jueves 9 de julio de 2009

NUEVA OBRA DEL ESCRITOR ORLANDO CLAVIJO TORRADO



El 29 de mayo, en el teatro de Asinort, Cúcuta, se llevó a cabo la presentación de la obra Cerca de las estrella. Homenaje al primer centenario de fundación de la parroquia de Bucarasica por el Siervo de Dios monseñor Fray Francisco María Simón y Rodenas. 8 de diciembre de 1908 – 8 de diciembre de 2008, del abogado y académico Orlando Clavijo Torrado, miembro de las Academias de Historia de Norte de Santander y Ocaña. El libro está prologado por el Dr. Volmar Pérez Ortiz, Defensor Nacional del Pueblo.
El académico Orlando Clavijo Torrado, es oriundo de La Victoria (Sardinata); nació en 1943 en el hogar de don Leoncio Clavijo Suescún y doña Elvira Torrado Torrado. Su padre había nacido en Bucarasica población a la que se trasladó junto con su familia. Hizo estudios en el Seminario Menor del Dulce Nombre de Ocaña, Virrey Solís de Bucaramanga y Colegio Santander de esta misma ciudad. En la Universidad Nacional de Colombia obtuvo su título de doctor en Derecho, Ciencias Políticas y Sociales.
Ha desempeñado diferentes cargos en la rama jurisdiccional y ejercido el periodismo desde hace más de treinta años en Ocaña y Cúcuta. En el diario La Opinión, de Cúcuta, mantiene una amena columna semanal desde hace 23 años.
Casó en Bucaramanga con la abogada Esperanza Cáceres Casas con quien tuvo a Orlando Alexander, Jaime Mauricio, Silvia Andrea y César Octavio.
Durante la Segunda Semana Cultura de la Gran Convención y Primer Encuentro de Historiadores del Gran Santander (20 al 25 de abril de 2009), presentó los resultados de su fecunda investigación sobre Bucarasica ante los académicos presentes en el certamen.

jueves 18 de junio de 2009

NUEVA OBRA DEL ESCRITOR JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ MARTÍNEZ


PRÓLOGO

Escribir poemas, hoy en día, se ha convertido en un ejercicio heroico. Desde la década de 1970, los más pesimistas anunciaron la “crisis de la poesía”, sugiriendo, entre otras cosas, que ya nadie se dedicaba la lectura atenta de la lírica o que esta se encontraba bien lejana de los conflictos propios de la sociedad contemporánea. Se la acusó de banal y retardataria, de insignificante y anacrónica. Lo cierto, es que el quehacer poético se sigue cultivando con deleite y, pese a los profetas de la desesperanza, los bardos siguen reuniéndose cada año en Medellín o en la Casa de poesía Silva, para rendirle culto fiel a Erato y solazarse con las miles de voces que van surgiendo de entre la tragedia colombiana para cantarle a la paz, al amor, a la mujer, a la familia, a la vida o a la muerte. Sin dejar de pagar tributos de profundo afecto al solar nativo que se mete entre las venas de quienes aún sueñan con un mundo mejor.

El oficio poético en la región de Ocaña, es de vieja data. Los registros históricos localizan la versificación por allá en el siglo XVIII. Y no hay que olvidar que José Eusebio Caro, uno de los poetas románticos de más renombre en la literatura hispanoamericana era, justamente, ocañero. Y como si fuera poco, la antigua Provincia de Ocaña fue cuna también de Tablanca, Milanés y Velásquez, de Carvajalino y Pacheco Quintero, de Cañarete y de muchos otros bardos, signados todos por la tradición romántica. En las últimas décadas, se han venido publicando poemarios de autores regionales con variadas estructuras formales que van desde el ejercicio poético tradicional, con base en la rima, hasta el verso libre considerado como la máxima expresión de la libertad creativa, aunque a veces se caiga en construcciones absurdas, desde el punto de vista semántico o lingüístico, donde el mensaje se diluye y se hace casi imposible de descifrar.

A José Manuel Sánchez Martínez, le conocemos desde hace ya muchos años. Su trasegar profesional no le ha impedido incursionar en la creación literaria, como lo demostró en El Club Tijeras y otros cuentos, publicado en 2007. Ahora, acude al mensaje poético para traernos una serie de mensajes que se cuelgan como adornos navideños de su alma enamorada de la vida, donde están presentes los recuerdos del ayer, los paisajes, la tibieza de la familia, envueltos en versos que buscan la armonía entre los afanes de decirlo todo, de contarlo todo, y la talanquera del discurso lírico.

Acude al soneto algunas veces, para contar la anécdota picante o aferrarse al pasado ya ido que está omnipresente en sus composiciones. Tal es la idea reflejada en Pepito:

Desde la jaula silenciosa afina

mágico instrumento, el pájaro galano

es un músico de altura y tan ufano

que es rogado para empezar la sonatina (Pepito)

Luego, dejándose arrastrar por esa sensación dulce-amarga que produce la nostalgia, nos cuenta en el poema El Tatarerto, que:

Volví a mi pueblo con la esperanza

que el tiempo ido no fuera ayer,

que mis amigos fueran lo mismo

y allá en sus caras no ver vejez.

En Betty, el autor penetra en las profundidades de los afectos familiares, para narrar aquellos sentimientos que quedaron grabados en el corazón. Acude entonces, a la fuerza de la figura literaria logrando el equilibrio de su música interior:

Quise saber cuánto se adora a la madre

solo bastó tu presencia

dulce niña primavera

niña de bordados faralaos

para bendecir su nombre.

Y en Carmelita, nuevamente vuelve por los fueros del recuerdo amado y le dice a la dama que motivó la inspiración:

Parémonos los dos en la ventana

para olvidar por siempre el miedo a la tormenta

y poder contar alborozado

los amaneceres instantáneos de los truenos.

José Manuel es un buen hijo de El Carmen, población nortesantandereana que hoy muestra con orgullo su añeja tradición histórica. Como una tarjeta postal impresa sobre las rugosidades cordilleranas, la tierra del felibre Luis Tablanca se levanta airosa al pie del Monte Sagrado, con sus viejos caserones inalterados, sus miradores y su orgullosa y laboriosa estirpe. Así, pues, el poeta cumple con su cuota de regionalismo, y señala en Yo soy carmelitano:

Por tus calles tus aleros

y tus tardes luminosas

por el viento niño y juguetón

que baja del Monte Sagrado

arriando en carcajadas

la hojarasca del recuerdo

No olvida el poeta, aquella vieja afrenta al patrimonio cultural de su tierra, cuando la hermosa fuente de piedra que enlucía el centro del parque principal fue destruida, y entonces escribe, en La fuente del parque, un lastimero recuento que solo han de entender quienes aman el solar nativo:

cuanta falta haces en el corazón de El Carmen

ahora que te has marchado

no volverás aunque te llamen

te han cambiado impunemente

por colorines y coloretes

por otra extraña y diferente

No podía quedarse atrás la mención del amor, cuajada de erotismo, que se erige como homenaje a la mujer amada y a aquellos silencios y susurros que sólo se disfrutan en las intimidades de las sombras acogedoras de la noche. Comunión refleja ese sentimiento recóndito que nos produce el amor:

amo la noche

amo el silencio

amo la soledad

y amo tu tibieza

porque te hacen

intensamente mía

totalmente mía

abrumadoramente mía

José Manuel Sánchez ha querido compartir con nosotros, sus lectores, muchas de sus experiencias afectivas; al fin, la poesía no es sino un hermoso mensaje dirigido al corazón del hombre para que se estremezca, junto con el autor, vibrando al unísono del amor y del recuerdo, incluso de las ideas políticas o las convicciones religiosas. Nos complace que el autor nos haya tenido en cuenta para abrir ante el lector la maravillosa puerta de sus creaciones líricas, sobre todo, en una época tan esquiva a los quehaceres de la sensibilidad humana.

LUIS EDUARDO PÁEZ GARCÍA

Ocaña, 1º de julio de 2008

martes 16 de junio de 2009

TEMAS DEL BICENTENARIO DE LAS INDEPENDENCIAS: OCAÑA





LA INDEPENDENCIA EN OCAÑA

Luis Eduardo Páez García

(De la obra Historia de la Región de Ocaña. Jaguar Group Producciones. Bogotá, 2009. P. 64 ss)

Las investigaciones, informaciones y reseñas, sobre los sucesos y los personajes vinculados al proceso de Independencia en Ocaña y su antigua Provincia, comenzaron a destacarse hacia finales del siglo XIX, en la prensa local y en revistas regionales.

Una de las primeras narraciones, se debe a don Eustoquio Quintero, quien escribió en 1884 una Relación Histórica, en la cual entrevista a uno de los actores presenciales de la llegada de Bolívar a Ocaña (La Voz de Ocaña, serie 1 N°6, Ocaña, 15 de julio de 1884).

Posteriormente, don Rubén Sánchez N. y don Carlos Molina López, publican en la revista Lecturas, de Bucaramanga (agosto de 1911), un interesante y completo artículo titulado Una página de historia, que recoge los pormenores de la primera visita de Bolívar a esta ciudad (1813), incluyéndose la poco conocida participación de la Compañía "Libres de Ocaña" en la Campaña Admirable.

En 1915, el doctor Alejo Amaya publica su obra cumbre, Los Genitores, noticias históricas de la ciudad de Ocaña, que recoge la historia de la ciudad desde su fundación hasta 1810.

Sobre el período de la Independencia en la región de Ocaña, señala el historiador:

"Ocaña entró de lleno en el movimiento iniciado en Santafé el 20 de julio, no con ánimo decidido de emanciparse de la madre patria, sino con el único y firme propósito de hacer valer sus derechos como provincia americana conforme al sentir de la junta central de Santafé. Prueba de los que dejamos dicho es la sesión del 20 de octubre de 1810 celebraron los miembros del Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento, para aprobar las instrucciones a las que debía ceñirse el comisionado de Ocaña a la Junta de Santa Marta, señor doctor Francisco Aquilino Jácome, instrucciones que reproducimos textualmente como comprobación de nuestro aserto y por la independencia de carácter que revelan:

'Esta ciudad tan leal a su rey, como adicta a sostener su libertad y la causa común, derramará la sangre de sus moradores por defender tan sagrados objetos; prestará cuantos auxilios pueda para asegurar la unión con las Provincias, con las que se congratula por la feliz revolución de nuestras opiniones políticas; conoce hallarse restituida a sus primitivos derechos; ve la necesidad de afianzarlos y contribuye por medio de su representante al fin propuesto por la Capital del Nuevo Reyno de Granada y Santa Marta para el de establecer un nuevo Gobierno que haga floreciente a la América..

La Junta provincial de Santa Martha, reconocida en calidad de por ahora, no puede creerse en lo subsesivo (sic) con derecho a nuestra subordinación, mediante a que no se consultaren nuestros votos, y de que el excesivo número de vocales de que se compuso se opone a nuestra libertad. Nuestra intención en su reconocimiento fue evitar la desunión por seguir el sistema de obediencia capaz solamente de conservar los vínculos de amistad, de armonía y mantenernos respecto a las demás sociedades en el estado que antes; pero semejante reconocimiento no perjudicará nuestros comunes derechos a los que debemos ser restituidos caso de haberlos defraudado, como irrenunciables. Su Gobierno anterior contenía un Tribunal de Apelaciones; por consiguiente no puede recaer en la Junta Superior las funciones de una autoridad privativa de la Junta Suprema de Santafé, como que ha tenido el superior Gobierno del Distrito…

Jamás podremos subsistir sin que admitamos una autoridad que dirija nuestras cosas a un solo punto que consiste en la pública tranquilidad, pero esta deberá constituirse sin usurpar nuestros derechos; bajo esta consideración, la Junta Superior Provincial de Santa Marta, deberá disminuir su número de vocales para conservar el equilibrio o igualdad en las de los demás lugares de la provincia; pues de lo contrario será sin el consentimiento de éstas a quienes pertenece su representación, llevará el sello de involuntaria, ilegítimamente establecida e improbada por un juicio universal…´'.

No consta en el protocolo que el comisionado doctor Jácome hubiese conseguido hacer parte de la Junta de Santa Marta, porque esta instalada en Agosto con tanta solemnidad y regocijo y con las bendiciones del Prelado Don Miguel Sánchez Serrano, fue disuelta violentamente por su Presidente, el Gobernador de la Provincia don Tomas Acosta. Esta contrarrevolución dejó a los ocañeros de nuevo sometidos al gobierno español y ni siquiera a un gobierno monárquico como había antes, sino a uno tirano y despótico que auguraba claramente el terrorista que vino después".

Hasta aquí el libro de Los Genitores.

Por su parte, el historiador Justiniano J. Páez, en sus Noticias históricas de la ciudad y provincia de Ocaña desde 1810 hasta la guerra de los tres años (Imprenta del Departamento, Cúcuta 1924), escribe:

"Cierto es que los dirigentes de los negocios públicos, como la mayor parte de los notables de la población, eran de prosapia española y adictos por ende a la causa del rey, como lo demuestran las instrucciones dadas por el muy ilustre cabildo, justicia y regimiento al comisionado de Ocaña a la junta de Santa Marta, pero no es menos cierto, que al aproximarse Bolívar a la ciudad (1813) ya se habían hecho conocer de sus moradores las ideas que le animaban y el objetivo de la campaña, consignados de manera muy clara en la Memoria que dirigió a los granadinos antes de marchar a Barranca".

