevara, ambos miembros de nuestra Academia de Historia de Ocaña. Aspiramos ver pronto las obras de estos dos investigadores comprometidos con su fe y su labor académica, torcoromanos de corazón.

Procesión con la imagen, calle de la Amargura


El 16 de agosto de 2011, se celebrarán los 300 años de la gloriosa aparición, y para tal efecto ya se están proyectando obras y actividades que realcen regional y nacionalmente la importancia de esta advocación mariana en Colombia y la espiritualidad de un pueblo fiel a sus principios y valores heredados de los ancestros.

Sean estas notas, parte del homenaje que desde la Academia de Historia de Ocaña tributan sus miembros a la Virgen de Torcoroma en el tricentenario de su milagrosa aparición.


El santuario de la Virgen de Torcoroma, hoy

martes, 3 de mayo de 2011

AUTORES OCAÑEROS EN LA 24 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, DE BOGOTÁ

HISTORIA DE LA LITERATURA EN LA REGIÓN DE OCAÑA. Siglos XVIII a XXI. 272 años de nuestras Letras regionales.


Autor: Luis Eduardo Páez García
Editorial: Jaguar Group producciones
Año: 2011
537 páginas

PRÓXIMAMENTE EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO. Bogotá, 4 al 16 de mayo. En el pabellón de Norte de Santander.

Igualmente, estará también en la Feria, la obra HISTORIA DE LA REGIÓN DE OCAÑA, del mismo autor.

INTRODUCCIÓN

El presente ensayo sobre la Historia de la literatura en la región de Ocaña, pretende apenas una aproximación a este vasto tema, por el cual desfilan gran cantidad de nombres de mujeres y hombres que han dedicado buena parte de su existencia a crear, investigar, promover y divulgar la narrativa, la poesía, la investigación histórica y científica, la crónica, el ensayo, la crítica y el periodismo.


Mi propósito ha sido el de entregar una herramienta manejable a partir de la cual sea posible incorporar al área de Español y Literatura, la temática local correspondiente, con el propósito de recuperar, al menos en parte, el desarrollo histórico que la antigua Provincia de Ocaña ha tenido desde la Colonia, en las diferentes manifestaciones de la escritura literaria.

La obra recoge a los autores que tienen obra publicada y a quienes, sin tenerla, han venido divulgando su trabajo en periódicos y revistas regionales y hoy son reconocidos como escritores por sus respectivas comunidades. Al revisar la bibliografía, el educador podrá remitirse fácilmente a los textos y colecciones de publicaciones periódicas, para ahondar en detalles biográficos y bibliográficos, a partir de los cuales le será fácil introducirse en la historia de nuestros escritores regionales. El capítulo dedicado a quienes han publicado obras durante los últimos 20 ó 25 años, busca mostrar al lector la dinámica que el sector literario ha tenido en la región de Ocaña. A no dudarlo, existen autores que nos revelan altas calidades investigativas y estéticas; otros deberán recorrer aún un largo camino para ser aceptados por la crítica como verdaderos escritores.

En el sentido antes anotado, parto del concepto siguiente: no toda persona que escribe puede considerarse como escritor. Es decir, el hecho de publicar un libro no convierte a su autor en poeta, ni en novelista, cuentista, ensayista o historiador. A la habilidad para escribir, debe agregarse el buen uso del idioma, que implica la coherencia, el manejo de la retórica y la estética o la capacidad interpretativa de las fuentes primarias y secundarias en la investigación. Sobre este particular, cabe señalar que muchos autores aquí mencionados no han obtenido la acogida favorable de la crítica o han pasado inadvertidos, justamente por la falta de solidez literaria con la que fueron concebidas sus publicaciones.

Aspiro cumplir con el propósito original de recuperación de la memoria cultural y, con ello, proseguir la búsqueda de la identidad rindiendo, de paso, un homenaje a los hombres y mujeres que tan alto han puesto el nombre de Ocaña y de los municipios vecinos, en la historia local, departamental y nacional. En el marco del desarrollo cultural de la región de Ocaña es bueno indicar la influencia que sobre las juventudes tuvieron los jesuitas que regentaron el Colegio de José Eusebio Caro entre 1918 y 1933 y los eudistas que dirigieron el Seminario de Ocaña, así como rectores y maestros del Colegio Caro en las décadas de 1940, 1950, 1960 y 1970, facilitadores e impulsores de los centros literarios, de las publicaciones estudiantiles y de grupos como el Centro Científico “Albert Einstein”, donde la juventud aprendió la importancia de la lectura y el sentido de la conciencia crítica.

