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lunes, 16 de octubre de 2017

HISTORIDORES DE NORTE DE SANTANDER (2)

Luis Febres Cordero. Biografías Célebres Nortesantandereanos
Publicaciones del Diario La Opinión, Cúcuta, 2007.

Historiadores de la provincia de Cúcuta (Arboledas, Gramalote, Sardinata, Rosario, San Cayetano, Salazar)

Luis Miguel Febres Cordero

Historiador, ensayista, prosista y político. Nació en Cúcuta el  21 de junio de 1880 en el hogar de  Luis Febres Cordero Troconis  oriundo de Boconó, Estado Trujillo, República de Venezuela, y María de las Mercedes Ferrero Gallardo, cucuteña, y falleció en la misma ciudad el  23 de junio de 1927. Casó con Elisa Mercedes Barbosa, pamplonesa, con quien tuvo a Lucio, Mercedes y Maruja.
Hizo estudios en el seminario Conciliar de Pamplona.

Fue fundador de la fábrica de cigarrillo “Gran Colombia”; Contador de la Compañía del Ferrocarril de Cúcuta y Síndico del Hospital San Juan de Dios (1908-1913).


Fue también un político dinámico que aportó todo su acervo intelectual al desarrollo del departamento. Gobernador de Norte de Santander durante los gobiernos de José Vicente Concha (1914-1918)) y luego de Miguel Abadía Méndez (entre 1926 y 1927). Se desempeñó como y Concejal de Cúcuta en 1913, Secretario de Hacienda de Norte de Santander (1922), Diputado a la Asamblea Departamental (1911-1918).

Mimbro de las Academia Nacional de Historia de Colombia y de la Nacional de Venezuela.

El periódico El Debate, de Bogotá, al registrar su muerte, señala lo siguiente:
“Amante de las investigaciones históricas, dejó obras admirables. El Antiguo Cúcuta y El terremoto de Cúcuta están escritas con criterio fiel y estilo deleitable e interesante. . Sus investigaciones y estudios en este ramo de las ciencias sociales le valieron el título de miembro de número de las Academias de Bogotá y Caracas”[1]

Dejó algunos poemas dispersos en publicaciones seriadas, destacándose  el Canto a Cúcuta.
La obra histórica de Luis Febres Cordero, especialmente Del antiguo Cúcuta, es el primer trabajo de investigación sobre el departamento Norte de Santander y la ciudad de Cúcuta, en el cual se remonta hasta la época prehispánica para recorrer luego la Conquista, la Colonia, la Independencia, hasta llegar a mediados del siglo XIX, soportados por documentación de los archivos históricos y fuentes bibliográficas de los cronistas de la Colonia. Así mismo, la crónica del terremoto que azotó a Cúcuta en 1875, es una muestra más de su capacidad narrativa, quedando para la historia de Colombia un excelente documento que aún sigue causando admiración.


Sobre las obras Del antiguo Cúcuta y El terremoto de Cúcuta, escribió un ensayo el historiador venezolano Aurelio Ferrero Tamayo. Titulado “Don Luis Febres Cordero, historiador”, que se reprodujo en la revista Gaceta Histórica de la Academia de Historia de Norte de Santander[2]

Libros y artículos: Del antiguo Cúcuta (1918); El 28 de febrero; Bolívar en Cúcuta; El terremoto de Cúcuta (1926); Documentos históricos relativos a la fundación de San José de Cúcuta; “Historia de la Instrucción Pública en Norte de Santander”, “La fábrica de licores”, “Dante”, entre otros.
Fue colaborador de los periódicos Ecos de Cúcuta y El Trabajo, entre otros.




[1] Citado en la obra Nombres y voces, de José Luis Villamizar Melo: 152.
[2] Ferrero Tamayo, Aurelio. “Don Luis Febres Cordero, historiador”. Trabajo presentado ante la Academia de Historia de Norte de Santander para optar el título de Miembro Correspondiente, 7 de marzo de 1975.En Gaceta Histórica No. 88, enero-junio 1977: 5-58. 

domingo, 17 de septiembre de 2017

HISTORIADORES DE NORTE DE SANTANDER


Por Luis Eduardo Páez García

Introducción

Los estudios históricos relativos al departamento Norte de Santander tienen como antecedentes los acervos documentales contenidos en los archivos históricos locales, nacionales y extranjeros, algunas obras de los cronistas coloniales, como Fray Pedro de Aguado, Juan de Castellanos, Lucas Fernández de Piedrahita, Juan Flórez de Ocáriz, Fray Pedro Simón, Antonio de Alcedo, Antonio Julián y José Nicolás de la Rosa. Las obras de estos autores, consignaron datos e informes sobre los procesos fundacionales, la tarea evangelizadora de la Iglesia, hazañas de los conquistadores, datos genealógicos relativos a personalidades comprometidas en la Conquista y en las tareas de la administración colonial. 

En 1918, el libro Del Antiguo Cúcuta , de Luis Febres Cordero, trae una relación, hasta ese año, de la historiografía nortesantandereana conocida por él, que bien vale la pena reproducir en este trabajo: “Relación territorial de la provincia de Pamplona, del doctor Joaquín Camacho, publicada (1808) en el Semanario del Nuevo reino de Granada de Caldas, y reproducida en la obra editada en Paris en 1849 con el mismo título; Los apuntamientos para la historia de la provincia de Pamplona (1811 o 1812), del doctor Francisco Soto publicados por primera vez, a iniciativa del que escribe estas líneas en 1908. Los próceres de Pamplona, (1850), relato histórico de D. Isidro Villamizar, publicado en Colombia Ilustrada de Bogotá en1883. La obra Pamplona – Descripción, Tradiciones y Leyendas, Historia, del sabio sacerdote Henrique Rocheraux (1911); Los Genitores. Noticias históricas de la ciudad de Ocaña, "obra póstuma del doctor Alejo Amaya, editada en la Imprenta Departamental por disposición de la H. Asamblea (1915): La hermosa tradición, muchas veces reproducida, sobre la guerrera indigna Zulia, nombre poetizado por el transcurso de los siglos, escita por D. Carlos Jácome (1898); Los Documentos históricos relativos a la fundación de San José de Cúcuta. Hallados y compilados por el suscrito, y publicados bajo los auspicios del H. Concejo Municipal (1910); Las múltiples y amenas Crónicas Cucuteñas, de D. Julio Pérez F., que por andar dispersas en hojas efímeras, reclaman y merecen una interesante compilación; Algunas biografías y opúsculos del señor B. Matos Hurtado, entre los cuales son dignos de mención El general José Vicente González (1911), El general Anzoátegui (1911), El doctor José Gabriel Peña y Valencia (1916); El territorio de San Faustino, erudita conferencia histórica del Dr. José D. Monsalve, publicada en el Boletín de Historia y Antigüedades (1910); El opúsculo sobre Mercedes Ábrego, colección de sus diferentes biografías, que dio a luz el autor de estos apuntes en el Centenario de la Mártir cucuteña (1913); Un estudio de acentuado mérito sobre el Colegio de San José de Pamplona, del doctor Fructuoso V. Calderón, publicado en El Impulsor de aquella ciudad en 1905 o 1906; "La Reseña histórica de la Aparición de Nuestra Señora de la Concepción en el Monte de Torcoroma en Ocaña (1881)", del Señor Pbro. Joaquín Gómez Farelo. Una monografía poco conocida titulada GRAMALOTE – Miscelánea (1893), del doctor R. Ordóñez, y que contiene noticias históricas sobre aquel municipio y el de Sardinata, editada en Bogotá; La narración descriptiva que sobre el de Arboledas escribió D. Arturo Cogollo y fue publicada en un semanario de esta ciudad en 1912; Los tres primos (biografías de Santander, Fortoul y Concha adicionada con correspondencia de los mismos) del Libro Biografías militares de D. José Ma. Baraya, publicación acordada (1910) por la Junta Patriótica del Rosario, a iniciativa del Sr. Rafael Fernández N; A todos los cuales debe agregarse: la obra anunciada y conocida ya por algunos capítulos, del Sr. B. Matos Hurtado sobre Apuntamientos para la historia de Pamplona; Y la que tiene en preparación el señor Justiniano J. Páez que lleva por título Noticias Históricas de la ciudad de Ocaña, desde 1810 hasta la guerra de los tres años" . 