"A acentuar el sentimiento patrio entre los habitantes de Ocaña, contribuyó en gran parte el joven Antonio Quintero Copete, quien "por el año de 1810 se hallaba en Pamplona haciendo estudios secundarios y tomó parte activa en el movimiento que allí se levantara contra el corregidor Bastús, y fue de los que apresaron a este arbitrario gobernante. Algunos días después de la insurrección, Quintero regresó a Ocaña y trajo, como era natural, la noticia de los sucedido, y también la del movimiento del Socorro: mas no se limitó simplemente a hacer conocer de sus amigos y compañeros estos hechos, sino que se propuso despertar en el ánimo de aquellos las simpatías por la causa de la independencia, lo que consiguió sin mucho esfuerzo, principalmente después de que por la indiscreción de un correísta se supo en la ciudad lo acaecido en Bogotá el 20 de julio de ese mismo año. Cuando las autoridades se percibieron del núcleo que estaba formándose de patriotas, empezaron a ejercer presión sobre ellos y a hostilizarlos de todas maneras. En esta situación los patriotas se vieron precisados a salir, los unos a sus haciendas y los otros a los pueblos circunvecinos a esperar, fuera de la ciudad, una reacción favorable a la causa de sus simpatías. Así pasaron dos años, hasta que a fines de 1812 circuló por todo el lugar la noticia de los triunfos de Bolívar, noticia que en vano pretendieron disimular las autoridades, pues su inquietud, la aceleración de los movimientos y algunas otras demostraciones revelaban la zozobra en que se hallaban.

Esta situación favoreció en mucho a nuestros patriotas; a la sombra de ella pudieron efectuar sus reuniones y mandar expresos a Puerto Nacional a recoger datos ciertos de lo que ocurría en el río.

Los comisionados regresaron inmediatamente trayendo la noticia del desembarco de las fuerzas libertadoras, en Puerto Nacional. Esta noticia fue confirmada con la actitud que asumieron las autoridades, quienes principiaron a hacer los preparativos de marcha, y a la tarde del día siguiente dejaron sola la población, llevándose consigo a todos sus adictos. Componían estas autoridades los señores Joaquín María Rizo, jefe político; Francisco Solano Jácome, síndico procurador de la ciudad; Francisco Gómez Navarro, escribano público; Ramón Trillos, Miguel Antonio Villareal y Francisco Quintero Príncipe, miembros del cabildo.

Sea que muchos realistas resolvieron abrazar la causa de la Patria, o que Bolívar llamara a las autoridades, es lo cierto que a su entrada y durante su permanencia en Ocaña, algunas de las referidas personas se encontraron aquí desempeñando funciones públicas.

´En este estado de cosas, los patriotas acordaron formar una reunión para establecer una junta patriótica, la cual quedo instalada y fue presidida por los señores José Quintana y Juan B. Sánchez. La junta dispuso enviar una comisión de tres individuos a entenderse personalmente con Bolívar. Esta comisión recayó en los señores Antonio Quintero Copete, Manuel E. Trigos y Juan de Francisco García, quienes esa misma tarde se pusieron en camino a cumplirla. Cuando la comisión llego, ya Bolívar había determinado pasar a esta plaza, y al efecto daba las disposiciones del caso para emprender la marcha. Sabedora la comisión del proyecto de Bolívar, envió expresos a la junta comunicándole la resolución de este jefe, para que se aprestaran a hacerle el recibimiento. La junta procedió enseguida a dar las disposiciones convenientes para hacer la recepción. Una de estas fue la de nombrar una comisión de señoritas para presentarle a Bolívar una corona de flores y darle, en un breve discurso la bienvenida. Esta comisión recayó en las señoritas Bárbara Vicenta Lemus, María de Jesús Patiño, Juana de Dios Lemus, Nicolasa Ibáñez y Eusebia Sarabia; la encargada de llevar la palabra y presentar la corona fue la señorita doña Barbará Vicenta Lemus, en quien concurrían los dones especiales de vivacidad, belleza y espíritu público'.

Al atardecer de uno de los primeros días de febrero de 1813, a semejanza de aquella tarde de 1625 en que la 'multitud abigarrada y parlanchina amontonábase en la Punta del Llano con el decidido ánimo de presenciar la entrada del primer obispo que venía a visitar la ciudad', aparecía en el mismo sitio una inmensa y alegre muchedumbre de todas las clases, condiciones y edades, después de haberse oído los disparos que eran la señal de la aproximación de las fuerzas patriotas, disputándose la vista del vencedor del Magdalena. Los primeros jinetes que penetran en la empinada entrada de la plazuela hacen despejar el paso. Son los oficiales venezolanos que, por insinuación del cura párroco Doctor Alejo María Buceta, y del alcalde ordinario, hacen alto y comunican a su jefe los deseos de la población.

Pocos momentos se suceden, y un oleaje de cabezas humanas deja comprender que todos buscan un punto para contemplar al vencedor. A recibir los saludos del padre Buceta, del alcalde y de varios notables se apea un apuesto joven de sólo veintinueve años cumplidos, de mediana estatura, rostro moreno encendido, cejas arqueadas y espesas, ojos muy negros, grandes, llenos de fuego y penetración, expresivos de energía de imaginación y grandeza de alma, frente grande cubierta en parte por el cabello desgreñado, boca grande y graciosa, bigotes y patillas negros y nacientes. La multitud se persuade de que es Bolívar y redobla los vivas y aclamaciones, que fueron el primer saludo dirigido por el pueblo a él y a sus tropas. A la presentación de la corona que con palabras de sabor patrio le ofrece la señorita doña Bárbara Vicenta Lemus, corresponde aquel joven con la galante expresión, con la elocuencia de quien más tarde debía causar la admiración del mundo con su múltiple actuación de 'guerrero, legislador, tribuno, diplomático, escritor, pensador y fundador de pueblos'.

'Después de cambiar los saludos correspondientes, se dispuso seguir a la ciudad. El grupo de señoritas de que se ha hecho mención encabezaba el desfile. Detrás de este seguía uno de los caballeros, en medio del cual iban Bolívar y el Presbítero Buceta. Finalmente seguían los oficiales y la tropa. El entusiasmo del pueblo era grande, y sus vítores y aclamaciones se confundían con las alegres dianas de la banda militar de los patriotas; de las casas arrojaban flores a la calle, la cual había sido arreglada anticipadamente con arcos, banderolas y cortinas'.

Bolívar, escoltado por los oficiales y la tropa, por el alcalde y varias autoridades, precedido de las afamadas bellezas ocañeras y rodeado de millares de personas que le aclaman ¡Libertador! La mano puesta sobre la empuñadura de su espada, mirando hacia uno y otro lado, aparece con aquella cara risueña que hacia brillar el espíritu sobre su fisonomía, que Perú de la Croix observaba en él cuando estaba contento.

'La comitiva llegó a la casa destinada para alojamiento, la cual estaba preparada con las comodidades que permitía la época, y la tropa fue acuartelada en el local de la plaza mayor, hoy Plaza del 29 de Mayo, destinada para este servicio. Al día siguiente fue invitado Bolívar a una misa solemne con Te Deum en acción de gracias al Todopoderoso por su feliz arribo a la ciudad. Concluida la ceremonia, la comitiva se dirigió a casa de la señora Carmen Ibáñez, donde debía terminar el obsequio con un suntuoso banquete. En los días siguientes Bolívar y sus oficiales fueron objeto de numerosos regalos y felicitaciones'.

'Como el tiempo era angustioso, Bolívar decidió emprender la marcha hacia Cúcuta cuanto antes y dictó las providencias para hacer los preparativos del viaje. Ínterin se hacían éstos, Bolívar dispuso nombrar al señor don José Quintana, persona de grande influencia en la localidad, jefe de esta región, con plenos poderes y lo encargó de formar un batallón cívico. Nombró además como segundo de Quintana, al señor don Juan B. Sánchez, y Quintana nombro como su secretario al señor don Luis Jácome Morinelly. Como Bolívar había creado ya especial estimación por los jóvenes Antonio Quintero Copete y Juan Francisco García, quienes le manifestaron su deseo de acompañarle a Cúcuta, resolvió nombrar al primero su ayudante, y al segundo, jefe de una compañía que él formara con los voluntarios, la cual levaría por nombre Compañía Libres de Ocaña'.

'Llegó por último el 16 de Febrero, día señalado por Bolívar para emprender la marcha. En las primeras horas de la mañana las cornetas dieron los toques respectivos. Una muchedumbre compuesta de mujeres, ancianos y niños se aglomeró en las afueras de la población para presenciar allí las salidas de la fuerza. Al aparecer esta, un rumor sordo, mezclado de dolor y regocijo, se escapó del tumulto. En seguida hubo, como en todas las veces, patéticos cuadros de separación: madres que ven alejarse a su hijos; hijos que dejan a sus madres; esposos que se confunden en un abrazo interminable mientras que un hilo de dolor desprendido de los ojos se abre paso por sus mejillas, y todo bajo la presión de un futuro cuajado de perspectivas inciertas, que era como un amago de la muerte sobre aquel haz de vidas. Perdidos los últimos soldados en las primeras vueltas del sendero, la muchedumbre regresó al lugar pausada y melancólicamente…'

Esas unidades de momposinos y ocañeros, insignificantes al parecer como factores valiosos de los que necesita un buen cuerpo del ejército, pero que llevaban latentes en sus pechos la bravura indomable y el heroísmo legendario, fueron la base de organización del ejercito con que el brigadier Simón Bolívar acometió la famosa campaña que según expresión del general Rafael Urdaneta, parecía deber tragarse hombres y recursos, y que abierta en los valles de Cúcuta con la derrota de Correa, fue seguida de los triunfos de la Campaña Admirable…"

La mayor parte de los integrantes de la Compañía Libres de Ocaña, incluyendo su jefe, perecieron en el combate de Cúcuta.

"Es esta una página de gloria para el patriotismo de los valerosos hijos de Ocaña, que debe tenerse en cuenta cuando desfile ante nuestra vista el sangriento cuadro de la facción de los colorados, para no imputarle a la ciudad el haber sido hostil a la noble causa de la independencia por los hechos que posteriormente atrajeron de una manera seria la atención del gobierno republicano hacia esta en premio de la adhesión de sus habitantes. Los documentos oficiales eran encabezados así: 'Ocaña Independiente.- Gobierno de Cartagena, etc. etc.'. Al margen un sello con el busto de La Libertad."

El historiador Justiniano J. Páez, tomó los datos anteriores, del escrito de Rubén Sánchez N. y Carlos Molina L, Una página de historia, artículo basado en el relato de testigos presenciales de la recepción del libertador y en documentos auténticos, y publicado en Lecturas, de Bucaramanga, correspondiente a agosto de 1911. Además, el autor de estas noticias, conoció personalmente a algunos soldados de la Compañía libres de Ocaña, quienes fallecieron de más de 90 años y cultivó relaciones de amistad con el soldado Andrés Cáceres.

Con fecha 25 de octubre de 1884, el Presbítero Justiniano Sánchez Lobo escribe un artículo titulado "Ocaña", cuyo original reposa en el Archivo eclesiástico de la ciudad (Libro de bautismo Nº 25), en el cual rescata los sucesos que produjeron el Acta de independencia de Ocaña y los nombres de sus signatarios. Así mismo, narra el sacerdote la conformación de la compañía Libres de Ocaña, denominándola batallón Libertador de Ocaña, e indicando el número de sus componentes, oriundos de Ocaña y de la vecina población de Río de Oro. Este documento se reprodujo en la revista Hacaritama N°252 a 254, enero a diciembre 1974, p. 119:

EL ACTA DE INDEPENDENCIA DE OCAÑA

"El 7 de abril de 1813, congregados en la plaza de Santa Ana de Ocaña los ciudadanos partidarios de la causa de la independencia de América, en un comisio popular hicieron pedazos los sellos de España, los escudos de armas de los oficiales. Es voz común y tradicional, que con la madera de dichos escudos, hicieron fogonadas en las que hicieron chocolate algunos graciosos. Este comisio depuso a los antiguos regidores del cabildo, y a todas las autoridades realistas, y nombró nuevas. Los regidores que compusieron el nuevo cabildo fueron los señores don Sebastián Álvarez Llaín y Sarabia, don Juan Pino, don Bernardo Barbosa y don Miguel Martínez Troncoso.