Señalamos que en un trabajo de esta envergadura, cabe la posibilidad que se escapen nombre de autores o registro de algunas de sus obras, entre otras cosas porque no existe en Ocaña una hemeroteca institucionalmente organizada a la cual recurrir, o debido a que los mismos escritores no se han preocupado por divulgar adecuadamente sus libros. Ofrecemos disculpas anticipadas a nuestros lectores por las omisiones en las que hayamos podido incurrir en el sentido anotado.

Debo destacar aquí, que al iniciar este trabajo en la década de 1970, tuve como referente los apuntes manuscritos de mi padre, Luis Eduardo Páez Courvel, quien debió estar preparando un trabajo similar, truncado por su temprana muerte. Al espíritu de Páez Courvel y de mi abuelo Justiniano J. Páez, a mi esposa Martha Pacheco y a mis hijos Luis Eduardo, Miguel Mario y Diana María Páez Pacheco, debo la culminación del ensayo que también dedico a mis colegas de Ocaña, Cúcuta, Bogotá, Cartagena, Tunja, Bucaramanga y Medellín, ciudades estas donde residen colonias provinciales de buenos, cultos y afectuosos ocañeros y amigos que me han brindado su mano franca y sus oportunas e inteligentes sugerencias.

NOTA: INVITAMOS A LOS ESCRITORES DE LA REGIÓN DE OCAÑA, A PUBLICITAR EN ESTE BLOG LOS LIBROS QUE ESTARÁN EN LA 24 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO.

sábado, 30 de abril de 2011

EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE PRENSA EN OCAÑA

OCAÑA: LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE PRENSA, EN PELIGRO


Por Luis Eduardo Páez García

“Con certeza la lucha diaria por la libertad de prensa en Colombia hará evidente nuevos retos. Lo central es que quienes asuman esta loable tarea estén ligados a los intereses nacionales y populares, para que la solidaridad del pueblo en esta gesta se constituya en su muralla de hierro que los proteja de la cachiporra del fürer”. (Carlos Jaime Fajardo/Revista Viento del Sur).

Los más recientes sucesos en materia de libertad de expresión, en la ciudad de Ocaña, nos causan gran preocupación. Preocupación que viene desde hace ya un buen rato, cuando la ciudadanía y algunos miembros del gremio periodístico comenzaron a cuestionar el manejo de ciertos medios de comunicación en Ocaña, francamente inclinados hacia la gestión de la actual administración municipal sin beneficio de inventario, en detrimento de la verdad que no es como se quiera presentar, aprovechando la capacidad de manipulación que se tenga, sino como es. Es decir, producto de una confrontación racional e investigativa de los hechos y de los documentos, cuando el caso los requiera, con las versiones oficiales.



A raíz de un comunicado expedido por el EPL, grupo subversivo que viene asolando la zona de Ocaña desde hace tiempo, en el cual se acusa a la actual administración municipal de manejos corruptos y se emprende contra otros funcionarios públicos de la región, el Dr. Yebrail Haddad Linero, Alcalde de Ocaña, contestó con un comunicado de prensa que lleva las firmas de todos los secretarios del Despacho. En él, se contradice lo manifestado por el panfleto guerrillero y expresa que la labor desempeñada por el actual Alcalde de Ocaña y su equipo de gobierno ha sido ajustada del todo a la ley y al programa de gobierno propuesto. Lo que no deja de causar perplejidad, es que uno de los funcionarios cuestionados, de cuenta propia, expide otro comunicado al cual se dio lectura en la radio local el día 27 de abril, a través del cual acusa expresamente a los directores y columnistas del semanario ¿Qué pasa? de ser los causantes del panfleto subversivo, mencionando directamente sus nombres y manifestando que si algo le llegara a pasar a él o a su familia, los hace responsables.

Visto el planteamiento general de este complejo hecho, uno no deja de imaginar que, desde la administración municipal, se ha comenzado a ejercer una peligrosa presión contra los periodistas y columnistas ocañeros que discrepan de la actual administración municipal, violentando, de paso, el derecho a la libre expresión. Esto no es nada novedoso, ya hemos tenido la amarga experiencia de sentir en carne propia los embates del poder religioso y civil en épocas no muy lejanas y lo mismo han sentido algunos de nuestros colegas en cuyo poder reposan documentos que comprueban estos asertos.