El ilustre historiador cucuteño señala, en nota al pie de página, en su "Advertencia" a la obra que mencionamos: "La biografía histórica del Departamento del Norte de Santander no es escasa, conforme al recuento que se leerá enseguida de las obras y estudios que conocemos". Consigna allí un listado que contiene 21 trabajos, entre libros y opúsculos, sobre Pamplona, Ocaña, Cúcuta, San Faustino, Gramalote y Arboledas. El propósito del presente ensayo, es rescatar la memoria de quienes ejercieron y ejercen el oficio o la profesión de historiadores en Norte de Santander a partir del siglo XX y muy especialmente, de los pioneros y actuales miembros de las Academias y Centros de Historia departamentales, a cuyo trabajo se debe el largo proceso de la escritura histórica en esta parte del nororiente colombiano. 

Dejando de lado el debate, hoy en día por fortuna superado, entre los historiadores formados empíricamente y los egresados de las universidades a partir de la década de 1960, con relación a la interpretación de las fuentes de investigación y las metodologías implementadas desde la cátedra universitaria, el término “historiador” lo empleamos aquí para significar aquellas personas dedicadas de manera frecuente a la investigación y publicación de ensayos, monografías, biografías, bibliografías, crónicas, artículos en revistas especializadas en historia y cultura. Por esta razón, hemos descartado a quienes se ocupan del asunto sólo coyunturalmente, o siendo profesionales de las universidades no han aportado nada aun a la historiografía nortesantandereana. Así mismo, no tenemos en cuenta a muchos miembros de las Academias y Centros de Historia departamentales, debido a que si bien ostentan altas calidades humanas e intelectuales que les hicieron acreedores a la dignidad de académicos, no han publicado obra alguna sobre temas históricos que amerite que se les considere como historiadores.


Las Academias y Centros de Historia han tenido como una de sus políticas oficiales, el nombramiento de artistas, poetas, novelistas y cuentistas como miembros de Número o Correspondientes. Ello se ha hecho con el fin de vincular a estas organizaciones a los ciudadanos más destacados de la comunidad, y es evidente que sus aportes intelectuales han sido y son valiosísimos para la cultura departamental. Sin embargo, no hacen parte de lo que aquí consideramos como historiadores o investigadores históricos, así como tampoco pueden serlo quienes habiendo sido socios fundadores de las Academias y Centros de Historia, nunca escribieron de manera frecuente sobre temas propios de la historia local, departamental o nacional Por fortuna, conservamos en las bibliotecas de las Academias de Historia de Norte de Santander, las colecciones de sus publicaciones oficiales: Gaceta Histórica (en la Academia de Historia de Norte de Santander), Revista Hacaritama (en la Academia de Historia de Ocaña), los primeros ejemplares de la Revista Pamplona (del antiguo Centro de Historia de Pamplona), publicaciones del Centro de Historia de Convención (Revista Cataluña), así como un material bibliográfico considerable que nos permite destacar a quienes han venido escribiendo las historias de los cuarenta municipio de Norte de Santander y otros temas sobre historia regional y nacional. Todo ello, demuestra los aportes efectivos de quienes aparecen en este ensayo bajo la denominación de historiadores, sean ellos egresados o no de las universidades o escuelas de historia del país.

Muchos escritores de Norte de Santander, especialmente cronistas, ensayistas, cuentistas, periodistas, novelistas y poetas, han hecho aportes destacados a la historiografía departamental, publicando de vez en cuando artículos sobre historias locales, patrimonio cultural, biografías, etc. Algunos de ellos, como dijéramos atrás, hacen parte de las Academias o de los Centros de Historia, y son columnistas del Diario La Opinión, de Cúcuta, la revista digital Horizontes Culturales, semanarios La provincia y Ocaña Siete Días de Ocaña y otras publicaciones periódicas, o han publicado novelas y cuentos que tratan temas históricos y son importantes para entender el contexto socio cultural y político en que se efectuaron determinados acontecimientos de la historia local o departamental. Todos ellos, representan la intelectualidad norteña con lujo de competencias, sin ser propiamente historiadores o investigadores históricos.

Los primeros historiadores de Norte de Santander De acuerdo con las fuentes bibliográficas existentes, los pioneros de la historiografía nortesantandereana fueron: Luis Febres Cordero (Cúcuta) Belisario Matos Hurtado y Enrique Rochereaux (Pamplona) Alejo Amaya, Justiniano J. Páez, Eustoquio Quintero, Monseñor Manuel Benjamín Pacheco y Luis A. Sánchez Rizo (Ocaña) A partir de las publicaciones de estos historiadores, se inicia la historiografía propiamente dicha de Norte de Santander con las obras de historiadores tradicionales primero, y más tarde, con las de historiadores profesionales, egresados especialmente de la Universidad Industrial de Santander. Es importante destacar esta referencia historiográfica, pues con ella comenzarían a estructurarse los fundamentos que permitirían la creación de los Centros de Historia (hoy Academias) de Ocaña y Cúcuta y Pamplona , en la década de 1930.

sábado, 19 de agosto de 2017

FERNANDO BOTERO, EXPOSICIÓN ITINERANTE "VIOLENCIA"


14 de agosto. Por primera vez, los ocañeros y los habitantes de la región, pudieron apreciar obras originales del maestro Fernando Botero en el Museo de la Ciudad de Ocaña Antón García de Bonilla.

Después de una gestión que duró varios meses, el maestro Botero autorizó el traslado a Ocaña de veinte obras originales de la colección donada al Museo Nacional de Colombia. Correspondió a la Comisaria Laura Castelblanco la traída de las obras y se llevó a cabo el respectivo montaje con la colaboración del maestro José Miguel Navarro Soto. 


“Nacido en Medellín en 1932, Fernando Botero fue el segundo de los tres hijos de la pareja formada por David Botero Mejía y Flora Angulo de Botero. Aunque en su juventud estuvo durante un corto lapso de tiempo en la Academia de San Fernando en Madrid y en la de San Marcos en Florencia, su formación artística fue autodidacta. Sus primeras obras conocidas son las ilustraciones que publicó en el suplemento literario del diario El Colombiano, de su ciudad natal. A los 19 años viajó a Bogotá, donde hizo su primera exposición individual de acuarelas, gouaches, tintas y óleos en la Galería Leo Matiz, y con lo recaudado vivió algún tiempo en Tolú. De su estancia allí saldría el óleo Frente al mar, con el que obtuvo el segundo premio de pintura, consistente en dos mil pesos, en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos. El crítico Walter Engel, en El Tiempo del 17 de agosto de 1952, encontró que tenía "una composición vigorosa, bien construida y bien realizada", pero el escritor Luis Vidales lo criticó por su "inconceptual alargamiento de las figuras". (https://www.biografiasyvidas.com/reportaje/fernando_botero/).

 

Botero hace parte de aquella generación de artistas que se consolidó en la década de 1950, entre quienes se cuentan Enrique Grau, Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar y Guillermo Widemann, entre otros, bajo la perspicaz mirada de la crítica Marta Traba, como bien lo reseña la revista "Plástica", dirigida por Judith Márques en aquellos años.