"Este cabildo levantó el acta de independencia de esta ciudad que fue suscrita por los señores dichos, por José de Jesús, don Francisco Antonio, don Rafael, don Gabriel, don Nicolás, y don Pablo Lobo; don Miguel Pacheco, don Juan de Dios Illera, don Antonio Luis Jácome, don Francisco de Robles, don Bernardo Pacheco, don Ignacio Lobo de Rivera, don Francisco Gómez de Castro, don Gabriel Barriga, don José Quintana, don Francisco, don Bernabé y don Antonio Pacheco, don Martín y don Antonio Quintero Copete y el padre de ellos, don Gregorio Quintero, don José Antonio Quintero (Montaño), y otros muchos ciudadanos. En aquel precioso documento se desconocía el gobierno español y se reconocía el que emanaba del Libertador D. Simón Bolívar, se adherían a la revolución que este ilustre americano acaudillaba, se constituían a sostenerla y a no ahorrar sacrificio para lograr la emancipación de España. Como dicha acta se ha perdido, tuve el cuidado de tomar datos que aquí consigno de los verídicos labios de don Casimiro Pinto, vecino de Río de Oro. En conformidad con lo pactado en aquella acta, marcharon 180 ciudadanos de esta ciudad, formando un batallón con el nombre de "Libertador de Ocaña", a cuyo cuerpo pertenecía una compañía de los vecinos de Río de Oro constante de 70 hombres. Estas fuerzas con 150 hombres que trajo el general Bolívar de Mompós, son los 400 momposinos a quienes él decía que debía su gloria.

"No es extraño que el gran caudillo no hable de Ocaña, pues haciendo en aquel entonces lo que hoy se llama departamento de Ocaña, parte de la provincia de Mompós, natural era que se llamara momposinos a los egregios patriotas que aumentaron y animaron a las escuálidas fuerzas que trajo el Libertador de la "Ciudad Valero"; las que debido a los reñidos combates que sostuvieron con los realistas de Tamalameque, San Bernardo, Simaña, El Banco y demás pueblos de la ribera del Magdalena, habían perdido el primitivo brío. La recuperación que se les hizo en Río de Oro, que consta en las declaraciones de doña Luisa Pinto de Durán, que a su tiempo publicaré, y las que le hicieron los patriotas de esta ciudad los llenó de entusiasmo y al partir de aquí, dejaron consignado su valor en las jornadas de Jagual, San Cayetano, Salazar de las Palmas y Cúcuta. Allí la emulación de las tres fuerzas unidas, momposinas, ocañeras y de Río de Oro, inició de una manera formal y seria nuestra independencia de la de España y la independencia de todas las repúblicas suramericanas. Glorias que nadie puede disputarle a Mompós y Ocaña. El primero de estos pueblos tomó la iniciativa, el segundo, secundó aquel movimiento y ambos han prometido incógnito por muchos años, desconocida para los colombianos, la heroicidad de estos pueblos célebres en la historia por lo trascendental que fueron sus movimientos.

Un momposino, el doctor Esteban María Pupo en la celebración de la fiesta clásica de Mompós, el 6 de agosto de 1910, dijo que Ocaña era un pueblo sin historia; un pueblo oscuro y sin lustre; y nadie le replicó, nadie se preocupó por aquel apóstrofe en que ultrajaba el amor patrio de los ocañeros; todos callaron y consintieron en que aquel insulto envolvía verdad. Amigo personal del referido señor doctor Pupo, el que esto escribe, el último de los hijos de Ocaña ha emprendido un trabajo sobre estos hecho históricos, que una vez concluido verá la luz pública; ese trabajo tiende a demostrar que Ocaña sí tiene historia llena de inmarcesibles glorias, glorias hermanadas con las de la ilustre ciudad que mi amigo reputa por patria Este trabajo le probará que fue ligero en sus apreciaciones, y no sabemos por qué, apasionado contra este suelo, donde siempre se le han mirado consideraciones especiales. En todo caso la verdad que vendrá a iluminar el cuadro de las iniciales glorias americanas, no será motivo para promover quiebras en la amistad, ni emulaciones entre los hijos de Ocaña y Mompós que nacieron juntas a la libertad, cuyos hijos siempre se han tratado con grande estimación mutua.

"Este trabajo en que procuro que todo se pruebe hasta la evidencia, no cercenará los méritos de ningún pueblo; haré manfiestos los de mi patria sin menoscabo de los demás; recogeré el laurel que estaba oculto y colocaré en la corona que ciñe las sienes de la hija de Bolívar, en las sienes de Colombia.

"Los hijos de Ocaña, con ese carácter heroico con que les ha dotado Dios, no podían dejar de tomar parte en la magna guerra, ni de distinguirse en ella por sus buenas condiciones para la lucha. "No se enciende una vela para ponerla bajo el celemín", sino que se coloca sobre el candelero para que alumbre toda la casa. Dios no nos hubiera dado un gran carácter para desplegarlo solo en nuestras fratricidas guerras; nos lo dio para lidiar en aquella gloriosa guerra que nos elevó al rango de nación; para defender nuestros derechos, los fueros de la patria y los fueros de nuestro Dios.

"Lástima que nuestro genio lo hayamos empleado durante 60 años para destruirnos, para aniquilarnos, para arruinar la patria.

"Ocaña, octubre 25 de 1884.

"Justiniano Sánchez Lobo, Pbro."

Es copia del Libro de Bautismos Nº 25

Expedida en Ocaña a 16 de septiembre de 1972 (Nota de la Dirección de la revista Hacaritama).

El 22 de diciembre de 1935, la revista Hacaritama da a conocer el artículo La visita del héroe, del historiador y poeta Jorge Pacheco Quintero, quien transcribe la Proclama de Simón Bolívar a los ocañeros, documento que se encontraba en el archivo privado del doctor Francisco Aquilino Jácome, y que fue suministrado al autor por don Eliseo Jácome, descendiente del primero. Se aclara aquí, que la presencia de Bolívar en Ocaña corresponde a los días 9 y 10 de enero de 1813 y no del mes de febrero como se venía afirmando hasta entonces, con base en la firma inserta en la citada proclama.

En julio de 1939, don Rubén Sánchez N., publica en la revista Hacaritama Nº 54 una reseña biográfica de Nazario Díaz, soldado de la compañía Libres de Ocaña, como testimonio del anciano combatiente de la Independencia.

DATOS BIOGRÁFICOS DE PERSONAJES DE LA REGIÓN DE OCAÑA, VINCULADOS DIRECTA O INDIRECTAMENTE EN EL PROCESO DE INDEPENDENCIA

(LISTADO DEL HISTORIADOR LUÍS EDUARDO PÁEZ COURVEL,

EN SU OBRA PRECURSORES, MÁRTIRES Y PRÓCERES SANTANDEREANOS

DE LA INDEPENDENCIA Editorial Antares, Bogotá, 1950)

ACOSTA, FERMÍN. Patriota ocañero. Participó en la Campaña de 1813.

ARÉVALO, FRANCISCO J. Patriota ocañero, hizo la campaña de Cúcuta en 1813

ARGUMEDO, FELICIANO. Patriota ocañero, vilmente asesinado el 19 de enero de 1820 por los Colorados.

AVENDAÑO, FIDEL. Insigne patriota, oriundo de Ocaña, acompañó a Bolívar en la campaña libertadora de 1813.

AVENDAÑO, JULIO. Patriota ocañero, hizo la campaña de 1813.

BALLESTEROS, ANTONIO. Ardiente patriota, natural de Ocaña, hizo la campaña de Cúcuta en febrero de 1813. Luego del desastre de Puerto Cabello, en junio de 1812, Bolívar se dirigió a La Guaira y de allí pasó a Cartagena. Destinado por el gobierno de Torices a defender a Barranca, bajo las órdenes del francés Labatut, abrió operaciones sobre la villa de Tenerife y tomó la plaza, dispersándose luego las partidas realistas que defendían el bajo Magdalena y entró a Mompós en diciembre de 1812; pasó de aquí al Banco, derrotó al enemigo en Chiriguaná y de regreso al río tomó a Tamalameque, se adueñó de Puerto Real y entró triunfalmente en Ocaña a principios de Febrero de 1813. El 16 de dicho mes y, luego de organizar brillante tropa de voluntarios ocañeros y de dejar en Ocaña al coronel venezolano don José Félix Ribas, regresó el Libertador a Mompós, tornando enseguida a Ocaña con elementos de guerra y marchando a Cúcuta, por la vía de Salazar de las Palmas. Reforzado aquí por fuerzas republicanas pasó el Zulia y en el reñido combate del 28 de febrero de 1813, desbarató a Ramón Correa y limpió de enemigos el norte de la Nueva Granada.

BALLESTEROS, RAFAEL. Patriota, oriundo de Ocaña, acompañó a Bolívar en la campaña de 1813.

BARBOSA, EUGENIO. Oriundo de Ocaña, hizo la campaña de 1813. Fue sacrificado por los Colorados en Ocaña en 1819.

BARRIGA, MIGUEL. Patriota ocañero, participó en la campaña de Cúcuta, en 1813.

BAYONA MANUEL. Patriota ocañero, participó en la campaña de 1813.

BUCETA, ALEJO MARÍA. Insigne clérigo ocañero. Era hijo legítimo de don Domingo Buceta y doña Juana Antonia González Hidalgo. Fue cura rector de Ocaña desde el 15 de julio de 1804 hasta su muerte acaecida en Santa Marta el 8 de octubre de 1817, después de haber legalizado su testamento el 3 de octubre del mismo año, en la propia capital samaria. Al padre Buceta le cupo el honor de recibir al Libertador, bajo palio, desde el barrio de la Punta del Llano hasta la iglesia de Santa Ana de su ciudad natal, en febrero de 1813. Su decidida participación en la independencia le mereció el enojo de Morillo, quien ordenó la confiscación de sus bienes como insurgente. Buceta enterró sus tesoros en Ocaña para salvarlos de la codicia realista, parte de los cuales fueron hallados en 1942, en un solar de la antigua calle La Carrera, junto al cementerio de la ciudad.

BURGOS, JOAQUÍN. Patriota ocañero, muerto en Aragua de Barcelona el 18 de agosto de 1814.

CÁCERES, ANDRÉS. Oriundo de Ocaña, hizo la campaña de Cúcuta en 1813. Murió en su tierra natal, de avanzada edad.

CANO, JOSÉ MARÍA. Oriundo de Ocaña, tambor mayor de la Compañía Libres de Ocaña, comandada por Juan Francisco García. Falleció octogenario.

CAÑARETE, JOSÉ ANTONIO. Patriota ocañero, muerto gloriosamente en la acción de Cispatá, el 20 de abril de 1821.

CASADIEGOS, MARTÍN. Oriundo de Ocaña, participó en la campaña de Cúcuta, en 1813.

CASTRO, CECILIO. Cura patrimonial de Ocaña, desterrado en 1816, por sus ideas revolucionarias. Con el doctor Castro fueron deportados otros muchos clérigos neogranadinos.

CORTÉS, MARTÍN TEODORO. Abogado nacido en Ocaña el 2 de noviembre de 1780. Fue fusilado en la ciudad de La Plata el 3 de septiembre de 1816 y confiscados todos sus bienes. Hijo de Martín Cortés y Aniceta Rodríguez. Se vinculó a la causa de la Independencia e influyó sobre los notables ocañeros para que reconocieran la Junta Suprema de Santafé.

CORTÉS DE RON Y RODRÍGUEZ, ANTONIO. Hermano del anterior. Nació en Ocaña el 17 de abril de 1776. Se desconoce el lugar de su muerte. Fue vinculado por el gobierno español en la llamada Conspiración de los pasquines,

CHACÓN, JUAN SALVADOR. Mártir de la patria, oriundo de Ocaña. Fue sacrificado en su tierra natal, el día 9 de abril de 1819. Su cadáver fue colgado en la horca y luego descuartizado.

DAMAS, ADRIANO. Capitán, oriundo de Ocaña, muerto en Guardatinajo, el 28 de agosto de 1821.

DEL RINCÓN, JOSÉ ANTONIO. Jefe comunero oriundo de Ocaña

DEL RINCÓN, JOSÉ IGNACIO. Insigne patriota ocañero, nacido el 4 de noviembre de 1767. Era hijo de Bartolomé del Rincón y Josefa Ramírez. Para el 2 de mayo de 1813 figuraba como alcalde ordinario de Tamalameque. Fue hecho prisionero por los realistas al mando de José María Farelo, en las Bocas del Caño de Mompós, cuando llevaba pliegos urgentes para el Libertador, encarcelado en Chiriguaná y enviado luego a las prisiones de Santa Marta. Logró fugarse y retornó a Ocaña el 30 de junio de 1814, incorporándose al ejército patriota.

DÍAZ, NAZARIO. Oriundo de Río de Oro (Cesar), de la antigua jurisdicción de Ocaña. Acompañó al Libertador en la campaña de 1813.

FERRIER, JOSÉ EUSEBIO. Capitán, oriundo de Ocaña, muerto en Gamarra el 27 de marzo de 1817.

FERRO, AGUSTINA. Dama ocañera fusilada en la plaza principal de Ocaña por la guerrilla de los Colorados, por haber facilitado la fuga del Coronel patriota Fernando Figueredo, el 20 de enero de 1820.

GARCÍA, GUILLERMO. Oriundo de Ocaña, hizo la campaña de 1813.

