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lunes, 19 de septiembre de 2011

FOLCLOR DE OCAÑA

Sobre el folclor y las tradiciones, leyendas y costumbres de la ciudad de Ocaña y la región que lleva su nombre, es poco lo que se ha escrito.

Artículos dispersos en revistas, periódicos y una rica tradición oral que por fortuna aún se conserva en la zona rural y en la memoria de los abuelos supervivientes, nos impulsan a comenzar a divulgar algunos capítulos de nuestra obra en preparación "Ocaña: tradiciones, leyendas y costumbres de una provincia colombiana".

Esperamos sus comentarios y la valiosa contribución de los lectores.

CAPITULO IV

OTRAS CREENCIAS Y SUPERSTICIONES

Brujas. Caprichos de Goya

Corresponde a este capitulo, lo referente a los fantasmas, apariciones, tesoros escondidos, animales aciagos y, en fin, a todo aquello que contenga elementos de la superstición popular, para concluir lo concerniente a la creencia, cuyos aspectos fundamentales tratamos en los capítulos II y III de este ensayo

Todos los pueblos de la tierra han conservado, desde épocas pretéritas que se remontan a su origen, diferentes creencias y supersticiones tendientes, de una parte a explicar los fenómenos naturales que la razón no alcanza a discernir, y, de otra, a canalizar las fuerzas desatadas en beneficio propio, creando una verdadera legión de deidades benéficas y entes maléficos que obedecen, en esencia, a esa concepción mágico – religiosa que ni siquiera el acelerado avance de las civilizaciones tecnológicas ha logrado erradicar, sino, por el contrario, en algunas naciones parece cobrar inusitada fuerza, a través de los cultos místicos o satánicos, la más de las veces notoriamente nocivos, máxime cuando nuestro convulso final de siglo ha traído consigo una profunda crisis en las valoraciones morales y espirituales del hombre, que ve su porvenir incierto ante la espada de Damocles de una conflagración atómica.

Ante la angustia y la incertidumbre del hombre contemporáneo, reviven los antiguos cultos; las sectas religiosas del Asia se transportan a los países latinoamericanos como panacea que remedia el mal; el carácter de objetividad que debe primar en el análisis de las situaciones sociales y económicas de los estados y de las regiones, se reemplaza por actitudes contemplativas del tipo budista, y un turbión de literatura pretendidamente parapsicología inunda el mercado de incautos que se dedican con desespero a “interpretar” su futuro y el de la humanidad. Todo este bagaje negativo es propiciado, naturalmente por quienes desde la cima del poder mundial, requieren para continuar su explotación y dominación política, conglomerados humanos débiles, resignados a una suerte fatal ante la cual el único camino que queda en la vida supraterrenal y la amistad con los seres etéreos, los puros e incontaminados.

Los dioses primarios y secundarios, así como los semidioses de las antiguas mitologías, han dejado imborrables huellas en la conciencia popular, la cual, a través de sucesivos procesos de depuración, escogencia o rechazo, causaron diferentes tipos de entidades fitomorfas, zoomorfas o antropomorfas en la psicología popular de las diferentes naciones.

“Las preocupaciones del pueblo tienen, pues, por base los principios de toda la antigüedad; ellas formaban la ciencia de Pitágoras y la sabiduría de los egipcios, semejantes creencias no han necesitado para propagarse de los libros, porque la naturaleza humana parece estar dispuesta siempre a buscar la compañía de los seres sobrenaturales. Las doctrinas, lo mismo que las ficciones que puedan excitar al terror, conservadas por la multitud, fueron alimentadas en todas las épocas por la ignorancia y exageradas por la superstición” (1)

En la ciudad de Ocaña, los elementos que conforman la superstición, son bastante numerosos, obedeciendo, en su mayor parte, a influencias de tipo español; es por ello que encontramos abundantes similitudes con el folclore de la creencia de otras poblaciones colombianas, e incluso de algunos países suramericanos, sin desconocer, por supuesto, los aportes aborígenes.

Aunque todos los relatos aquí consignados obedecen estrictamente a la tradición oral, algunos han sido ampliados literariamente, a fin de hacerlos más comprensibles al lector.

EL DEMONIO

Grabado de Doré


Partiremos necesariamente del Demonio, cuya influencia en el animo de las personas es corriente en estos países y en todos aquellos donde el Cristianismo esta bastante arraigado.

Hablar del Demonio, es hablar del Mal. Pues bien, el Mal es una noción que recorrerá paralelamente a la del Bien todo el ámbito de la historia humana, ya para justificar las acciones de los hombres, ya para reprobarlas, cuando por cualquier tipo de circunstancia, el Poder, en cualquiera de sus diferentes formas, lo considera del caso, en beneficio o detrimento de individualidades o grupos de personas.

En los libros sacros de las diferentes religiones, encontramos al Mal unido a los primeros balbuceos del ser humano. La Biblia lo localiza en la tentación de que fue objeto Adán; en la muerte de Abel a manos de su hermano; en las actitudes políticas de los pueblos, que, como el egipcio, dominaron y sojuzgaron a la tribu judía.

Para la civilización occidental, el Mal se desborda en la persecución contra los cristianos, el ajusticiamiento de Cristo, la brujería y el ateísmo, así como en el avance de las ideas materialistas en el mundo. En fin, en todo aquello que, en apariencia o de hecho haya conturbado, violado o desconocido los cánones político – religioso de Occidente, incluso las actitudes, creencias y comportamientos de Asia, África y Oceanía, en cuanto lesionaron o lesionan los intereses de aquellos países y grupos que crearon, acomodaron y dieron vida institucional a las nociones de Mal y Bien. Es decir, Mal es aquello que va contra el Poder; Bien, aquello que le es propicio. Todo, enmarcado dentro de las circunstancias. Así se desarrollo una filosofía del Mal: las cosas son malas por… malas cuando… malas antes de… malas en… etc. Me siento mal… eso esta mal… apártate del mal…; el influjo maligno, la malignidad, la mirada maligna, etc.


El Poder ha determinado el cuándo, el cómo y el dónde del Mal, codificándolo, convirtiéndolo, en algunos casos, en un instrumento mas de la represión contra las personas o grupos que no aprueban un determinado orden político, económico o religioso. Cada periodo modifica sus conceptos de Mal para adecuarlos a las formas de Poder, así como, de igual manera, modifica también las nociones de Bien, libertad, Igualdad, etc.

El Mal y el Miedo son dos factores que siempre se encuentran íntimamente ligados con la noción de Daño. Cuando algo o alguien nos acecha y somos conscientes de ello, se produce una sensación paralizante en nuestro cuerpo; hay segregación de adrenalina en cantidades suficientes como para que las fieras nos detecten. Esa sensación que implica un aumento de palpitaciones en el corazón y al erizarse de los cabellos, se produce ante la inminente posibilidad de daño, y ese daño es Mal para nosotros, puesto que pone en peligro la existencia física.

Para nuestro estudio, el Demonio es la personificación del Mal; Luzbel, el ángel rebelde que Dios envía a los “profundos infiernos”, como castigo por su osadía de querer igualarse a su creador. Luzbel se convierte en el “Enemigo Malo”; la misma Iglesia le teme y se inventa para conjurarlo, el exorcismo. Sin embargo, el exorcismo, al igual que otras formas rituales cristianas, tiene su origen en la prehistoria humana. Es, ante todo, un acto mágico para neutralizar las fuerzas desencadenadas.

Caprichos de Goya


Coinciden algunas corrientes filosóficas con los principios del esoterismo y la parapsicología, cuando afirman que no existe ni Mal ni Bien. Solo hay fuerzas, energías dispersas en la naturaleza que pueden canalizarse en contra o a favor de cosas o personas. Serán dioses o demonios, para las gentes, aquellas entidades abstractas creadas con un fin determinado.