"Violencia" muestra la particular visión del artista sobre la situación colombiana, justamente en esta coyuntura histórica en la cual se habla de la memoria histórica del conflicto que por muchas décadas los colombianos hemos venido soportando por el accionar de los grupos alzados en armas, de ultraizquiera o de ultraderecha.


Más de cien personas se hicieron presentes en la apertura de la muestra. Contamos con la presencia de Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, Obispo de la Diócesis de Ocaña, Monseñor Manuel García Sánchez, Erika Martínez Anteliz, Secretaria de Educación, Cultura y Turismo, medios de comunicación, Policía de Turismo, la delegación del municipio de Río de Oro, Academia de Historia de Ocaña, artistas plásticos, escritores y numerosos representantes de la sociedad civil. Destacamos la presencia de la juventud en este evento.

 

Al momento de escribir esta nota, el promedio diario de visitantes es de cincuenta personas, muchas de ellas jóvenes de instituciones educativas y de las universidades locales.

Durante el acto de apertura, la Coordinadora del Museo de la Ciudad de Ocaña Martha Pacheco, anunció que se estarán llevando a cabo actividades para los niños, aprovechando las maletas que sobre la obra del maestro Botero fueron enviadas desde Bogotá, labor que cumplirá Ángela María Sánchez, gestora educativa del Museo.

La Academia de Historia agradece de manera particular al maestro Fernando Botero por haber concedido su autorización en cuanto al traslado de sus obras a Ocaña, así como a la Fundación Amigos del Museo Nacional, Exposiciones Itinerantes del Ministerio de Cultura y al Programa Fortalecimiento de Museos.

Nuestro agradecimiento también para los medios de comunicación y todas las personas de Ocaña y del país, que han manifestado su complacencia por la realización de esta muestra.

Galería fotográfica


Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, Obispo de la Dióceis
de Ocaña


Delegación de artistas y escritores de Río de Oro y el sur del Cesar.













martes, 8 de agosto de 2017

MOMPOX: PRIMER ENCUENTRO DE ACADEMIAS Y CENTROS DE HISTORIA

Celebración de la Independencia de Mompox, 6 de agosto.

Las voces y memorias del río Magdalena 

Con motivo de la conmemoración de los 75 años de vida de la Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox, se llevó a cabo el Primer Encuentro de Academias y Centros de Historia “Las Voces y Memorias del Río”, los días 4, 5 y 6 de agosto de 2017

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Celebración de la Independencia de Mompox, 6 de agosto.

Fue su objetivo la recuperación de la memoria oral y la historia a nivel regional, local y nacional, a través de las voces del río, (lo que nos trajo y lo que se llevó.

   
Mesa principal, Cruz María Campo de Ramírez, Presidenta de la Academia
de Historia de Mompox, Rodrigo Llano Isaza, de la Academia
Colombiana de Historia y Rafael Iván Toro Gutiérrez, 
de la Academia Antioqueña de Historia.

El certamen reunió ocho Academias de Historia de Colombia y varios Centros de Historia, que adelantaron sus actividades en la Casa de la Cultura de Mompox, la iglesia de Santa Bárbara y la Casa del Cabildo, donde se expusieron veinte ponencias sobre la historia de Mompox y el río Magdalena.

  

Las danzas y los cantos de la región fueron también parte integral de la actividad académica, así como la visita al Museo Histórico y la casona donde funciona la Casa de la Cultura y el Archivo Histórico local. Academias participantes con ponencias: Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox. Academia Colombiana de Historia. Academia Antioqueña de Historia. Academia de Historia de Cartagena. Academia de Historia de Cundinamarca. Academia de Historia de Santander. Academia de Historia de Ocaña. Academia de Historia del Tolima. Universidad EAFIT.

 
Grupo de asistentes al Primer Encuentro de Academias
y Centros de Historia en Mompox

 
Grupo de asistentes al Primer Encuentro de Academias
y Centros de Historia en Mompox

 Centros de Historia y representaciones regionales: Centro de Historia de La Playa de Belén.(Norte de Santander). Centro de Historia de Chinácota. (Norte de Santander) Centro de Historia del Espinal (Tolima). Centro de Historia de Pacho. Asistieron también representaciones de Guacarí, Envigado, Itaguí, Chinú, Necoclí y  Magangué.

 
Actividad nocturna en la Casa de la Cultura de Mompox

 Los actos culminaron el 6 de agosto, fecha de la Independencia de Mompox, con un Te Deum al final del cual intervino la Alcaldesa de la ciudad, Nubia Isabel Quevedo Ángel, y un desfile que salió desde la Iglesia de Santa Bárbara hasta el Parque de la Libertad, donde tuvo lugar una ofrenda floral ante el monumento a la Libertad, y seguidamente la sesión conjunta entre la Academia de Historia de Mompox y el H. Concejo Municipal.

En esta sesión, fueron recibidos como Miembros correspondientes de la Academia de Historia de Mompox, los señores Rodrigo Llano Isaza, de la Academia Colombiana de Historia, Luis Horacio López Domínguez de la Academia Colombiana de Historia, Rafael Iván Toro Gutiérrez, de la Academia Antioqueña de Historia, Darío Morón Días, Presidente de la Academia de Historia de Cartagena y Luis Eduardo Páez García, Presidente de la Academia de Historia de Ocaña

 .
Posesión de nuevos académicos de la Academia de Historia de Mompox
 en la Casa del Cabildo


Posesión de nuevos académicos de la Academia de Historia de Mompox, 
en la Casa del Cabildo

La visita a Mompox nos permitió intercambiar experiencias con académicos de diferentes ciudades de Colombia, conocer el desarrollo de estos centros de investigación, sus problemas y actividades, obras publicadas y perspectivas futuras de las Academias y Centros de Historia.

Así mismo, analizar la participación en la Red de Historiadores de Colombia REHICOL, que tan acertadamente creó el académico Rodrigo Llano Isaza y buscar que las Academias usen con más frecuencia las redes sociales y los sitios web para dar a conocer sus ejecutorias.

Recorrimos las calles de la ciudad que anida tanta historia, sus iglesias coloniales, la albarrada, sus comercios de artesanía, los museos y las instituciones culturales que requieren con urgencia más ayuda estatal para evitar que se malogren los procesos culturales que se emprenden.

La Academia de Historia de Ocaña agradece la atención de que fuimos objeto por parte de doña Cruz María Campo de Ramírez, Presidenta de la Academia, así como de los Honorables miembros de esa corporación que nos acogió como uno de los suyos, al hacernos Miembros Correspondientes junto con otros ilustres académicos nacionales.