GARCÍA, HIPÓLITO. Insigne patriota ocañero, fusilado en Ocaña el 9 de abril de 1816. Se contó entre los heroicos defensores de Cartagena en 1815. El suplicio de este prócer tuvo lugar en la plazuela de San Francisco… "El martes santo, 9 de abril de aquel mismo año (1816), salieron de la capilla de la cárcel, amarrados al cuello, el coronel Miguel Carabaño, el sargento Hipólito García y Salvador Chacón, en medio del regimiento de Cazadores de Barbastro, dos inquisidores y el sacerdote don Luís Álvarez Guedes, que los auxiliaba, para llevarlos a la plazuela de San Francisco, donde estaba el suplicio en que debían ser ajusticiados": Sujetos al banquillo y amordazados, los fusileros del Rey hicieron una descarga y los tres mártires expiraron con la viril arrogancia de los campeones de la libertad.

GARCÍA, JUAN FRANCISCO. Oriundo de Ocaña, hizo parte de la comisión nombrada por la junta patriótica ocañera en 1812, para entenderse con el Libertador. Acompañó a Bolívar a la campaña de Venezuela, en 1813, como jefe de la Compañía Libres de Ocaña.

GÓMEZ, VENANCIO. Oriundo de Ocaña, hizo con el Libertador la campaña de Cúcuta en 1813.

GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO. Oriundo de Ocaña. acompañó al Libertador en la campaña de los valles de Cúcuta, de 1813.

IBÁÑEZ, CARMEN. Famosa dama ocañera, de gran belleza y ardiente patriotismo, a quien en Libertador obsequió una daga de oro, regalo de Napoleón, joya que se guarda hoy en el Museo de la Quinta de Bolívar, en Bogotá.

IBÁÑEZ, JOSÉ MANUEL. Oriundo de Ocaña, participó en la campaña de Cúcuta, en 1813.

IBÁÑEZ, MANUELA. Natural de Ocaña, hija de don Miguel Ibáñez y de doña Manuela Jacoba de Arias. La señora Manuela Ibáñez figura en la Relación de personas de esta ciudad (Santafé) que han sido detenidas, con expresión a donde ha ido. Santafé, 12 de agosto de 1816. (Fdos.) José Ortega. Morillo (Boletín de Historia y Antigüedades, Nos. 119-120).

IBÁÑEZ, MANUEL. Patriota ocañero martirizado por los Colorados de Ocaña en 1819.

IBÁÑEZ, PEDRO ALCÁNTARA. Nacido en Ocaña el 19 de octubre de 1787. Fue el primer gobernador de la Provincia de Ocaña en 1849. Fue intendente comisario de guerra de Bolívar.

JÁCOME LLAÍN, FRANCISCO AQUILINO. Nacido en Ocaña en 1778. Hijo de Simón Jácome y Rincón y doña María del Rosario Llaín, de las familias más ilustres del Nuevo Reino. Fue secretario de la Universidad tomística donde se recibió como doctor en 1803. Perteneció al partido del Rey hasta que llamado por el mismo Simón Bolívar, se integró a la causa republicana prestando grandes servicios.

LEMUS, BÁRBARA VICENTA. Dama ocañera de gran belleza, participante en el recibimiento de Simón Bolívar en Ocaña, en 1813.

LEMUS, MATEO. Capitán, natural de Ocaña, muerto en la batalla de Perijá , el 4 de mayo de 1822.

LEMUS, PEDRO. Patriota ocañero casado con Rufina Trigos, dama ocañera a quien el Libertador profesara gran estimación.

LINDO, AGUSTÍN. Teniente, oriundo de Ocaña, muerto en Chipare el 17 de abril de 1822.

LÓPEZ, VÍCTOR. Oriundo de Ocaña, combatió en la campaña de Cúcuta en 1813.

LLAIN PÉREZ, SEBASTIÁN. Oriundo de Ocaña. Hijo de Sebastián Llaín y Josefa Pérez. Participó en la campaña de Cúcuta, en 1813…Acompañó al padre de la patria en las campañas de Venezuela y del Perú.

LLANOS, FRANCISCO ANTONIO. Capitán, natural de Ocaña, muerto en Jenoi, el 2 de febrero de 1821.

MANTILLA, CARLOS. Patriota ocañero, participó en la campaña de Cúcuta en 1813.

MANUEL MARÍA. Apellidado El Negro, oriundo de Ocaña, fusilado por las fuerza realistas en la nombrada ciudad, el 17 de mayo de 1816.

MOLINA, PEDRO. Oriundo de Ocaña, acompañó al Libertador en la campaña de Cúcuta, en 1813.

MOLINARES, TOMÁS. Patriota ocañero, hizo la campaña de Cúcuta en 1813.

MORA, JOSÉ. Patriota ocañero, sacrificado por los Colorados de Ocaña en 1819.

OBERTO, CLEMENTE. Sargento, natural de Ocaña, muerto en Balágula el 3 de noviembre de 1815.

OLMEDILLA, CRISÓSTOMO. Sargento mayor, natural de Ocaña, militó en la campaña de 1813 y murió en Trincheras , el 3 de octubre del mismo año.

ORDUZ, ANDRÉS. Sargento, oriundo de Ocaña, en donde murió el 9 de septiembre de 1820.

ORDUZ, FLORENCIO. Coronel, natural de Ocaña, muerto en el combate de Perijá el 4 de mayo de 1822.

ORTÍZ, PRUDENCIO. Coronel, natural de Ocaña, muerto en Perijá, el 4 de mayo de 1822.

PACHECO, BERNARDO. Patriota y mártir ocañero. Participó en la campaña de Cúcuta, en 1813, y fue sacrificado por los Colorados de su tierra en 1819.

PACHECO, MIGUEL. Oriundo de Ocaña, sacrificado por los Colorados en 1819, en presencia de su esposa e hijos.

PACHECO, SANTOS. Natural de ocaña, hizo la campaña de Cúcuta en 1813.

PEINADO, RAFAEL. Sargento, natural de Ocaña, murió en La Puerta el 15 de junio de 1814.

PEINADO, PEDRO. Teniente, oriundo de Ocaña, muerto en Clarines el 9 de enero de 1817.

PEINADO, SINFOROSO. Capitán, oriundo de La Cruz (hoy Abrego), muerto en Mantecal, el 9 de junio de 1816.

PERALTA, JUAN MANUEL. Comandante, natural d Ocaña, muerto en La Uriosa el 15 de febrero de 1815.

PERALTA, RAMÓN. Capitán, natural de Ocaña, muerto en El Consejo el 24 de mayo de 1821.

PERLADO, RAMÓN. Sargento, natural de Ocaña, muerto el 24 de marzo de 1818, en la batalla de Ortiz.

PERLADO, SEGUNDO. Cabo primero, natural de Ocaña, muerto allí el 19 de noviembre de 1819.

PINO, JUAN. Oriundo de Ocaña, sacrificado por la guerrilla de los Colorados en 1819.

POSADA, JOSÉ. Oriundo de Ocaña, muerto por los Colorados de Ocaña en 1819.

POSADA, NATIVIDAD. Oriundo de Ocaña, participó en la campaña de Cúcuta, en 1813.

PRADA, PATROCINIO. Capitán, natural de Ocaña, muerto en Clarines el 9 de enero de 1817.

QUINTANA NAVARRO, JOSÉ DE. Eminente patriota ocañero. Era hijo de don Manuel de Quintana Navarro y de doña Rosa Aurelia Freire…Fue amigo y admirador de Bolívar, a quien prodigó atenciones en su ciudad natal.

QUINTANA, JOSÉ. Patriota ocañero, hizo parte de la junta patriótica instalada en Ocaña en 1812.

QUINTANA, JUAN BAUTISTA. Oriundo de Ocaña. Acérrimo defensor de la justicia y de la humanidad y valiente paladín de la causa republicana. Al estallar la revolución de 1810, Quintana fue encerrado en una cárcel junto con el doctor Vicente Azuero y otros beneméritos insurgentes pero logró fugarse. Su gran talento y la lealtad con que sirvió a la república, lo hicieron merecedor a un asiento en la Gran Convención de Ocaña en 1828. Hallábase Quintana establecido en Santa Marta, como comerciante, cuando tuvo lugar el fallecimiento del Libertador. Con el capitán Márquez contribuyó que se hicieran con la debida pompa, las honras fúnebres del fundador de cinco repúblicas. Costeando, además, la loza que cubrió su sepulcro. Quintana murió en Santa Marta el 21 de agosto de 1854.

QUINTERO COPETE, ANTONIO. Oriundo de Ocaña. Participó con ardor en el movimiento pamplonés del 4 de julio, e intervino en el apresamiento del gobernador Bastús y Falla. En Ocaña promovió la formación de un núcleo patriota, en 1812. Acompañó a Bolívar hasta que este emprendió la campaña de Venezuela, y fue su ayudante de campo en la campaña de 1813. Regresó luego a Ocaña en donde permaneció algún tiempo. Ingresó luego al seminario de Cartagena, recibiendo allí las órdenes sagradas y pasó a su tierra natal, sirviendo varios curatos de la provincia de Ocaña.

QUINTERO, FÉLIX. Alférez, natural de Ocaña. Asistió a la expedición contra los invasores peruanos; a órdenes de Sucre, combatió en Turquí y entró victorioso en Guayaquil. Su nombre está inscrito en la lista de los vengadores de Colombia.

QUINTERO, FRANCISCO. Teniente, oriundo de Ocaña. Fue un denodado servidor de los ideales republicanos. Murió en Guachí el 12 de septiembre de 1822.

QUINTERO, GABRIEL. Patriota ocañero, muerto por los Colorados en 1819.

RAMÍREZ, SEBASTIÁN. Cura ocañero, párroco de Aspasica y duelo de la hacienda La Labranza. Fue perseguido durante la época del terror por la facción de los Colorados viéndose obligado a huir durante algún tiempo. De regreso a su hacienda fue aprehendido por los Colorados quienes lo desterraron a la Costa, donde probablemente falleció.

RINCÓN, JOSÉ IGNACIO. Natural de Ocaña, en donde nacido el 4 de noviembre de 1767. Cayó prisionero de los realistas en 1813 pero logró fugarse al año siguiente y se presentó en Ocaña el 30 de junio de 1814 a enrolarse con el ejército patriota.

RINCÓN, MANUEL. Patriota ocañero, hizo parte como soldado de la compañía Libres de Ocaña, organizada por Bolívar en 1813.

RIZO, EULOGIO. Comandante, oriundo de Ocaña, muerto en Chiriguaná el 24 de julio de 1820.

RIZO, SALVADOR. Capitán, natural de Ocaña. Fue proveedor del ejército de Ricaurte. Fusilado en Bogotá el 12 de octubre de 1816.

RODRÍGUEZ TERÁN, ANTONIO. Oriundo de Ocaña, se destacó en el movimiento insurgente de Pamplona.

SÁNCHEZ, JESÚS. Oriundo de Ocaña, acompañó al Libertador en la campaña de Cúcuta de 1813.

SÁNCHEZ, JOSÉ MARÍA. Natural de Ocaña, cometió con Bolívar en la campaña de 1813.

SÁNCHEZ, JUAN B. Oriundo de Ocaña. Miembro de la junta patriótica formada en Ocaña en 1812.

SÁNCHEZ, QUINTÍN. Oriundo de Río de Oro, distrito perteneciente a la antigua Ocaña. Acompañó al Libertador en la primera campaña de Venezuela en 1813, y se quedó en Los Llanos con el general Páez. De regreso a Ocaña, y a pesar de su avanzada edad, Sánchez narraba los estragos sufridos por los llaneros en las rudas campañas que inmortalizaron al héroe de la Queseras.

SANTIAGO, JULIO. Oriundo de Ocaña, participó en la campaña de Cúcuta de 1813.

SANTIAGO, LUÍS MARÍA. Natural de Ocaña, hizo con el Libertador la campaña de 1813.

TORO, MANUEL. Patriota ocañero, acompañó al Libertador en la campaña de 1813.

TORRADO, ANDRÉS. Sargento mayor, oriundo de Ocaña, murió en Turbaco el 1 de enero de 1820.

TRIGOS, MANUEL E. Patriota ocañero, comisionado por la junta patriótica de Ocaña en 1812, para entenderse con el Libertador.

MIGUEL IBÁÑEZ Y VIDAL

El 12 de enero de 1813, con base en la proclama de Simón Bolívar a los ocañeros, entra el alto militar a la ciudad de Ocaña, después de haber despejado la ribera del río Magdalena de enclaves realistas, en lo que se constituyó como la Campaña Admirable. En su obra Ilustrados y Bolivarianos, del historiador ocañero Jorge Meléndez Sánchez (Códice editores, Bogotá, 2007), se rescata la memoria del sacerdote Alejo María Buceta (o Buzeta), y del doctor Miguel Ibáñez y Vidal, destacándose el compromiso de estos dos patriotas con el movimiento autonomista que comenzó a gestarse en el virreinato, años antes del grito de independencia del 20 de julio de 1810.