Este es el comunicado expedido por el señor
Carlos Alvarado, en el cual se mencionan
los nombres de directivos y columnistas del
semanario "¿Qué Pasa?"
Pese a que no estoy totalmente de acuerdo con el manejo que se da a las informaciones desde el semanario citado, no puedo desconocer, ni nadie puede hacerlo, que sus directivos y columnistas están en todo el derecho constitucional de controvertir las ejecutorias de la administración Haddad Linero. Uno no puede simplemente acallar las voces de la oposición echándoles encima las turbas o sugiriendo que son los causantes de un panfleto que tiene origen en una agrupación que opera al margen de la ley. Eso sería tanto como afirmar que la oposición política en la ciudad de Ocaña, cualquiera que fuese, opera desde las montañas de la región bajo el amparo de las armas. Esto no deja de ser monstruoso y muy peligroso para los comunicadores que, seguramente, van a ser ahora objeto de minuciosas indagaciones por parte de los organismos del Estado.

Así no es la cosa. Siempre he condenado la acción guerrillera y la acción paramilitar, porque no es nada civilizado imponer doctrinas o ideologías por medio de las armas. La región de Ocaña ya ha sufrido bastante con estos delincuentes y narcoterroristas como para que ahora se agregue la perla negra de tildar a quienes discrepan de la administración, de simpatizantes de la guerrilla colombiana.

Desde estas líneas, convoco a todos y cada uno de los periodistas de la región de Ocaña para que, de una parte condenen la execrable costumbre de amenazar desde la sombra a la dirigencia política y, de otra, rechacen tajantemente el contenido del comunicado divulgado por el señor Carlos Alvarado, Secretario de Vías, Infraestructura y Vivienda de la administración municipal de Ocaña.

No creo que el Alcalde Municipal comparta el criterio manifestado por el señor Alvarado en el comunicado leído hoy, porque, de ser así, toda la administración se vería inmersa en un flagrante atentado contra la libertad de prensa y de expresión que los ciudadanos del común no podemos tolerar. Por ello, sería bueno que el Dr. Haddad Linero se pronunciara lo antes posible sobre este bochornoso incidente que pone el grave peligro la vida de quienes no están de acuerdo con su gestión.

miércoles, 27 de abril de 2011

III EXPOSICIÓN DE IMÁGENES RELIGIOSAS EN RÍO DE ORO

ACTIVIDADES DE LA CASA DE LA CULTURA "LUIS A. SÁNCHEZ RIZO"

La Casa de la Cultura de Río de Oro (Cesar) viene presentando ante la comunidad una muestra de arte religioso cuya temática hace referencia a las advocaciones marianas. La exposición inició el 20 de abril y terminará el 28 del mismo mes.


sábado, 23 de abril de 2011

VIERNES SANTO EN OCAÑA: INSTANTÁNEAS DE LA ESPIRITUALDAD DE UN PUEBLO

Aunque la lluvia pertinaz impidió la procesión del Jueves Santo, el Viernes las imágenes recorrieron las calles de la ciudad y en la noche se llevó a cabo la siempre imponente procesión del Santo Sepulcro.

Jesús en la caña. Los pasos correspondientes al Jueves
Santo tuvieron que salir el Viernes en la mañana

Una multitud de fieles acompañó los pasos por las calles de la Amargura y Real, con la participación de las autirodidades civiles, militares y eclesiásticas, las diferentes cofradías y algunos colegios locales.

Los ocañeros bajo la lluvia acompañaron
la procesión el Viernes en la mañana

Como todos los años, se destacaron las admiradas imágenes de Jesucristo en el sepulcro y la Dolorosa, cuyo rostro plasma el dolor de la Virgen y Madre.

 Recorrido por la Calle de la Amargura. Viernes en la mañana

La catedral de Santa Ana el Virnes Santo, antes de comenzar
la procesión

 El Santo Sepulcro frente a la plaza del 29 de mayo

Los nazarenos: antiguo compromiso de fe
y penitencia

Sigue, Ocaña, mostrando a propios y visitantes su profunda espiritualidad heredada de España, y que es ya parte de nuestra identidad cultural. Felicitaciones para la Hermandad de Jesús Nazareno por la organización de las diferentes procesiones que se han sucedido a lo largo de esta conmemoración católica.

miércoles, 20 de abril de 2011

SEMANA SANTA EN RÍO DE ORO (CESAR)

Los municipios de la Región de Ocaña celebran con entusiasmo la Semana Mayor. Gracias a la gentileza del Padre Tulio Grimaldo Sánchez, párroco de Río de Oro, en el Departamento del Cesar, damos a conocer a nuestros lectores la programación para estos días, invitándoles a los diferentes actos que tendrán lugar hasta el Domingo de Resurrección.