librosyletras.com

domingo, 2 de julio de 2017

PERSONAJES DESTACADOS EN LA HISTORIA DE OCAÑA ENTREGA 3



FRANCISCO FERNÁNDEZ (o Hernández) DE CONTRERAS

Con base en la biografía que sobre el fundador de Ocaña escribiera Luis Eduardo Páez Courvel (Cf. Rev. Hacaritama Nos. 116, 119, 122, 123, 125, 126, 127  y 128), Fernández "debió nacer  en los años comprendidos entre 1524 y 1529, si tenemos en cuenta su propia declaración, en la pesquisa secreta instaurada contra don Pedro de Orsúa, en cuyo testimonio declara el Fundador tener veinticuatro años de edad". Los documentos que reposan en el Archivo General de la Nación, A.G.N., demuestran que el apellido del conquistador era Hernández y no Fernández. Al respecto, Páez Courvel recuerda cómo este tipo de confusiones se presentaba con frecuencia, debido a los caprichos de los amanuenses de la época. El segundo apellido, "de Contreras", no aparece tampoco en los documentos de los archivos históricos, y solo lo hallamos en las "Genealogías del Nuevo Reino de Granada", de Juan Flórez de Ocáriz. Era nuestro personaje, oriundo de Pedroche, jurisdicción de Córdoba, en Extremadura. Su llegada a América, debió ocurrir entre 1536 y 1542; la documentación relativa a su periplo conquistador, nos indica que Francisco Fernández llegó primero a Santa Marta, pasó luego a Cartagena y después a Mompox, donde sirvió bajó las órdenes del Capitán Luis de Manjarrés, en la pacificación de los Cegua. En esta región permaneció por cerca de tres años. En 1544, las gobernaciones de Cartagena, Santa Marta, Río San Juan y Popayán, quedaron bajo las órdenes del Licenciado Miguel Díez de Armendáriz, quien pasó al Nuevo Reino hacia 1547. Don Pedro de Orsúa, pariente de Armendáriz, ya había sido enviado a Santafe en mayo de 1545. Con la expedición conquistadora, Fernández de Contreras llega a Vélez y allí se le ordena marchar con Orsúa hacia el Reino del Perú, "en socorro del Licenciado Gasca contra Gonzalo Pizarro". El mismo clérigo Gasca ordena a Orsúa no pasar de Tocaima por considerar que no era necesario. Francisco Fernández, ya bajo las órdenes de Orsúa, toma parte activa en varias expediciones punitivas contra las tribus de la región de Vélez. Conquistados los Guane y derrotado el Cacique Chanchón, Orsúa se dirige a la zona de Pore en busca de un desembarcadero para el Nuevo Reino. Para 1550, Francisco Fernández se encuentra avecindado en Tunja y dice tener para esta época, 24 años, según sus propias declaraciones. Su participación como soldado expedicionario, ha sido valiente y osada, como consta en los testimonios que se incluyen en la Probanza levantada en 1572. Fue, incluso, herido por los aguerridos indígenas y estuvo a punto de fallecer.

En 1549, el gobernador Armendáriz "había concedido licencia a don Pedro de Orsúa, su sobrino, para la jornada de Cavoca y el Magdalena"; modificada la orden del gobernador. Orsúa juntó 47 soldados y salió tras las huellas de don Ortún Velasco, encontrándose los dos conquistadores en el valle del Zulia. Orsúa traía ya órdenes del gobernador para "poblar un pueblo en Sierras Nevadas". Y el 1 de noviembre de 1549, se produce la fundación de la ciudad de Pamplona, de la cual tomó parte don Francisco Fernández de Contreras, como también se demuestra en la Probanza de sus servicios y otros documentos y listados que se encuentran en los archivos históricos.

Como premio a sus servicios en la fundación de Pamplona, Fernández recibió las encomiendas de Venumare, Beluca Lechila y Camia. Casó en Pamplona con doña Isabel de Rojas. El 20 de junio de 1565, el Cabildo de Pamplona designa a Fernández como Teniente de Corregidor de esta ciudad, por don Lope de Orozco quien era para esta fecha Teniente de Gobernador y Capitán General, Corregidor de Tunja, Vélez y Pamplona. Hacia finales de 1565 o comienzos de 1566, Francisco Fernández recibe órdenes de la Real Audiencia para marchar hacia la frontera con Venezuela y contener a quienes pretendían salir de allí y poblar territorios de la jurisdicción del Nuevo Reino, expediciones éstas que estaban expresamente prohibidas por Real Cédula de Felipe II. En esta primera incursión, Francisco Fernández llega hasta Valledupar con 73 soldados, encontrando terrenos adecuados para establecer un puerto sobre el río Magdalena y fundar también una ciudad en territorio de los Carates. Pamplona requería con urgencia de esta vía, puesto que sus únicas vías se limitaban a las provincias de Maracaibo, por el oriente, y las salidas hacia el Magdalena por Tunja y Santafé. Sin embargo, el conquistador no pudo consolidar sus empeños puesto que carecía de la debida autorización para ello. En 1567, el Cabildo de Pamplona faculta "al dho. Capitán Franco. Hernández bolbiese a la dha. probincia de los carates a descubrir minas y pasificar siertos naturales e a otras cosas que conbenian a la dha. ciud. y el dho. Capitan Franco. Fernandez hiso a su costa e mincion treynta e quatro hombres, e bolbio a la dha. probincia de los Carates..." En esta segunda expedición, que "debió durar de 1568 a 1569", Fernández funda el puerto de Chingalé y, de acuerdo a la investigación realizada por Páez Courvel, debe tenerse como la etapa de la prefundación.

Francisco Fernández comienza su peregrinar por Santafé, Pamplona y Santa Marta, buscando la autorización oficial para fundar una ciudad, hasta que logra obtenerla a mediados de 1570. Con base en los documentos oficiales conocidos hasta ahora, la ciudad se funda el 14 de diciembre de 1570. Francisco Fernández obtiene entonces el título de Teniente de Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de la villa naciente.

Sobre la vida del fundador de Ocaña, en los años subsiguientes a la fundación, poco se conoce. El año de su fallecimiento puede haber sido el de 1580, como bien lo deduce el académico Aurelio Carvajalino Cabrales (cf. Francisco Fernández de Contreras y sus tiempos, B.A.O. Vol. 16, 1979, p. 137).

El testamento del Capitán Francisco Fernández, que reposa en la ciudad de Tunja, nos indica que tuvo 9 hijos con doña Isabel Rojas, que fueron:

"…con Ysabel de Rojas
y ahora my ligitima mujer y a la que nos casamos
e velamos veynte e dos años  hace poco mas o menos e
durante el dicho nuestro matrimonio hemos avydo
e procreado por nuestros hijos legitimos e de
legitimo matrimonio nueve hijos e hijas
que los varones se llaman Lorenzo Hernandez y Francisco
Hernandez y Pedro Hernandez y Ana de Rojas y Maria
Hernandez y Juan Hernandez y Ysabell de Rojas y Juana
de Rojas y Francisca que todos son nueve hijos
e hijas y estan vivos al presente y estan con
la dicha su madre en la dicha ciudad de panplona…"

Lorenzo Hernandez
Francisco Hernández
Pedro Hernández
Ana de Rojas
María Hernández
Juan Hernández
Isabel de Rojas
Juana de Rojas
Francisca


Sobre la genealogía y biografía del fundador de Ocaña, existen interesantes ensayos históricos escritos por Jorge Pacheco Quintero (cf. Rev. Hacaritama No.58, 1939), Luis Eduardo Pacheco (cf. Hacaritama No. 40, 1940) y Luis Eduardo Páez Courvel (Ensayos críticos, Vol. II, Antares, 1952, p. 86; Biografía del Capitán don Francisco Fernández de Contreras. En Rev. Hacaritama Nos. 116 y ss). Igualmente, el académico Aurelio Carvajalino Cabrales publicó en la Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 16, Antología Histórica, el ensayo titulado "Francisco Fernández de Contreras y sus tiempos".

ANTÓN GARCÍA DE BONILLA (El viejo, o el Conquistador)

La historia de don Antón García de Bonilla, ha sido tema favorito de los historiadores ocañeros, como quiera que el personaje aparece vinculado no solo a la fundación de Ocaña, sino al establecimiento del primer colegio en esta ciudad  y al poblamiento de Río de Oro, amén de su  exaltación legendaria por obra y gracia de la tradición popular.