Cita Meléndez a Indalecio Liévano Aguirre (Bolívar. Editorial Iberoamericana de Publicaciones, S. México, D.F. 1956, p. 97), quien señala, sobre la llegada del libertador a Ocaña:

"Noticiado Bolívar del entusiasmo republicano que reinaba en la ciudad de Ocaña -camino obligado hacia Venezuela- dejó parte de sus tropas en el Magdalena y en jira de observación por la región montañosa del oriente, se dirigió a esta ciudad. No bien se supo en ella su proximidad, toda la población engalanó las calles y se preparó a recibirle con los honores del vencedor. En Ocaña, donde 15 años después haría crisis su obra política, se efectuó la primera de esas grandes entradas triunfales con las cuales los pueblos americanos premiarían las victorias de Simón Bolívar"

El doctor Miguel Ibáñez y Vidal era un abogado cartagenero, egresado de la universidad de Santo Tomás, quien llegó a Ocaña en 1785. "Hijo de Antonio Miguel Ibáñez de Aguirre, natural de Cartagena, España, y de María Nicolasa Vidal, nacida en Cartagena, Colombia". Fue nombrado como Oficial Real y Juez de Puertos, y Comisionado para la reducción de los indios Motilones, y se enamoró de una linda y linajuda quinceañera con la cual casó en ocaña. Su esposa era Manuela Jacoba de Arias y Rodríguez (1772), hija de Manuel José Arias procedente de Valledupar y la ocañera Juana de la Cruz Rodríguez" (Pacheco Ceballos: 2006. 163). "El rango de Oficial Real -señala Jorge Meléndez Sánchez- era bien destacado entre los cargos coloniales. El título oficial del Dr. Miguel era el de Consultor del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena, Ministro Oficial Real de Puerto y subdelegado de Rentas de Aguardiente desde agosto de 1786, y por tal, tenía la función de certificar la eficiencia de los Alcaldes Ordinarios". Más adelante, agrega: "Las raíces genéticas que el Dr. Ibáñez sembró en Ocaña casi llegaron a una docena. La mayoría de sus hijos e hijas contestaron presente en los albores de la guerra y fueron figuras estelares por diferentes circunstancias en la vida".

MIGUEL IBÁÑEZ. Padre de las famosas Nicolasa y Bernardina Ibáñez. Procesado, logró escapar. Bibliografía: Martínez Reyes, Gabriel. Los prisioneros neogranadinos en la cárcel de Cádiz. En Boletín de Historia y Antigüedades Volumen LXV Nº 722, julio, agosto, septiembre 1978.

ANTONIO QUINTERO COPETE

"…el joven Antonio Quintero Copete, quien "por el año de 1810 se hallaba en Pamplona haciendo estudios secundarios y tomó parte activa en el movimiento que allí se levantara contra el corregidor Bastús, y fue de los que apresaron a este arbitrario gobernante. Algunos días después de la insurrección, Quintero regresó a Ocaña y trajo, como era natural, la noticia de los sucedido, y también la del movimiento del Socorro: mas no se limitó simplemente a hacer conocer de sus amigos y compañeros estos hechos, sino que se propuso despertar en el ánimo de aquellos las simpatías por la causa de la independencia, lo que consiguió sin mucho esfuerzo, principalmente después de que por la indiscreción de un correísta se supo en la ciudad lo acaecido en Bogotá el 20 de julio de ese mismo año. Cuando las autoridades se percibieron del núcleo que estaba formándose de patriotas, empezaron a ejercer presión sobre ellos y a hostilizarlos de todas maneras. En esta situación los patriotas se vieron precisados a salir, los unos a sus haciendas y los otros a los pueblos a los pueblos circunvecinos a esperar, fuera de la ciudad, una reacción favorable a la causa de sus simpatías. Así pasaron dos años, hasta que a fines de 1812 circuló por todo el lugar la noticia de los triunfos de Bolívar, noticia que en vano pretendieron disimular las autoridades, pues su inquietud, la aceleración de los movimientos y algunas otras demostraciones revelaban la zozobra en que se hallaban". (J.J. Páez).

ALGUNOS SACERDOTES OCAÑEROS VINCULADOS A LA CAUSA DE LA INDEPENDENCIA

CECILIO CASTRO. "Número 22. D. CECILIO CASTRO. Patrimonista de la ciudad de Ocaña, Provincia de Santa Marta, infidente por notoriedad, Vicario de las tropas enemigas sin autoridad; puesto por el general insurgente Bolívar, al que acompañaba en las acciones de guerra, prófugo y capturado en las inmediaciones de esta capital, cuyo expediente se está actuando en dicha ciudad de Ocaña, y será remitido con los demás sumarios a manos del Excmo. Señor general en jefe, luego que esté en manos de conclusión". (Sumarias de los procesos seguidos contra clérigos patriotas. Archivo Nacional de Madrid, Consejos, Legajos 21364. Santafé. Año 1817. Investigación y notas de Guillermo Hernández de Alba. En Boletín de Historia y Antigüedades, Volumen XLIX, Números 573. 574, Bogotá, junio y agosto de 1962).

ALEJO MARÍA BUCETA (o BUZETA).

El historiador Jorge Meléndez Sánchez, en su reciente obra, Ilustrados y Bolivarianos (Códice Editores, Bogotá, 2007), plantea la filiación política de este sacerdote al movimiento criollo independentista que pugnaba por la corriente autonomista, junto con don Miguel Ibáñez y Vidal. El autor hace referencia a los antecedentes de ambos próceres, 30 años antes del grito de Independencia de 1810, para concluir en el decidido apoyo que dieron Buceta e Ibáñez a Simón Bolívar a partir de enero de 1813, cuando el futuro Libertador entra a la ciudad en el recorrido militar que conocemos como la Campaña Admirable. Meléndez Sánchez, sostiene que, incluso, el sacerdote Buceta estaría impregnado de la corriente masónica que jugó un papel importante durante todo el proceso de Independencia.

Las primeras noticias sobre los levantamientos sucedidos en 1810, en Pamplona (4 de julio) y en el Socorro, así como el grito de independencia dado en Santafé el 20 de julio, produjeron impacto favorable en los patriotas ocañeros. El joven Antonio Quintero Copete, quien se hallaba cursando estudios en Pamplona cuando se produjo la rebelión contra el Corregidor Bastús, de regreso a Ocaña comenzó a liderar un núcleo de partidarios de la Independencia. El 20 de octubre de 1810, el Cabildo de Ocaña aprobó las instrucciones que debía transmitir don Francisco Aquilino Jácome ante la Junta Provincial de Santa Marta. Dicho documento contiene exigencias claras de los ocañeros en cuanto a su autonomía en materia de educación, economía, política local y otras peticiones relativas al manejo de la cosa pública. La Junta de Santa Marta fue disuelta en diciembre de 1810, frustrándose las intenciones autonomistas de Ocaña.

Hacia finales de 1812 se conoce en la ciudad los triunfos de Simón Bolívar, lo cual obliga a las autoridades locales adictas a la Corona a abandonar Ocaña. Los patriotas ocañeros establecen, entonces, una Junta Patriótica presidida por don José Quintana y don Juan B. Sánchez, quienes comisionaron al joven Quintero Copete, a Manuel E. Trigos y Juan Francisco García para ponerse en contacto con Bolívar en Puerto Nacional.

Simón Bolívar hizo su entrada triunfal a Ocaña en los primeros días de enero de 1813, por el sector denominado la Punta del Llano. La ciudad se vuelca jubilosa a las calles y en la Plaza Mayor se le ofrece al héroe una corona por parte de las señoritas Bárbara Vicenta Lemus, María de Jesús Patiño, Nicolasa Ibáñez, Juana de Dios Lemus y Eusebia Sarabia.

En 1939, el poeta y ensayista Jorge Pacheco Quintero, rescató del archivo de don Eliseo Jácome, en Barranquilla, la proclama que Simón Bolívar hiciera en Ocaña, fechada el 14 de enero de 1813, publicada en la revista Hacaritama del entonces Centro de Historia de Ocaña. Al parecer, esta es la primera proclama hecha por el futuro Libertador desde su llegada a Nueva Granada procedente de Venezuela.

He aquí el texto de este importante documento.

"22-De una copia

SIMÓN BOLÍVAR

Coronel del Ejército, Comandante en Jefe de la Expedición del Alto Magdalena-

Habitantes de la ciudad de Ocaña:-

El soberano Gobierno de Cartagena que tan generosamente ha tomado a su cargo redimir a los pueblos americanos que gimen bajo el yugo español, me ha enviado a la cabeza de sus tropas victoriosas para que, pacificando vuestra comarca, os ponga en posesión de vuestros derechos que os habían usurpado vuestros opresores. El cielo, que siempre protege la Justicia ha coronado los esfuerzos de nuestros soldados con los más completos sucesos contra nuestros odiosos enemigos. Nuestras banderas tremolan en todas las riberas del Alto Magdalena, sin que un solo español las holle con sus plantas, ni ninguno de sus buques navegue en sus aguas; a la presencia de nuestras armas han desaparecido las bandas españolas; derrotadas por todas partes se escapan fugitivas a buscar un asilo en los remotos lugares que infestan todavía sus compañeros en cobardía y en maldad, pero la espada vengadora de la América está levantada y viene pronto a descargar su mortal y último golpe sobre esta perversa raza de bandidos.

Vosotros habeis oído los triunfos conseguidos en los pueblos sublevados de SABANAS, los que recientemente ha logrado la Expedición contra SANTA-MARTA, que al presente debe estar en poder de sus conquistadores, y sois testigos de las ventajas que en vuestro propio territorio el Dios de los ejércitos nos ha dado.- Todo prueba que los tiranos han sido destruidos, que su reino ha cesado para siempre y que os halláis libres de sus depredaciones y ultrajes. Ya tenéis el augusto carácter de ciudadanos que los legítimos representantes del pueblo han formado para promover su felicidad, y sostener su gloria; ya gozáis, en fin, del honor de ser compatriotas de vuestros redentores los hijos de la ilustre CARTAGENA.

Sed,- habitantes de OCAÑA, dignos de llamaros ciudadanos de la NUEVA GRANADA; iguales a vuestros hermanos en virtud política, labor militar y costumbres republicanas para que os hagáis acreedores a la honras que les habéis merecido elevándoos al alto rango que ellos ocupan en el teatro del mundo.. Apresuraos a disfrutar de las gracias que os han concedido, abriéndoos la carrera de la fortuna y de la gloria, en la agricultura, el comercio, las artes, las ciencias, las armas, las dignidades; estos son los dones que reciben los pueblos vencidos por las armas de la libertad, al someterse al imperio liberal de las leyes, en lugar de muerte y esclavitud que dan los tiranos a las infelices regiones que sucumben a la fuerza de su poder; comparad la conducta de vuestros opresores con la de vuestros libertadores, y veréis que no es engaño. Ellos vinieron a salvaros y os trajeron la guerra, la desolación y todas las calamidades que aflijen a la humanidad, en tanto que nosotros hemos venido a destruir a vuestros enemigos y por consiguiente a subyugar a los pueblos que los auxiliaban y los hemos restituido a la paz, les hemos presentado todos los bienes a que el hombre puede aspirar por los medios de la industria y del mérito.-

Bajo los auspicios de nuestras constituciones, leyes y magistrados, debéis contar con la seguridad de vuestras propiedades que serán respetadas, con vuestra libertad civil que será sagrada, y con vuestro honor que será inviolable.-

Ciudadanos de OCAÑA.- vivid tranquilos, pacíficamente, en el seno de vuestras familias, ocupándoos honradamente de vuestros acostumbrados ejercicios, en la firme inteligencia que hallaréis en el gobierno una protección paternal en el lugar de la terrible persecución que teníais; jamás la inocencia puede sufrir ni el crimen triunfar en donde el Estado de CARTAGENA se, digna extender su benéfico dominio-

CUARTEL GENERAL DE OCAÑA INDEPENDENDIENTE- 12 de enero de 1813-

SIMÓN BOLÍVAR

JUAN SALVADOR NARVÁEZ

MAYOR del Ejército del Comandante general de la expedición del Alto Magdalena-

-------------

Ocaña- ENERO 14 de 1813-Recibida la antecedente copia del bando que en Proclama ha dirigido el señor don SIMÓN BOLÍVAR, coronel de Ejércitos y Comandante en jefe, publicada en la tarde del día 12 del corriente. Fíjese en los Parques públicos y comuníquese a los jueces subalternos o curas párrocos para que la lean en 3 días festivos en las iglesias de su partido-

SEBASTIÁN LLAÍN"

------------- Certifico que es fiel copia de una copia de la época-

Barranquilla- 24 de octubre de 1939-

JORGE PACHECO QUINTERO-

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El señor JORGE PACHECO QUINTERO descubrió en el archivo del señor ELISEO JÁCOME J., en Barranquilla, esta olvidada PROCLAMA, la primera sin duda que publicara BOLÍVAR- (Nota del historiador Justiniano J. Páez para la revista Hacaritama).

Durante esta jornada gloriosa, se destacan las figuras del cura párroco Alejo María Buceta, don Miguel Ibáñez y los patriotas notables de la ciudad quienes ponen a disposición de Bolívar dinero, víveres y voluntad de lucha. La tropa libertadora fue acuartelada en la Plaza Mayor y Bolívar en una residencia frente a esta plaza (hoy sede del Club Ocaña). Al día siguiente, se llevó a cabo una misa solemne con Te Deum y luego un agasajo en casa de doña Carmen Ibáñez.