Siendo la raíz de nuestro folclor de la creencia, la concepción mágico- religiosa de la religión católica, es apenas lógico que el Diablo ocupe parte destacada en él. Así el PATAS, es un ser diabólico que al igual que el llamado COCO, se constituye en el terror de los niños desobedientes y malcriados.

Concuerda, el primer nombre, con el empleado en España: PATETAS, del cual deriva PATAS. Su representación puede ser la de un sátiro con agudos cuernos y repulsiva faz; o bien la de una mula de ojos chispeantes y galopar estrepitoso. Este Patas o Coco parece que se identifica también con el “moine bourru” de los franceses.

La BESTIA y SATANÁS, corresponden al Diablo de los adultos, al igual que el MANDINGAS y el ENEMIGO MALO. Toman diversas personificaciones, presentándose, ora como una inmensa ave negra de aletear espeluznante, ora como una serpiente roja y siseante lenguilla, ora como un caballero elegante de ojos oscuros y perilla recortada. Se atribuye a este ser todo lo negativo y las acciones depravadas de los hombres.

LOS FANTASMAS

En cuanto a los fantasmas, son típicos de Ocaña: LA MULA MANÍA, otrora una hermosa mujer que cometió contra sus padres una acción imperdonable. Cuéntase que quedo convertida al instante en una horrible mula que, por las noches, suele recorres los barrios aledaños al río Chiquito, en busca desesperada de consuelo y perdón, la Mula Manía, según Abadía Morales, “fue espanto urbano y seguramente correspondía al paso de alguna bestia mular o caballar que de noche recorría las empedradas calles y a cuyo ruido de los cascos, en que posiblemente faltara en ocasiones una herradura, se asociaba la idea de una bestia de tres patas” (2). Mula de Tres Patas o Mula Coscoja, se le llama en otras ciudades de Colombia.

Mula de tres patas

Este ejemplo de metamorfosis, se acerca familiarmente a la creencia árabe recopilada en las Mil y Una Noches, varios de cuyos relatos nos hablan de estas transformaciones, como castigo a las malas acciones.

El “Automóvil Fantasma”, de otras ciudades del país, que constituye el terror de las autopistas desoladas, cobra vigencia aquí, convertido en el CARRO FANTASMA DE CARLOS BOMBITA, que cruza veloz la solitaria senda que conduce a Pueblo Nuevo.



LA LUZ CORREDORA, mala mujer que en algún tiempo dio muerte a su único hijo, atraviesa nuestros campos lanzando horripilantes alaridos, envuelta en su negra capucha que deja ver unos malignos ojos enrojecidos por el eterno llanto y llevando en sus cadavéricos brazos, el fruto de su acción fatídica.

La Llorona
leyendascuentospoemas.com


El mito de la Luz Corredora esta emparentado con el de la llamada LLORONA y con el de la CANDILEJA o LUZ VIAJERA. No pocas personas de la región de Ocaña y sur del Cesar, coinciden en afirmar que han escuchado sus lamentos y visto la terrorífica luz flotando sobre los arboles. Se habla de esta aparición, también, en Antioquia, Casanare y selvas del Carare. Existe cierta correspondencia con la TULIAVIEJA de los indígenas Cunas, quienes hablan de una hermosa latina que habiendo sostenido amoríos con un pastor y concibiendo de él un hijo, ahogo a este para evitar el escándalo.

La Patasola
Parque del café. Montenegro (Quindío)


LA LLORONA, versión de las anteriores, que se identifica igualmente con la PATASOLA, siembra el terror por el antiguo Cerro de la Horca, presentándose indiferentemente en el día o en la noche.

Las riberas del río Algodonal tienen también su peculiar fantasma: es nada menos que el MARTÍN PESCADOR, de gran sombrero y descomunal tabaco, que tiene por pasatiempo ahuyentar las presas y gastar bromas a los esporádicos pescadores de “corronchos” y “aguagatos”, y a los bañistas solitarios.


El Mohán
destinotolima.com
Un ser maléfico, similar al Hojarasquin del Monte que siembra el pánico entre los campesinos del Tolima y Cundinamarca, lo encontramos en las zonas boscosas del sur occidente ocañero, en las estribaciones de la Cordillera Oriental. Se le supone antropófago y licencioso, de aspecto terrible; suele secuestrar niños y doncellas para celebrar sus sangrientos festines en lo profundo de la selva. Este ser se acerca mucho al espantable BORARO indígena, y al WENDIGO norteamericano.

Siendo muy vaga la descripción que de este hacen nuestros campesinos, y dada la similitud que presenta con el Boraro, nos parece conveniente anotar lo que sobre él dice el profesor Reichel- Dolmatoff: “Es un hombre grande y desnudo, de pecho velludo, cabello soro y recortado horizontalmente y un pene enorme. Sus ojos son rojos, incandescentes y tiene grandes colmillos curvos parecidos a los de un jaguar. Cuando ataca a las víctimas lanza un grito: boráaa-ro. Las orejas son grandes, paradas y volteadas hacia delante para escuchar mejor. Los pies so muy grandes, pues son del largo de un antebrazo humano; tiene solo cuatro dedos, pues le falta el pequeño. Están torcidos de tal modo que el talón queda adelante y sus huellas quedan a la inversa. No tienen articulaciones en la rodilla de manera que cuando cae tiene gran dificultad en levantarse… Abriendo un hueco en le vértice del cráneo, con sus colmillos agudos, el Boraro chupa la masa de sangra y carne del cuerpo triturado hasta que la mera piel cubre el esqueleto. Luego sopla hasta inflar la piel nuevamente, tapa el hueco con cuidado y así ordena a la persona devolverse a su maloca (3)” .

El ANIMA SOLA, aparece durante el mes de noviembre por las riberas del rió Chiquito, alarmando a las gentes sencillas con sus lamentos de ultratumba. Este fantasma es similar al descrito por Janer, quien dice: “En los campos de Bretaña, los viajeros son con frecuencia atemorizados por los lastimeros gemidos de la “Chillona de Noche”, fantasma de los más maléficos, que les persiguen encarnizadamente (4)” .

El ánima sola

Tanto la Luz Corredora como la Llorona y el Anima Sola, sin dejar de lado la versión ocañera del Hojarasquin del Monte y el Martín Pescador, parecen personificar fuerzas muy especiales encargadas de proteger la naturaleza, de los avances de la civilización. Más, parécenos dudosa la opinión del maestro Abadía Morales, al hablar de las Patas Solas, como originadas a raíz del descuaje de las selvas en épocas relativamente recientes. Evidencias encontramos a través de todos los mitos indígenas de Norte y Sur América, de seres guardianes de los bosques, montañas y ríos, prestos a destruir todo aquel que viole ciertos territorios. Ciertamente que este tipo de seres, llámeseles como se les llamare, se caracterizan por su aspecto vegetal o animal y se les atribuyen funciones defensivas de la fauna y la flora, al igual que acontece con la MADRE MONTE.


Otros espantos o fantasmas ocañeros, son el CURA SIN CABEZA, del templo y la plazuela de San Francisco; el PERRO NEGRO, etc.


Sobre el cura o el padre sin cabeza, circulan versiones en Colombia, Chile y Guatemala, que indican que el sacerdote, condenado a vagar eternamente, tuvo relaciones sexuales dentro de su iglesia, con una mujer casada. Otras narraciones lo vinculan a actos sacrílegos contrarios a la fe católica,  y otras, a su decapitación por algún delito cometido, que no tuvo previamente el consuelo de la confesión.

Iglesia y antiguo convento de San Francisco. Ocaña

En Ocaña se le ve caminar por el atrio del templo de San Francisco y las calles aledañas al Complejo Histórico de la Gran Convención, donde funcionó el convento de los franciscanos que data de 1573.