El  primer historiador en interesarse por  este personaje, es el doctor Alejo Amaya, en su obra  Los genitores, en la cual menciona al Antón García de Bonilla fundador de Ocaña y a su hijo, del mismo nombre, en cuya defensa sale por considerar que la leyenda popular no le hace justicia. Más adelante, hacia la década de 1940, Luis Eduardo Páez Courvel comienza a rastrear a los Antones y descubre en el Archivo Nacional el auto sobre la testamentaria de Antón García de Bonilla, de fecha 12 de marzo de 1684, así como el de aprehensión, que constata la muerte del encomendero el 31 de mayo de 1696.

En 1962, el historiador  jesuita Juan Manuel Pacheco publica el tomo 2 de Los jesuitas en Colombia, donde hace una completa reseña del primer colegio de jesuitas en Ocaña, auspiciado por  Antón García de Bonilla. En 1989, el profesor Jorge Meléndez Sánchez, publica La tierra de don Antón. Estudio sobre Aguachica colonial, mencionando la existencia de por lo menos cuatro personajes con el nombre de Antón García de Bonilla.
Nuevos datos vienen a enriquecer la investigación sobre el encomendero, cuando en 2007, la señora Martha Pacheco encuentra en los archivos de Tunja el testamento de un Antón García de Bonilla, fechado en 1617.

1525. Posible fecha de su nacimiento (J. Meléndez)
1549. Figura en la lista de fundadores de Pamplona (Cf. Pabón Villamizar, Silvano. Historia del poblamiento y construcción del espacio hispánico en Pamplona. Nómina de fundadores y pobladores de Pamplona, encomenderos en 1559). P. 185.
1570. Figura en la lista de fundadores de Ocaña
1577. Aparece "asociado con Gaspar Barbosa, Leonardo de Acosta, Cristóbal de Malaver, Antonio García de Bonilla, Juan Muñoz Guerrero, Pedro Esteban Rangel, Juan de Pineda, Juan de Figueroa, Pedro Molinedo, Diego Durán y Juan Ramírez El Mozo, comprometiéndose por escritura pública otorgada ante el Notario en 1577, a poner un servicio inmediato un número suficiente de acémilas para el transporte de toda la carga que al nuevo puerto llegare", privilegio concedido a Francisco Fernández de Contreras por el Rey Felipe II. (Cf. Amaya, Alejo. Los genitores, p. 63).
1578. Aparece suscribiendo el Informe que el Cabildo de Ocaña envía al gobernador de Santa Marta, Lope de Orozco. "Los muy magníficos señores Antón García de Bonylla y P(edr)o Hestevan Rangel alcaldes hordinarios, hel muy mag(nifi)co señor Leonardo de Acosta alguazil mayor los muy magnificos señores Alonso Lopez y Juan de Valderrama y Antonio Muñoz de Corcuera rregidores".
1599. Figura como integrante del Cabildo de Ocaña.
1616. Era encomendero de "los pueblos de indios y caciques y quebradas siguientes: -los indios que llaman los Porqueros - y  Pescadores - con más de cien casas de indios las más cercanas al valle de Búrbura, corriendo el río abajo de los carates - con los caciques del valle de Antón, que en lengua palenque se llaman Vite Yuaquija Manebati, con todas sus tierras y estancias" (A.G. N. Fondo Encomiendas T. 32, fls. 225 a 234, cit. J. Meléndez, La Tierra de don Antón, p.99).

Casado con doña Isabel Rodríguez.

ANTÓN GARCÍA DE BONILLA (El Mozo)



Casado con María Téllez Blanco, hija de  Luis Téllez Blanco Girón.

Sobrinos: Antonio García Rayo y María Rayo.

1629. Figura como titular de encomienda por 2a. vida.

1640. Isidro Madero, apoderado de Antón García de Bonilla,  presenta solicitud para que se prorrogue la encomienda por una vida más "para que suceda en ella uno de sus herederos" (Apuntes L.E. Páez Courvel). La posesión se dio el 1o. de diciembre de 1640.
Veamos las notas inéditas de Luis Eduardo Páez Courvel, con relación a este Antón García:

"Antón García de Bonilla
Encom.-Tomo 32- folios 225 a 240

"Isidro Madero, (apod. De A. G. de Bonilla hijos), vecino de la ciu. De Ocaña, aclara que su poderd. Posee en aquella jurisdicción la encom. De la Loma del Viento, en cuya sucesión entró "por fin y muerte del otro Antº G. de B, su padre, y habiendo llegado a a quella ciudad la noticia de la Real Ced. Facultativa para prorrogar nuevas vidas en las encomiendas"  se propone la suya por una vida más, "para que suceda en ella uno de mis herederos. Aduce el apoderado los incontables méritos de los García de Bonilla y pide y suplica se le admita, a composición, etc.
"Esta solicitud fue presentada en Santafé en octubre
"La encomienda referida declaran los jueces oficiales de la Real Hacienda, tiene 7 indios útiles. Don Antón, el viejo, la poseía en última vida.
"El nuevo memorial, el propio don Antón pide sea admitida a indulto de composición en una vida más en otra encomienda y suplica se le reciba información de los indios útiles y de lo que puedan rentar anualmente. Esta solicitud fue presentada ante el Alcalde Ordinario de Ocaña, Bernardino Pérez, el año siguiente.
"Presentó por testigos para la otra información a Manuel González, Juan Guerrero, y Sebastián Muñoz Guerrero, todos vecinos de Ocaña, quienes dijeron que en la encomienda de la Loma del Viento solo había siete indios útiles y que la renta que de ellos percibía Antón García de Bonilla sería de unos cuarenta pesos de a ocho reales.
"Refieren los documentos contenidos en este expediente, que Antón García de Bonilla fue hijo legítimo del Capitán Antón García de Bonilla, el mayor de todos los hijos. Y que el otro García de Bonilla, el Viejo, había adquirido dicha encomienda por merced a él  dada por el Gobernador Diego Fernández de Argote, título de fecha 11 de abril de 1616. Diósele a don Antón, fuera de la citada encomienda, y por los mismos títulos, y otros más antiguos, "Todos los pueblos de indios y caciques y quebradas siguientes: los indios que llaman Carates, del valle de la Loma el Viento; y los que llaman Los Porqueros; y el valle de Búrbura; y Auriama; y Pescadores, más de cien casas de indios cercanas al valle de Búrbura corriendo el rio debajo de los carates, con los caciques del valle de Antón que en lengua Palanque llaman Vite yuaqueya y Manibati con todas sus tierras estacias y labranzas con todo se contenía en el título".
"En vista de que don Antón, el joven, llenó a cabalidad los requisitos y exigencias legales, se le concedió la merced de la encomienda de la Loma del Viento, "según lo tuvo y poseyó el otro vuestro  padre  y se contiene comprenden  el otro título que le dio el otro gobernador don Diego de Argote".
Esta merced fue dada en Santa Marta el 7 de septiembre de 1640.
"Eran alcaldes ordinarios en 1640, don Pedro de Mora de Estrada, Teniente de Tesorero, Juan de Quiróz del Barco, Escriano, Sebastián Suárez.
"La posesión se le dio el 1 de diciembre de 1640"
"Los indígenas de la encomienda eran llamados Palenques". (Hasta aquí, la transcripción de las notas de Páez Courvel).

1675. Antón García abre la suscripción para la compra de un colegio de jesuitas. Donó las haciendas de Buturama (jurisdicción de Ocaña) y La Honda (jurisdicción de Mompós), "con sus cacaos y cañas, más algunas casas en el marco urbano" (J. Meléndez).

Encomiendas: Loma del Viento o de Los Carates (Loma de González).