En Ocaña, y gracias al apoyo económico de don Miguel Ibáñez, quien puso a disposición de Bolívar los dineros oficiales, y a la gestión del padre Buceta, se fortalece el ejército y se suma a él la Compañía Libres de Ocaña bajo el mando de Juan Francisco García, teniendo como Ayudante de Campo a Antonio Quintero Copete.

Algunos de los patriotas ocañeros y riodorenses, que integraron este cuerpo de tropa, fueron: Manuel Rincón, Jesús María Sánchez, Tomás Molinares, Manuel Cáceres, Rafael Molina, Antonio Ballesteros, Juan Antonio Gutiérrez, Pedro Molina, Manuel Toro, Miguel Barriga, Guillermo García, Luis María Santiago, Julio Avendaño, Fermín Acosta, Santos Pacheco, Venancio Gómez, Víctor López, Manuel Bayona, Julio Santiago, Carlos Mantilla, Martín Casadiegos, Jesús Sánchez, José M. Cano, Quintín Sánchez, Nazario Díaz, Andrés Cáceres, Francisco J. Arévalo, Eugenio Barbosa, José Manuel Ibáñez, Sebastián Llaín, Bernardo Pacheco y Natividad Posada. La mayoría de ellos cayeron defendiendo la libertad, en la batalla de Cúcuta.

El 16 de febrero Bolívar sale de Ocaña hacia Cúcuta con tropas y abastecimientos suficientes para proseguir su Campaña Admirable. En el combate de Cúcuta perece la mayoría de los integrantes de la Compañía Libres de Ocaña.

Simón Bolívar dio a la ciudad el título de Ocaña Independiente. El 9 de abril de 1813, por instrucciones suyas, se conforma en Ocaña un nuevo Cabildo, integrado por José Manuel Ibáñez, Bernardo Pacheco, Gabriel Quintero , Antonio Quintero, Juan de Dios Illera, Juan Pino, José Posada y José Mora.

LA RECONQUISTA

Ocurrida la derrota de los patriotas en Venezuela, Bolívar viaja a Tunja para dar cuenta al Congreso de sus acciones. Los realistas ocupan Ocaña y Bolívar los desaloja en febrero de 1815. A comienzos de julio de este año, Francisco de Paula Santander llega a Ocaña recibiendo allí el nombramiento de Comandante General de las tropas que operaban en la zona norte. En noviembre, la arremetida realista de Calzada obliga a Santander a retirarse de Ocaña hacia Bucaramanga y luego a Girón.

Hacia finales de 1816, el General Pablo Morillo y su segundo, don Pascual Enrile, entran a la ciudad iniciándose el reinado del terror para los patriotas y sus familias.

En 1817 les son confiscados sus bienes al padre Alejo María Buceta, quien es confinado en Santa Marta.

En 1818, se organizó la guerrilla realista de Los Colorados, dirigida por "el comandante Juan Jácome, los capitanes Manuel y Cleto Jácome y Bernabé Ruedas, el teniente Juan Esteban Toscano, los subtenientes y sargentos Dionisio Barbosa C., Juan José García, Manuel (alias Chepito), y otros, que creían lícitos todos los desmanes siempre que llevaran por móvil la causa del rey..." 22.

El nombre de Colorados, le fue puesto a esta fuerza irregular debido al pantalón rojo que usaban sus soldados. "resultado de la saña e insólita crueldad de los Colorados fue el martirio de los decididos y probos patriotas don Miguel Pacheco, don Juan Pino, don José Mora, don Eugenio Barbosa, don Juan de Dios Illera, don Gabriel Quintero, don Manuel Ibáñez, don Bernardo Pacheco y don José Posada" 23. Don Manuel Ibáñez, hijo del doctor Miguel Ibáñez, quedó herido gravemente y fue dado por muerto, lo cual le permitió vivir cuarenta años más. También fue víctima de la sevicia de Los Colorados, doña Agustina Ferro.

DOÑA AGUSTINA FERRO

Desde 1818 se había constituido en la región de Ocaña un cuerpo de tropa irregular, afecto al Rey, denominado Los Colorados debido al color del pantalón que utilizaban sus efectivos. Esta guerrilla causó bastantes perjuicios a los patriotas durante varios años, hasta que fue finalmente liquidada en 1822. El 1819, el Coronel Fernando Figueredo puso sitio a Ocaña que había caído bajo el poder de los guerrilleros monarquistas, entrando triunfalmente a la ciudad y restableciendo el orden. El 12 de noviembre del mismo año, Los Colorados, bajo el mando de José María y Javier Álvarez y los mulatos Jácomes, ''volvieron a atacar la ciudad y desalojaron a los patriotas, que huyeron hacia La Cruz (hoy Abrego), en compañía del jefe Figueredo, que ayudado por fuerzas de Cúcuta en número de 200 hombres, quiso recuperar lo perdido pero con tan mala suerte que el día 12 de enero de 1820 sucumbieron íntegramente, dejando en el teatro de batalla más de 300 cadáveres''. Figueredo se refugia entonces, en casa de doña AGUSTINA FERRO y ésta, ''desafiando todos los peligros, permitió su evasión''. ''Sabedor Javier Álvarez de la fuga que se le facilitó, ordenó seguirle a la FERRO un proceso verbal y se la condenó a muerte. El 20 de enero de 1820, a la tres de la tarde, el capitán Barrera, de orden de Javier Álvarez, ordena al verdugo que anuncie a la prisionera que a las 4 de la tarde sería fusilada. A las tres y media, las campanas de la Iglesia tocan los dobles anunciando su sacrificio, los guardias tocan los clarines y tambores. El sacerdote practica los últimos auxilios espirituales y en presencia de numeroso público de la Plaza principal, se ordena pasar a la acusada al banco donde también había sido fusilado el Capitán ocañero HIPÓLITO GARCÍA, el 11 de marzo de 1816, y atadas las manos hacia atrás, el Oficial Barrera lee en alto la célebre sentencia del Consejo Militar. La acusada pide por favor no sean vendados sus ojos y el oficial accede. Pocos minutos después, los esbirros descargan sus fusiles y consuman el más atroz de los asesinatos'' 24

LA FAMILIA IBÁÑEZ - ARIAS

Desde la Colonia, Ocaña ha sido considerada como cuna de hermosas mujeres, como lo consigna Juan Flórez de Ocáriz en sus Genealogías del Nuevo Reino de Granada, donde nos habla de la ciudad "de temple fresco y hermoso mujeriego".

La figuración de la familia Ibáñez Arias en la historia de la región de Ocaña, se inicia con la participación activa que tuvo el doctor Miguel Ibáñez y Vidal en la financiación de la Campaña Admirable de Bolívar en 1813. Así mismo, la hermosura de las damas de esta distinguida familia, se evidencia con la participación de doña Nicolasa Ibáñez en el grupo de damas que recibieron y coronaron a Simón Bolívar en la Plaza Mayor de Ocaña, a su entrada triunfal a comienzos de 1813 En esta ocasión memorable, las jóvenes y bellas mujeres ocañeras, Bárbara Vicenta Lemus, Eusebia Sarabia, Juana de Dios Lemus y Nicolasa Ibáñez, entre otras, representaron la sociedad patriótica de aquella época, participando en el recibimiento y más tarde en el agasajo que tuvo lugar en casa de doña Carmen Ibáñez.

La familia Ibáñez- Arias, que se haría célebre en la historia local y nacional, estaba representada por don Miguel Ibáñez y Vidal, nacido en Cartagena el 26 de septiembre de 1761, quien se titulara de bachiller, Licenciado en Derecho Canónico y Doctor en el Colegio de San Bartolomé, en 1785. Fue Oficial de la Dirección general de Rentas Reales, y en 1785 fue nombrado por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora como Oficial Real y Juez de Puertos en Ocaña. La esposa de don Miguel, fue la ocañera Manuela Jacoba Arias, con quien casó en la iglesia de Santa Ana el 24 de noviembre de 1787, siendo cura don Ramón Anaya.

A su llegada a Ocaña, en enero de 1813, Bolívar recibió el apoyo incondicional de la familia Ibáñez-Arias. Don Miguel pone a su disposición los fondos del gobierno español y la decidida voluntad de sus hijos de participar activamente en la gesta emancipadora.

Al poco tiempo de la marcha de Bolívar sobre Cúcuta, los Ibáñez-Arias se trasladan a Santa Fe donde les sorprende, en 1816, la época del terror que inaugurara don Pablo Morillo.

Debido a sus actividades en pro de la causa patriota, doña Manuela y sus hijas son desterradas a La Mesa (Cundinamarca), y de allí la madre es enviada nuevamente a Ocaña, separándola de su familia. Todos los bienes le fueron confiscados, sometiendo a las jóvenes y a la madre a vivir en la miseria, al igual que aconteció con las esposas e hijas de la mayoría de nuestros próceres.

Del matrimonio de don Miguel Ibáñez y doña Manuela Jacoba Arias, hubo once hijos: 5 hombres y 6 mujeres.

DON JOSÉ MIGUEL. Nació en 1792. Fue médico, alcalde de Bogotá en 1833 y miembro del Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821, y también Senador. Graduado en París, escribió varios folletos científicos en la rama de su profesión y fue adicto a los estudios históricos. Casó con doña Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano. Falleció en Tocaima en 1873. (Lozano y Lozano, Fabio. El doctor Miguel Ibáñez. En Boletín de Historia y Antigüedades No. 79, p. 441)

DON ANTONIO. Casó con doña Mercedes Nariño, hija del Precursor Antonio Nariño.

DON MANUEL. Fue coronel del ejército patriota, peleó en Carabobo y fue Edecán del Libertador. Murió en Lima en 1859.

DON VICENTE. Nacido en 1801; fue comerciante y falleció en Bogotá en 1855.

DON PEDRO ALCÁNTARA. Nació en Ocaña el 19 de octubre de 1787. Fue bautizado por el Presbítero Joaquín Gómez Farelo. "Los servicios del prócer Pedro Alcántara Ibáñez comienzan al lado del Libertador, quien le confió el cargo de Intendente Comisario de Guerra... Creada la provincia de Ocaña por la Ley 64 de 29 de mayo de 1849, fue nombrado el prócer Ibáñez como su primer gobernador, sirviéndole como secretarios don Gabriel Gutiérrez de Piñeres y don Agapito Lobo" 25.

NICOLASA IBÁÑEZ ARIAS. Nació en Ocaña el 30 de abril de 1794 y falleció en París en enero de 1873. Casó en Ocaña en 1813 con don Antonio José Caro. Su belleza, así como la de su hermana Bernardina, fue celebrada por los próceres, entre ellos el General Santander con quien tuvo un romance.

Doña Nicolasa conformó en Santa Fe una agradable tertulia frecuentada por personalidades de la época, en especial, por los partidarios de Santander de quien fue furibunda defensora.

De su matrimonio con don Antonio José Caro, hubo los siguientes hijos:

JOSÉ EUSEBIO CARO IBÁÑEZ. Político, periodista y renombrado poeta romántico, nacido en Ocaña el 5 de marzo de 1817 y fallecido en Santa Marta el 28 de enero de 1853. Casó con doña Blasina Tovar, de cuya unión nacieron MIGUEL ANTONIO, EUSEBIO LIBORIO Y MARGARITA CARO TOVAR. Ésta última, casó don Carlos Holguín.

MANUELA CARO IBAÑEZ. Casó con don Clímaco Ordóñez

DIEGO CARO IBÁÑEZ.

CARMEN IBÁÑEZ ARIAS. Nacida en Ocaña, casada con el hacendado local Manuel María Trigos. En su residencia se ofreció el agasajo a Simón Bolívar en 1813. El Libertador le obsequió a esta ilustre dama una daga de oro que, a su vez, le había sido regalada por Napoleón.

MARÍA JOSEFA IBAÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña en 1827 con el Coronel Pedro Antonio de la Peña. El Coronel de la Peña oriundo de Popayán, nació el 19 de octubre de 1805 y falleció en Bogotá el 7 de agosto de 1861. Fue "Comandante del Cantón Militar de Ocaña en 1831... y en 1840 prestó inteligente concurso en destacados episodios de la guerra de aquel año. En el mismo año fue designado gobernador de Ocaña y Mompós; en 1846 sirvió como Comandante del Batallón 7, y en 1848, con asentimiento del Senado, fue ascendido a Coronel efectivo". Por sus invaluables servicios a la causa independentista, le fue otorgada la medalla "A la lealtad de los más bravos", concedida por los generales San Martín y Monteagudo, el 27 de diciembre de 1821. Sirvió bajo las órdenes del General Sucre recibiendo la medalla de Ayacucho y el Escudo de Junín, por parte de Simón Bolívar, a nombre del Congreso de Colombia.

ISABEL IBÁÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña con el Coronel Picón (venezolano)

BERNARDINA IBÁÑEZ ARIAS. Fue la menor. Casó en Bogotá con don Florentino González. En 1819 hizo parte del grupo de señoritas que coronó al Libertador en su entrada triunfal a la capital después de la batalla de Boyacá. Antes del triunfo de las armas patriotas, sirvió como mensajera clandestina de las proclamas que Bolívar y Santander hacían llegar a los habitantes de Santa Fe, instándolos a unirse a la causa.

Simón Bolívar cortejó sin éxito a esta agraciada dama ocañera.