Existe, además, una curiosa versión del POIRA, de los Llanos Orientales. En nuestro caso, recogimos información que se remonta a principios de siglo, la cual hace referencias a sucesos extraordinarios ocurridos a los viajeros de la provincia, caracterizados por el inexplicable comportamiento de mulas y caballos que, de repente, sin causa lógica aparente, se paraban en seco, encabritándose, poseídos de un terror tal, que era imposible hacerlos avanzar. Se habla de una extraña línea de luz que cerraba el camino, algo así como una cinta fosforescente tendida a través de la senda; por lo regular, este hecho misterioso presagia desgracias, relatos parecidos encontramos en el folclor europeo.

EL DESCABEZADO (Relato)

Aquella tarde, Isidro y Asunción, junto con sus dos pequeños y los pocos trebejos que tenían, terminaban de mudarse a su nueva residencia. En medio del ajetreo que tal actividad trae consigo, la pareja se sentía eufórica; al fin iban a tener una casita en un barrio decente, con un vecindario bullicioso y amable. La nueva casa era amplia y confortable. Su dueño, don Julio, se había tomado la molestia de pintarla, y ahora se veía radiante y acogedora. El único detalle un tanto molesto, era el techo. El techo de paja. Pero, en fin, no era nada de lo cual tuvieran que avergonzarse. Total, muchas casas de la ciudad tenían techo pajizo y en ellas residían honorables familias.

Llego la noche. El manto agorero que suele cubrir a veces a Ocaña, se deslizo siniestramente junto con las sombras. Adentro, en medio todavía del desorden producido por los paquetes, los baúles y escaparates desacomodados, ya estaban instaladas las camas de todos. Hacia las nueve y media apagaron la luz, quedando la casa envuelta en tinieblas. Isidro imagino cómo habría de arreglar al día siguiente su nuevo hogar. Las horas comenzaron a pasar en medio de los pensamientos del hombre y la rítmica operación de la mujer. Fue entonces cuando se escucho aquel sonido. Un ruido extraño, indefinible. Isidro se sobresalto. Escucho atentamente. El ruido continuaba…

- Asunción, Asunción, oítes? – La mujer contesto entredormida:

- Dormíte, hombre, deben ser los gatos…

El ruido había cesado por un momento. Como si estuviera oyendo, como una fiera al acecho. Asunción se removió en el lecho, repitiendo, - Dormíte, hombre, dormíte…

Minutos mas tarde, ambos dormían profundamente, entonces, el ruido retorno. Esta vez más escalofriante, mas fuerte. El techo pareció vibrar como poseído de una influencia externa, maléfica. Grandes trozos de barro se desprendieron y cayeron con estrépito.

Esta vez fue la mujer quien despertó.

- Isidro, esta temblando, despertáte!

Más susceptible que su esposa, el hombre despertó sobresaltado.

- Es el ruido, te lo dije, el ruido ese… prendé la luz, mujer, prendé a ver…!

Asunción no se hizo repetir aquello. De un salto se levanto y pulso el interruptor… pero nada, la luz no llego. Sintieron miedo en aquellos momentos. Verdadero pánico que les impulso a lanzarse de la cama y, tomando una veladora de la mesa de noche, la encendieron trémulamente. La llama se agito como si soportara una fuerte corriente de aire. Entonces vieron, al reparar el techo, aquellas cadavéricas manos que apartaban la paja. El terror llegó a sus límites cuando hizo su aparición por el agujero abierto, un rostro. Una cara descompuesta, espantosamente blanca y llena de rojizas excoriaciones, de mirada extraviada y diabólica. Asunción no resistió mas, y dando un desgarrador alarido, cayó por tierra desmayada.

- ¡Virgen de Torcoroma, amparános y favorecénos…! –

Alcanzo a decir Isidro, con la lengua estropajosa del pánico. Había quedado petrificado, con la vela a punto de caérsele de las manos. La cosa aquella desapareció. El hombre, recuperado un poco, se levanto y coloco la lumbre en el centro de la habitación. Acciono varias veces el interruptor hasta que la luz se hizo en la estancia. Cerca de la cuna de su hijo menor se hallaba un pedazo de barro duro, de proporciones considerables.

- Virgencita… si le hubiera caído encima…!

Rápidamente se inclino sobre su mujer y, después de colocarla sobre la cama, se dirigió hacia el cuarto adyacente que ocupaba su hijo mayor. Nada parecía haber sucedido allí. El muchacho, de unos ocho años, dormía plácidamente. Isidro se volvió aliviado, en medio de la penumbra del cuarto. Ya iba a cruzar el umbral, hacia la luz, cuando apareció nuevamente aquella cosa…

- ¡Noooo…! –

Un espantoso grito brotó de sus labios. No era para menos. Allí, muy cerca de él, con una mirada malévola y depravada, sonreía una cabeza informe. Los ojos de aquel engendro parecían haber salírsele de sus órbitas. La piel descompuesta, putrefacta y lívida; la boca enseñaba unos amarillentos dientes, por entre los cuales manaba una apestante baba rojiza…

Aquello fue demasiado para Isidro. Cayó como su esposa, fulminado. Entre tanto, los niños continuaban su sueño tranquilo.

Con las primeras luces de la mañana, Isidro recobro el sentido. Por su confusa mente cruzo el horror de la noche anterior. Se levanto como una exhalación y llego hasta su lecho. Asunción continuaba allí tendida. En medio de la alcoba se veía la veladora consumida completamente. Entonces… aquello no había sido producto de una pesadilla… ¡realmente había ocurrido…!

Se sentó en la cama, prendió un cigarrillo y espero a que su mujer despertara. Asunción recobro la noción de las cosas y, de súbito, la acometió de nuevo el pánico. Con grandes esfuerzos su esposo logro calmarla, prometiéndole formalmente que ese mismo día entregaría aquella casa maldita de techo pajizo.

Y fue así, Don Julio se burlo al principio, se disgusto luego, pero no hubo poder humano que hiciera desistir a los esposos.

Paso el tiempo. Don Julio, fabricante de artefactos pirotécnicos, tenia buen ascendente sobre sus empleados, y fue precisamente en el taller donde estos se enteraron del suceso. A partir del día en que Isidro entregara las llaves, otros inquilinos habían ocupado la casa, presentándose al día siguiente a entregarla, con el consiguiente relato de la cabeza, los ruidos y otra serie de historias increíbles. En fin, las diferentes versiones se estaban difundiendo de tal manera que nadie se atrevía a tomar el inmueble.

Tres de los empleados de don Julio, que andaban una noche de juerga, decidieron que tal cosa era completamente absurda.

- Espantos? Qué van a salir espantos hombre!

- Cierto, Manuel, eso es paja. Fregada que es la gente; seguro que no les gusto la casa, pero el cuento de la cabeza...

- De acuerdo, Ricardo, pero vamos a demostrarle a don Julio que en esa casa no hay nada. A ver, a que no apuestan conmigo cincuenta pesos al que aguante una noche en esa casa…

- Juega, pero vos te quedas la primera noche. Que sean cincuenta.

- Bueno, - aclaro Manuel- entonces que se quede esta noche Rodrigo, que fue quien propuso la apuesta.

Y así se hizo. Esa noche, Rodrigo con una buena provisión de aguardiente, se dirigió hacia la casa del techo pajizo. Sus amigos le dejaron en la puerta.

El joven entró tambaleándose. Vencido por los efectos del alcohol se tiro en un colchón que se encontraba en la misma pieza donde meses antes Isidro y Asunción padecieron aquella horrible pesadilla. Los repiques lóbregos y profundos de las campanas que anunciaban la misa de cinco, despertaron a Rodrigo. Aun embotado por el efecto de las copas ingeridas la noche anterior, se desperezo. Miro su reloj, recordó la apuesta hecha a sus amigos y sonrío. Había ganado fácilmente cien pesos y don Julio no tendría ya de que preocuparse.