Contribuyó al poblamiento de Río de Oro (Cesar)
Hermanas: Juana Bonilla, casada con Juan Carrascal Casquete en 1653
Isabel Bonilla, casada con Luis Téllez Blanco en 1637

1681. Antón García aparece a la cabeza de los notables ocañeros para iniciar la suscripción del colegio de Ocaña.

Según  los datos, vivió en Mompós, Aguachica (hacienda de San Roque) y Ocaña (posiblemente,  sus propiedades urbanas fueran el actual Museo  Antón García de Bonilla y la casona  localizada en la esquina de la antigua  Droguería La  Abundancia, de propiedad de la familia Jácome, donde llegó el Pacificador don Pablo Morillo).

Se le atribuye también la propiedad de la hacienda "Manitas", en las cercanías al puente sobre el río Tejo, antes de iniciar el camino tradicional hacia el santuario de la Torcoroma.

El 12 de marzo de 1684 fue otorgado su testamento, cuyos principales apartes y notas corresponden a los apuntes inéditos de Páez Courvel, tomados del Archivo Nacional, Fondo Encomiendas, Tomo 32, folios 225 a 240 (la foliatura y el tomo respectivo pueden haberse modificado a la fecha, dados los procesos de clasificación del actual Archivo General de la Nación):

GASPAR BARBOSA DE MARÍS. 

Encomendero de Borotaré. Casó con doña María de Bonilla. Mencionado entre los acompañantes de Fernández, por Alejo Amaya, en su libro "Los Genitores; J. J. Páez también lo menciona en su "Relación del fundador, conquistadores y demás personas notables que actuaron en Ocaña, desde la época de la Conquista hasta el año de 1666" (Cf. Rev. Hacaritama No.31, 1937, p. 741). Esta relación fue consultada por J. Páez y Amaya en los Protocolos de la Notaría Pública de Ocaña.



PEDRO QUINTERO PRÍNCIPE. 


Nacido hacia 1522 en  Villa de Palos, Provincia de Huelva "Hijo legítimo de  don Juan Quintero Príncipe y  doña Leonor González Tariega; nieto paterno de don Cristóbal Quintero Príncipe y de doña Isabel Pérez Pedraza, y materno de don Diego González Calvo y doña Ginesa Galdín, originarios todos de la nombrada villa, donde fueron tenidos por hijosdalgos notorios y reputados ´por personas honradas y principales, hispanos viejos de buena y limpia parte, sin mácula ni raza de moros ni penitenciados, ni reconciliados por el santo oficio de Inquisición`". Los datos biográficos de este fundador de Ocaña, corresponden a la investigación realizada por el historiador Luis Eduardo Pacheco, titulada "La Familia Quintero Príncipe", que se publicó en la Gaceta Histórica Nos. 5, 6, y 7, Cúcuta, 1937, órgano de la Academia de Historia de Norte de Santander, p. 109 ss. La documentación respectiva reposa en el Archivo General de la Nación, Fondo Real Audiencias, Santander, vol. 2. La probanza a que hacemos referencia, fue levantada en agosto de 1538, cuando don Pedro Quintero contaba con 16 años. Estuvo en Santa Marta y luego se enroló en la expedición comandada por Orsúa y Velasco, en 1549, que culminó con la fundación de Pamplona. En esta ciudad, fue Regidor, Personero de Cabildo (1553), Alcalde Ordinario y Teniente de Justicia Mayor. Casó "con doña María Sánchez Castellanos, hija de don Francisco Sánchez y doña Isabel Sánchez Castellanos". Entre sus doce hijos, destacamos al Capitán don Juan Quintero Príncipe, "tronco del apellido Quintero en Ocaña, ciudad en la cual fue capitán de infantería, encomendero y de sus primeros pobladores". Casó con doña Luisa Arias Maldonado, "dama tunjana de la sangre del conquistador García Arias Maldonado, de cuyo enlace vino crecida progenie de doce hijos". Su participación en la segunda expedición  para la fundación de Ocaña, está demostrada en la Probanza de servicios de Francisco Fernández de Contreras, donde don Pedro Quintero sirve como testigo al fundador de Ocaña: "...bio como el Cabildo Justicia e rregimiento de esta ciud. (Pamplona) y el señor Capitán Hortún Belasco, justicia mayor de ella mandaron al dho. Capitán Franco. Fernández que con cierta gente bolbiese a los dhos. carates y despoblados y descubriese minas y contase siertas cosas de yndios...y ansí en cumplimiento de ellas se aderezó de armas y caballos a su costa y minción y juntó más de treynta hombres y fue con ellos a las probinsias de los carates y despoblados hasta donde este to. fue con él y bio lo susodho. y allí lo dejó este to. con la dha. gente y se bolbió y de allí el dho. Fernández pasó adelante..." (Cf. Páez Courvel, Luis Eduardo. Probanza del fundador de Ocaña. En Rev. Hacaritama Nos. 61 y 62, 1940). Don Pedro Quintero Príncipe falleció en la ciudad de Pamplona.

ALEJO MARÍA BUCETA (BUXETA, BUCETA)

Insigne clérigo ocañero. Era hijo legítimo de don Domingo Buceta y doña Juana Antonia González Hidalgo. Fue cura rector de Ocaña desde el 15 de julio de 1804 hasta su muerte acaecida en Santa Marta el 8 de octubre de 1817, después de haber legalizado su testamento el 3 de octubre del mismo año, en la propia capital samaria. Al padre Buceta le cupo el honor de recibir al Libertador, bajo palio, desde el barrio de la Punta del Llano hasta la iglesia de Santa Ana de su ciudad natal, en febrero de 1813. Su decidida participación en la independencia le mereció el enojo de Morillo, quien ordenó la confiscación de sus bienes como insurgente. Buceta enterró sus tesoros en Ocaña para salvarlos de la codicia realista, parte de los cuales fueron hallados en 1942, en un solar de la antigua calle La Carrera, junto al cementerio de la ciudad.


MIGUEL IBÁÑEZ Y VIDAL

El 12 de enero de 1813, con base en la proclama de Simón Bolívar a los ocañeros, entra el alto militar a la ciudad de Ocaña, después de haber despejado la ribera del río Magdalena de enclaves realistas, en lo que se constituyó como la Campaña Admirable. En su obra Ilustrados y Bolivarianos, del historiador ocañero Jorge Meléndez Sánchez (Códice editores, Bogotá, 2007), se rescata la memoria del sacerdote Alejo María Buceta (o Buzeta), y del doctor Miguel Ibáñez y Vidal, destacándose el compromiso de estos dos patriotas con el movimiento autonomista que comenzó a gestarse en el virreinato, años antes del grito de independencia del 20 de julio de 1810.

Cita  Meléndez a Indalecio Liévano Aguirre (Bolívar. Editorial Iberoamericana de Publicaciones, S. México, D.F. 1956, p. 97), quien señala, sobre la  llegada del libertador a Ocaña:
"Noticiado Bolívar del entusiasmo republicano que reinaba en la ciudad de Ocaña -camino obligado hacia Venezuela- dejó parte de sus tropas en el Magdalena y en jira de observación por la región montañosa del oriente, se dirigió a esta ciudad. No bien se supo en ella su proximidad, toda la población engalanó las calles y se preparó a recibirle con los honores del vencedor. En Ocaña, donde 15 años después haría crisis su obra política, se efectuó la primera de esas grandes entradas triunfales con las cuales los pueblos americanos premiarían las victorias de Simón Bolívar"

El doctor Miguel Ibáñez y Vidal era un abogado cartagenero, egresado de la universidad de Santo Tomás, quien llegó a Ocaña en 1785. "Hijo de Antonio Miguel Ibáñez de Aguirre, natural de Cartagena, España, y de María Nicolasa Vidal, nacida en Cartagena, Colombia". Fue nombrado como Oficial Real y Juez de Puertos, y Comisionado para la reducción de los indios Motilones, y se enamoró de una linda y linajuda quinceañera con la cual casó en ocaña. Su esposa era Manuela Jacoba de Arias y Rodríguez (1772), hija de Manuel José Arias procedente de Valledupar y la ocañera Juana de la Cruz Rodríguez" (Pacheco Ceballos: 2006. 163).  "El rango de Oficial Real -señala Jorge Meléndez Sánchez- era bien destacado entre los cargos coloniales. El título oficial del Dr. Miguel era el de Consultor del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena, Ministro Oficial Real de Puerto y subdelegado de Rentas de Aguardiente desde agosto de 1786, y por tal, tenía la función de certificar la eficiencia de los Alcaldes Ordinarios". Más adelante, agrega: "Las raíces genéticas que el Dr. Ibáñez sembró en Ocaña casi llegaron a una docena. La mayoría de sus hijos e hijas contestaron presente en los albores de la guerra y fueron figuras estelares por diferentes circunstancias  en la vida".