Doña Bernardina tuvo un romance con don Miguel Saturnino Uribe, quien era Cónsul de Dinamarca, y de esta unión nació doña Carmen Uribe, quien casó con don Carlos Michelsen en 1849, troncos de la familia del ex presidente Alfonso López Michelsen. Doña Bernardina murió en Valparaíso (Chile) en 1864.

Otro personaje destacado de la estirpe IBÁÑEZ, fue el doctor PEDRO MARÍA IBÁÑEZ TOVAR, hijo de don Silvestre Ibáñez y Clara Tovar Gutiérrez. Era, pues, nieto de don Vicente Ibáñez Arias. Fue médico, diplomático e historiador, y le cupo el honor de haber sido cofundador de la Academia Colombiana de Historia.

miércoles 6 de mayo de 2009

MÁS PUBLICACIONES DE AUTORES REGIONALES




ABAJO DEL CIELO. Alfredo Barriga Ibáñez. Copicentro Impresores. Cúcuta, 2008. En sayo genealógico que nos entrega el reconocido docente, escritor y músico y declamador Alfredo Barriga Ibáñez, hijo de Convención y autor, entre otros escritos, de las siguientes obras:

Personalidades artísticas, culturales y científicas del Norte de Santander; El indeseable. Retorno de Enola Gay. Novela.

Barriga Ibáñez recorre algunas poblaciones colombianas para buscar sus raíces genealógicas. Aspasica, Abrego, Cáchira, Ocaña Convención, son algunos nombres de lugares geográficos asociados con el trasegar de los Barriga que, para efectos del ensayo, parte de datos documentales de finales del siglo XIX.

ANTÓN GARCÍA DE BONILLA. Novela histórica. Jorge Meléndez Sánchez. Códice Editores, 2008. Recibimos esta nueva obra del historiador Meléndez Sánchez quien ha venido buscando alternativas diferentes a la metodología histórica propiamente dicha, para divulgar sus apreciaciones obre personajes y hechos de nuestra historia regional. En este sentido, fueron escritas también: A otra tienda con ese cobre, donde el autor hace referencia al período de la Independencia en Ocaña, y Héroes e ilusos, sobre las vivencias del autor durante su paso como estudiante de la Universidad Nacional de Colombia.

jueves 30 de abril de 2009

DOS LIBROS DE HISTORIA DE LA REGIÓN DE OCAÑA



Durante la Segunda Semana de la Gran Convención, la comunidad académica regional pudo apreciar dos obras sobre la historia regional:

TEMAS DE HISTORIA. LA PLAYA DE BELÉN Y HACARÍ. EPOSTOLARIO ECLESIÁSTICO: OCAÑA, ABREGO, ASPASICA, CONVENCIÓN, EL CARMEN, HACARÍ, LA LOMA, LA PLAYA DE BELÉN, EL CONCHO, SAN CALIXTO, RÍO DE ORO Y TEORAMA. Guido A. Pérez Arévalo. Publicaciones de la Cámara de Comercio de Cúcuta. Cúcuta, 2009.

Valiosa publicación que rescata documentos historicos para complementar la historiografía de estas poblaciones de la región de Ocaña. El académico Guido Pérez, enamorado de su tierra, incansable investigador y hombre de sólidos principios.

HISTORIA DE LA REGIÓN DE OCAÑA. Luis Eduardo Páez García. Jaguar Group. Bogotá, 2009

Continuación de la obra histórica de Justiniano J. Páez. Historia contemporánea de la región de Ocaña hasta 2008.

Ampliación de estos datos bibliográficos, en los siguientes sitios web:

www.laplayadebelen.org
www.ciudadocana.com
www.cocota.com

PRIMER CENTENARIO DE CREACIÓN DE NORTE DE SANTANDER


UN APORTE HISTÓRICO PARA LA CELEBRACIÓN

Por Luis Eduardo Páez García

Presidente de la Academia de Historia de Ocaña

El 14 de julio de 2010, el Departamento Norte de Santander cumplirá 100 años de existencia como entidad territorial constituida legalmente mediante Ley 25 de 14 de julio de 1910.

Ha querido la Gobernación del Departamento, en cabeza del Dr. William Villamizar Laguado, y su Secretario de Cultura, Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, aprovechar el suceso de esta Segunda Semana Cultural de la Gran Convención, para promover la conmemoración de la efeméride en la región y en todo el país, recordando los procesos de ordenamiento territorial que precedieron la aparición de nuestro Departamento en la geografía nacional, así como sus aportes al desarrollo del país.

Como muchos otros departamentos, Norte de Santander deviene de diferentes fragmentaciones y uniones de antiguos cantones, distritos parroquiales y provincias que involucran los hoy departamentos del Cesar, Bolívar, Norte de Santander y Santander.

La historiografía nortesantandereana nos remite, inicialmente, a la división el Virreinato de la Nueva Granada, al ordenamiento adoptado después de las guerras de Independencia y, finalmente, a la división final que se adoptó la Constitución de 1886, base fundamental de nuestro actual ordenamiento territorial.

Una síntesis de lo señalado anteriormente, es la siguiente:

CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO NORTE DE SANTANDER

En 1810, el territorio del Virreinato de la Nueva Granada estaba constituido por las provincias de Santafé, Tunja, Popayán, Neiva, Chocó, Antioquia, Mariquita, Cartagena, Socorro, Casanare, Riohacha, Santa Marta y Pamplona. Los epicentros del poblamiento de la franja oriental estaban localizados en Pamplona y Ocaña, desde el siglo XVI. Ocurrida la Independencia, se mantuvo inicialmente este ordenamiento territorial, hasta la expedición de la Ley 8 de octubre de 1821 que creó la Gran Colombia con la antigua Capitanía de Venezuela y el antiguo Virreinato de la Nueva Granada.

Posteriormente, la ley del 25 de junio de 1824, ordena el territorio de la Gran Colombia en los departamentos de:

Orinoco, capital Cumaná.

Venezuela, capital Caracas

Apure, capital Barinas

Zulia, capital Maracaibo

Boyacá, capital Tunja, con las Provincias de Tunja, Casanare, Socorro, y Pamplona, con los cantones de Pamplona, San José, Rosario, Salazar, la Concepción, Málaga, Girón, Bucaramanga y Piedecuesta.

Cundinamarca, capital Bogotá

Magdalena, capital Cartagena, con las provincias de Cartagena, Santa Marta y Riohacha. Los cantones de Santa Marta eran: Santa Marta, Valledupar, Ocaña, Plato, Tamalameque, Valencia de Jesús.

Cauca, capital Popayán

Istmo, capital Panamá

Ecuador, capital Quito

Azuay, capital Cuenca

Guayaquil, capital Guataquil

Esta división se mantuvo, con la novedad de la creación de la provincia de Ocaña, mediante Ley 64 de 29 de mayo de 1849, hasta la creación del Estado Soberano de Santander en 1857.

Para 1853, el territorio de nuestro actual departamento se dividía en las Provincias de Ocaña, Santander y Pamplona. El nombre de Santander, aparece por primera vez en la Ley de 1850 que divide la provincia de Pamplona en tres provincias, que fueron:

Santander, capital San José, con los cantones de San José, Salzar y Rosario.

Pamplona, capital Pamplona, con los cantones de Pamplona, Málaga y Concepción.

Soto, capital Piedecuesta, con los cantones de Piedecuesta, Bucaramanga y Girón.

En 1857, después de una sangrienta lucha partidista, se suprime la Provincia de Ocaña y se agrega su territorio a Mompós.

La ley 13 de 1857, crea el Estado Federal de Santander con las provincias de Pamplona y Socorro. La Ley 15 de este mismo año, crea el Estado Federal del Magdalena, exceptuando de la Provincia de Mompós los distritos de Aspasica, Brotaré, Buenavista, Carmen, Convenciòn, La Cruz, Ocaña, La Palma, Pueblonuevo, San Antonio, San Calixto, San Pedro y Teorama, que pasan a integrar el Gran Santander. El cantón de Vélez pasó también a esta entidad territorial.

Ocaña comienza a denominarse Municipio, a partir de la expedición de la Ley de 25 de noviembre de 1857. El reconocimiento oficial del municipio de Ocaña, se hace por Ley santandereana de 23 de diciembre

La Constitución de 1886, crea un nuevo orden territorial y cambia la denominación de Estado por el de Departamento.

En 1904, el general Rafael Uribe Uribe presentó un proyecto de Ley ante el Congreso, por medio del cual se creaban los departamentos de Nariño, Chocó, Huila, Santander del Sur, Santander del Norte, “Sabanas (segregado del de Bolívar) con capital Barranquilla (hoy se llama Atlántico) y Arauca” (La dictadura de Reyes se apropia del Plan de División Territorial de Uribe Uribe. Otto Morales Benítez). Al hacer un balance de los aportes de Uribe Uribe a la conformación del actual ordenamiento territorial de Colombia, y las justificaciones que sostuvo en el Congreso, el escritor y académico Otto Morales Benítez, citando a Uribe Uribe, señala: Acerca de Santander del Norte, hay que tener en cuenta que “las más elementales exigencias de respeto a la topografía indican la conveniencia de separar la administración de las dos regiones de Santander entre las cuales se interpone el enorme espinazo de cordillera que desde Reclóniga va hasta Ocaña, comprendiendo los inmensos páramos de Siachoque, Trozas, Comagueta, Mogorontoque, Santurbán, Ramírez y otros”.

En 1908, se expide la Ley 1 de 5 de agosto creando el Departamento de Cúcuta, del cual hacían parte las provincias de Cúcuta, Ocaña (con Aspasica, Buenavista, La Cruz (Abrego), La Palma (Hacarí), San Calixto, San Pedro (Villacaro), Teorama y Ocaña) y El Carmen (con Aguachica, Convención, Gamarra, González, La Gloria y Río de Oro). Esta división territorial sirvió como base para empezar a buscar la creación de un nuevo Departamento, lo cual se inició en 1909, al desaparecer el Departamento de Cúcuta. Le correspondió al Emilio Ferrero, iniciar los estudios del caso. Pamplona, entonces, que no había sido incluida en el Departamento de Cúcuta, solicitó su anexión al nuevo Departamento, y Gamarra, Río de Oro y González pidieron su anexión a Bucaramanga. El 25 de mayo de 1910 Benjamín Herrera y Emilio Ferrero presentan el proyecto del nuevo departamento ante el Congreso y, al fin, el 14 de julio de 1910 se expide la Ley 25 creando el Departamento Norte de Santander, denominación que fue propuesta por los generales Guillermo Quintero Calderón y Gabriel Vargas Santos.

El 1 de mayo de 1910, la Gobernación del Departamento del Magdalena expide un decreto dividiendo el territorio departamental en cinco provincias, así: Provincia de Santa Marta, cabecera Santa Marta; Provincia de Padilla, con cabecera Río Hacha; Provincia de Valledupar, cabecera Valledupar; Provincia de El Banco, cabecera El Banco, y Provincia del Sur, cabecera Río de Oro, integrada por los Distritos de Loma de González, Aguachica, Gamarra, La Gloria y Río de Oro.

El historiador Jorge Meléndez, al analizar los sucesos posteriores a la creación del departamento Norte de Santander y los constantes brotes de separatismo, que aun gravitan sobre el alma colectiva de la Provincia de Ocaña, señala que “El 5 de septiembre de 1928, el periódico LA VOZ DE HACARÍ soltó la idea del Departamento de Ocaña. La idea de ser unidad independiente creaba expectativas de progreso al captar y controlar los aportes nacionales, departamentales y municipales. Era la reproducción del centralismo la que afinaba aquellas esperanzas. Se echaría mano de la provincia de Río de Oro y se reconstruiría la jurisdicción Colonial”. A partir, pues, de este año de 1928, se iniciaría un largo proceso de rebeldía contra el centralismo cucuteño, destacándose la solicitud de los habitantes de Ocaña, en 1939, para que su territorio se anexara a Bucaramanga. Durante la década de 1930 y luego en los años 40 y 50, se volvió a revivir el separatismo, cuyos pormenores se destacan en las obras de los historiadores Jorge Meléndez Sánchez y Mario Javier Pacheco García.

Uno de los aspectos negativos de los caóticos ordenamientos territoriales de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, fue el no haber tenido en cuenta las primigenias divisiones políticas que englobaban áreas geográficas unidas por fuertes nexos socio culturales, históricos y económicos. Ello, por ejemplo, hizo que el Gran Santander y, en especial la Provincia de Ocaña, perdieran a Puerto Nacional, sobre el río Magdalena, y las poblaciones de Aguachica, Los Ángeles, Loma de González y Río de Oro, las cuales, adscritas primero al departamento del Magdalena y luego al Cesar, quedaron alejadas de su centro administrativo, tal y como le acontece a la actual provincia de Ocaña, con relación a la capital departamental. Si se hubiese mantenido incólume, el territorio obtenido por Francisco Fernández de Contreras en sus Capitulaciones, que comprendía una extensa área que limitaba al norte con Tamalameque, al sur con los cerros de Cáchira, al oriente con el Lago de Maracaibo y al occidente con el río Magdalena, otra suerte hubiésemos tenido como unidad territorial. Aún hoy, entrado ya el siglo XXI, padecemos los mismos problemas de desatención debido al centralismo cucuteño, como lo padecen las poblaciones del sur del Cesar con relación a Valladepuar. Sobre este particular, el ingeniero y académico Raúl Pacheco Ceballos insistió en diferentes ensayos e intervenciones, incluso ante la famosa Comisión de Ordenamiento Territorial dirigida por Orlando Fals Borda, que no tuvo resultados objetivos. En este mismo sentido, se ha pronunciado el profesor Jorge Meléndez Sánchez y Mario Javier Pacheco García, quien publicó una obra sobre el Departamento Caro.