Se levanto, dirigiéndose a la salida. Algo rozo su hombro haciéndolo volverse bruscamente. Nada, no era nada; suposiciones, efectos quizá del guayabo. Continuo su camino. Ya casi alcanzaba la puerta cuando sintió aquel contacto. Volviese nuevamente, quedando paralizado, entonces, por el horror…

- ¡La cabezaaaa!…. ¡Socorroooo…!

Ciertamente, la horrible y flotante cabeza lo miraba burlonamente. Allí, a dos palmos de su cara, destellos de malignidad brotaban de aquellos ojos enrojecidos. Enloquecido por el pánico, Rodrigo corrió hacia la calle. A gran velocidad, pálido y sudoroso, se dirigió a casa de su amigo Manuel, cerca de aquel lugar. A trechos miraba hacia atrás. La cabeza monstruosa lo seguía obstinadamente. Por fin, llego hasta la puerta de la residencia de su compañero, golpeo con furia, con desesperación. Otra vez tocaron suavemente su hombro, pero Rodrigo ya no quiso, ya no pudo mirar, desplomándose con un ronco gemido.

Por la tarde de ese mismo día, todo el taller estaba ya enterado del insólito hecho. Don Julio escuchó en silencio el relato de sus obreros, y cuando estos concluyeron, se levanto y salió a la calle. A la mañana siguiente, la casa del techo pajizo era derrumbada desde sus cimientos.

Estos acontecimientos se verificaron en le barrio las Llanadas. Hoy, una construcción moderna ocupa el lugar de los escalofriantes sucesos. Perdura aun, en el espíritu popular, el recuerdo de la casa de techo pajizo, donde alguna vez, hace muchos años, un hombre se suicido introduciéndose en la boca un taco de dinamita…

LOS TESOROS ESCONDIDOS

Riquisima ha sido, y lo es actualmente, la tradición sobre los tesoros ocultos, llegando a ocupar una buena parte del nuestro folclor y contando con numerosos y entusiastas adeptos, que no vacilan en desbaratar pisos y paredes en procura de los cofres que, mas de una vez, no han tenido otro camino que salir a flote, para descanso de las “almas en pena” que tuvieron en vida la ocurrencia de esconderlos.



Este aspecto de la creencia esta bastante difundido en Europa, especialmente en España, Francia, Inglaterra y Alemania, donde no existe “ni un viejo castillo, ni una antigua abadía, ni una ruina de cualquier templo pagano o de algunas iglesias que no encierre riquezas ocultas desde muchos siglos, y colocadas bajo la guarda de algún genio, demonio, serpiente o dragón alado (5).”

Los tesoros ocultos siempre están vinculados a episodios guerreros, en los cuales su dueño, ante la inminencia de la derrota, opta por sepultarlos, lanzando algún tipo de conjuro sobre ellos; otras versiones los unen a bienes mal habidos, producto de la avaricia de los hombres.


Parece ser que estas creencias (así como el hecho real de esconder los bienes) han tenido su origen en el Oriente, pasando luego a España por intermedio de los moros, durante su establecimiento en la península, en el siglo VIII.

EL TESORO DE ALFINGER

En Ocaña, el “entierro clásico”, conocido incluso fuera de la provincia, lo constituye el Tesoro de Alfínger, cuya tradición se remonta a la época de la conquista.

Cuéntase que Ambrosio Alfínger, agente comercial de la casa Welser alemana, y el primero en divisar el Valle de los Hacaritamas, en 1530, según las crónicas hoy revisadas y controvertidas, era un hombre muy cruel que no reparaba en consideraciones de ninguna índole a fin de conseguir sus propósitos económicos. “En 1530 salió de Coro una expedición mandada por el alemán Ambrosio Alfínger, y atravesando el lago de Maracaibo y sierra de Itotor, cayó sobre el Valle de Uparí (Upar), matando y robando a los naturales, que no se defendían ni lo habían agraviado. Corrió por el Cesare abajo, talando el país y continuo su marcha por el Magdalena y el Lebrija subiendo a los términos de la actual provincia de Soto. Si hubiera seguido rumbo al sur hubiese descubierto el reino de los Guanes y acaso también las ricas y pobladas planicies en que moraban los Chibchas, sojuzgada siete años después por los expedicionarios de Santamarta; pero torció al norte precedido por la fama de sus crueldades, que ahuyentaron delante de sí a los atemorizados Chitareros, y llego al valle de Chinácota, donde pago sus crímenes con la vida, que le quitaron los indios en 1532, en un feliz momento de rabia (6)” .

Ambrosio Alfínger

Hasta aquí la relación histórica. Entremos ahora en el campo que nos incumbe.

Se cuenta que el alemán, acompañado de un numero considerable de naturales y portando un inmenso tesoro, producto de sus rapiñas, que acarreaba sobre las mulas, se adentraba por los territorios descritos anteriormente. Menguada su tropa por los constantes ataques de los indios y desconfiando hasta de su propia sombra, resolvió cavar una profunda fosa en la cual, después de haber introducido las preciosas joyas y una enorme cantidad de oro, fueron a parar los cuerpos destrozados de los cargadores y de las mulas. Una vez consumada la sangrienta acción, Alfínger prosiguió su marcha. Mas el destino, dispuesto a no dejar llegar a feliz culminación la ruta señalada, condujo al fiero toscano hacia las flechas de los Chitareros, que le dieron fin.

Esta narración, con innumerables aditamentos y versiones particulares, se ha propagado entre las gentes de Ocaña desde tiempo atrás. Se especula, se deduce, se tejen infinidad de conjeturas acerca del posible lugar donde reposa el tesoro. Lo cierto es que, hasta la presente, nada se ha logrado, a pesar de los detectores de metales y las sesiones de espiritismo.

Hay quienes aseguran haber visto las luces indicadoras del “entierro”, en el sitio denominado “Venadillo”, al noroeste de la ciudad; otros afirman que se encuentra cercano al corregimiento de Pueblo Nuevo. Para intranquilidad de la avaricia, el fatídico tesoro permanece en algún lugar del nororiente colombiano, en espera del afortunado que de con su paradero.

LOS ENTIERROS DEL PADRE BUCETA

En segundo lugar, en orden de prioridad, aparecen los tesoros del Padre Buceta, diseminados en apartados potreros o en las paredes y los pisos de algunos viejos caserones ocañeros.

Del Presbítero Alejo María Buceta, se conoce que, hacia 1804, fue nombrado cura y vicario de la ciudad. Era hijo de Domingo Buceta y Juana González. De su vida se destaca el ferviente celo por la libertad y la Independencia, que ya iluminaba para la época de su juventud el horizonte del Virreinato de la Nueva Granada. La muerte del prelado tuvo lugar en Santa Marta, a donde posiblemente fue confinado debido a sus actividades insurgentes.

El padre Buceta, según las crónicas y las versiones de las gentes, poseía una cuantiosa fortuna, parte de la cual fue requisada por las autoridades españolas. La otra fue a parar a lugares secretos, por motivos de seguridad. Tales enterramientos componíanse, en su mayor parte, de elementos de culto tales como copones, crucifijos, patenas, etc., de oro y pedrería.

Debido a esa verdadera “fiebre de oro” que suele aveces presentarse en Ocaña, muchas personas han logrado hallar fabulosas fortunas cuya procedencia prefieren callar, pero que tarde o temprano, la suspicacia popular atribuye a uno de los tesoros del padre Buceta; todo esto contribuye a revivir el instinto “minero” de las personas entendidas en tales menesteres. Conócese de un campesino que cambiaba “morrocotas” de oro por yuca y panela, en una tienda del barrio de La Costa, en la ciudad; igualmente, de muchos inquilinos que, de un día para otro, desaparecían de las casas arrendadas, dejando un hueco enorme en alguna habitación o en la huerta, como testigo de su indiscutible suerte.