MIGUEL IBÁÑEZ. Padre de las famosas Nicolasa y Bernardina Ibáñez. Procesado, logró escapar. Bibliografía: Martínez  Reyes, Gabriel. Los prisioneros neogranadinos en la cárcel de Cádiz. En Boletín de Historia y Antigüedades Volumen LXV Nº 722, julio, agosto, septiembre 1978.  

JUAN BAUTISTA QUINTANA.

Oriundo de Ocaña. Acérrimo defensor de la justicia y de la humanidad y valiente paladín de la causa republicana. Al estallar la revolución de 1810, Quintana fue encerrado en una cárcel junto con el doctor Vicente Azuero y otros beneméritos insurgentes pero logró fugarse. Su gran talento y la lealtad con que sirvió a la república, lo hicieron merecedor a un asiento en la Gran Convención de Ocaña en 1828. Hallábase Quintana establecido en Santa Marta, como comerciante, cuando tuvo lugar el fallecimiento del Libertador. Con el capitán Márquez contribuyó que se hicieran con la debida pompa, las honras fúnebres del fundador de cinco repúblicas. Costeando, además, la loza que cubrió su sepulcro. Quintana  murió en Santa Marta el 21 de agosto de 1854.

DOÑA AGUSTINA FERRO

Desde 1818 se había constituido en la región de Ocaña un cuerpo de tropa irregular, afecto al Rey, denominado Los Colorados debido al color del pantalón que utilizaban sus efectivos. Esta guerrilla causó bastantes perjuicios a los patriotas durante varios años, hasta que fue finalmente liquidada en 1822. El 1819, el Coronel Fernando Figueredo puso sitio a Ocaña que había caído bajo el poder de los guerrilleros monarquistas, entrando triunfalmente a la ciudad y restableciendo el orden. El 12 de noviembre del mismo año, Los Colorados, bajo el mando de José María y Javier Álvarez y los mulatos Jácomes, ''volvieron a atacar la ciudad y desalojaron a los patriotas, que huyeron hacia La Cruz (hoy Abrego), en compañía del jefe Figueredo, que ayudado por fuerzas de Cúcuta en número de 200 hombres, quiso recuperar lo perdido pero con tan mala suerte que el día 12 de enero de 1820 sucumbieron íntegramente, dejando en el teatro de batalla más de 300 cadáveres''. Figueredo se refugia entonces, en casa de doña AGUSTINA FERRO y ésta, ''desafiando todos los peligros, permitió su evasión''. ''Sabedor Javier Álvarez de la fuga que se le facilitó, ordenó seguirle a la FERRO un proceso verbal y se la condenó a muerte. El 20 de enero de 1820, a la tres de la tarde, el capitán Barrera, de orden de Javier Álvarez, ordena al verdugo que anuncie a la prisionera que a las 4 de la tarde sería fusilada. A las tres y media, las campanas de la Iglesia tocan los dobles anunciando su sacrificio, los guardias tocan los clarines y tambores. El sacerdote practica los últimos auxilios espirituales y en presencia de numeroso público de la Plaza principal, se ordena pasar a la acusada al banco donde también había sido fusilado el Capitán ocañero HIPÓLITO GARCÍA, el 11 de marzo de 1816, y atadas las manos hacia atrás, el Oficial Barrera lee en alto la célebre sentencia del Consejo Militar. La acusada pide por favor no sean vendados sus ojos y el oficial accede. Pocos minutos después, los esbirros descargan sus fusiles y consuman el más atroz de los asesinatos'' 

LA FAMILIA IBÁÑEZ - ARIAS

Desde la Colonia, Ocaña ha sido considerada como cuna de hermosas mujeres, como lo consigna Juan Flórez de Ocáriz en sus Genealogías del Nuevo Reino de Granada, donde nos habla de la ciudad "de temple fresco y hermoso mujeriego".

La figuración de la familia Ibáñez Arias en la historia de la región de Ocaña, se inicia con la participación activa que tuvo el doctor Miguel Ibáñez y Vidal en la financiación de la Campaña Admirable de Bolívar en 1813. Así mismo, la hermosura de las damas de esta distinguida familia, se evidencia con la participación de doña Nicolasa Ibáñez en el grupo de damas que recibieron y coronaron  a Simón Bolívar en la Plaza Mayor de Ocaña, a su entrada triunfal a comienzos de 1813 En esta ocasión memorable, las jóvenes y bellas mujeres ocañeras, Bárbara Vicenta Lemus, Eusebia Sarabia, Juana de Dios Lemus y Nicolasa Ibáñez, entre otras, representaron la sociedad patriótica de aquella época, participando en el recibimiento y más tarde en el agasajo que tuvo lugar en casa de  doña Carmen Ibáñez.

La familia Ibáñez- Arias, que se haría célebre en la historia local y nacional, estaba representada por don Miguel Ibáñez y Vidal, nacido en Cartagena el 26 de septiembre de 1761, quien se titulara de bachiller, Licenciado en Derecho Canónico y Doctor en el Colegio de San Bartolomé, en 1785. Fue Oficial de la Dirección general de Rentas Reales, y en 1785 fue nombrado por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora como Oficial Real y Juez de Puertos en Ocaña. La esposa de don Miguel, fue la ocañera Manuela Jacoba Arias, con quien casó en la iglesia de Santa Ana el 24 de noviembre de 1787, siendo cura don Ramón Anaya.
A su llegada a Ocaña, en enero de 1813, Bolívar recibió el apoyo incondicional de la familia Ibáñez-Arias. Don Miguel pone a su disposición los fondos del gobierno español y la decidida voluntad de sus hijos de participar activamente en la gesta emancipadora.

Al poco tiempo de la marcha de Bolívar sobre Cúcuta, los Ibáñez-Arias se trasladan a Santa Fe donde les sorprende, en 1816, la época del terror que inaugurara don Pablo Morillo.

Debido a sus actividades  en pro de la causa patriota, doña Manuela y sus hijas son desterradas a La Mesa (Cundinamarca), y de allí la madre es enviada nuevamente a Ocaña, separándola de su familia. Todos los bienes le fueron confiscados, sometiendo a las jóvenes y a la madre a vivir en la miseria, al igual que aconteció con las esposas e hijas de la mayoría de nuestros próceres.

Del matrimonio de don Miguel Ibáñez y doña Manuela Jacoba Arias, hubo once hijos: 5 hombres y 6 mujeres.

DON JOSÉ MIGUEL. Nació en 1792. Fue médico, alcalde de Bogotá en 1833 y miembro del Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821, y también  Senador. Graduado en París, escribió varios folletos científicos en la rama de su profesión y fue adicto a los estudios históricos. Casó con doña Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano. Falleció en Tocaima en 1873. (Lozano y Lozano, Fabio. El doctor Miguel Ibáñez. En Boletín de Historia y Antigüedades No. 79, p. 441)
DON ANTONIO. Casó con doña Mercedes Nariño, hija del Precursor Antonio Nariño.