Durante el proceso de Independencia, los municipios del actual departamento Norte de Santander aportaron sus esfuerzos e incluso la sangre de sus mejores hijos, para apoyar la causa de nuestros próceres, destacando al general Francisco de Paula Santander, organizador de la república y a los centenares de combatientes que participaron en la Campaña Admirable, la toma de Cúcuta y en otros sucesos militares que determinaron la independencia absoluta de la Corona española.

LA CELEBRACIÓN DEL CINCUENTENARIO

Para destacar los primeros 50 años de vida jurídica del Departamento Norte de Santander, el Presidente de la República, Dr. Alberto Lleras Camargo expidió el Decreto Nº 1648 de 13 de julio de 1960, cuyo artículo único rezaba:

“El Gobierno Nacional hace público su sentimiento de patriótica complacencia por el Cincuentenario de la fundación del Departamento Norte de Santander, y exalta ante los colombianos el ejemplo de sus habitantes, que desde posiciones destacadas han dado lustre a la República y han vinculado su esfuerzo a la formación y crecimiento de sus comarcas”.

Por su parte, la H. Asamblea de 1960, expidió la Ordenanza Nº44 de este año en la cual se decretaba que:

La Asamblea del Norte de Santander reconoce los invaluables servicios que le prestaron los creadores del Departamento y los Diputados que en 1911 iniciaron la organización de todos los ramos de la Administración Pública, así como los que prestó su primer gobernador, doctor Víctor Julio Cote Bautista”.

Como lo registra minuciosamente el historiador Guillermo Solano Benítez, los festejos cincuentenarios incluyeron una amplia programación, así:

“CONCIERTO DE LA BANDA NACIONAL. Fue dado en Cúcuta el 6 de julio de 1960 por su director el maestro José Rozo Contreras con la colaboración de la Escuela de Música de Cúcuta y de la pianista cucuteña Aura Moncada. Fue dado este concierto en el Teatro Zulima con la asistencia del señor Gobernhador nombrado doctor Carlos Vera Villamizar, del nuevo Gobernador nombrado doctor Miguel García Herreros, el Obispo de Cúcuta Monseñor Pablo Correa León y otras altas personalidades. El discurso de apertura lo pronunció a nombre del Gobierno Nacional el doctor Andrés Pardo Tovar.

“HOMENAJE A LOS DIPUTADOS SOBREVIVIENTES DE LA ASAMBLEA DE 1911”. Se hicieron presentes los señores don Luciano Jaramillo y don Januario Sarmiento. Intervino en el acto que se cumplió en el Teatro Zulima, el historiador Luis Eduardo Romero.

“IZADA DE LA BANDERA NACIONAL”. Ordenada por el Alcalde de Cúcuta José Rafael Rincón Cabrales durante los días 15 al 24 de julio de 1960, en todos los hogares de Cúcuta.

“VIII FERIA EXPOSICIÓN AGROPECUARIA DE CÚCUTA”. Desde el 16 de julio, con asistencia de ganaderos de Venezuela.

“INAUGURACIÓN DE LA BIVLIOTECA PÚBLICA DE CÚCUTA”.

“XV CONGRESO NACIONAL DE SOCIEDADES DE MEJORAS”

“EXPOSICIÓN DE PINTURA”, que contó con 200 cuadros expuestos.

“DESFILE DE CAROZAS”, organizado por la Junta del Cincuentenario.

“INAUGURACIÓ DE LA CLÍNICA INFANTIL TERESA ANDRESEN MOLLER”

“INAUGURACIÓN DEL EDIFICIO PARA LA ESCUELA EN EL CUBEROS NIÑO”

“CONCURSO PERIODÍSTICO”. Organizado por la prensa de Cúcuta sobre temas regionales y acontecimientos históricos.

“HOMENAJE A JANUARIO SARMIENTO EN OCAÑA”, el 20 de julio de 1960

EL DEPARTAMENTO ACTUAL

Está conformado por 40 municipios, que son:

ABREGO

ARBOLEDAS

BOCHALEMA

BUCARASICA

CÁCHIRA

CHINÁCOTA

CHITAGÁ

CONVENCIÓN

CUCUTA

CUCUTILLA

DURANIA

EL CARMEN

EL TARRA

EL ZULIA

GRAMALOTE

HACARÍ

HERRÁN

LA ESPERANZA

LA PLAYA

LABATECA

LOS PATIOS

LOURDES

MUTISCUA

OCAÑA

PAMPLONA

PAMPLONITA

PUERTO SANTANDER

RAGONVALIA

SALAZAR

SAN CALIXTO

SAN CAYETANO

SANTIAGO

SARDINATA

SILOS

TEORAMA

TIBÚ

TOLEDO

VILLA DEL ROSARIO

VILLACARO

Todos estos municipios, de gentes laboriosas y comprometidas con su departamento, tienen un alto potencial patrimonial, económico, turístico y cultural que debe comenzar a fortalecerse y a divulgarse en el país y el mundo. Así mismo, hijos de estos municipios le han brindado a Colombia sus luces y su talento para posicionar la entidad territorial en política, empresa, artes y letras.

Valgan como ejemplos, los nombres de Francisco de Paula Santander, José Eusebio Caro, Guillermo Quintero Calderón, Leonardo Canal. Ramón González Valencia, Virgilio Barcos Vargas, Pedro María Fuentes, Luís Febres Cordero, Roberto Irwin Vale, Gonzalo Canal Ramírez, León García Herreros, Julio Pérez Ferrero, Luís y José María Morales Berti, Luís Gabriel Castro, Luís Eduardo Romero, Alirio Gómez Picín, Eduardo Ramírez Villamizar, Eduardo Cote Lamus, Belisario Matos Hurtado, Lucio Pabón Núñez, Luis Eduardo Páez Courvel, Jorge Pacheco Quintero, Monseñor Rafael Sarmiento Peralta, Juan Manuel Pacheco Ceballos S.J., Raúl Pacheco Ceballos, Reynaldo Arciniegas Baedecker, Jorge Riveros, Noé León, Rafael Contreras Navarro, Gilberto Núñez Sarmiento, entre muchos otros personajes nortesantandereanos que han dado lustre al Departamento y a Colombia.

ANOTACIONES FINALES

La conmemoración del Primer Centenario del Departamento Norte de Santander, nos obliga a realizar un balance en el tiempo y a buscar soluciones de fondo que permitan el desarrollo equitativo y justo de estas regiones olvidadas. Hay que destacar que los dos últimos gobernadores, doctor Miguel Moreli Navia y William Villamizar Laguado, han hecho presencia efectiva en nuestra provincia de Ocaña, pues de alguna manera ello reivindica el abandono secular a que nos hemos visto sometidos en estos 100 años que se cumplirán en 2010.

Desde la provincia de Ocaña, estamos solicitando muy comedidamente al Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander y al Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura del Departamento, lo mismo que a los Honorables integrantes de la Junta del centenario, se tenga en cuenta la propuesta hecha por doña Martha Pacheco y por la Academia en anteriores ocasiones, para que con motivo de la efeméride, se publique la segunda etapa de la Biblioteca de Autores Ocañeros, que contendrá obras de Historia, Literatura, Ensayo y Crónica de autores contemporáneos y de desaparecidos cuyas ediciones fueron reducidas y hoy casi desconocidas en Colombia. Así mismo, que se insista en el proyecto de construcción del Mirador del barrio Cristo Rey con mejoramiento de fachadas y el Parque del Bicentenario en el mismo sector.

Por otra parte, sugerimos a la Administración Departamental la edición de una Colección de Autores Nortesantandereanos que incluya obras de autores contemporáneos y ya desaparecidos, como bien pudieran ser, entre otras::

GEOGRAFÍA ECONÓMICA E HISTÓRICA DE NORTE DE SANTANDER, de Miguel Marciales

DEL ANTIGUO CÚCUTA, de don Luís Febres Cordero

EFEMÉRIDES CUCUTEÑAS, de Pedro María Fuentes

PAMPLONA, del padre Rocheraux

Presentamos disculpas por no hacer presencia en la importante reunión del Comité del centenario esperando que, de todos modos, la Academia de Historia de Ocaña sea tenida en cuenta.

Nombramos como delegado oficial de nuestra entidad al académico OLGER GARCÍA VELÁSQUES, de las Academias de Norte de Santander y Ocaña, para que nos represente.

Un saludo patriótico,

LUÍS EDUARDO PÁEZ GARCÍA

PRESIDENTE ACADEMIA DE HISTORIA DE OCAÑA

EL BALANCE DE LA SEGUNDA SEMANA DE LA GRAN CONVENCIÓN

Por Luís Eduardo Páez García

Desde el 20 hasta el 25 de abril, más de 20 historiadores del Gran Santander, miembros de las Academias de Historia de Norte de Santander, Santander, Pamplona y Ocaña, e historiadores de los municipios de Abrego, Bucarasica, Convención, Río de Oro (Cesar), La Playa de Belén y San Calixto, estuvieron reunidos analizando el estado actual de la investigación histórica en la zona, y tratando temas como el Bicentenario de las Independencias, la Convención de Ocaña y otros aspectos relacionados con la historiografía regional. La Academia Colombiana de Historia se hizo presente, con el Doctor Antonio Cacua Prada, y lo propio hizo la Academia Boyacense de Historia con el Dr. Ricardo Motta Vargas. El Ministerio de Cultura, por su parte, desplazó a tres importantes delegados de la Comisión del Bicentenario, doctores German Mejía Pavoni, Guimar Aya y Jaime Andrés Ramírez, quienes se reunieron con representantes de la sociedad civil y autoridades municipales de la región de Ocaña para tratar lo referente a las rutas turísticas culturales. Nos acompañaron también los alcaldes de Ocaña, Río de Oro y Abrego, el Representante a la Cámara Ciro Rodríguez Pinzón, el senador Carlos Barriga y una delegación de Diputados de la Asamblea de Norte de Santander. Lógicamente, el cierre del certamen lo llevó a cabo el Dr. William Villamizar Laguado, Gobernador de Norte de Santander, a quien debemos oficialmente reconocerle su incondicional apoyo a la cultura, al igual que al Dr. Leonel Rodríguez Pinzón, Secretario de Cultura del Departamento que ha estado pendiente de su región de Ocaña, al igual que el Dr. Manuel Salvador Alsina a quien le debemos la Ordenanza que creó los anillos, corredores y circuitos turísticos de la región de Ocaña, y al doctor Carlos Barriga que nos acompañó durante el cierre del certamen. Debo hacer mención especial de la labor que adelantaron los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos de Ocaña y el diario La Opinión de Cúcuta. Sin su concurso, el país no habría conocido sobre el desarrollo de esta importante Segunda Semana Cultural de la Gran Convención de Ocaña y Primer Encuentro de Historiadores del Gran Santander. Gracias a los Presidentes de las Academias de Historia de Norte de Santander, Santander y Pamplona por su gesto noble al acompañar a nuestros historiadores locales y a la Academia de Historia de Ocaña la cual, junto con los dinámicos Vigías del Patrimonio Cultural estuvo a cargo de la logística del evento. A nuestra Secretaria de Educación, Cultura y Turismo, a los amigos del sector hotelero, empresarial y artístico que asistieron puntualmente a las charlas de los representantes de la Comisión del Bicentenario, gracias por preocuparse por su tierra natal. Y, finalmente, gracias a quienes teniendo ya en sus manos la obra Historia Regional, me han favorecido con sus comentarios elogiosos que me enorgullecen como ocañero y como ciudadano que sólo ha querido con esta publicación que entregamos a Colombia, ayudar a construir nación desde la perspectiva de la historia y de la cultura. Como conclusiones del evento que acaba de concluir, diremos que los historiadores del Gran Santander requieren de más apoyo estatal para adelantar su labor investigativa; que es preciso que el sector educativo se una más a la cultura y replique en el aula lo que se hace en las Academias; que los archivos públicos y eclesiásticos, fuentes primarias de la investigación deben abrirse para nuestros investigadores locales y nacionales. Que la inclusión de la Ruta de la Gran Convención, por parte del Ministerio de Cultura, necesita el concurso de todos para que sea una realidad y no un mero sueño. Que la escogencia de Ocaña como centro Municipal de memoria, que es también una realidad, no debe dejarse al garete de la buena intención del Ministerio, sino que debe ser jalonada por las autoridades y la sociedad civil de Ocaña. En fin, que entre todos debemos hacer todo lo posible para que estos esfuerzos nacidos desde el corazón, no perezcan.
(Semanario La Provincia, Ocaña abril de 2009)