EL POZO DE LA CULECA

El pozo de la culeca.
Acuarela de Eusebio Posada
Museo Antón García de Bonilla, Ocaña.

Otro de los famosos enterramientos, lo constituye el del llamado “Pozo de la Culeca”. Dicho lugar, en el que la acción de la tala de arboles ha hecho perder su significado de “pozo”, se encuentra a mano derecha del sendero que conduce al santuario de la Torcoroma, al sur de la ciudad. Aseguran los campesinos de los alrededores y vecinos del barrio Villanueva, que en el paraje se ve por las noches una hermosa y robusta gallina con sus polluelos, retozando cerca del agua. El ave y sus crías presentan unas características extraordinarias: son de oro.

Esta creencia tiene su equivalente en el vecino municipio de El Carmen, en la “Cascada de Peña Blanca”, de la cual entraremos a ocuparnos en el apéndice de este ensayo.

El Pozo de la Culeca es un sitio exótico. Una pared regular de roca compacta formaba en otros tiempos la esplendorosa caída de agua, bajo la cual, según se asegura, se halla un inmenso tesoro. Muchos han querido identificar el lugar con el punto preciso donde reposa la riqueza de Alfínger. Pero, ciertamente, seria cosa difícil remover la enorme cantidad de arena que hoy en día queda como reminiscencia de lo que fue un hermoso lugar de esparcimiento. La superstición, sin embargo, no se ha ido como el agua.

EL TESORO DEL ALTO DEL VICARIO

El Alto del Vicario, mitad del camino
tradicional hacia el santuario de la Virgen
de Torcoroma

Es necesario retornar a nuestro renombrado Alto del Vicario, puesto que si de tesoros se trata, su mención es absolutamente necesaria. La historia que hasta aquí nos trae, cobra esta vez tonos un poco más escalofriantes. Aseguran los vecinos del lugar, que allí existe una fortuna sepultada, pero que su posesión se hace casi imposible debido a los innumerables peligros que hay que arrostrar.

Dícese que, en cierta ocasión, un osado personaje emprendió la aventura. Un Viernes Santo, a eso de las once de la noche, envuelto en la pesada y gélida niebla que por esas horas suele cubrir el lugar, caminaba un hombre quien, equipado de pico y pala, trataba como de escudriñar aquel rojizo sendero. Los jirones de niebla envolvían los arboles del camino, simulando gigantescos fantasmas. Pero aquel individuo era valiente; su interés estaba centrado en la tierra roja que, al resplandor vacilante de la antorcha, cobraba marcados visos. De pronto, como si hubiese sido paralizado por algún poder indefinible, se detuvo. A mano derecha del sendero brillaba una luz espectral que parecía brotar del suelo. En el rostro del hombre se dibujo una mueca que pretendía simular una sonrisa… El miedo comenzó a hacerse palpable. Ahora si que la niebla había tomado para él formas definidas, ahora si sentía el sudor helado corriéndole por la espalda. Pero no se dejo arrastrar por tal sentimiento. Rápidamente se acerco al lugar donde había visto brillar la luz y, sin mas reparos, comenzó a cavar.

Allá, a lo lejos, el reloj de la ciudad dejaba escuchar su tétrica melodía de tiempo… Eran las doce de la noche.

El hombre continuó cavando. La codicia había logrado vencer sus temores. Fue entonces cuando escucho aquellos mugidos espantosos que parecían salir de todas partes. Levanto presuroso la cabeza, quedándose petrificado. Ante él, a no menos de diez pasos, dos corpulentos toros negros le contemplaban con sus grandes y chispeantes ojos que parecían despedir fuego. Ni un grito broto de aquella garganta inutilizada por el pánico. Una fuerza irresistible lo lanzo lejos… y el hombre ya no supo de sí…

El Alto del Vicario

Al día siguiente, unos campesinos que cruzaban el paraje, lo encontraron en medio del camino. Era un cuerpo destrozado, desgarrado, que presentaba también horribles quemaduras.

Aquella muerte violenta habría de endilgarse a los forajidos. Nadie habló de un pico y una pala, ni de la fosa abierta a la vera del camino…

Así mantiene el Alto del Vicario sus tesoros escondidos y la emanación constante de la superstición que ha vetado el paso a los lugareños durante las horas nocturnas y, en especial, los viernes santos… a las doce de la noche.

La vinculación de animales guardianes a los tesoros, es común en Francia, en la península de Cotetin (Normandía), donde es usual que los campesinos de la región vean “en su camino gatos negros, cuyos ojos deslumbren, toros rojos con cuernos espantosos, perros negros inmóviles en los lugares en que se supone haber tesoros (7)” .

Para finalizar lo relativo a los tesoros ocultos, diremos que su tradición es una de las más antiguas que se conocen, destacándose su permanencia en los pueblos descendientes de los galos y británicos, así como en el lejano oriente.

LA SIEMBRA DEL AGUA

Una de las mas arraigadas creencia de nuestro pueblo, transmitida desde comienzos del siglo XVIII, es la de la Siembra del Agua, citada ya por Ancízar, en su Peregrinación del Alpha:

“Entre los prodigios que obra esta imagen para demostrar su origen divino, se cita generalmente el de hacer brotar manantiales de agua viva dondequiera que se siembre un poco de la que mana de la fuente de su nombre (Torcoroma). En parte ninguna la vimos, salvo en el paraje llamado Batata, camino de Ocaña para Santander, donde habían sembrado agua con la debida solemnidad, hacia cuatro meses, pero aun no daba señales de venir (8)” .

Fuente milagrosa del Agua de la Virgen, Ocaña
Fotografía de www.laplayadebelen.org

La “debida solemnidad” que alude el autor, consiste en el rito que se realiza antes de la siembre milagrosa: se toma un “totumo” esférico y debidamente adecuado para contener agua, se llena con el liquido, tapándose bien, luego se introduce en un hueco de regular profundidad, cavado previamente. Esta operación se realiza en medio de oraciones que invocan a la Virgen y a Dios, pidiendo perdón para las manos pecadoras que realizan la siembre. Al respecto hemos escuchado de algunas personas que, habiendo cavado en uno de estos sitios donde se ha sembrado agua, han encontrado el totumo repleto de largas raíces las cuales, según dicen, son las que “llaman” agua, dando origen a los manantiales.

En lo tocante al ASPECTO AMOROSO existe una creencia femenina muy peculiar. Consiste en colocar una estatuilla de San Antonio invertida, amenazándolo con no volverlo a su posición normal, mientras no le depare a la desconsolada solterita, un novio casadero. Cuentan algunas señoras, que gracias a este duro procedimiento, lograron contraer nupcias prontamente.

LA PLANTA DE SÁBILA, es utilizada para contrarrestar la mala suerte en residencias y negocios. Este método es bastante utilizado por los comerciantes quienes colocan la citada planta dentro de sus establecimientos, colgada por lo general en la pared, cerca de la puerta que da a la calle.



En los hogares, la sábila se siembre colocándole a su lado una moneda. Si el vegetal comienza a marchitarse, se deduce que los efluvios negativos están siendo absorbidos por él; si por el contrario, la sábila se mantiene rozagante y fresca, las calamidades económicas y las desgracias personales, están muy lejos de llegar. No es raro encontrar en tiendas y graneros, la mata de sábila esplendorosa, a pesar de llevar varios años colgada y sin ningún tipo de riego.

LA HERRADURA. Función similar a la de la Sábila, la cumple una herradura colgada sobre la pared, alguna ventana o sobre las puertas. Trae buena suerte e impide que el maligno entre a la casa.