DON MANUEL. Fue coronel del ejército patriota, peleó en Carabobo y fue Edecán del Libertador. Murió en Lima en 1859.

DON VICENTE. Nacido en 1801; fue comerciante y falleció en Bogotá en 1855.
DON PEDRO ALCÁNTARA. Nació en Ocaña el 19 de octubre de 1787. Fue bautizado por el Presbítero Joaquín Gómez Farelo. "Los servicios del prócer Pedro Alcántara Ibáñez comienzan al lado del Libertador, quien le confió el cargo de Intendente Comisario de Guerra... Creada la provincia de Ocaña por la Ley 64 de 29 de mayo de 1849, fue nombrado el prócer Ibáñez como su primer gobernador, sirviéndole como secretarios don Gabriel Gutiérrez de Piñeres y don Agapito Lobo" 25.

NICOLASA IBÁÑEZ ARIAS. Nació en Ocaña el 30 de abril de 1794 y falleció en París en enero de 1873. Casó en Ocaña  en 1813 con don Antonio José Caro. Su belleza, así como la de su hermana Bernardina, fue celebrada por los próceres, entre ellos el General Santander con quien tuvo un romance.

Doña Nicolasa conformó en Santa Fe una agradable tertulia frecuentada por personalidades de la época, en especial, por los partidarios de Santander de quien fue furibunda defensora.

De su matrimonio con don Antonio José Caro, hubo los siguientes hijos:

JOSÉ EUSEBIO CARO IBÁÑEZ. Político, periodista y renombrado poeta romántico, nacido en Ocaña el 5 de marzo de 1817 y fallecido en Santa Marta el 28 de enero de 1853. Casó con doña Blasina Tovar, de cuya unión nacieron MIGUEL ANTONIO, EUSEBIO LIBORIO Y MARGARITA CARO TOVAR. Ésta última, casó don Carlos Holguín.

MANUELA CARO IBAÑEZ. Casó con don Clímaco Ordóñez

DIEGO CARO IBÁÑEZ.

CARMEN IBÁÑEZ ARIAS. Nacida en Ocaña, casada con el hacendado local Manuel María Trigos. En su residencia se ofreció el agasajo a Simón Bolívar en 1813. El Libertador le obsequió a esta ilustre dama una daga de oro que, a su vez, le había sido regalada por Napoleón.
MARÍA JOSEFA IBAÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña en 1827 con el Coronel Pedro Antonio de la Peña. El Coronel de la Peña oriundo de Popayán, nació el 19 de octubre de 1805 y falleció en Bogotá el 7 de agosto de 1861. Fue "Comandante del Cantón Militar de Ocaña en 1831... y en 1840 prestó inteligente concurso en destacados episodios de la guerra de aquel año. En el mismo año fue designado gobernador de Ocaña y Mompós; en 1846 sirvió como Comandante del Batallón 7, y en 1848, con asentimiento del Senado, fue ascendido a Coronel efectivo". Por sus invaluables servicios a la causa independentista, le fue otorgada la medalla "A la lealtad de los más bravos", concedida por los generales San Martín y Monteagudo, el 27 de diciembre de 1821. Sirvió bajo las órdenes del General Sucre recibiendo la medalla de Ayacucho y el Escudo de Junín, por parte de Simón Bolívar, a nombre del Congreso de Colombia.

ISABEL IBÁÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña con el Coronel Picón (venezolano)

BERNARDINA IBÁÑEZ ARIAS. Fue la menor. Casó en Bogotá con don Florentino González. En 1819 hizo parte del grupo de señoritas que coronó al Libertador en su entrada triunfal a la capital después de la batalla de Boyacá. Antes del triunfo de las armas patriotas, sirvió como mensajera clandestina de las proclamas que Bolívar y Santander hacían llegar a los habitantes de Santa Fe, instándolos a unirse a la causa.

Simón Bolívar cortejó sin éxito a esta agraciada dama ocañera.

Doña Bernardina tuvo un romance con don Miguel Saturnino  Uribe, quien era Cónsul de Dinamarca, y de esta unión nació doña Carmen Uribe, quien casó con don Carlos Michelsen en 1849, troncos de la familia del ex presidente Alfonso López Michelsen. Doña Bernardina murió en Valparaíso (Chile) en 1864.

Otro personaje destacado de la estirpe  IBÁÑEZ, fue el doctor PEDRO MARÍA IBÁÑEZ TOVAR, hijo de don Silvestre Ibáñez  y Clara Tovar Gutiérrez. Era, pues, nieto de don Vicente Ibáñez Arias. Fue médico, diplomático e historiador, y le cupo el honor de haber sido cofundador de la Academia Colombiana de Historia.

PEDRO QUINTERO JÁCOME



Nació en La Cruz (hoy Ábrego) el 19 de Junio de 1.817 y fue bautizado por el sacerdote José María Fernández Carvajalino el 23 de Junio del mismo Año. Hijo de Don Martín Quintero Copete, quien fuera edecán del Libertador Simón Bolívar. Se incorporó a las fuerzas revolucionarias del General Lorenzo Hernández a la edad de 14 años destacándose en el combate que se libró en Ocaña el 8 y 9 de Septiembre de 1.841, donde cae derrotado el general Pedro Alcántara Herrán. En esta misma contienda participó por parte de las fuerzas gobiernistas, el poeta ocañero José Eusebio Caro, quien era de la misma edad del militar Quintero Jácome.
Fue hecho prisionero y luego desterrado a Venezuela.
El 21 de Diciembre de 1.861 ejerció la presidencia del Estado de Santander como primer designado hasta el 29 de Julio de 1.862.
En el Año 1.864 fue nombrado como jefe del Departamento de Ocaña.
Falleció en Ocaña el 10 de marzo de 1868. Sobre su vida Lumar H. Quintero Serpa publicó la obra "El general Pedro Quintero Jácome. Magistrado y soldado de la República". Bucaramanga, SIC Editorial, 2008.

JUAN MANUEL BARRERA ROMERO. 

Para 1866, habían aparecido en el periódico El Mercurio (Nº 28, 34 y 35), de Santa Marta, avisos que anunciaban el remate de los bienes desamortizados de manos muertas existentes en Río de Oro. Entre ellos, se incluían terrenos que comprendían desde Venadillo hasta el actual corregimiento de Otaré. En octubre de 1867, se produce el remate de estos bienes involucrando las siguientes personas: Rematador, Juan Manuel Barrera; administrador, Miguel N. Zúñiga y como Notario, actuó José N. Zúñiga. Don Juan Manuel Barrera, le vende estos bienes a los señores don Andrés Solón Lozano, Coronel Felipe Santana, Bernardo Santana, Tiburcio Herrera y Juan Vargas. El coronel Felipe Santana, era hermano de don Pedro Santana, (bisabuelo del académico Pedro Santana Barbosa), casado con doña Genoveva Lozano, hija esta de Juana Librada Lozano quien era hermana de Andrés Solón Lozano.


Ya en 1868, aparece el nombre del destacado abogado y político Juan Manuel Barrera Romero vinculado a Río de Oro, como rematador del estanco de aguardiente. Es importante señalar, que el doctor Juan Manuel  Barrera Romero, nacido en Chiriguaná el 3 de abril de 1828 y fallecido en Río de Oro (Cesar) en 1888, tiene una figuración destacada en los sucesos políticos del país, en especial aquellos que tuvieron ocurrencia en el Estado del Magdalena y la región de Ocaña.