San Dustano y el diablo

La curiosa historia de las herraduras se remonta a la época de San Dunstan (924 - 988), nacido en Inglaterra, y quien llegó a ser Arzobispo de Canterbury. El santo, que era herrero, tuvo la ocasión un día, de atender a un cliente que pretendía que le pusiera herraduras en sus pies. San Dustano descubrió que se trataba del mismísimo diablo y tomándolo fuertemente, procedió a herrarlo, hasta que el maligno, que no soportaba el terrible dolor, le pidió clemencia. El santo lo dejó ir con la promesa de no entrar a aquella residencias que tuviesen una herradura en su puerta.


San Dunstano herrando al diablo

Otra de las creencias diseminadas en la ciudad de Ocaña, es la de escribir CARTAS A LA SANTA CRUZ, pidiéndole algún favor especial. Estas esquelas son quemadas el día de la festividad de la Cruz (3 de mayo), con el objeto de que el mensaje, convertido en humo, llegue hasta Dios.

En las tertulias familiares que aun suelen realizarse, ocurre otro fenómeno que llama poderosamente la atención. Si, por ejemplo, alguno de los asistentes esta relatando un suceso funesto que implica la mención de desgracias personales, accidentes, sismos, incendios, muertes, etc., no será extraño que una de las personas que escuchan, se levante, de pronto, con no disimulada prisa, y busque algún mueble u objeto de madera sobre el cual dará tres golpes sucesivos. Esta acción, aseguran, evitara que el insuceso pueda afectar a los miembros de su familia o a la persona que “toca madera”.

CREENCIAS Y SUPERSTICIONES DE SEMANA SANTA

Sobre este particular son también múltiples los factores folclóricos que merecen destacarse en nuestro estudio.

Semana Santa en Ocaña. Viernes Santo. El sepulcro
Foto de Carlos J. Vega Vergel


El Viernes Santo, v.gr., por ningún motivo, deben bañarse las personas, so pena de quedar convertidas en peces, o de que el agua se torne en sangre; cualquier clase de trabajo que se efectúe puede llegar a producir grandes desgracias; todas las tumbas de los cementerios y los “entierros” (tesoros), se abran esa noche, a las doce.

Los ramos benditos del Domingo de Ramos, se guardan celosamente para combatir las tempestades, ante las cuales se quedaran en medio de fervorosas oraciones dirigidas a Santa Barbara.
Cualquier objeto que llegare a tocar el Santo Sepulcro, de inmediato cobrara el valor de reliquia sagrada. Se ha visto incluso a personas, llevar ante el sepulcro de madera, armas blancas y de fuego, con el fin de que tengan mayor eficacia.

ANIMALES AGOREROS

En cuanto a los animales, los hay, como en todas partes, de mala y de buena suerte. EL GATO NEGRO, es prototipo de las desgracias; LA MARIPOSA grande y negra es temida también por ser portadora de desgracias; EL BÚHO, predice indiscutiblemente la proximidad de la muerte.


Son portadores de buena suerte, LA LAGARTIJA.


Lagartija en una casona de Ocaña

LA LIBÉLULA.

Libélula

EL COLIBRÍ.


Colibrí

En otras épocas, se difundió bastante la leyenda del BASILISCO, el cual, según la mitología, era un animal capaz de matar con el poder de sus ojos, y que tenia patas de gallo, la cola en forma de lanza, cuerpo de serpiente y aletas espinosas. A las personas malgeniadas suele llamárseles “basilisco”.

Basilisco.

“El basilisco, tan temido de los antiguos y citado a cada paso por los modernos, en los libros, en las comedias, en las conversaciones, pero que nadie ha visto, lanzaba el fuego y la muerte por los ojos con tanta violencia, que él mismo perecía si se miraba en un espejo (9).” .

En cuanto a los PERROS, cuando comienzan a ladrar sin causa aparente, dícese que han detectado algún fantasma; los GALLOS que cantan a las altas horas de la noche, en forma continua, presagian malos augurios.

EL FOLCLOR DE LOS NACIMIENTOS

Este aspecto reviste, entre los habitantes de Ocaña, diversas modalidades, que van desde la época prenatal, hasta los primeros años del niño.

Bastante difundida es la creencia sobre la FORMA DEL VIENTRE de la madre. Si este es esférico, se dice que el nacimiento corresponderá a una niña; si presenta una forma aguda inclinada hacia delante, habrá de ser niño. Si la madre se encuentra hermosa y rozagante, la criatura ha de ser varón; si, por el contrario, permanece decaída y ojerosa, la criatura será hembra.

La forma del vientre

Igualmente se afirma que la madre, antes de dar a luz, es susceptible de transferir al niño influencias exteriores, tales como tendencias artísticas o intelectuales y conformaciones morfológicas de otros niños o personas mayores que la futura madre suele frecuentar. Por ello, bastante se cuidan las señoras embarazadas de estar en presencia de ejemplares humanos feos, tarados, etc.

Sobre estas supersticiones, el folclor español guarda bastante semejanza con el nuestro. “ Es muy general al creer que cuando la embarazada echa a andar con el pie derecho, nacerá niño, y si lo hace con el izquierdo, niña; lo mismo que si la madre nota que el feto se inclina al lado derecho, será niño, y si al izquierdo, niña (10)” .

Los llamados ANTOJOS, se remontan también al folclor español; en la península se considera que el antojo insatisfecho es causa para que el niño nazca con la boca abierta.

Las supersticiones relativas al MAL DE OJO, hacen parte de lo que suele denominarse como la “fascinación”, es decir, el poder magnético que ejercen ciertas personas sobre los niños, causándoles por lo regular, enfermedades psíquicas o físicas. Tales dolencias se manifiestan a través de granos, verrugas, erupciones, decadencia del animo, inapetencia, fiebres, etc.

El mal de ojo, fuerza de vista, "ojeada"

El “Mal de Ojo” afecta también a los animales y a las plantas, enfermándolas y marchitándolas, respectivamente.

La creencia del “ojo malo” proviene, como muchas de nuestras supersticiones de Oriente, y aun, de remotas regiones africanas. En Yugoslavia, había personas que sostenían que el poder de “ojear” era hereditario; otras argumentan que se debe al sortilegio de las brujas sobre los niños, a los cuales sacan un ojo durante el sueño, reemplazándolo por el ojo del Demonio, que causa toda suerte de funestas fascinaciones, incluso sobre las cosas inertes. En Nápoles, el Mal de Ojo es llamado “la jetatura”, y opera en idéntica forma que cuando el gato o la serpiente miran fijamente a los pajarillos para luego caer sobre ellos y devorarlos.

“ Si pasáis cerca de una mujer bretona que tenga un niño de teta en los brazos y no la saludáis, veréis que os mira y sigue mirandoos con ojos inquietos, porque habréis echado mala mirada sobre su hijo, y solo son los amigos del demonio los que pasan por el lado de una nodriza sin desearle la bendición del cielo (11)” .

En Irlanda se cree que la noche del PRIMERO DE MAYO es especialmente propicia para el Mal de Ojo, debido a que en esa fecha, se desatan las fuerzas infernales.

Para contrarrestar este efecto maligno, tanto en los países europeos como en los nuestros, se utilizan los AMULETOS, los cuales no son otra cosa que objetos con la virtud especial de alejar el mal. Como amuletos, suelen utilizarse “cintillos o brazaletes de cuentas de azabache, huesos de “chulo”, dientes de guache, o piedras corales macho y hembra. También se conjura el mal de ojo haciendo cantar tres evangelios sobre el paciente (12)” .

En la ciudad de Ocaña, el amuleto es usado comúnmente, pendiente del cuello o de la muñeca de los niños. Se prefieren los coralillos o “piedras mate”, guarnecidos en oro, que los sacerdotes bendicen formalmente. Los “curanderos” o “curiosos” suelen recomendar estos “contra”.

Semillas de huayruro usadas
para fabricar "contras"

Sin embargo, una vez que la fascinación ha sido producida, se requiere de un ceremonial especial hecho por los sacerdotes o entendidos, quienes someten al afectado a una serie de pases magnéticos, en medio de la repetición de formulas mágicas y secretas.

Veamos otras supersticiones relacionadas con los niños, bastante difundidas en la ciudad y la provincia:

Cuando se va a efectuar el PRIMER CORTE DE UÑAS a un pequeñuelo, deberá tenerse la precaución de hacerlo tras una puerta, para así evitar que la criatura llegue a habituarse al robo. Si el cabello se llegare a cortar al niño antes de que este comience a balbucir sus primeras palabras, cabe la posibilidad de que jamas pueda hablar normalmente.

La mejor receta para combatir las LOMBRICES de los pequeños, es tomar una de las que expulse durante la defecación y colocarla al sol hasta que se seque completamente.

Cuando el niño esta recién nacido, por ningún motivo debe tenerse contacto con personas que hayan estado recientemente en un velorio, en el cementerio o frente a un cadáver, puesto que ello comunica al nene el FRIÓ DE MUERTO, el cual se manifiesta en palidez extrema y enflaquecimiento paulatino a causa de no poder ingerir alimento normalmente. Esta influencia negativa se cura bañando al chiquitín con agua de ojos de vaca.

Las señoras embarazadas no deben arrullar a un recién nacido ajeno, porque puede llegar a causarle “pujo”.

Cuando el cabello de un niño pequeño tiene forma aguda hacia abajo, en la base del cráneo, como una diminuta cola, la criatura que nacerá después de él, será hembra; si por el contrario, el nacimiento del pelo es parejo, será varón.

Referente a las supersticiones que tienen que ver con los MATRIMONIOS, es común la del RAMO DE LA NOVIA. Se supone que cuando se realizan las nupcias, la novia hace entrega de dicho ramo a una de las jóvenes solteras presentes. La favorecida con el presente será la próxima en casarse. Este ramo también es lanzado a ciegas sobre las solteronas, o rifado entre ellas. La novia que salga de su hogar hacia la Iglesia, con el pie derecho, será feliz en su matrimonio; si sale con el izquierdo, se le pronostican desgracias.

Sobre los AGONIZANTES, existen también infinidad de supersticiones, prevaleciendo en Ocaña aquella que se refiere al DESANDAR, es decir, al acto de bilocación de la persona próxima a morir, que suele presentarse ante sus familiares o amigos, para despedirse, en el momento en que el fluido vital esta por separarse del cuerpo físico.

Cuéntanse muchas historias en este sentido, y afirman algunas personas el haber visto u oído al agonizante a cientos de kilómetros de distancia del lugar donde yace.

Cabe anotar que estos hechos, que se tienen como frecuentes, son hoy en día tema de minucioso estudio por parte de una nueva rama de las Ciencias del Hombre, denominada parapsicología, llegándose a considerar como una realidad el llamado “desdoblamiento” del ser agónico, e incluso de personas normales, como acontece con los místicos orientales y los practicantes de disciplinas esotéricas. Algunas tribus indígenas de África y América, ingieren ciertos estimulantes para llegar a ese estado.

Harman (Philosophie de l’ inconscient. Tomo I. P. 120), citado por Sánchez Calvo (13) , afirma que “se han visto moribundos aparecer a la hora de la muerte a sus amigos o mujeres, en sueños o en visión.”

En el seno de la familia y en las intimas tradiciones del hogar, es donde principalmente persiste y sobrevive esta creencia, y se registran y constatan fenómenos de aparición.

“ En los campos, donde la natural sencillez del aldeano no se recata para manifestar sus impresiones, estos hechos constituyen el tema principal, cuando en las horas nocturnas del descanso, entabla la familia sabrosa platica de recuerdos y esperanzas, junto al fuego (14)” .

En Ocaña, los relatos de moribundos que “desandan” han seguido la línea descrita anteriormente, aun hoy en día, cuando aparentemente reina el escepticismo y la ciencia y la técnica han aclarado múltiples fenómenos, antes considerados como maravillosos y sobrenaturales.

Espíritu de un hombre abandonando su cuerpo


En cuanto a los MUERTOS, se cree generalmente, que aquellas personas que incumplieron alguna promesa y fallecen, vagan por las noches, desesperadas, en busca de alguien que lleve a cabo la empresa olvidada, o de sepultura santa a sus restos perdidos en jardines, sótanos, edificaciones, etc. La leyenda de Antón García de Bonilla tipifica este aspecto de la superstición.

Los aparecidos acostumbran a presentarse en los cruces de los caminos, al igual que en Vasconia (España), implorando a los aterrorizados viajeros, el cumplimiento de sus fallidas promesas.

LA BRUJERÍA

La brujería ha sido, y lo es todavía, tema de interés general en todos los pueblos de la tierra, con especialidad en Europa y, en América, a través del influjo colonial.

Las hechiceras o brujas, antes maléficos femeninos, tuvieron en pasados siglos un auge extraordinario que dio como resultado la intervención directa de la Iglesia y el Estado, los cuales trataron en vano de erradicar las practicas mágicas.

Brujas. Caprichos de Goya

En el fondo, y en la mayoría de los casos, en este asunto se vislumbro siempre el germen de la ciencia, en contraposición a la dogmática, a la Escolástica predominante. Incontables asesinatos se cometieron en nombre de la fe católica y bajo la siniestra mano de los tribunales del Santo Oficio, los cuales no vacilaban en condenar a la hoguera o a espantosos tormentos, a los sospechosos de practicas contrarias a la religión, permitiendo con ello la eliminación sistemática, incluso de personas cuya posición política era inconveniente para algunos prelados ávidos de poder y riqueza.

La brujería, entendida no como un rudimento de la ciencia, sino como una actividad tendiente a causar daño, y relacionada con un principio maléfico sobrenatural, es el aspecto que concierne directamente al Folclor. En Escocia e Irlanda, estos entes son llamados “Hadas”, lo cual tiene para nosotros otro significado, puesto que con este nombre identificamos a seres maravillosos de índole benéfica. La bruja, por el contrario, suele dedicarse a todo tipo de practicas perjudiciales, donde la magia negra es la base fundamental. Así, pues, estos personajes nocivos son los encargados de producir accidentes, epidemias, locuras, ruinas, muertes, etc.

A la América española, las brujas llegaron con la Conquista. En Cartagena existía una escuela de brujería dirigida por Elena de la Cruz. En la ciudad de Ocaña, la academia brujeril se hallaba localizada en la Loma de González, bajo la dirección de María Mandón (o Mandona), quien contaba entre sus alumnas, a la famosa y ya mencionada Leonelda Hernández.

Las brujas suelen presentarse bajo diversas formas: sapos, chulos, culebras, murciélagos, etc. Las practicas malévolas han sido consignadas por nuestros antepasados en el sorprendente archivo de lamente, al cual acudimos cuando la crónica escrita nos falla. De esta manera, hemos logrado averiguar cómo una de esas iniciadas en el arte del Mal, proporciono a una mujer cierta poción para su marido picaflor, que tuvo la virtud de agrandar su vientre y causarle intensisimos dolores, ante los cuales fue impotente la ciencia medica. No pocos maridos adúlteros aseguran que, por las noches, extrañas aves negras rondan sus casas produciendo un escalofriante silbido.

Las brujas acostumbran también raptar a los nenes para consumar sus aquelarres y sus misas negras.

“Durante la noche del 31 de Octubre, que los ingleses llaman noche santa, es cuando celebran las hadas una gran procesión anual, y las brujas, los diablos y todos los espíritus malignos tienen su gran reunión o congreso (15)” .

Montan las brujas sobre sus tradicionales escobas y de cuando en vez, se ceban sobre los viajeros desprevenidos en los caminos solitarios, trasladándose por el aire a cientos de kilómetros de distancia, donde los dejan malheridos, con la razón perdida.

 
Para librarse de estas inquietantes damas de la noche, se utilizan algunos procedimientos bastante difundidos: En la habitación de los recién nacidos, debe tenerse siempre una luz encendida, o hacer la señal de la cruz sobre la cuna; un crucifijo o laguna otra imagen santa, surte también el efecto de alejar estos entes, máxime cuando las criaturas aun no han recibido el bautismo. Para mayor seguridad, es conveniente colocar en la parte superior de la cuna, un clavo, un cu7chillo o alguna pieza metálica, o los pantalones del padre del niño.

Algunas personas echan un puñado de sal o de mostaza en los lugares frecuentados por las brujas, o colocan en la sal de la casa, unas tijeras en cruz o la Biblia abierta. El ramo bendito de Semana Santa y el ajo también son eficaces contra esos seres.

Es frecuente escuchar de boca de los campesinos, cómo se logra identificar a una bruja metamorfoseada en animal. Alguna vez, uno de esos entes diabólicos penetró a una vivienda campesina, donde se hallaba el marido solo, pues su mujer había partido para la ciudad. La bruja tenia la apariencia de un ave negra de grandes proporciones. El campesino, haciendo la señal de la cruz, tomó su machete y lanzo un tajo al animal, logrando herirlo en una de las patas, tras lo cual, la criatura desapareció. Al día siguiente, las gentes de la región, enteradas del hecho por el hombre, descubrieron que una señora, aparentemente recatada que vivía en las cercanías, presentaba una profunda herida en la pierna, descubriendo en ello el golpe certero del valiente campesino.

Contra los hechizos a distancia, las gentes utilizan a hechiceros o “curiosos” que practican la “magia blanca” (aunque la magia negra surte iguales efectos), a fin de devolver el influjo maligno causado.

En Ocaña, el MES DE MAYO, es signo de tragedia y enfermedades, sobre todo en los niños, que por esta época comienzan a indisponerse del estomago o de agudas gripes. No en vano recitaban los viejos:

Ya viene Mayo
Con su cursera,
Dolor de tripa
Y arrojaderas.

Los “curanderos”, “rezanderos”, “sobanderos” y “curiosos”, gozan de una gran fama y numerosa clientela, lo cual les proporciona jugosos beneficios. Cualquier problema amoroso, un vecino molesto, dolencias extrañas, fracturas, torceduras, mala suerte, etc., etc., son motivos suficientes para acudir ante estos personajes, los cuales expenden bebedizos, filtros amorosos, bendicen amuletos, proporcionan “contras” y dan consejos, para evitar los males del cuerpo y del alma.

DÍAS Y MESE ACIAGOS

Escena de la película "Viernes 13"

Días aciagos y nefastos, meses malos o peligrosos para llevar a cabo actividades domésticas o laborales, hacen parte de la gigantesca lista de supersticiones que las gentes suelen atender expresa o tácitamente. El MARTES 13 también se considera aciago para algunos, y para otros no.

"Martes 13. El trece es un número al que se le otorga mala suerte desde la antigüedad. Trece eran los comensales en la Última Cena de Jesucristo, en la Cábala judía se enumeran 13 espíritus malignos, en el Apocalipsis el anticristo llega en el capítulo 13, y en el Tarot este número hace referencia a la muerte. Pero ¿por qué martes? Porque es el día de la semana dedicado a Marte, el dios romano de la guerra, la sangre y la violencia, que también dio nombre a nuestro vecino planeta rojo". ( http://de10.com.mx/4131.html ).



Nada mas apropiado para concluir este capítulo, que el “DIA ACIAGO”, de nuestro singular e inigualado poeta y escritor Adolfo Milanés, que hace parte de sus amenas “Crónicas de la Mía Cibdad”.

“ La mitología cristiana tiene símbolos para todos los gustos y días especiales para festejarlos. El simbolismo cristiano es hermoso como el más hermoso de los simbolismos porque en él caben todas las formas del arte, desde la divina sensación de la música, hasta las sensaciones materializantes.

En el calendario de la Iglesia existe también un día dedicado a recordar un hecho delictuoso, el primer fratricidio, la primera sangre derramada en aras de la pasión perversa.

El primer lunes del mes de Agosto lo ha consagrado la leyenda cristiana para evocar el asesinato de Abel, el mejor hijo del viejo Adán. Es asimismo el día de Caín y por consiguiente, según esa misma leyenda, el diablo de la antigua mitología anda suelo, es decir, libre y campante, insinuando maldades y querellas, provocando desgracias.

En otros tiempos y en ese día las escuelas quedaban en receso, los viajeros lo pasaban inmóviles en la posada, los cachifos de suyo inquietos eran vigilados rigurosamente para que no subieran a la mesa o al árbol, para que no jugaran a las manos, para que masticaran bien la comida. Los adultos después de oír la misa íbamos por las calles midiendo los pasos para evitar un resbalón y la consiguiente desrrabadilladura. Personas había que no se levantaban porque en la cama se creían más seguras, y no les faltaba razón. Era un día de quietud y de ten con ten. La escasa crónica ocañera refiere de ese día muchas desgracias. En el barrio de las Llanadas, Haro, por sport mato a Ruflo. Al padre Morales con todo y ser un sacerdote, un malcriado muchacho de San Agustín, que luego ha sido un hombre correcto, lo echo violentamente al suelo fracturándole una pierna. A ño Gerónimo Santana, que, sin saber en que día estaba, se dedico a podar su era de lechugas, le salió al encuentro una culebra que entre sus muchas fealdades tenia la de llevar piña y cantar como un gallo. Y ¡Ay! Un primer lunes de Agosto mi condiscípulo y amigo Joaquín Rizo Rodríguez me rompió la cabeza con un fragmento de pizarra. Maldito día. Y lo peor es que mañana es primer lunes de Agosto y por ser siete del mismo mes va a subirse al árbol grande de la República el inquieto muchacho Pedro Nel Ospina. Que peligro. Pero no tema nada, General, que nosotros lo aguantamos… (16)”

REFERENCIAS
(1) JANER, Florencio. Los fantasma de la imaginación. Madrid, 1880
(2) ABADÍA MORALES, Guillermo. Compendio general de Floklor Colombiano. Biblioteca Colombiana Clásica. Edit. Andes, Bogotá, 1977.
(3) DOLMATOFF, Reichel. Citado por Abadía.
(4) JANER, F. Op. Cit. p. 175
(5) JANER, F. Op. cit. p. 66-67
(6) ANCÍZAR, Manuel. Peregrinación de Alpha. P. 485.
(7) JANER, F. p.172.
(8) ANCIZAR, M. Op. Cit. p. 396.
(9) JANER, F. p.198.
(10) DE HOYOS SÁINZ, Luis y Nieves. Manual del Floklore. Manuales de Occidente. Madrid, 1947.
(11) JANER, F. Op. cit. p. 200.
(12) ARIAS, Juan de Dios. Supersticiones populares. En Revista de Floklore Nº 3. Julio de 1948.
(13) SÁNCHEZ CALVO, Estanislao. Filosofía de lo maravilloso positivo. Madrid, 1889.
(14) SÁNCHEZ CALVO, E. Op. Cit. p. 249.
(15) JANER, F. op. cit. p. 102.
(16) MILANÉS, Adolfo. Crónicas de la Mia Cibdad. Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 13.

NOTA IMPORTANTE: Si desea consultar información sobre leyendas y mitos de Colombia, le invitamos a consultar las obras sobre Folclor, del Dr. Miguel Abadía y del académico Javier Ocampo López, entre otros folcloristas nacionales destacados.

Igualmente, hay valiosa información en los siguientes sitios web:

http://yuririmitosyleyandas.blogspot.com/
http://www.metacafe.com/
http://mitoscolombia.blogspot.com/
http://mis-mitos-y-leyendas.blogspot.com/

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